jueves, 13 de enero de 2011

EL TEMPLO ECUMÉNICO "EL SALVADOR" SE LAVA LA CARA

Publicado el 13 de enero de 2011

Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural

Iniciamos una nueva década, la segunda del siglo XXI y los primeros años de ésta, se nos prometen felices para los amantes de las efemérides y la historia de nuestro pueblo de Maspalomas y su zona turística. Ya iremos avanzando acontecimientos, pero el que nos ocupa ahora mismo es el más eminente: el 30 Aniversario del Templo Ecuménico y para ello, Don Jesús Marqués Martín-Cerezo, Rector del Templo y su equipo de colaboradores se han puesto de zafarrancho para “lavar la cara” del edificio más emblemático de la zona turística de Maspalomas.


El Templo Ecuménico “El Salvador”, cuyas obras se iniciaron en 1969, culminaron en 1971 y quedó inaugurado en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, celebrada del 18 al 15 de enero de 1971, aunque fue el 21 de enero cuando se realizó la inauguración simbólica con asistencia del Cardenal Johannes Willebrands, presidente del Secretariado de Roma para la unión de los cristianos, gran promotor del diálogo ecuménico y que fallecido hace cuatro años, a sus 96 años, era el Cardenal más anciano de la Iglesia; también estaba el Obispo de la diócesis de Canarias Monseñor Infantes Florido; el conde de la Vega Grande don Alejandro del Castillo y del Castillo, acompañado de sus hijos; no en vano fue el filántropo de la obra, así como de la cesión de los terrenos al Obispado. Estaba también presente el Arquitecto de la obra Manuel de la Peña, acompañado de los artistas José Abad y Juan Antonio Giraldo.                                                                                                               



Del Templo Ecuménico “El Salvador” con un contenido artístico, simbólico y monumental de gran relieve, si acaso, lo que más llama la atención en su exterior, además de su estructura arquitectónica, obra del Arquitecto Manuel de la Peña, es la gran verja metálica de su fachada, laterales y gran parte del perímetro del patio interior, obra del artista canario José Abad y que semejan tubos rotos de órgano, simbolizando la armonía rota de la Iglesia, que espera volver a unirse.

Cuando decimos lo de “lavado de cara” viene a cuento a que esta verja de hierro estaba en gran estado de deterioro y es que sus treinta años de vejez hicieron una mella lamentable en esta obra escultórica de gran magnitud. Jesús Marqués que lleva años revolviendo Roma con Santiago para conseguir la financiación de la restauración de la verja, sin obtener respuesta de ninguna de las clases, no tuvo otra alternativa que recurrir a la contribución o colaboración de los fieles y usuarios de los servicios del Templo y al propio personal del Templo –el servicio técnico-.

Es así como, en un alarde de quijotismo, se echan el mundo por montera y afrontan el arduo trabajo de restaurar la verja metálica ellos mismos. Bajo la dirección y asesoramiento del propio Jesús Marqués, realiza los trabajos el colombiano Oscar Henao, para lo que la mayor parte de las veces tiene que improvisar números verdaderamente circenses, como muestran las fotografías que adjuntamos y es que, por ejemplo en la fachada principal tuvo que salvar hasta los 14,- metros de altura y todo ello armado con su rocaflex; turbina de pintar, lijas, pinceles, compresor de aire, etc. Y así, nada más y nada menos que en 335 m2. aproximadamente, que tiene toda la verja exterior e interior del Templo.

No podemos terminar este apartado sin elogiar la iniciativa de Jesús Marqués, Oscar Hernao y sus colaboradores que con su empeño han salvado del deterioro total una de las obras artísticas más emblemáticas del Patrimonio de nuestro pueblo. Y. haciéndonos eco del llamamiento del Rector del Templo, felicitar a todos los que han contribuido a que esta obra se financie, asumiendo lo que los organismos y autoridades políticas tenían que haber afrontado. Y que no cejen en su colaboración y/o contribución, pues los trabajos no han terminado y mucho menos se han terminado de sufragar, que de seguro lo seguirían haciendo, pues da mucha alegría y satisfacción el ver en vivo y en directo donde se destina nuestra aportación, por pequeña que esta sea.

Mucho hay que hablar –y escribir- sobre el Templo Ecuménico “El Salvador” y es el 30 aniversario del mismo una fecha idónea para que se publique su historia –en varios idiomas- y es que independientemente de la religión que se profese o practique y de creencias, estamos hablando de un Patrimonio que es de todos, por varias razones:

Por el propio edificio en sí, no en vano esta “proa de nave invertida” es una de las obras más carismáticas del gran exponente de la arquitectura moderna: Manuel de la Peña Suárez.

Los motivos que llevaron a Alejandro del Castillo –Conde de la Vega Grande- a tomar la iniciativa de construir un Templo Ecuménico para la Diócesis de Canarias  –costeado por él mismo-; uno de ellos, la masiva concurrencia de feligreses que acudían cada domingo a la Iglesia del Poblado de San Fernando que llenaba el interior y se extendía por toda la plaza y alrededores.

El que la Diócesis de Canarias y su obispo de entonces, monseñor Infantes Florido lo acogiera y le diera carácter ecuménico y, por ende, internacional, como la zona turística dónde se implantaba.

Y, finalmente porque el propio Templo está plagado de elementos simbólicos, lo más generales posible, para evitar que se identifiquen con ninguna confesión en particular y, por supuesto, por las obras de arte que contiene que son Patrimonio de todos: La verja de  José Abad;  las Vidrieras de Juan Antonio Giraldo; la roca que hace de altar; el Cristo; el monolito de hierro del atrio que representa la firmeza y profundidad de la fé; múltiples elementos que se encuentran tanto en la nave principal del templo, como en la Capilla Católica, desde el propio Sagrario al mismo atril del evangelio, etc. Sin olvidar el magnífico óleo de Nuestra Señora de San Salvador, que se custodia en la Capilla Católica y que, junto con San Fernando “el chico” formaron parte de la Magna Exposición La Huella y la Senda organizada con motivo del VI Centenario de la fundación de la Diócesis de Canarias.

Y, finalmente por estar declarado el Templo Ecuménico en su conjunto como “Excelente del Turismo” en su edición del año 2002:“Por aglutinar en su encomiable labor religiosa, social y cultural a los turistas en general que visitan Maspalomas y por ser un lugar dónde conviven en armonía y tolerancia prácticamente todas las Iglesias oficiales y libres de Europa” y “Porque sin perder ni sacrificar en el transcurso de ninguno de sus aspectos esenciales, se ha convertido en la seña de identidad y el principal punto de referencia de la zona más internacionalmente conocida de Maspalomas: Playa del Inglés”. Méritos que también se extendían  al Rector del Templo Ecuménico Rvdo. Don Jesús Marqués Martín-Cerezo porque “ha sabido impregnarle el valor espiritual y relieve internacional que posee”.

Sirva lo que precede tan sólo como una intentona de que para los residentes, grancanarios en general y los turistas que nos visitan conozcan un poco más ese icono indiscutible y centro neurálgico de Playa del Inglés y la zona turística de Maspalomas. Ojalá sirva también para que, por el organismo que proceda se replanteen si el entorno de este Monumento Histórico y Artístico y también Social y Religioso es el adecuado, porque a ciencia cierta, jamás de los jamases los que lo concibieron se lo imaginaron escoltado por la agresividad más dura de dos centros comerciales que han convertido el epicentro de nuestra zona turística en el antro de más renombre.

Reportaje Fotográfico:


Estado de deterioro de la Verja de José Abad.


Oscar Hernao, artífice de la restauración de la Verja (vistas de su trabajo).



La Verja, luce espléndida después de la minuciosa restauración.

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