jueves, 8 de febrero de 2018

EL CARNAVAL, VISTO POR PANCHO GUERRA - I

Por Pedro J. Franco López.

Compendio de las andanzas carnavaleras de Pepe Monagas.



Por Carnavales, recurrimos a aquella modesta publicación de las Obras Completas de Pancho Guerra, que editara en 1976 el Plan Cultural de la Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas y el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. 

Aquella edición, dirigida por Agustín Millares Carló, (ahora mismo, de coleccionistas) constaba de cuatro tomos, dibujos de Felo Monzón, Eduardo Creagh y Eduardo Millares (Chó-Juaá), y fueron apareciendo entre los ejercicios de 1976 a 1978.

Como no podía ser menos, Pancho Guerra, "El más alto representante de la literatura popular canaria de todos los tiempos”, como se le denomina en el documento de Yolanda Arencibia: “Pancho Guerra o el amor a lo propio”, también dedicó su pluma a la más popular de las fiestas canarias: El Carnaval y, para ello como siempre, echa mano de su personaje de ficción: Pepe Monagas.

Y, como las fechas mandan, nos hacemos eco de dos historietas relacionadas con el Carnaval:  "De cuando Pepe Monagas le destupió el "vate colose" a un inglés en Lunes de Carnaval" y "De cuando Pepe Monagas se disfrazó".

En esta entrada de Blog nos vamos a referir a la primera de ellas:


"De cuando Pepe Monagas le destupió el "vate colose" a un inglés en Lunes de Carnaval"



En esta historieta, Pepe Monagas empieza a "turistear" e "internacionalizarse", haciendo alusión al turismo inglés, decía así hablando de la Fiesta:

"aquello era el disloque, sin exagerar tanto así (...) la batahola callejera, que llevaba y traía mareas de gente ensabanada, o vestida con camisones de dormir del tiempo del Pendón y rengues de esos baúles llenos de maripositas que hay en los cuartillos de la azoteas de cada casa, solía aparecer de pronto el grupo de templarios de buen humor, que se ataviaba con los trapos más absurdos de este mundo y los elementos más imprevistos: collares de ajos y cebollas, calabazas, ratones atados y decorando un sombrero antiguo de señora, jaulas con un báifo dentro... que pegaban a pizquiar a la prima noche del sábado y ya no soltaban la chispa hasta el Miércoles de Ceniza, después de las doce dadas por la Catedral. ".

 Y, en el desarrollo de la historia, nos cuenta que: Cierto lunes de Carnaval, estando Monagas metido en farra hasta las mismas corvas, pasó algo en cierta casa inglesa de la localidad, que le interrumpió a mi compadre el tenderete y que dio ocasión a uno de sus mejores golpes.

Resulta de ser que se le tupió el excusado, retrete o "vate colose", como decía Pepe cuando se ponía fino, a un inglés radicado en la ínsula y bien agarrado a ella por su boda, sus negocios y el gusto que le cogió al temple propio de nuestro clima. Las criadas metieron unos palos, alguna verguilla torcida y tal, jurgaron y nada. Trancado, como si de tunos se tratara. Pegó a correr el mal olor y a invadir la casa, que hasta una criada bobona de la cumbre que tenía lo notó. Y ello ya era el colmo de la "apeste", como la sirvienta decía con la nariz como una papa de riñón:

-Sale ousté a la calie e busca oun hombri qui sepa elli destoupigrrr la retretou-, ordenó el Míster a una sirvienta, que era del Risco ella.

Se tropezó a los diez pasos con mi compadre, que pasaba con un requinto atravesado, los ojos en blanco y un gusto de juerga en la boca como un lamedor. Ella sabía que Pepito era bien amañado y le habló

¿Qué dises tú? ¿Hoy, lunes de Casnaváa, y como yo estoy a limpiá retretes...? ¡Tú te has jas vuerto loca?

Ande, cristiano, no sea majaero, y se gana unas perritas, mire que es ca ingleses...

Monagas se animó, fue, jurgó, metió manos, largó agua, volvió a jurgar... y al fin jaló por la cadena y el agua corrió que daba gusto. Se lavó y tal.

¿Couanto esss...? preguntó el inglés. -Pos...-Monagas se rascó el cogote-. Deme estooo... deme siete duros y no tiene naa que desüi...

Whot?, resolló el míster pegado a la pared. Y es que eran siete duros de entonces-. ¿Y disa ousté que yo no tieni nagda que desiiir. Eso es moucho carrísimo, absoloutamenti.

Monagas se picó: ¿Cuálo dise usté...?; luego cogió calma y dijo, para justificar debidamente el precio:

Es que usté no se jase cargo, miste, que hoy es lune de Casnaváa, y que ésa, dispensando el móo de señalar, era caca inglesa?.

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