miércoles, 16 de septiembre de 2026

337 ANIVERSARIO DE LA ERMITA DE “MASPALOMA” ó DE SAN FERNANDO.


El canónigo Cazorla León y prestigiosos investigadores,
sitúan su construcción en 1681.

Por Pedro J. Franco López




Desde siempre  y por parte de muchos, ha sido motivo de curiosidad para unos y de estudio para otros, el conjunto arquitectónico que forma la Casa de Srta. Candelaria (conocida como Casa Condal y declarada Bien de Interés Cultural en 1995); y la Ermita anexa a la misma, que responde a las características de una capilla familiar (un oratorio) de estilo franciscano; y, la pregunta “del millón",  -la incógnita que todos han querido despejar-: su antigüedad aproximada.
 
No es desacertado el dato sobre la antigüedad de la Casa de Srta. Candelaria que se estima en la segunda mitad del s. XVIII, pues viene a coincidir con la fecha del matrimonio entre Luisa Antonia Amoreto y Fernando del Castillo, primer Conde de la Vega Grande de Guadalupe (1777). Pero el dato erróneo, a nuestro modesto entender, es el de datar igualmente a la Ermita de “Maspaloma” (sin la “s” final, que es cómo se recoge en los documentos de la época) en la misma fecha.

Según la “biblia” de los amantes y estudiosos de la historia del Municipio de San Bartolomé de Tirajana: “Los Tirajanas de Gran Canaria”, del Canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Canarias, escritor, investigador y Cronista Oficial de San Bartolomé de Tirajana: Don Santiago Cazorla León (1907/2002), cuya personalidad, credibilidad y prestigio está suficientemente reconocida, sitúa la construcción de la “Ermita de Maspaloma” en el s. XVII, más exactamente en el año 1681. Por lo que durante este año 2018, estamos conmemorando (ó deberíamos conmemorar) el 337 aniversario de su construcción.


Es este un motivo más que suficiente para júbilo y orgullo; pues el pueblo y la zona turística de Maspalomas consolida su entidad, identidad, relevancia y trascendencia histórica, al mismo tiempo que refuerza sus raíces; con el atractivo añadido del rango que le otorga las huellas dejadas a lo largo de siglos de historia.

Profundizando en el asunto que nos ocupa; el historiador Santiago Cazorla León, en la segunda edición de "Los Tirajanas de Gran Canaria", del año 2000, corregida y aumentada, hace la siguiente puntualización:

"En la primera edición de nuestra "Los Tirajanas de Gran Canaria" de 1995, guardamos silencio acerca de la ermita de San Fernando por carecer de datos de su creación; pero en el libro editado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria titulado: "La Comarca de Tirajana en el Antiguo Régimen", de Vicente Suárez, Benedicta Rivero, Manuel Lobo y Alejandro González, nos centramos en la siguiente nota":

"(5). Página 113: Hasta febrero de 1681 se habían abierto dos acequias en el barranco de Maspalomas: una con su madre en la boca de los Vicentes y la otra por debajo, en La Palma; asimismo, se estaba abriendo otra por encima del "Almassigo", junto al Charco, y una ermita que se acabaría entre (el capitán Gotardo) Calimano y (Mateo Pérez) de Villanueva". Continúa Cazorla León: "Sin duda alguna, la ermita que entonces estaban edificando no puede ser otra que la de San Fernando".


La segunda prueba es la que distingue la Ermita de San Fernando de la de Juan Grande, pues en el reparto de las capellanías que hace el obispo Tavira el 27 de junio de 1790 dice que: se entrega una capellanía a la Ermita de Juan Grande, y otra a la Ermita de "Maspaloma", (las dos del Conde); y una tercera a la Ermita de Arguineguín.

Por lógica evidente, esta Ermita de Maspaloma no puede ser otra que la de San Fernando.

Y el tercer argumento que esgrime es que, en  la carta del cura de Tunte al obispo Urquinaona del 28 de octubre de 1871, exponiéndole su proyecto de empezar a decir misa un domingo de cada mes en las ermitas de "Maspaloma" y de Arguineguin; cuando se refiere a la ermita de Maspaloma, se refiere a la de San Fernando y no a la de Juan Grande, donde la misa de los domingos nunca faltó. 

Por todo lo expuesto, hemos de agudizar la imaginación y pensar en una Ermita sola y aislada, igual que tantísimas que están repartidas por las zonas rurales de toda Canarias, a la que un siglo después se le acoplaría, en “L”, el edificio de dos plantas de corte señorial, tal como la conocemos ahora.



Está aún en la mente de todos el hecho de que, previa autorización de la propiedad del inmueble, que ostentan los hermanos Alejandro, Pedro y Ana del Castillo y Bravo de Laguna, la Asociación “Amigos de Maspalomas” hubo de hacer frente en abril de 1998, a la restauración de la ermita que padecía un deterioro considerable, ante la desidia de todos.

Los trabajos estuvieron a cargo de los propios miembros de la Asociación, que se las ingeniaron para sufragar los costes económicos; estuvieron asesorados por el prestigioso arquitecto Luis Alemany y contaron con el apoyo logístico de la entidad "Eléctrica Maspalomas (Elmasa)" (gracias a la gestión del Vice-Presidente de la Asociación "Amigos de Maspalomas", el añorado y nunca  debidamente ponderado, Sebastián Ravelo Gutiérrez). 




Este gesto por parte de "Amigos de Maspalomas" fue muy elogiado y puesto en valor por parte de la población maspalomera y medios de comunicación en general.

Aquí queda expuesto, para satisfacer la curiosidad de muchos, para el estudio de otros, para posteriores.


SAN FERNANDO: LA "VEGUETA" Ó "EL CASCO HISTÓRICO" DE MASPALOMAS. ¿PORQUÉ NO?.


Por Pedro José Franco López.

Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.

 

¿Porqué no puede ser San Fernando, la "Vegueta" ó "el Casco Histórico" de la zona turística Maspalomas Costa Canaria???.

 

Dotando a San Fernando de las herramientas y atractivos necesarios, se lograría aquello de que “Un destino turístico es bueno cuando lo es para la población que vive en él”.




Manifestaba el brasileño Márcio Favilla, Director Ejecutivo de Competitividad, Relaciones Exteriores y Asociaciones de la Organización Mundial de Turismo –OMT-, que “Un destino turístico es bueno cuando lo es para la población que vive en él” y de todos es sabido que, desde hace cincuenta y cinco años la población maspalomera ha asistido al “boom” y fenómeno turístico como un mero espectador al que todo se le ha dado hecho, con la obviedad más absoluta.

De todos es sabido también que ciudades de la isla de Gran Canaria, como: Las Palmas de Gran Canaria, Telde ó Gáldar, incluso municipios como Valsequillo, Santa Lucía y otros, vienen a Maspalomas, con toda clase de “artillería pesada” a tratar de captar  turistas para sí mismos, casi siempre con el argumento de que cubren todas aquellas carencias que tiene Maspalomas (como pueblo y como zona turística): supuestamente despersonalizado y carente de historia que mostrar y que contar y en este sentido, todos hacen mención, exaltan y pregonan su propio  “Casco Histórico” que, obviamente, presentan cargado  de Monumentos, Esculturas, Lugares históricos, Museos y Centros de Interpretación.


A todo esto, el pueblo de Maspalomas, transfigurado en los últimos 55 años en un híbrido llamado “San Fernando de Maspalomas”, aún teniendo mucho que enseñar y contar social, cultural e históricamente, contempla cómo multitud de turistas, ávidos de conocer de primera mano la historia y las tradiciones de aquel lugar en el que pasan sus vacaciones, deambulan por calles y rincones impersonales que no les trasmiten ninguna sensación, como perdidos y con un despiste supino, la mayor cantidad de las veces por el hartazgo que le proporciona la propia zona turística en la que se hospedan, por los elevados precios de sus Cafeterías y Terrazas y, la mayor parte de las veces, porque consideran que en la “zona pueblo” encontrarán la historia y costumbres populares, podrán fotografiar algún motivo etnográfico, histórico o curioso o, simplemente convivirán y tratarán “de tú a tú” al residente maspalomero.

Y es que, a decir verdad, la propia zona turística en sí, más allá de la Playa, las Dunas, La Charca y el Faro, algunas esculturas -pocas- y el Templo Ecuménico como edificio de arquitectura noble, no ofrece mucho más en lo que fijar el objetivo de una cámara fotográfica.

Vale que no tengamos edificios góticos, medievales y con gárgolas en los techos; pero quizá, el no tener puntos de referencia, al ser masacrado todo el espacio por el tractor en aras del progreso y el bienestar, consigamos la simpatía y la complicidad del visitante.

Y si Maspalomas/pueblo tiene mucho que contar y mostrar de su historia avalada por siglos de trayectoria, la propia zona turística “Maspalomas Costa Canaria” con 55 años de su creación, también cuenta ya con un  bagaje digno del conocimiento de residentes y turistas en general.


El objetivo de la propuesta que osamos lanzar desde aquí es múltiple, pero uno de sus principales fines es el proponer una serie de acciones que pongan en valor la zona de San Fernando de Maspalomas, hasta convertirla en esa “Vegueta”, en ese “Casco Histórico” tan ansiado, del que carecemos y el que todos buscan y anhelan encontrar cuando nos visitan. En resumen: exaltar y mostrar nuestro Patrimonio Cultural, pues es un valor añadido incuestionable a los tantos que ya poseemos y de importantísimo poder atractivo y de promoción turística.

Incuestionable también, como es obvio, la riqueza cultural (histórica, etnográfica y arqueológica), legadas por nuestros aborígenes canarios y la historia más reciente, que ofrecen las cumbres tirajaneras (Tunte, Fataga, Arteara), pero apasionante también la que ofrecen sus costas; en el caso que nos ocupa: el origen y la evolución del pueblo de Maspalomas (San Fernando) y de la zona turística “Maspalomas Costa Canaria”.

A los propósitos expuestos hay otros paralelos y no por ello menos importantes, como es el que, de caer en tierra fértil esta iniciativa, se convertiría en la culminación del sueño largamente acariciado, no sólo por la población residente, sino por los comerciantes de todo San Fernando, pues se estima que la Zona Comercial de San Fernando se vería enriquecida con una serie de acciones a acometer a corto, medio y largo plazo.

La oferta comercial de San Fernando es bastante amplia y diversa pero, para que cuente con la atracción turística debida y pueda ofrecer al turista que la transita esas carencias  a las que hacíamos referencia, no cabe duda que está falta de una serie de infraestructuras, atractivos y de Centros Museísticos y de Interpretación social e histórica; por lo que la encomienda principal que se puede desprender de esta propuesta o proyecto en sí, es el de crear la obligación y la necesidad de que cada turista no se vaya de Maspalomas, sin antes visitar y transitar por las calles y comercios de San Fernando de Maspalomas.

Son bastante dignos y elogiables los pasos que están dando las administraciones en el sentido de “humanizar” urbanísticamente las “Zonas Comerciales Abiertas” de San Fernando; pero si además, lo complementamos con una serie de “condimentos” Culturales e Históricos, se cubrirían varios frentes, por ejemplo: la demanda de la población y esa oferta complementaria tan necesitada por nuestro turismo, que dotaría a Maspalomas Costa Canaria de su particular “Casco Histórico” de obligada visita y tránsito.


Con esto se lograría que el pueblo de San Fernando (el pueblo maspalomero) deje de dar la imagen de “zona de servicio” a la que los urbanistas la condenaron y forme parte activa de su zona turística y se beneficie económicamente ¿Por qué no?; retomando las palabras de Márcio Favilla: “… para que se una la diversificación de la base económica del pueblo y, sobre todo, que la población perciba en vivo y en directo que el turismo es algo que le beneficia y no una intrusión de algo que le trae perjuicio”.

Ahí, justo ahí es donde y cuando el destino turístico Maspalomas Costa Canaria estaría definitivamente consolidado y aquello de que: “Turismo es y somos todo” sería determinantemente creíble.

Para hacernos una idea de lo perdidos que están los numerosos turistas que visitan San Fernando día a día y no precisamente los días de mercadillo, baste decir que no existe ni un solo panel, tan frecuentes en todo pueblo o ciudad que se precie, que diga el famoso “Usted está aquí”… Y es que es muy fácil imaginarse al turista con un tríptico en la mano, en el que figure el plano de todo San Fernando con un itinerario plagado de puntos rojos que, sin duda se vería obligado a recorrer.

El itinerario histórico-cultural:


Pudiera iniciarse este recorrido en la propia plaza de San Fernando y, allí mismo visitar el Templo Parroquial, interpretar su arquitectura, dar cuenta del Arte Sacro que contiene, etc. En el Centro Cultural Maspalomas, dar cuenta de su Teatro, Biblioteca y en la plaza del Camellero dar cuenta también del homenaje que se le hace al camello y a los camelleros de Maspalomas.

Continuando hacia el Poblado de San Fernando, son sobrados los argumentos a esgrimir en lo que fue el inicio de la expansión urbanística del pueblo de Maspalomas, incluso antes del surgir de la zona turista; pueblecito que en su día fue sede de, por ejemplo: las primeras Oficinas municipales que descentralizaban el poder político de Tunte. No estaría de más que se le efectuara un tratamiento cromático a las viviendas de este Poblado, origen del San Fernando que hoy conocemos, convirtiéndolo en un atractivo turístico.

Al paso por el Cruce de la Vda. de Franco, inevitable las citas al Portillo; la Fonda, pionera de los trabajo hosteleros; al Bar de Antonio Franco y, las tiendas de aceite y vinagre de los Monzones y de los Rivero.

El Parque Condal pudiera acoger con la instalación de una ristra de paneles, tótem o monolitos la recreación de todos aquellos hechos históricos acaecidos en el municipio de San Bartolomé de Tirajana en su historia, por ejemplo: La escala de Colón, la de Pieter van der Does; la arribada de los gallegos con la imagen de “Santiago el Chico”; la construcción del Faro de Maspalomas; la aparición de la Necrópolis de Maspalomas; el Submarino U-167; el Globo de Ansaldo; el primer vuelo Chárter; el papel protagonista de Maspalomas en la llegada del hombre a la luna; el Concurso de ideas para Maspalomas Costa Canaria, etc. etc.

Además, este sería el lugar ideal dónde instalar los paneles descriptivos de elementos arquitectónicos e históricos que no encontramos en el recorrido, como: El Faro, La Charca, Las Dunas, El Palmeral, Los Muchos Puentes.

A continuación, la Casa Condal o Casa de Srta. Candelaria y la Ermita de San Fernando y domicilio del Mayordomo del Conde, nos aportaría la historia de más rancio abolengo de siglos atrás, necesaria de conocer para entender a la Maspalomas del siglo XXI.

El lugar dónde estuvo el Restaurante “Alprende del amo”, nos trasladaría hacia la Era dónde se trillaban los cereales, la Gayanía del conde, el Muro o Pared que perimetraba los cercados de labranza, etc.

En la Avda. de Gáldar, obligada la mención a la Almacén Fyffes, la de empaquetado de tomates; las historietas del cine de lata, la Pensión Suspiro, la Cantina de los Artiles, la Panadería; los lavaderos; las tiendas dónde se organizaban los bailes y la interpretación del pueblo de Buenavista, actualmente denominado Bellavista; la Escuela Nacional…


Una vez llegados a la Casa de Saturninita, último vestigio de las viviendas rurales de los medianeros, se interpretaría la labor de éstos y el papel que jugaron en los fructíferos cultivos de labranza en el sur grancanario. Aquí sería de obligada mención El Lomo de Maspalomas, con las tiendas de Belencita y Mateíto; y al mismo tiempo nos valdría para dar a conocer el Pastoreo con los ganados de El Lomo de Maspalomas y la cultura que surge en torno al agua, con los pozos y canales que estuvieron en los Barrancos de Fataga y Tirajana, con la constancia de una de las obras de ingeniería más bellas de Gran Canaria: Los Muchos Puentes. 

En el transcurso del recorrido habría que dar pié a informar sobre las distintas maneras que, en el transcurso del tiempo, han tenido los maspalomeros para subsistir, como el Pastoreo, la Labranza, la Agricultura, la Aparcería, hasta llegar a la época actual en que la principal y casi única actividad es el Turismo.

Y este itinerario que, en ocasiones puntuales pudiera ser guiado e incluso teatralizado -algo tan en boga últimamente-, bien se pudiera interpretar por sí mismo con  la instalación de paneles, murales, motivos escultóricos, etc. dónde se recreen o den a conocer: hechos y personajes históricos, famosos, populares y entrañables del pueblo de Maspalomas y Maspalomas Costa Canaria.

A la vez que se pudiera plagar San Fernando de cerámicas o bronces con poemas sobre Maspalomas; frases célebres de personajes insignes; recreación a plumilla de fotos de la Maspalomas antigua, en el mismo lugar dónde ésta se tomó en su día, con la referencia: “Así fue”... 

Por supuesto, en el transcurso del recorrido ir exaltando y poniendo en valor personajes que han jugado un papel importante en el desarrollo socioeconómico y cultural de Maspalomas, a través de los siglos; tanto a nivel histórico, como popular o entrañable, añadiendo a los que ya ha ido generando la propia zona turística de Maspalomas en sus cincuenta primeros años de vida.

Somos conscientes que existe una abismal diferencia entre San Fernando de Maspalomas y el barrio histórico de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria; el de San Francisco en Telde o la ciudad de Laguna en Tenerife, pero también no deja de ser cierto aquello de que “la Historia, a veces, puede ser un acto de fé”. 

Por eso permítannos toda clase de licencias, ante la necesidad imperiosa de tener ese espacio, dónde el turista se pueda ilustrar y llevarse a su país de origen unas referencias históricas, sociales y culturales del lugar que visitaron; todo ello, además de convivir con lo mejor que tiene San Bartolomé de Tirajana y Maspalomas: su gente; a la vez que contribuyen en algo a nuestra economía y bienestar, haciéndonos co-partícipes y beneficiarios de la industria turística, de nuestra zona turística Maspalomas Costa Canaria.