domingo, 30 de septiembre de 2018

(16 de 17).- XX ANIVERSARIO DEL LIBRO "MASPALOMAS ANTIER".


Por Pedro José Franco López.

 

LA FIESTA

 




Como en otras localidades de la isla, la Fiesta siempre tuvo en Maspalomas un profundo sabor popular, asentado en el folklore musical, en las festividades religiosas y en las distintas manifestaciones de esparcimiento y comunicación social del pueblo.

Se veneraba la imagen de San Isidro, como patrón de las labores agrícolas, que era a lo que se dedicaba el pueblo maspalomero y, que, frente a la era, protegía las cosechas que cultivaban los medianeros. También se rendía culto a una pequeña imagen de San Fernando, que por deseo de un conde del mismo nombre se instituyó como patrón religioso de Maspalomas.

Fiesta humilde y modesta, como fue todo en Maspalomas. Arcos de hojas de palmeras decorando la ermita y el santo desfilando a hombros de los fieles, sin otra ornamentación. Por la noche, los voladores encendían los cielos, lanzados con sumo cuidado para evitar que pudiera arder la cosecha de la era y los graneros cercanos al Alprende.

No faltaba: el "Toro de Fuegos" y en las "Carrera de Cintas" los jóvenes participantes ponían todo su empeño y destreza, y las madrinas su belleza y apoyo incondicional. Especial encanto tenía para la chiquillería la Suelta de Globos de papel; esto era desde el corral de estaba junto a la Casa de Mariquita García.

A ellas siempre concurría un pregonero singular, el célebre Pepe "Caña Dulce", que se desplazaba desde su barrio de San José, de Las Palmas de Gran Canaria.

Y, por supuesto, principal atractivo eran los juegos y deportes tradicionales: las Peleas de Gallos, las Peleas de Carneros, y la Lucha Canaria. Un extraordinario luchador, José Rodríguez, el “Faro de Maspalomas”, además de ser invencible en el terrero de lucha, asombraba y deleitaba a todos con sus increíbles exhibiciones del levantamiento a pulso del arado.