ENCUENTRO
INFORMAL E IMPROVISADO CON EL PRÍNCIPE FELIPE EN TUNTE.
Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
En el mismísimo Tunte,
hace nada más y nada menos que veintisiete años, tuvimos ocasión de apreciar en
vivo y en directo una muestra de la preparación, educación y formación que se
le daba al próximo Rey de España, Felipe VI; desde entonces ya gozaba de altas dosis de
afabilidad y simpatía, a la vez que, pese a su juventud, de persona con carácter
abierto y cercano en el trato.
Era 17 de enero
de 1987, el buque-escuela Juan Sebastián
Elcano fondeaba en aguas grancanarias y formando parte de su tripulación,
S.A.R. el Príncipe Felipe de Borbón que hacía un crucero de instrucción como
guardiamarina.
Después de
terminar una guardia de veinticuatro horas, el Príncipe, su Preceptor, un par
de escoltas y algunos compañeros, aprovecharon la jornada libre para dedicarse
a actividades de carácter privado, desayunaron en unos grandes almacenes de
Mesa y López y, a eso del mediodía ya estaban recorriendo varias calles de la
zona turística de Maspalomas Costa Canaria, en Playa del Inglés.
El día algo
nublado, aunque con buena temperatura, no invitaba al baño, por lo que
decidieron hacer turismo interior, subiendo hasta Tunte y almorzando en el
Restaurante Mirador con vistas a la Caldera de Tirajana.
Durante esa mañana,
en las Casas Consistoriales del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, se
celebraba el acto protocolario del Hermanamiento entre los municipios de San Bartolomé de
Tirajana y el Puerto de la Cruz y, miembros de las dos corporaciones,
empresarios e invitados brindaban el evento con una comida en el
Restaurante-Mirador de la Caldera de Tirajana. Una vez todos ubicados en sus
puestos, nos percatamos que en otra zona del comedor, entre los comensales y como
un cliente más, estaba S.A.R. el Príncipe Felipe de Borbón, junto a varios
acompañantes uniformados.
Hay oportunidades
que no se pueden dejar escapar y ésta era una de ellas, después de pedirles su
conformidad a Don Francisco Araña del Toro y Don Félix Real González, alcaldes
de San Bartolomé de Tirajana y del Puerto de la Cruz, respectivamente, me
dirijo al señor que, por la cantidad de medallas que ostentaba, me parecía ser
el superior en rango.
Le puse al tanto
de lo que conmemorábamos: el Hermanamiento de los dos municipios turísticos más
importantes de Canarias (uno de cada Provincia del Archipiélago) y que los respectivos
alcaldes querían saludar a S.A.R. el Príncipe Felipe. La autoridad a la que me
dirigía resultó ser el general de Brigada de Infantería de Marina, ahora en
reserva, José Antonio Alcina del Cuvillo y que S.M. El Rey, hubiera nombrado
Preceptor del Príncipe Felipe, convirtiéndose en su sombra durante diez años; como
fruto de su experiencia, su libro publicado en 1991: “Felipe VI, así se formó
el Príncipe heredero”.
Con un trato muy
cordial y casi campechano -gaditano tenía que ser-, me contesta que lo
compartiría con el Príncipe y me daría la respuesta en breve. Pasado unos
instantes, el Preceptor del Príncipe se dirige a mi mesa y me dice: “Su
Alteza desea verse con las Corporaciones presentes, el motivo del Hermanamiento
le parece muy encomiable; vamos a proceder a efectuar una inspección del
edificio y ya le diré dónde efectuaremos el encuentro. A dicho espacio,
accederán las personas imprescindibles protocolariamente y será usted quien las
designe”.
Así fue; el
encuentro de S.A.R. El Príncipe Felipe con las Corporaciones de San Bartolomé
de Tirajana y Puerto de la Cruz, se desarrolló con total normalidad y entre los
aplausos de todos los que se encontraban en el Mirador de Tunte, pués se las
ingeniaron para asomarse por puertas, ventanas y terrazas de todo el edificio.
Una de tantas
anécdotas del momento fue que, al ser todo inesperado e improvisado, los
alcaldes obsequiaron al Príncipe las insignias de oro de sus respectivos
municipios, que ellos mismos llevaban colocadas en la solapa de sus chaquetas.
Francisco Araña
del Toro y Félix Real González, en sus intervenciones, destacaron que el
hermanamiento de estos dos municipios venía a simbolizar el deshielo a la
competitividad que no debería existir en
las zonas turísticas canarias y que abogaban por la unidad de Canarias.
A su vez, el
Príncipe y futuro Rey de España como Felipe VI, se interesó por los habitantes
que había tanto en un municipio como en otro, las camas turísticas y otros
aspectos relacionados con el turismo.
Son estas
historias las que conforman la historiografía de un pueblo y que, en momentos
como estos, toman un protagonismo mayor y una rabiosa actualidad.

