Artículo publicado en La Provincia el
miércoles,
día 19 de agosto de 2015
Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y
Cultural.
Hace
algo más de un año nos hacíamos eco en estas páginas de la valiosísima reliquia
de Fernando III, el Santo, Rey de Castilla y León (San Fernando) que, diez años
atrás hubiera depositado en la Parroquia de San Fernando de Maspalomas el Cardenal
Arzobispo de Sevilla, Excmo. y Rvdmo. Monseñor Carlos Amigo Vallejo y lo
hacíamos para conmemorar de alguna manera el décimo aniversario de tan solemne
momento, en que una Reliquia “Ex-Indumentis”
de San Fernando llegaba a Maspalomas y, para exaltar y poner en valor el que
contábamos con uno de los tesoros históricos más antiguos de toda Canarias, no
en vano, hoy en día cuenta con casi ocho siglos de antigüedad.
Se
trataba de un fragmento de tela (seda aterciopelada), cuartelada con Castillos
bordados con hilos de oro y Leones tejidos en gules, forrados de armiño; y venía
acompañada de un certificado firmado por el propio Cardenal Amigo y por Carlos
M. González Santillana, Secretario General y Canciller de la Archidiócesis de
Sevilla. En este documento, que tiene referencia “Prot. Nº 1306/04”, se
especificaba expresamente: “… Por el presente hacemos saber, que éste
trozo de tela pertenece a las vestiduras que han cubierto durante siglos el
CUERPO incorrupto del SANTO REY FERNANDO III, conservado en la Santa
Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla.”
Tesoro en deterioro progresivo:
Hoy
volvemos a hacernos eco de este tesoro histórico y sagrado por motivos bien
distintos; el fragmento de tela extraído del sepulcro de San Fernando, en la
Capilla Real de la Catedral de Sevilla, expresamente para traerlo y depositarlo
en Maspalomas, está deteriorándose a pasos agigantados. Lo que no lograron casi
ocho siglos, lo hemos logrado en Maspalomas, en escasos diez años.
Los
hilos de oro de los castillos han perdido su esplendor, lucen como afectados
por el herrumbre lógico de estar presionado entre cristales y al sol y, el
gules de los leones ya no es el noble rojo vivo de hace pocos años y, lo peor a
todo esto, es que el deterioro actual ya es prácticamente irreversible; además,
al marco que soporta la reliquia se le han caído unas filigranas decorativas en
plata, obra del prestigioso orfebre Pascual Mota.
El
estado de deterioro, consideramos que no se debe a abandono, pero sí que es
cierto que la ubicación que ha tenido durante más de diez años no es la
apropiada, le da de lleno el sol durante el día y el enmarque del tejido no
cuenta con unos mínimos de refrigeración o ambiente adecuado; esto ha hecho que
el tejido tenga un gran deterioro, apreciable a simple vista por todos y que ya
no es, ni por asomo, reflejo de aquella maravillosa reliquia que el Cardenal
Amigo nos hacía depositarios.
Desde
aquí, con la mayor humildad y respeto, queremos hacer un llamamiento a quien
corresponda, para que, a la mayor brevedad, esta reliquia sea inspeccionada por
especialistas en tejidos antiguos e históricos (en el Obispado de la Diócesis
de Canarias contamos con los mejores) y se tomen las medidas precisas.
Al
mismo tiempo, sería oportuno el replantearse el lugar dónde exponer esta
reliquia en el futuro, ya que quizá lo más importante no sea el que esté
visible, sino que perdure en el tiempo, para disfrute de futuras generaciones. Una
posibilidad sería tener en exposición continua una foto del fragmento de tela -la
Reliquia- y, la original, conservarla en lugar adecuado, a temperatura ambiente
ideal y exponerla al público de manera solemne, dos días al año, por la
festividad de San Fernando. Para su veneración diaria ya se cuenta, en la urna
de la imagen de San Fernando “el Chico”, con un fragmento de este mismo tejido
en relicario en forma de santa Cruz de esmalte y plata.
Con
este llamamiento tan sólo queremos poner en conocimiento de la ciudadanía del
estado en que se encuentra lo que consideramos es un gran tesoro histórico,
artístico y sagrado y, que no sólo debería ser patrimonio de los maspalomeros,
sino también de los grancanarios y canarios en general. Un trozo de la historia
de España, de aquella España en la que jamás se ponía el sol. Un trozo del manto que hizo de mortaja, el 30
de Mayo de 1252 a
uno de los hombres más completos de la Historia de España, tanto, que hasta sus
enemigos le admiraban y respetaban,
hablamos del Santo y el Rey, hablamos de Fernando III de Castilla y
León.
No
es de extrañar, así lo esperamos, que alguien nos llame osados o entrometidos al
hacer estas reivindicaciones y, de seguro que tienen mucha, muchísima razón; de
todas las maneras y a pesar de ello, confiamos en que, como la parábola del
Sembrador: “Ojalá que caigan en tierra fértil…”. Como a un clavo ardiendo nos
agarramos a las palabras de Su Excelencia Reverendísima Monseñor Manuel
Monteiro de Castro, Nuncio de Su Santidad en España, en conferencia pronunciada
en Las Palmas de Gran Canaria con motivo de la apertura oficial de la
Exposición “La Huella y La Senda”. La Conferencia llevaba por título: “Función
Social del Patrimonio de la Iglesia” y manifestaba el Nuncio de Su Santidad
que:
Primero:
“La
Iglesia no sólo debe ser guardiana de su arte, sino también tiene que ser “animadora”
del mismo, introduciéndolo en los círculos de la Cultura”.
Segundo:
Que las Sociedades no se terminan de comprender, sin conocer en profundidad el
Arte y el Patrimonio de la Iglesia de esa Sociedad.
