lunes, 16 de septiembre de 2013

LA CONVOCATORIA DEL CONCURSO INTERNACIONAL DE IDEAS “MASPALOMAS COSTA CANARIA”.

Por Pedro José Franco Lóipez
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural


Reproduzco esta página, que ya se editara en el Programa de las Fiestas Patronales de Maspalomas, en honor a San Fernando de 2011; aunque con una gran salvedad:

Lo que comentamos a continuación, no tiene nada que ver,  ni punto de comparación con el excelente trabajo del joven arquitecto tirajanero -del Tablero- Iván Álvarez, que hizo pública, hace muy poco, su tesis doctoral basada en el Concurso de Ideas y que tituló y publicó en un magnifico Libro-Documento: “El Proyecto Turístico del Atelier “AS ATEA+SETAP / Concurso Internacional de Ideas Maspalomas Costa Canaria”.

Lo dicho, la tesis doctoral de Iván Álvarez, es de auténtico culto y de obligada consulta en el futuro, a pesar de ello, allá va mi pequeña y humilde contribución.

El pasado año 2011 se cumplieron 50 años –las Bodas de Oro- de aquella “descabellada” idea de convertir a Maspalomas en una de las principales zonas turísticas de España. Descabellada, porque tanto a Alejandro del Castillo y del Castillo, como a sus hijos Alejandro y Pedro les tacharon de locos: “me decían que cómo se me ocurría invertir en un erial como el que había allí”, manifiesta cada vez que tiene una oportunidad Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, el actual conde de la Vega Grande y es que, después de muchas, muchísimas dudas y avatares y, después de razonar y meditar concienzudamente todos los pros y contras, el propietario mayoritario de toda la zona de Maspalomas, Don Alejandro del Castillo y del Castillo (octavo conde de la Vega Grande del Guadalupe), decide transformar las fincas de su propiedad en un gran complejo turístico.

Y fue a principios de 1961 cuando se redactan las Bases conforme al Reglamento de Concursos Internacionales de Arquitectura y Urbanismo de la Unión Internacional de Arquitectos (U.I.A.), con sede en París, siendo aprobados por este organismo y por el Consejo Superior de Arquitectos de España.

 La convocatoria se materializó en un excelente trabajo editado en un libro: “Maspalomas 1961”, cuya portada ilustra esta columna, en formato cerrado de 27,5 x 27,5 cms.; de 284 páginas de gran gramaje, con croquis y planos desplegables y con fotografías de los terrenos y atractivos naturales de Maspalomas en estado virgen, que han pasado a formar parte de archivos y hemerotecas de medio mundo.

Los apartados del libro, que se ofrecían en español, inglés y francés eran los siguientes: Las Bases o Reglamento del Concurso; la composición del Tribunal calificador; Planos desplegables de situación y topográficos; Gráficos de toda clase; una Memoria descriptiva del Archipiélago Canario, de la isla de Gran Canaria y de Maspalomas; el aspecto económico; el movimiento turístico desde principios de siglo XX; la Climatología; la Geología; la Vegetación; el Mar –los oleajes-; distintos dossiers fotográficos y, finalmente, las Disposiciones Legales que, para dar aliciente a la inversión extranjera, regulaban las facilidades y oportunidades que habían de encontrar en Canarias –Maspalomas-, los inversores.
 
Todo ello pormenorizado hasta tal punto, que cualquier estudio de arquitectos, desde cualquier punto del globo terráqueo, pudiera participar en el Concurso sin necesidad alguna de trasladarse al lugar de los hechos.

 
Como ya sabemos, la propuesta tuvo una gran acogida internacional, se inscribieron 141 Proyectos correspondientes a 24 países; los  países de más participación fueron: España, con 30 proyectos; Francia, con 25; Polonia, con 20; Holanda y Alemania, con 8 cada una y Japón con 7. El resto de los proyectos procedían de lugares tan diversos, como: Suiza, Italia, Portugal, Bélgica, Inglaterra, Suecia, Estados Unidos, Turquía, Canadá, Yugoslavia, Dinamarca, Israel, Argelia, Uruguay, Méjico, Argentina, Mónaco y Finlandia.

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El Jurado estuvo compuesto por:

  • J.H. Van den Broek, decano de la Universidad Tecnológica de Arquitectura de Deflt, en Holanda, que actuó como Presidente.
  • Franco Albini, catedrático de Arquitectura del Instituto Universitario de Venecia.
  • Pierre Vagó, Secretario general de la Unión Internacional de Arquitectos (U.I.A.) y director de estudios de cinco escuelas de Arquitectura en Bélgica.
  • Luis Blanco Soler, decano-presidente del Colegio de Arquitectos de Madrid.
  • Antonio Perpiñá Sebria, catedrático de Urbanismo de la Escuela superior de Arquitectura de Madrid.
  • Manuel de la Peña, arquitecto del Instituto Nacional de la Vivienda de Las Palmas y colaborador técnico del Conde de la Vega Grande del Guadalupe.
De los 141 proyectos inscritos tan sólo se admitieron 81, eliminándose la mayor parte por no acatar las normas establecidas en las Bases del Concurso. Por ejemplo, muchos de ellos preveían construir en el Paraje Natural de las Dunas de Maspalomas. A este respecto Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, actual conde de la Vega Grande nos recalca la sensibilidad medioambiental que tenían los propietarios de los terrenos, ya que en aquellos tiempos las sensibilidades ecologistas, ni las legislaciones, no estaban tan a flor de pié como hoy en día y bien que pudieran haber construido en las Dunas y en el interior de la Charca, y sin embargo no lo admitieron. Pasada la criba correspondiente y, después de largas sesiones de estudio, el resultado fue el siguiente:

Premios del Concurso:

  • El Primer premio del concurso que consistía en: 6.000 metros cuadrados de terreno en la Zona Residencial, 300.000,- pesetas en metálico, Viaje de ida y vuelta desde el país de origen y estancia en Gran Canaria durante treinta días, fue para el proyecto presentado por un estudio de arquitectos franceses “Societé pour l’Etude Technique d’Amenágements Planifiés (SETAP)”.   Compuesto por los señores Guy Lagneau, Michel Weill y Jean Dimitrijevic, arquitectos urbanistas. René Bartholiu, arquitecto; Philippe Cennet, economista; Ivan Seifert, arquitecto-ingeniero; Lucien Varinay, ingeniero y Jean Davidad, jefe de maquetas.
El Segundo premio fue declarado desierto, ya que entre el que ganó el primer premio y el resto había una notable diferencia, por lo que se decidió establecer dos terceros premios: Uno para el proyecto presentado por un equipo de arquitectos belgas y el otro para el presentado por el arquitecto francés Jacques Karbowsky y éstos consistían en: 3.000 metros cuadrados de terreno en la Zona Residencial, 100.000,- pesetas en metálico, Viaje de ida y vuelta desde el país de origen y estancia en Gran Canaria durante quince días.

Difícilmente nos podíamos imaginar a principio de los años 60, del s.XX  la transformación social y económica que iba a suponer para el Archipiélago Canario, para la Isla de Gran Canaria y para el municipio de San Bartolomé de Tirajana en particular, el nacimiento de la zona turística de Maspalomas, y cómo la idea de un hombre y el trabajo de unos pioneros consiguieron cambiar el rumbo de la historia de su tierra que, de anclada en la Agricultura y la pobreza, pasó a ser protagonista de la pujanza económica y el progreso de su gente.

Son muchas las lecciones que podemos extraer de la andadura iniciada con la ilusión, el trabajo y el tesón de aquellos años. Muchos han sido los problemas superados y los errores (sin solución ni vuelta atrás), acumulados. Errores sin solución ni vuelta atrás que ahora, cincuenta años después, lamentamos más que nunca, pues la tan cacareada crisis mundial que hoy padecemos, se ceba descarnadamente, con el grave deterioro de una zona turística que, en su mayor parte -al menos en la originaria-, está totalmente decadente y caduca, aunque las perspectivas a corto plazo son bastante tranquilizadoras.

martes, 10 de septiembre de 2013

330 AÑOS DE LA ERMITA DE “MASPALOMA” ó DE SAN FERNANDO.



 Por Pedro José Franco López.
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.

Desde siempre  y por parte de muchísimas personas, ha sido motivo de curiosidad para unos y de estudio para otros el conjunto arquitectónico que forma la Casa de Srta. Candelaria (conocida como Casa Condal) y la Ermita anexa a la misma y la pregunta “del millón” -la incógnita que todos han querido despejar- es su antigüedad aproximada.

No es desacertado el dato sobre la antigüedad de la Casa de Srta. Candelaria que la estima en la segunda mitad del s. XVIII, pues viene a coincidir con la fecha del matrimonio entre Luisa Antonia Amoreto y Fernando del Castillo, primer Conde de la Vega Grande de Guadalupe (1777). Pero el dato erróneo (que desvelaremos a continuación) es el de fechar igualmente a la Ermita de “Maspaloma” (sin la “s” final, que es cómo se recoge en los documentos de la época) ó la Ermita de San Fernando, que es como la conocemos y denominamos hoy en día.
 Según la “biblia” de los amantes y estudiosos de la historia del Municipio de San Bartolomé de Tirajana: “Los Tirajanas de Gran Canaria”, del Canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Canarias, escritor, investigador y Cronista Oficial de San Bartolomé de Tirajana Don Santiago Cazorla León (1907/2002), cuya personalidad, credibilidad y prestigio está suficientemente reconocida, sitúa la construcción de la “Ermita de Maspaloma” en el s. XVII, más exactamente en el año 1681. Por lo que el pasado año 2011, cumplió 330 años de su construcción.
 
Es este un motivo más que suficiente para júbilo y orgullo, pues el pueblo y la zona turística de Maspalomas consolida su entidad, su identidad, su relevancia y su trascendencia histórica, al mismo tiempo que refuerza sus raíces; con el atractivo añadido del rango que le otorga las huellas dejadas a lo largo de siglos de historia. El historiador Santiago Cazorla León basa sus argumentos en tres pruebas:

En notas encontradas en el Libro editado por la Universidad de Las Palmas: “La Comarca de Tirajana en el Antiguo Régimen”, de Manuel Lobo Cabrera y Vicente Suárez Grimón, que lo constatan.
  La segunda prueba es la que distingue la Ermita de San Fernando de la de Juan Grande, pues en el reparto de las capellanías que hace el obispo Tavira el 27 de junio de 1790 dice que: se entrega una capellanía a la Ermita de Juan Grande, y otra a la Ermita de Maspaloma, ( las dos del Conde); y una tercera a la Ermita de Arguineguín. Como se ve, esta Ermita de Maspaloma no puede ser otra que la de San Fernando.

Y el tercer argumento que esgrime es que, en  la carta del cura de Tunte al obispo Urquinaona del 28 de octubre de 1871, exponiéndole su proyecto de empezar a decir misa un domingo de cada mes en las ermitas de Maspaloma y de Arguineguin. Cuando se refiere a la ermita de Maspaloma -se refiere a San Fernando- y no a la de Juan Grande, donde la misa de los domingos nunca faltó.

Está aún en la mente de todos el hecho de que, previa autorización de la propiedad del inmueble, el Colectivo “Amigos de Maspalomas” hubo de hacer frente a la restauración de la ermita que, ante la desidia y el desprecio de todos los organismos oficiales padecía un deterioro considerable y prueba evidente de este menosprecio, es que en algunas elecciones Municipales hizo de Colegio Electoral y, cuando se recapacitó y se trasladó el colegio electoral al interior de la Casa Condal, empapelaban ésta con cartelería propagandística.


Por todo lo expuesto, hemos de agudizar la imaginación y pensar en una Ermita sola y aislada, igual que tantísimas que están repartidas por las zonas rurales de toda Canarias, a la que un siglo después se le acoplaría, en “L”, el edificio de dos plantas de corte señorial por su frontis y un ala de una planta por su trasera.

  Aquí queda expuesto, para satisfacer la curiosidad de muchos, para el estudio de otros, para posteriores investigaciones y, porque no?..., para la discusión.