Manifestaba el brasileño Márcio Favilla, Director
Ejecutivo de Competitividad, Relaciones Exteriores y Asociaciones de la
Organización Mundial de Turismo –OMT-, que “Un
destino turístico es bueno cuando lo es para la población que vive en él”
y de todos es sabido que, desde hace cincuenta y cinco años la población
maspalomera ha asistido al “boom” y fenómeno turístico como un mero espectador
al que todo se le ha dado hecho, con la obviedad más absoluta.
De todos es sabido también que ciudades de la isla de
Gran Canaria, como: Las Palmas de Gran Canaria, Telde ó Gáldar, incluso
municipios como Valsequillo, Santa Lucía y otros, vienen a Maspalomas, con toda
clase de “artillería pesada” a tratar de captar turistas para sí mismos,
casi siempre con el argumento de que cubren todas aquellas carencias que tiene
Maspalomas (como pueblo y como zona turística): supuestamente despersonalizado
y carente de historia que mostrar y que contar y en este sentido, todos hacen
mención, exaltan y pregonan su propio “Casco Histórico” que, obviamente,
presentan cargado de Monumentos, Esculturas, Lugares históricos, Museos y
Centros de Interpretación.

A todo esto, el pueblo de Maspalomas, transfigurado en
los últimos 55 años en un híbrido llamado “San Fernando de Maspalomas”, aún
teniendo mucho que enseñar y contar social, cultural e históricamente,
contempla cómo multitud de turistas, ávidos de conocer de primera mano la
historia y las tradiciones de aquel lugar en el que pasan sus vacaciones,
deambulan por calles y rincones impersonales que no les trasmiten ninguna
sensación, como perdidos y con un despiste supino, la mayor cantidad de las
veces por el hartazgo que le proporciona la propia zona turística en la que se
hospedan, por los elevados precios de sus Cafeterías y Terrazas y, la mayor
parte de las veces, porque consideran que en la “zona pueblo” encontrarán la
historia y costumbres populares, podrán fotografiar algún motivo etnográfico,
histórico o curioso o, simplemente convivirán y tratarán “de tú a tú” al
residente maspalomero.
Y es que, a decir verdad, la propia zona turística en
sí, más allá de la Playa, las Dunas, La Charca y el Faro, algunas esculturas
-pocas- y el Templo Ecuménico como edificio de arquitectura noble, no ofrece
mucho más en lo que fijar el objetivo de una cámara fotográfica.
Vale que no tengamos edificios góticos, medievales y
con gárgolas en los techos; pero quizá, el no tener puntos de referencia, al
ser masacrado todo el espacio por el tractor en aras del progreso y el
bienestar, consigamos la simpatía y la complicidad del visitante.
Y si Maspalomas/pueblo tiene mucho que contar y
mostrar de su historia avalada por siglos de trayectoria, la propia zona
turística “Maspalomas Costa Canaria” con 55 años de su creación, también cuenta
ya con un bagaje digno del conocimiento de residentes y turistas en
general.
El objetivo de la propuesta que osamos lanzar desde
aquí es múltiple, pero uno de sus principales fines es el proponer una serie de
acciones que pongan en valor la zona de San Fernando de Maspalomas, hasta
convertirla en esa “Vegueta”, en ese “Casco Histórico” tan ansiado, del que
carecemos y el que todos buscan y anhelan encontrar cuando nos visitan. En
resumen: exaltar y mostrar nuestro Patrimonio Cultural, pues es un valor
añadido incuestionable a los tantos que ya poseemos y de importantísimo poder
atractivo y de promoción turística.
Incuestionable también, como es obvio, la riqueza
cultural (histórica, etnográfica y arqueológica), legadas por nuestros
aborígenes canarios y la historia más reciente, que ofrecen las cumbres
tirajaneras (Tunte, Fataga, Arteara), pero apasionante también la que ofrecen
sus costas; en el caso que nos ocupa: el origen y la evolución del pueblo de
Maspalomas (San Fernando) y de la zona turística “Maspalomas Costa Canaria”.
A los propósitos expuestos hay otros paralelos y no
por ello menos importantes, como es el que, de caer en tierra fértil esta
iniciativa, se convertiría en la culminación del sueño largamente acariciado,
no sólo por la población residente, sino por los comerciantes de todo San
Fernando, pues se estima que la Zona Comercial de San Fernando se vería
enriquecida con una serie de acciones a acometer a corto, medio y largo plazo.
La oferta comercial de San Fernando es bastante amplia
y diversa pero, para que cuente con la atracción turística debida y pueda
ofrecer al turista que la transita esas carencias a las que hacíamos
referencia, no cabe duda que está falta de una serie de infraestructuras,
atractivos y de Centros Museísticos y de Interpretación social e histórica; por
lo que la encomienda principal que se puede desprender de esta propuesta o
proyecto en sí, es el de crear la obligación y la necesidad de que cada turista
no se vaya de Maspalomas, sin antes visitar y transitar por las calles y
comercios de San Fernando de Maspalomas.
Son bastante dignos y elogiables los pasos que están
dando las administraciones en el sentido de “humanizar” urbanísticamente las
“Zonas Comerciales Abiertas” de San Fernando; pero si además, lo complementamos
con una serie de “condimentos” Culturales e Históricos, se cubrirían varios
frentes, por ejemplo: la demanda de la población y esa oferta complementaria
tan necesitada por nuestro turismo, que dotaría a Maspalomas Costa Canaria de
su particular “Casco Histórico” de obligada visita y tránsito.

Con esto se lograría que el pueblo de San Fernando (el
pueblo maspalomero) deje de dar la imagen de “zona de servicio” a la que los
urbanistas la condenaron y forme parte activa de su zona turística y se
beneficie económicamente ¿Por qué no?; retomando las palabras de Márcio
Favilla: “… para que se una la diversificación de la base económica del pueblo
y, sobre todo, que la población perciba en vivo y en directo que el turismo es
algo que le beneficia y no una intrusión de algo que le trae perjuicio”.
Ahí, justo ahí es donde y cuando el destino turístico
Maspalomas Costa Canaria estaría definitivamente consolidado y aquello de que: “Turismo
es y somos todo” sería determinantemente creíble.
Para hacernos una idea de lo perdidos que están los
numerosos turistas que visitan San Fernando día a día y no precisamente los
días de mercadillo, baste decir que no existe ni un solo panel, tan frecuentes
en todo pueblo o ciudad que se precie, que diga el famoso “Usted está
aquí”… Y es que es muy fácil imaginarse al turista con un tríptico en
la mano, en el que figure el plano de todo San Fernando con un itinerario
plagado de puntos rojos que, sin duda se vería obligado a recorrer.
El itinerario histórico-cultural:
Pudiera iniciarse este recorrido en la propia plaza de
San Fernando y, allí mismo visitar el Templo Parroquial, interpretar su
arquitectura, dar cuenta del Arte Sacro que contiene, etc. En el Centro
Cultural Maspalomas, dar cuenta de su Teatro, Biblioteca y en la plaza del
Camellero dar cuenta también del homenaje que se le hace al camello y a los
camelleros de Maspalomas.
Continuando hacia el Poblado de San Fernando, son
sobrados los argumentos a esgrimir en lo que fue el inicio de la expansión
urbanística del pueblo de Maspalomas, incluso antes del surgir de la zona
turista; pueblecito que en su día fue sede de, por ejemplo: las primeras
Oficinas municipales que descentralizaban el poder político de Tunte. No
estaría de más que se le efectuara un tratamiento cromático a las viviendas de
este Poblado, origen del San Fernando que hoy conocemos, convirtiéndolo en un
atractivo turístico.
Al paso por el Cruce de
la Vda. de Franco, inevitable las citas al Portillo; la Fonda, pionera de los
trabajo hosteleros; al Bar de Antonio Franco y, las tiendas de aceite y vinagre
de los Monzones y de los Rivero.
El Parque Condal pudiera
acoger con la instalación de una ristra de paneles, tótem o monolitos la
recreación de todos aquellos hechos históricos acaecidos en el municipio de San
Bartolomé de Tirajana en su historia, por ejemplo: La escala de Colón, la de
Pieter van der Does; la arribada de los gallegos con la imagen de “Santiago el
Chico”; la construcción del Faro de Maspalomas; la aparición de la Necrópolis
de Maspalomas; el Submarino U-167; el Globo de Ansaldo; el primer vuelo
Chárter; el papel protagonista de Maspalomas en la llegada del hombre a la
luna; el Concurso de ideas para Maspalomas Costa Canaria, etc. etc.
Además, este sería el
lugar ideal dónde instalar los paneles descriptivos de elementos
arquitectónicos e históricos que no encontramos en el recorrido, como: El Faro,
La Charca, Las Dunas, El Palmeral, Los Muchos Puentes.
A continuación, la Casa
Condal o Casa de Srta. Candelaria y la Ermita de San Fernando y domicilio del
Mayordomo del Conde, nos aportaría la historia de más rancio abolengo de siglos
atrás, necesaria de conocer para entender a la Maspalomas del siglo XXI.
El lugar dónde estuvo el
Restaurante “Alprende del amo”, nos trasladaría hacia la Era dónde se trillaban
los cereales, la Gayanía del conde, el Muro o Pared que perimetraba los
cercados de labranza, etc.
En la Avda. de Gáldar, obligada la mención a la
Almacén Fyffes, la de empaquetado de tomates; las historietas del cine de lata,
la Pensión Suspiro, la Cantina de los Artiles, la Panadería; los lavaderos; las
tiendas dónde se organizaban los bailes y la interpretación del pueblo de
Buenavista, actualmente denominado Bellavista; la Escuela Nacional…
Una vez llegados a la Casa de Saturninita, último
vestigio de las viviendas rurales de los medianeros, se interpretaría la labor
de éstos y el papel que jugaron en los fructíferos cultivos de labranza en el
sur grancanario. Aquí sería de obligada mención El Lomo de Maspalomas, con las
tiendas de Belencita y Mateíto; y al mismo tiempo nos valdría para dar a
conocer el Pastoreo con los ganados de El Lomo de Maspalomas y la cultura que
surge en torno al agua, con los pozos y canales que estuvieron en los Barrancos
de Fataga y Tirajana, con la constancia de una de las obras de ingeniería más
bellas de Gran Canaria: Los Muchos Puentes.
En el transcurso del
recorrido habría que dar pié a informar sobre las distintas maneras que, en el
transcurso del tiempo, han tenido los maspalomeros para subsistir, como el
Pastoreo, la Labranza, la Agricultura, la Aparcería, hasta llegar a la época
actual en que la principal y casi única actividad es el Turismo.
Y este itinerario que, en ocasiones puntuales pudiera
ser guiado e incluso teatralizado -algo tan en boga últimamente-, bien se
pudiera interpretar por sí mismo con la instalación de paneles, murales,
motivos escultóricos, etc. dónde se recreen o den a conocer: hechos y personajes
históricos, famosos, populares y entrañables del pueblo de Maspalomas y
Maspalomas Costa Canaria.
A la vez que se pudiera plagar San
Fernando de cerámicas o bronces con poemas sobre Maspalomas; frases célebres de
personajes insignes; recreación a plumilla de fotos de la Maspalomas antigua,
en el mismo lugar dónde ésta se tomó en su día, con la referencia: “Así
fue”...
Por supuesto, en el transcurso del
recorrido ir exaltando y poniendo en valor personajes que han jugado un papel
importante en el desarrollo socioeconómico y cultural de Maspalomas, a través
de los siglos; tanto a nivel histórico, como popular o entrañable, añadiendo a
los que ya ha ido generando la propia zona turística de Maspalomas en sus
cincuenta primeros años de vida.
Somos conscientes que existe una abismal
diferencia entre San Fernando de Maspalomas y el barrio histórico de Vegueta,
en Las Palmas de Gran Canaria; el de San Francisco en Telde o la ciudad de
Laguna en Tenerife, pero también no deja de ser cierto aquello de que “la
Historia, a veces, puede ser un acto de fé”.
Por eso permítannos toda clase de
licencias, ante la necesidad imperiosa de tener ese espacio, dónde el turista
se pueda ilustrar y llevarse a su país de origen unas referencias históricas,
sociales y culturales del lugar que visitaron; todo ello, además de convivir
con lo mejor que tiene San Bartolomé de Tirajana y Maspalomas: su gente; a la
vez que contribuyen en algo a nuestra economía y bienestar, haciéndonos
co-partícipes y beneficiarios de la industria turística, de nuestra zona
turística Maspalomas Costa Canaria.