sábado, 22 de septiembre de 2018

(12 de 17).- XX ANIVERSARIO DEL LIBRO "MASPALOMAS ANTIER".


Por Pedro José Franco López.


LA BICICLETA, LA MOTO, EL COCHE...



La bicicleta era el único medio de transporte mecánico que poseían algunos vecinos para su trabajo. Para trasladarse a Las Palmas o a otra parte de la isla había que esperar al «coche de hora», que comenzó a prestar sus servicios con el sur de Gran Canaria en fechas muy tardías. La bicicleta permitía, además, el paseo dominguero y los jóvenes llevaban a su novia sentada siempre de lado. También se podía ser generoso con un amigo y prestársela para «dar una vuelta».

En aquel tiempo tener una bicicleta era algo importante. Ya de más lujo fue la moto, que llego a ser símbolo de revalorización social, cuyo poseedor se autorrevestía en algunos casos de cierta preeminencia respecto a los demás.

Después del «coche de hora», llegaría la camioneta y, mas tarde, los primeros vehículos de transporte del turismo y los de uso particular, como la furgoneta de carrocería de madera de Marcialito.

Para los jóvenes maspalomeros ir a los cines o las Verbenas (bailes de Sociedades), de Arguineguín, El Tablero o El Vecindario, había que hacer turnos de espera y es que los coches de Agustín, Serafín y Enrique Rivero hacían de medio de transporte, dando varios viajes, mientras hubieran "clientes". Y, como es de suponer, como sardinas en lata y, asomando las cabezas por las ventanas, para que cupiéramos los más posibles. 

Porque, todavía en aquellos años, para ver coches en cantidad, había que esperar a los que acompañaban a la Carrera Ciclista del Condado o a la Excursión que organizaba los Taxistas de las Palmas, con todas las personas mayores de la capital, y eso era una vez al año.

Mi madre -Josefita López-, para saber cuántos coches pasaban en estos "acontecimientos", ponía un buen puñado de granos de millo en un lado y, cada vez que veía venir un coche, cogía un millo y se lo ponía en el bolsillo; y al final los contaba.