jueves, 26 de mayo de 2011

CUARENTA ANIVERSARIO DEL JARDÍN DE INFANCIA (GUARDERÍA LOS DADOS)

Publicado el 26 de mayo de 2011 (Cuadernillo central del Programa de las Fiestas Patronales de Maspalomas, en honor a San Fernando).

Por Pedro José Franco López.
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.


El próximo año será cuando se cumplan cuarenta años de la Inauguración de la Guardería Infantil “Los Dados” pero, visto el lamentable deterioro que tuvo en los últimos años y el cambio de destino que ha tenido recientemente, acogiendo en sus instalaciones la sede y los servicios de la delegación para San Bartolomé de Tirajana de Cruz Roja Española, valga el que dediquemos un espacio a la exaltación de este edificio.

Antes que nada manifestemos el que, si gracias a que Cruz Roja Española ha cogido el edificio de la Guardería Los Dados como sede, lo ha salvado de su total ruina y, lo que es peor, de la pala del tractor: bienvenida sea. Sin entrar a valorar en si es el mejor de los usos o destinos.

Lo que si nos va a ocupar en este espacio es el exaltar y elogiar una de las más originales obras del Arquitecto Manuel de la Peña (1922-2008), que dejó en Maspalomas una imborrable huella que, junto a otras muchas en el resto de la isla, marcó decididamente la evolución de la historia de la arquitectura local. Así tenemos: el Templo Ecuménico, Bungalows Los Caracoles, el Hotel Folías, el Poblado de San Fernando (que nada le queda de su idea original), la propia Guardería Infantil “Los Dados”  y, las lamentables e inexplicables pérdidas de la Iglesia de San Fernando y el restaurante La Rotonda.


Capítulo aparte merece el tratar la obra de Manuel de la Peña, con el que Maspalomas (el Municipio de San Bartolomé de Tirajana) tiene una gran deuda pendiente -ahora, a título póstumo, claro-. Por expertos en la materia, en su día fue considerado el arquitecto que representó un hito en la cultura nacional y, desde que firma su primer proyecto, en 1958, sacude las estructuras estéticas de los principales estudios de los arquitectos locales.

El arquitecto Manuel de la Peña concibe el proyecto de la Guardería que le encargara el conde Alejandro del Castillo, como un ejercicio de puesta en escala de la arquitectura al tamaño y categorías de los niños, con estos prerrequisitos bordea el solar con 12 pequeñas arquitecturas y en el interior coloca dispersas otras cuatro, todas ellas basadas en formas cúbicas  de 3,20 m. de lado y alturas variables. Cada edificio es resultado de adosar de dos a siete cubos dependiendo de los requerimientos espaciales de cada uso.



El carácter liliputiense de tales construcciones se enfatiza al establecer como regla que la conexión entre los cubos se hace siempre desplazándolos a la mitad de cada lado del siguiente, lo que crea una espacialidad interior  con escalones visuales o fragmentos en los que cabe el juego de desaparecer de la atención de los otros. Las aulas adoptan todas las posiciones posibles en planta con los dos o tres cubos de que consta.

En particular se conciben dos edificios distintos: el de multiusos, en que se encuentran las dependencias de los profesores, la biblioteca, almacenes, aseos y dos aulas monopiezas; y el comedor con planta cruciforme. Por último hay tres pequeños aseos aislados, de forma octogonal, en los tres vértices del patio y una pieza especial para formar la entrada al recinto.

Pero lo que siempre llamó poderosamente la atención es la originalidad y arte arquitectónico del propio edificio. Siempre se consideró una solución sorprendente por el dispar tratamiento de los volúmenes y la fantasía que estimulaba en los niños, ya que el arquitecto asocia la irregularidad a la imagen de los cubos transformados en dados, cada uno de un color y con las caras cubiertas de puntos y cuyos círculos son ventanas. El efecto buscado es el de dados caídos aleatoriamente en el tablero en posiciones y asociaciones debidas al azar. Los tres aseos del patio tienen la forma de un lápiz, con sus puntas afiladas y completan el particular paisaje infantil el particular acceso en forma de afilador.

Huelga decir que la iniciativa de la construcción de esta Guardería la toma el Conde de la Vega Grande, a la vez que hace de mecenas cediendo el solar y costeando la construcción. Y, la inauguración como todo por aquellas fechas –a lo grande- (ver foto), bendecida por el Obispo de la diócesis de Canarias Monseñor José Antonio Infantes Florido, la asistencia del Gobernador civil de la época Gerona de la Figuera y, entre varias autoridades, la presencia del conde de la Vega Grande Don Alejandro del Castillo y del Castillo, acompañado por su hijo Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna y de la esposa de éste último Sra. María del Carmen Benítez de Lugo, acompañados todos ellos por varias autoridades religiosas, civiles y militares.

 







La parte humana y el anecdotario a esta columna deberían ponerla las Profesoras-Educadoras y personal de Cocina que desfilaron por la Guardería Los Dados a lo largo de toda su historia. Muchos son los niños y niñas, ahora adultos, que se criaron e hicieron sus primeros garabatos entre las paredes fantásticas y mágicas de estos Dados que, independientemente del uso que se le dé en el futuro, deberían pervivir en el tiempo. Por si hubiera que sacrificarse también esta obra –algunos ven en este espacio hasta un edificio que albergue y concentre los Servicios Municipales y las Oficinas Municipales de Maspalomas-, al menos que sirva esta nuestra aportación, para que quede en la memoria de los contemporáneos y para conocimiento de generaciones futuras.

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