"El Miano" (variante de la palabra "médano"), era una enorme duna que había frente mismo al Poblado de San Fernando, aislada totalmente del campo dunar, dónde el chiquillerío del pueblo se divertía y daba interminables volteretas desde la cima a la base. Era una gran diversión.
sábado, 22 de julio de 2017
Muchisimas gracias.
228 Entradas y la imágen del globo terráqueo cada vez más verde. Muchísimas gracias y, ya comentaremos lo que tenemos previsto a corto, cortísimo plazo. Un abrazo a tod@s.
A MELO ROBAINA, CON TODO MI AGRADECIMIENTO
En estos momentos no puedo dejar de recordar los encuentros que tuve con Melo Robaina, previos a la maquetación definitiva de mi Libro: "Maspalomas: El Carnaval".
De lo contento que estaba con la idea, de cómo nos felicitaba por darle cobertura y reconocimiento al mundo del Travestismo y el Transformismo.
Por nuestra parte agradecerle todas las atenciones que tuvo y la generosidad al momento de aconsejarnos y dejarnos unos álbum de fotos valiosísimos, para que escanearamos cuanto quisieramos y, todo ello con total desinterés.
La casualidad ha jugado a que en uno de esos documentos coincidan "Paloma"/Miguel Vera y el propio Melo Robaina, los dos formando ya parte del estrellato transformista celestial y, casualmente también Paloma nos abrió las puertas de su casa para que cogieramos todo el material gráfico que necesitaramos.
A los dos Gracias, mil gracias y, Descanse en Paz.
viernes, 21 de julio de 2017
TUNTE: ENTRE SANTIAGO “EL CHICO” Y SANTIAGO “EL MAYOR”.
Por Pedro José
Franco López
En julio de
1864, se justificaban los motivos del traslado de Santiago “El del Pinar” ó
Santiago “El Chico”, a la Iglesia de San Bartolomé de Tirajana (Tunte).
Fue el 27 de
septiembre de 1.849, cuando el Obispo Buenaventura Codina ordenó el traslado de
la imagen de Santiago “El del Pinar” desde su originaria Ermita, hasta la
Iglesia de San Bartolomé, en Tunte; catorce años después, en respuesta a un
escrito firmado por los vecinos de El Pinar, en el que solicitaban la
devolución de la imagen, el Obispo Joaquín Lluch Garriga, sucesor de Buenaventura
Codina, rubrica un Informe en el que argumentaba y justificaba los motivos que
llevaron a ordenar aquel traslado y que, entre otros, eran los siguientes:
“…Teniendo noticias de que casi a las
puertas de la ermita se cometían las acciones más impuras; que hasta dentro del
sagrado recinto se proferían palabras escandalosas, y que en la misma sacristía
se entregaban algunos malvados a la destructora pasión de los juegos de azar;
(sirviendo para esto alguna vez el mismo dinero de las limosnas, que extraían
de la caja del santo con el mayor cinismo); resolvió quitar de una vez para
siempre la causa ocasional de tamaños desórdenes, mandando a demoler la casa
contigua a la ermita y trasladar la venerada efigie a la parroquia de este
pueblo dejando a la ermita del apóstol Santiago, entredicha y cerrada pues, año
tras año, aquello tenía más de bacanal que de fiesta religiosa” (Informe
del Obispo Lluch, del 1-7-1864. (Carpeta de documentos de la parroquia de San
Bartolomé. Archivo Diocesano de Las Palmas de Gran Canaria).
Y es que era tal
la afluencia de peregrinos al Pinar que, a mediados del s.XIX surgía un
conflicto entre Gáldar y Tunte, en el que el ayuntamiento galdense le reclamaba
al Obispado de Canarias 300 pesos de las limosnas que se recogían en Santiago
de Tunte, ya que hubieran menguado considerablemente las rentas de su
Parroquia, “…pues los romeros llevados más por un espíritu de novedad, que por
devoción, han vuelto la espalda a Santiago de Gáldar y se han encaminado a
Santiago del Pinar con sus romerías y cuantiosas limosnas”.
Tenemos
que remontar a mediados del s. XV como época en que nace la advocación, que
coincide con el momento en que unos marinos oriundos de Galicia navegaban
frente a la costa del Sur de Gran Canaria y fueron sobrecogidos por una
tormenta que inesperadamente desencadena, interrumpiendo lo que hasta entonces
había sido una feliz travesía. Los embates que el bravo oleaje produjo en la
embarcación dio lugar a un naufragio, y la angustiosa situación que padecieron
les hizo encomendarse al apóstol, arrodillándose ante una imagen que del mismo
veneraban.
A
cambio de la salvación se comprometieron a erigir una ermita en la primera
tierra firme en que desembarcasen; el milagro se verificó, desembarcan por
Arguineguín y con la imagen de Santiago al hombro emprenden el viaje de la
promesa; suben por los Lomos de Pedro Afonso o Hueso Bermeja; cruzan por las
silenciosas “Playas de Chira”, se encaraman por los Canalizos y, finalmente,
descansan en El Lomito de Santiago, en el Valle de la Plata. Y allí,
construyendo una emita, dejan la imagen de Santiago y emprenden el viaje de
retorno. Tanta fuerza adquirió esta leyenda al cabo del tiempo que, incluso
llegó a denominarse a la imagen “Santiago, el de la Leyenda”.
Tal como se
suele hacer con Ntra. Sra. del Pino, que baja con cierta frecuencia a la
capital de la isla, por diferentes motivos; los escritos dejan constancia que
de forma espaciada y por razones concretas, “Santiago el del Pinar” bajaba hasta
el pueblo de Tunte; así señalan que el 16 de abril de 1841 lo hace a petición del
alcalde y con autorización del Obispo Judas José Romo, para rezarle a favor de
las lluvias. Otra tuvo lugar en marzo de
1845, también por falta de agua y la petición la hizo el alcalde Gregorio de
Matos.
Santiago
“el del Pinar” ó Santiago “El Chico”. Siglo XV
Sobre la
escultura, efigie ó imagen de Santiago “El del Pinar”, hay que señalar que es
de rudimentaria factura y que, como ya hemos indicado está fechada en el s.XV. El inexorable paso del tiempo hizo mella en
esta talla y fue intervenida por varios restauradores unas veces con más éxito
que otras y, casi siempre, por indicación de los propios peregrinos que
continuamente manifestaban su descontento por el deterioro que presentaba,
preguntándose por el fin de sus donativos.
Recientemente,
en 1988, se acomete la última restauración de la imagen debida a José Paz Vélez;
según su informe la policromía se encontraba en un estado deplorable, fruto de
los sucesivos retoques a los que había sido sometida. En algunas partes de sus manos
faltaba la encarnadura y la madera presentaba profundas grietas.
A partir de 1903
esta imagen comienza a ser denominada “Santiago el Chico” para diferenciarla de
otra de mayor tamaño que llega ese año a la parroquia de San Bartolomé previo
encargo del sacerdote Pedro Hernández. Aunque no se llegó a realizar, el ya
citado obispo Buenaventura
Codina había
ordenado en 1851 la elaboración de otra imagen, especificando que debería
representar a Santiago Peregrino, modelo iconográfico que surge en el s.XII
como consecuencia de las peregrinaciones a Compostela y que figura al apóstol
de pié, apoyado en un bordón, portando la típica calabaza y cubriéndose con un
sombrero con veneras incrustadas.
Como hemos
indicado, esta orden no fue cumplimentada, pues a la Junta Parroquial le
inspiraba más devoción la imagen montada a caballo, por lo que, medio siglo
después esta nueva obra repite la iconografía de su precedente.
Santiago “El Mayor”.
(1903)
La imagen de
“Santiago el Mayor”, como se le conoce popularmente, fue realizada por
Francisco Villa en madera recubierta por escayola, se encuentra ubicada en el
fondo de la nave derecha del templo ante un retablo de estilo neogótico tallado
en madera de cedro por el maestro galdense Juan Betancort.
Los costos del
conjunto escultórico ascendieron a 4.350,80 pesetas, cantidad en la que
quedaban incluidos los gastos de embalaje y flete desde Barcelona. Por su
parte, las del retablo se cifran en 2.350 pesetas. Diez años después, la nueva
imagen se vio enriquecida por un elegante trono realizado en plata, que fue
adquirido a la empresa de ornamentos religiosos Burillo, con sede en Valencia.
Fue financiado a merced de donaciones particulares, completándose el resto de
su importe total, que ascendía a 3.500 pesetas, con las limosnas del apóstol.
Así como la
imagen de Santiago “El Chico” protagoniza la Romería, el acto más popular y
entrañable de las Fiestas Patronales de Tunte; es Santiago “El Mayor” el que
preside la solemne función y Procesión religiosa del 25 de julio de cada año.
lunes, 10 de julio de 2017
FALLECE PAQUITA RICO; CUATRO DÉCADAS DESPUÉS DE ACTUAR EN LAS FIESTAS PATRONALES DE MASPALOMAS.
Por Pedro José Franco López
A los 87 años de edad, falleció el pasado domingo, 9 de julio de 2017, en el hospital Infanta Luisa, debido a complicaciones derivadas de su avanzada edad, la actriz y cantante Paquita Rico y, es el momento de recordar aquella actuación en las Fiestas Patronales de Maspalomas, en honor a San Fernando del año 1.978.
La actuación tuvo lugar en el marco de la Gala de fín de fiestas, el domingo, 4 de junio de 1978, en la Plaza de Toros que estaba ubicada en el mismo lugar que ocupa ahora el Pabellón de Deportes, en San Fernando de Maspalomas.
En el reportaje de prensa que adjuntamos a la presente columna, aparece Paquita Rico, en el transcurso de la actuación, junto al presentador de la Gala, el popular personaje Andrés Martínez, que por aquel entonces regentaba la pionera Sala de Fiesta de la zona turística de Maspalomas: "Beverly Night Club".
Echando un vistazo al Programa de Actos de aquellas fiestas, podemos ver que, aquella misma mañana, la Solemne Función religiosa estuvo cantada por la Coral "Alba Vox" que, dirigida por el maestro Falcón Sanabria, interpretó varios Espirituales Negros y Motetes Religiosos.
Cualquier disculpa es buena para rememorar aquellas décadas pasadas y, que quede para conocimiento de los más jóvenes y, recien llegados a nuestra comunidad.
Por cierto, aprovechando que el Guiniguada pasa frente al Pérez Galdós: ¿¿¿¿para cuando un más que merecido homenaje a Don Andrés Martínez????. Motivos sobran.
Ya continuaremos con esto, pero adelantamos que, en esa misma plaza, en 1978 también actuó el mismísimo Julio Iglesias.
domingo, 2 de julio de 2017
FALLECE PACO PALOMINO, ESCULTOR QUE NOS DEJA SU HUELLA EN MASPALOMAS, CON UN HOMENAJE A "LA AUSENCIA DEL ÁRBOL".
El reconocido artista a nivel internacional, se perpetuará en la Memoria y en el Tiempo, a través de su obra lagunera "El Reloj del Siglo".
Por Pedro J. Franco López.
El pasado miércoles,
día 28 de junio, falleció el escultor tinerfeño Paco Palomino, a la edad de 64
años, después de luchar largamente con una enfermedad.
Palomino, aunque
siempre destacó como escultor, también pintaba
y ejercía labores de comisario en
numerosas exposiciones y llegó a exponer en varias ocasiones en Estados Unidos,
además; ejercía de animador cultural y
comisario de distintas muestras y sus compañeros le recuerdan como "un hombre bastante reservado que no gustaba demasiado de participar
en actos multitudinarios".
Su
obra está repartida por buena parte de la geografía tinerfeña y Canarias en
general, concretamente en Maspalomas nos deja, en la Avenida
de Tirajana, arteria principal de Playa del Inglés, una obra escultórica de
gran formato y notable potencia visual y estética; se trata de la instalada en
la rotonda que hace intersección con la Avda. Alféreces Provisionales, denominada
"Árbol (Homenaje al Medio
Ambiente", consistente en unas placas de piedra sostenidas por
pletinas gruesas de acero cortén y pasadores que atraviesan, tanto la piedra,
como el acero.
La obra, esbelta y de
porte sólido, tiene una lectura principal; que se integra perfectamente en el
ambiente urbano como si de una estructura arquitectónica se tratara, denuncia
(homenajeando al Árbol) su ausencia, en un intento de inmortalidad, dejando
entrever su complicidad con la urbe y sosteniéndose en ella.
Nos
consta que a Paco Palomino esta obra le hizo especial ilusión el realizarla,
pués tratándose de un homenaje al medio ambiente y, en discordia total contra
la masificación urbanística, "el grito y la crítica surgían desde el
mismísimo punto cero de Playa del Inglés, el espacio
más deshumanizado de Maspalomas, por su densa y agresiva edificabilidad".
Por lo
demás, la obra de Paco Palomino que más nos ha llamado la atención por su
estética, que se acrecienta en gran manera cuando conocemos su trascendente
significado, es la denominada: "Reloj
del Siglo".
Se
trata de una especie de "artefacto" instalado hace diecisiete años,
con el cambio de siglo, en el Museo de Historia de La Laguna, que en la parte
superior del artilugio sostiene 100 tubos de plexiglás, uno por cada año del
siglo XXI, y cada uno con 365 gramos de arena de distintas zonas de Tenerife,
supuestamente, un grano por día de cada año.
Como
acto simbólico, en el entorno de este singular Reloj/Calendario , cada año, el
18 de mayo "Día Internacional de los Museos", una personalidad de las
artes y las letras isleñas, lee una memoria con los acontecimientos del año
anterior, mientras se vacía el tubo de ese año;
la arena se precipita a un crisol colocado bajo la tolva, introduciendo
este a continuación en el mini-horno
inferior, dónde calienta a 1600° (grados), resultando una torta de vidrio, de
diferente color cada año, según la composición de la arena, que hará de
pisapapeles a la Memoria leída y engrosará la vitrina Memoria del siglo XXI.
Así van
diecisiete -17- años y, así será durante el resto de años del presente siglo.
Según Paco Palomino, autor de la idea y de la obra, "El Reloj del
Siglo" es como una Escultura-Máquina, contenedora de "fracciones de
tiempo" que requiere alquimia, técnica, creación y diálogo, con la
intervención de los elementos: Tierra, Aire y Fuego. Por lo que año tras año y,
así por siempre, la Memoria del artista Paco Palomino, se perpetuará en el
tiempo.
Nos
quedan aquellos ratos compartidos en los que hacía gala de su pasión por el
arte en general y de su humor entre satírico y crítico; llegando a
manifestarnos que: "el gran mal del arte al aire libre en Canarias, es que a la mayor
parte de los concejales de Parques y Jardines, se les debería llamar:
"Concejal de los matos".
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