jueves, 11 de junio de 2009

CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE PANCHO GUERRA (EL CERVANTES CANARIO). 1969-2009

CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE PANCHO GUERRA  (EL CERVANTES CANARIO). 1969-2009

Publicado el 11 de junio de 2009

 Autor: Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.


En el folio 480, tomo 15 de la sección de nacimientos del Registro civil de San Bartolomé de Tirajana, con fecha 11 de junio de 1909, aparece la inscripción de un ilustre tirajanero, de un ilustre canario: Francisco Guerra Navarro y en el Libro Parroquial de Bautizos núm. 23, folio 2261, 105, seis días después -17 de junio de 1909- aparece su acta bautismal, con el nombre de Francisco de San Bernabé.


Francisco de San Bernabé Guerra Navarro, nace en Tunte, en la calle que hoy lleva su nombre literario y popular: Pancho Guerra; por lo que este año se cumplen los 100 años (el I Centenario) de su nacimiento. Se cumple el I Centenario del nacimiento de una de las figuras más insignes de la cultura y de la identidad canaria, más conocidos por todos como Pancho Guerra y cuya obra ha significado tanto para los canarios y estudiosos de nuestro léxico y costumbres. Y, durante su niñez, como verseara Francisco Tarajano:

“Por veredas de Tunte
corre un chiquillo
escogiendo saberes
del campo y risco”.

Y es que la obra de Pancho Guerra respira canariedad –de la de verdad-. Como dijera Antonio Arbelo Curbelo –Presidente de la madrileña Peña Pancho Guerra: “…canariedad desde la sencillez, humildad y genialidad.”

La obra de este insigne tirajanero nos recuerda un pasado plagado de pequeñas pero significativas cosas que conforman nuestra historia, la historia de nuestra comunidad. Pancho Guerra nos ofreció –y ofrece- una imagen certera de la gente sencilla de nuestra tierra, de su modo de vida, de sus costumbres ancestrales, sus alegrías y penas.


Su obra, de manera sencilla, apunta directamente al corazón y a la sensibilidad del que se acerca a las páginas de sus libros. Pero esta sencillez no es un recurso fácil, sino un lenguaje capaz de llegar a tocar las fibras más íntimas de nuestra idiosincrasia, a través de una visión muy particular de lo que fue Canarias decenios atrás, pero no por ello menos actual y vigente que cualquier otra obra contemporánea.

Y quizá, una de las particularidades más importantes, a juicio del que suscribe, es que sus escritos publicados: Cuentos, Memorias, Léxico Popular, Artículos, Comedias…, aparecen llenos de datos que nos puede parecer que estamos situados fuera de una obra de estrictos contenidos literarios. Son datos referidos a distintos aspectos del mundo rural canario, común a todas las islas del archipiélago y que abarcan informaciones diversas sobre temas como: gastronomía, geografía, folklore, leyendas, fiestas populares, etc.

Viene a cuento el verso de Orlando Hernández de un poema dedicado a su memoria:


“Siempre el oído a la escucha
y bien alerta la oreja
deje y geito nos dejó
de lo que a su tierra oyera”.

Es seguro que a estas alturas del tiempo, su familia y/o la Fundación Canaria Pancho Guerra ya elaboran un calendario de actuaciones y actividades para que el Centenario del nacimiento de Pancho Guerra no pase en balde. Pero la llamada especial de atención del presente es para las instituciones canarias que, metidas en la vorágine de bajar costes, suprimir partidas y recortar gastos por la cacareada crisis, sean especial y cuidadosamente exquisitos y prevean el que esta oportunidad que se nos brinda tenga la debida atención sensitiva y, por supuesto económica.

Y hablamos de todas las instituciones, desde el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana –por razones obvias-, hasta el Gobierno de Canarias, pasando por el Cabildo Insular de Gran Canaria, las dos Universidades y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, dónde Pancho Guerra se cultivó como hombre e intelectual. Resúmen: que los organismos competentes y, que por razones obvias tendrían que estar implicados no se “empardelen” con este asunto. Viene a cuento la palabrita, porque “empardelarse” (emperezarse, amodorrarse, quedarse medio dormido…) fue el último vocablo del “Léxico Popular de Gran Canaria” que redactó Pancho Guerra, antes que la muerte inesperada y casi fulminante le impidiera continuarlo.

Por todo ello también hacemos guiño, pués consideramos que tienen mucho que decir y aportar al respecto, a la Sociedad Económica de Amigos del País, al Gabinete Literario, a la Escuela Luján Pérez, Orden del Cachorro Canario, etc. De forma especial a los medios de comunicación escritos, con los que colaboró estrechamente y por largos períodos desde Madrid y, por supuesto a todos los colectivos sociales y culturales de San Bartolomé de Tirajana, pues que duda cabe que, con el empuje de todos es cómo se lograría que la conmemoración del “I Centenario del Nacimiento de Pancho Guerra” tenga el empaque, la repercusión y trascendencia que merece. Guiño que extendemos a todos y todas las personas del mundo periodístico, cultural e intelectual de la isla de Gran Canaria conocedores, amantes y defensores a ultranza de la obra de Pancho Guerra.

Se presenta también una oportunidad de oro para que San Bartolomé de Tirajana (su Ayuntamiento) tome la iniciativa y se convierta en el organismo que encauce –al menos los inicios- de la celebración y conmemoración de ésta efemérides. En primer lugar, por el hecho de Pancho Guerra haber nacido en el término municipal de San Bartolomé de Tirajana –Tunte-. y en segundo lugar, porque sería una oportunidad irrepetible –al menos en mucho tiempo-, de que San Bartolomé de Tirajana salde la deuda que tiene pendiente para con la figura y la obra del más insigne de sus Hijos Predilectos que, a su vez está considerado por muchos como: Patrimonio cultural de todos los canarios y, finalmente, consideramos que en San Bartolomé de Tirajana, sobre todo en Tunte, es dónde tiene que incidir e influir las celebraciones y perpetuarse este reconocimiento de forma tangible para la posteridad, mediante –por ejemplo-, de una Escultura conmemorativa, etc. Lo que sea, con tal de que no queden las celebraciones en una mera ofrenda floral y folklórica (lo más recurrido en estos casos).


De lo contrario, seguiremos con la cruz a cuesta de una deuda pendiente hacia este excelso personaje, que si bien es Patrimonio de todos los canarios en general, lo es del pueblo tirajanero en particular.

Es tarde para tomar grandes iniciativas y florituras, además los tiempos que corren no son propicios para grandes fastos, -“que no está el tostador p’á cochafisco”, como diría Pancho Guerra; pero si que es imprescindible acometer (esperemos que ya se haya iniciado el proceso), la reedición de toda la obra de Pancho Guerra y que, mediante sesiones de lectura, charlas, exposiciones y/o proyecciones quede implantada la figura y obra de Francisco Guerra Navarro –Pancho Guerra- en todos los Colegios e Institutos canarios, al menos, en los de la isla de Gran Canaria y, por supuestísimo en todos y cada uno de los del Municipio de San Bartolomé de Tirajana.

En la seguridad de que los miembros de la Corporación municipal tirajanera, la familia y la fundación Canaria Pancho Guerra y otros órganos ya tienen presente esta fecha, deseamos dejar constancia que el presente, tan sólo trata de hacer una llamada de atención, para que no se dilate en el tiempo el inicio de la conmemoración de esta efemérides y, sobre todo de la captación de medios económicos necesarios, ya que el evento merece que sea todo lo trascendente que debe y pasará mucho tiempo en volverse a presentar una oportunidad similar.


Y como reflexión final, manifestar que, las acciones que se realicen a los efectos de conmemorar el I Centenario del nacimiento de Pancho Guerra, además de estar impregnadas de sentir cultural, socio-cultural e incluso lúdico; esta efemérides debe tener, una encomienda general en todas las iniciativas y empresas a acometer: la de recuperar y difundir el legado de un autor –Hijo Predilecto de San Bartolomé de Tirajana-, que divulgó siempre la esencia de lo que hoy conocemos como “Identidad Canaria” y que la obra del  Quijote canario (como le definiera ó bautizara Carmen Laforet –atribuído también a Juan Cabrera Santana), quede vigente y para el futuro en el día a día de nuestro Municipio en particular y de Canarias en general.


De todas formas y, a decir verdad, en el caso de que no se cumplan todas las expectativas, en caso de que el tiempo o los dineros no sean los suficientes, tenemos a la vista otra oportunidad para continuar con las labores de exaltar a nuestro “Quijote” y es que en 2011 se cumplen 50 años de su fallecimiento en el Madrid de la segunda mitad del pasado siglo. Porque contribuciones y reconocimientos pendientes seguro que van a quedar para dentro de dos años, por ejemplo, homenajear en toda regla a la “Peña  Pancho Guerra” de Madrid que, registrando prácticamente en su piso de soltero: buscaron, ordenaron y publicaron sus manuscritos; cosa que quizá él nunca hubiera hecho ya que, -según Juan Rodríguez Doreste-, “… su modestia era excesiva y su autocrítica muy exigente…”

Para terminar y a la espera de que estas modestas sugerencias caigan en terreno y conciencias fértiles, modesta aportación, que veremos quizá corregidas y, de seguro aumentadas durante todo este año 2009 por personas mucho más capacitadas que el que suscribe, reproducimos el texto que figuraba en el pergamino en piedra que, sobre monolito se erguía frente a la Iglesia de Santiago de Tunte hasta los años 90 del siglo pasado:

“Fue un hombre bueno y sencillo, libre y bohemio. Cómo la propia naturaleza, siempre renovándose.


Supo espigar la gracia de cada momento, de cada encuentro y con un total olvido de sí mismo, hizo reir y reir con sus originales ocurrencias.

Tan natural era en todos sus gestos, palabras y escritos, que lo mismo que la humilde flor silvestre  que desconoce la elegancia de la belleza y colorido emanando aromas sutiles sin distinción de clases.

Así fue “Pancho Guerra” que jamás supo que era gracioso, él sólo quiso derramar alegrías y quitar las piedras de nuestro camino”.


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