lunes, 3 de enero de 2011

EL BAR DE ANTONIO FRANCO (El Cojo).



Publicado el 3 de enero de 2011
y re-editado el miércoles, día 02 de julio de 2014


Autor: Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural

Antes de entrar en detalles de lo que fue y significó para la historia del pueblo de Maspalomas y su zona turística el “Bar Franco” o el “Bar de Antonio el cojo” (con el perdón de sus hijos), pero es que era así como popularmente era conocido, y faltaríamos a la memoria colectiva si no lo hiciéramos así al menos por una vez; quiero manifestar los motivos que nos llevan a escribir esta columna.

Días pasados fallecía Doña Ana Sánchez Artiles y, antes que nada mostrar desde aquí nuestro más sentido pésame a sus hijos: Fina y Antonio, a su nieto Tony, a sus hijos políticos: Paco Alonso y Montse Santana y a sus hermanos, sobrinos y demás familia. Anita era la viuda de Antonio Franco Afonso que regentaba el Bar Franco que estaba justo al lado de La Fonda de la Vda. de Franco y, para los contemporáneos, justo al lado también del eucalipto que aún existe en la parada de guaguas que está ante el edificio Los Molinos. Como muestra alguna de las fotos que ilustran esta columna, Anita también bregaba y mucho dentro de la barra del Bar de Antonio Franco y fue testigo del trasiego de camioneros, empleados del conde, aparceros y, más tarde encargados y capataces de la construcción y, por supuesto fue testigo de primera línea del proceso de transformación (de la transición) de la Maspalomas de antier, a la Maspalomas de hoy en día.

Y, queríamos dejar constancia de este Bar, porque su existencia y derribo ha quedado anulado a lo largo de muchos años  por la fuerza mediática que siempre tuvo La Fonda y el Mesón Vda. de Franco, aunque en popularidad siempre estuvieron a la par.
Este Bar, junto a la Cantina de los Artiles, el Bar de Juanito Artiles y la Tienda de Mateíto, en el Lomo, era el punto de reunión  y ocio de los vecinos de las 100 viviendas mal contadas que había en Maspalomas hasta los años 60. Y, era también el “casino” o sala de juegos, pues quién más, quién menos hizo sus primeros pinitos en la baraja, el dominó y el Futbolín en el Bar de Antonio Franco. No viene a capricho el poner la palabra Casino entrecomillada, pués queda para otros investigadores e historiadores más versados, indagar el porqué figura esta palabra: “Casino”,  en el plano que confeccionara Juan de León y Castillo  en l884, cuando hizo una recreación de toda Maspalomas, y que adjuntó al proyecto de la construcción del Faro de Maspalomas, fragmento que ilustra el presente trabajo.

Y, de la misma forma que “La Fonda” tuvo que ser derribada por imperativos urbanísticos, también lo fue el Bar de Antonio Franco y, también trasladado a uno de los bloques de la Plaza del Hierro, en la ahora conocida como Calle Alcalde Marcial Franco.. Tanto en uno como en el otro, es de destacar que siempre figuraban en su exterior los carteles de las Películas que ponían en los cines del tablero, de lo que es testimonio fiel, las fotos ilustrativas.

Si durante la semana eran la gente de paso las que frecuentaban el Bar de Antonio Franco, pues los lugareños trabajaban de sol a sol, era los fines de semana cuando la clientela era principalmente local, hacían uso los jóvenes de los futbolines y si “radiaban” un partido, los amantes del fútbol, o sea, todos, se agolpaban al aparato de radio del bar, que contaba con un amplificador para que sonara por bocinas de altavoces preparadas a tal fín y que cubrían incluso los exteriores del Bar. Hay que tener en cuenta que hablamos de una época en la que era un auténtico lujazo contar con una radio en casa, por lo que, de igual forma, era cita obligada esta especie de “casino” cuando llegaba la hora del “parte”, el noticiario de Radio Nacional de España.
  
Nunca hemos sido por estas tierras proclives a exaltar la memoria de personajes históricos, populares o simplemente singulares; y a medida que pasa el tiempo y se han ido perdiendo valores han quedado en el olvido personajes entrañables que se nacieron, crecieron y cultivaron a la sombra del eucalipto del Bar de Antonio el cojo, como: “Agustín Carpeta”; “Juan Alquirez”; Zacarías; y tantos otros. Sana envidia nos da el ver que en otros pueblos perdura en la memoria colectiva personajes como: Pepe Caña dulce; Andrés el ratón o Lolita Pluma, sin ir más lejos.

Para terminar, comentar que el apodo de “Antonio el cojo”, le viene a Don Antonio Franco de una lesión que tuvo en un accidente sufrido en el Ejército. De ahí que, como militar retirado, gozara de excelente relaciones (e influencias) en altas jerarquías militares. Influencias que aprovechaba a la mínima oportunidad para favorecer hasta dónde podía a quien se lo solicitara. Muchos fueron los jóvenes maspalomeros que, por su intervención, quedaron exentos del Servicio Militar y pudieron ayudar en la economía familiar, tan maltrecha por aquel entonces en este Sur dejado de la mano de Dios.

Su hija Fina nos cuenta como en una Misa celebrada en estos días, en memoria de Anita Sánchez, su madre, en su pueblo de procedencia –el Carrizal de Ingenio-, se le acercó un señor para decirle que su padre le hubiera librado del cuartel. O sea, que hasta el día de hoy y, han pasado muchos años, perduran los agradecimientos a los favores que hizo Antonio Franco a familias y jóvenes necesitados.

De Anita resaltar que hasta cinco escasos días antes de su fallecimiento regía –junto a su hija Fina-, los destinos del Bazar Franco de la Plaza del Hierro, no sólo con su presencia testimonial “in situ”, sino en el control de cobros, pagos de facturas, etc. Etc. Mujer inquieta y preocupada también, por la actualidad y el devenir social del pueblo de Maspalomas y su gente; no en vano, desde su asiento en el Bazar que le dejara su marido Antonio Franco, se valía de su capacidad conversadora y comunicadora, para interesarse por todo lo que pasaba, contrastando de forma directa, todo aquello que le llegaba desde prensa, radio y televisión; medios de los que era muy devota, quizá secuelas de los “partes informativos” que oía por aquella radio de madera con rejilla y perillas;  a válvulas, con bobinas y el condensador de sintonía…, de la marca “Schneider”…, recuerdan?.

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