martes, 31 de agosto de 2021

La "Vda. de Franco": la Fonda, el Mesón, el Cruce.

En el espacio que ocupara el emblemático "Mesón Vda. de Franco", pionero absoluto de la industria turística en Maspalomas, irá un "Burger King".

Por: Pedro José Franco López
Roque Nublo de Gran Canaria/2020.


Con el derribo del Mesón Vda. de Franco, el 25 de octubre de 2010, pasó como cuando fallece una persona mayor –muy mayor-, y que está enferma –muy enferma-; ese día en el Tanatorio la frase del día es la misma: “es una pena, pero p’á estar como estaba…”; esa es la sensación que nos dejó a todos: propios y ajenos o no, al periplo por el que pasó el restaurante-Grill Mesón Vda. de Franco durante los últimos años de su existencia.

Nos anima a hacer este artículo el hecho de que en estos días, en las inmediaciones del mismo espacio que ocupara el Mesón Vda. de Franco, existe un incesante trasiego de obras, grúas, camiones, etc. y, un enorme socavón, que nos hace prever la magnitud del proyecto que se tiene en ciernes. En los Carteles de Obra figura que las obras se basan en un Proyecto para establecimiento de Restaurante de "comida rápida" y Parkin y que la Promotora es: "Burger King Spain, S.L.

También está la población expectante ante las noticias de que "coronando" el nuevo edificio se elevará un tótem de 19 metros de altura que, de reunir unos mínimos estéticos, se convertiría en icono de San Fernando de Maspalomas; de todas las maneras, este "hito arquitectónico", se hace más llevadero que aquella "torre/mirador", que se presentara para el mismo espacio en marzo de 2011 (campaña preelectoral) y que amenazaba con tener 150 metros de altura, sobre rasante, con Restaurante en la cota de 140 mts., además de una antena de telecomunicaciones de 30 mts. .


A todo esto, se dispara el cotilleo popular barajeando datos (unos ciertos y otros no tanto), sobre de qué Franco era viuda la "Viuda de Franco", fechas, cruces de apellidos, topónimos, número de hijos de Carmita Afonso, etc. Y, a sabiendas de que quizá también cometamos algún fallo, pretendemos satisfacer curiosidades, poniendo cada cosa en su sitio.

El Restaurante-Grill Mesón Vda. de Franco, inaugurado  el 29 de mayo de 1973, era una secuela (a lo grande) de lo que en su día fue “La Fonda”, ubicada junto al actual Edificio "Los Molinos" y que hubo de ser derribada por imperativos urbanísticos. Esta casona de arquitectura popular canaria, con aspecto de las casa de labranza de los Medianeros del conde, inició su andadura como Bar, Restaurante y Comedor en el año 1.924 y de ahí la Distinción que se le otorga a Carmen Afonso Artiles, la Vda. de Franco y a sus hijos, como "verdaderos pioneros de la Hostelería en todo el sur grancanario".


Ya, como "Mesón Vda. de Franco", en sus nuevas y modernísimas instalaciones –para la época-, se convirtió en el referente de una zona que se expandía vertiginosamente, la de San Fernando y, que era el punto estratégico perfecto (el meeting point, que se dice ahora) para encuentros, concertar una cita, echarte un pizco, tomarte un café o, degustar (desde primerísima hora de la mañana hasta la última de la noche), de los manjares gastronómicos que salían de aquella cocina vanguardia total a principio de la década de los 70, del siglo pasado. Además, al tener el comedor más amplio de toda Maspalomas, se convertía además en el único lugar dónde celebrar grandes comidas, como celebraciones de Bodas, Bautizos, comuniones y, por poner un ejemplo bastante gráfico, dónde se unían los cuatro equipos participantes en algunas ediciones del Torneo Internacional de Fútbol, para su cena de confraternidad y, dónde también tenían cabida las siete Agrupaciones Folklóricas participantes en el Festival Regional de Folklore de Maspalomas.

Fuimos testigos del derribo del Mesón Vda. de Franco, y, sólo resaltar una anécdota de aquella mañana del lunes 25 de octubre de 2010: que el desalojo por parte de las personas que lo “okupaban” fue del todo pacífica y ejemplar, aunque con ciertas lágrimas de alguno de ellos, pero no de cabreo o pataleo, sino de nostalgia, pues hacía dos años que pernoctaban allí.

 
Centrándonos en la parte humana de toda esta historia; resaltar y exaltar la figura de Carmita Afonso y la de sus hijos (tuvo doce, de los que actualmente viven cuatro) y del trabajo y sacrificio que hubieron de afrontar para tirar -p’á lante- primero con “La Fonda”, y más tarde con el Mesón Vda. de Franco, sin dejar de hacer mención ni olvidar al patriarca de la familia Don Antonio Franco Artiles que enfermó y falleció bastante joven. “Franco –cómo llamaba Carmita a su marido- tenía una personalidad fuerte y un enorme corazón, a él se le debe la unidad familiar que hizo que afrontáramos tantos improperios como los que habían en aquella Maspalomas de entonces…”.

Carmen Afonso Artiles, nació en El Lomo de Maspalomas, su madre era panadera; y, a los 19 años –recién casada-, ya le hacía café a los chóferes del coche de hora. En una de las habitaciones de su casa montó un mostrador y puso cigarros, una cafetera y pocas cosas más. Después vino lo de hacer una cocina grande y lo de servir comida a la gente. Sus hijos recuerdan aún los “vales de comida” (utilizables sólo en casa de doña Carmen) que traían los aparceros de Juliano Bonny; Don Bruno Naranjo; Juan Mayor Martín; Mr. Pilcher; Alejandro del Castillo…

Carmita en persona era la que día tras día repartía el trabajo a primera hora entre sus hijos: uno por leña, otro por huevos, otro acarreaba el agua, otro iba al molino, otro por queso y el de más allá atendía los animales; la casa tenía tan sólo dos habitaciones, por la noche abrían las camas y, cuando clareaba el día las escondían y colocaban las mesas.

Esta abnegada mujer es la que da nombre al denominado “Cruce de la Vda. de Franco”, (cruce de la actual Avda. de la Unión Europea con la Avda. de Tirajana), que nos quedará para la posteridad, pues fue acordado así en Comisión de Gobierno de 1º de febrero de 1989 y ratificado después en Pleno Corporativo del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. De todas las maneras, nominando el Cruce como “Cruce de la Vda. de Franco”, el Ayuntamiento no vino a hacer otra cosa, que ratificar lo que ya el pueblo venía haciendo desde siempre.

·  En la placa que conmemora la nominación del cruce (ahora ya en deterioro total y completamente ilegible)  y que se descubre el mismo día en que Carmita Afonso cumplía 80 años, dice: “El Ilmo. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, en homenaje a Carmen Afonso Artiles –Vda. de Franco-, Pionera de la Hostelería en Maspalomas desde el año 1924. Maspalomas,  a 9 de febrero de 1989”. En este apartado hacer constar que, con motivo de su 80 cumpleaños, Carmita Afonso puso especial empeño en que, en la celebración, no sólo estuvieran todos sus hijos, hermanos, nietos  y demás familia, sino también todos los criollos del pueblo de Maspalomas.

Ahí está (deteriorado, ilegible y en triste abandono), el monolito que hizo de homenaje a la absoluta pionera de la industria de la Hostelería en Maspalomas; al sacrificio, a la entrega y a la fe en sí mismos; a toda una vida de trabajo y dedicación a los suyos y a los demás, iniciando la labor restauradora en Maspalomas; a una matriarca abnegada que hizo lo indecible para sacar adelante a sus hijos: Antonio(+), María(+), Carmen(+), Rosa, Ceferino(+), Nanda(+), Ricardo(+), Natalio(+), Domingo, Estrella, Chana y Miguel Angel(+). De seguro que tanto los hijos que viven, como todos sus nietos y biznietos velarán para que los valores humanos heredados de Carmita Afonso se traspasen de generación en generación y también aquellas anécdotas que circulan en torno a Carmita Afonso, no desaparezcan nunca.

Que la “Casa Franco” ó “La Fonda”, fue mucho antes de la llegada de la industria turística, el único punto dónde podían disfrutar de mesa y menú: primero los labradores y aparceros y después  camioneros y trabajadores de la construcción. Y, por supuesto, parada obligada de todos los grancanarios que acudían en familia a pasar una jornada en Maspalomas tras un largo y penoso traslado en coche y, que no sabía leer ni escribir, pero contando y separando judías,  controlaba las deudas que mes a mes debía afrontar.

Contaba Carmita que cuando rodaron una película en el Faro, (hablamos de “Tirma”), las hijas le llevaban comida a los artistas. La periodista Marisol Ayala llegó a confirmar que Silvana Pampanini degustó en la choza que le hacía de camerino (en las inmediaciones del Faro) las comidas de “La Fonda”.

Una de las anécdotas que más circula es que Santiago Carrillo (líder del Partido Comunista) se negó a ir a comer al Restaurante, porque se creía que la Vda. de Franco, era la de los collares…, la del Generalísimo.

Era muy común el que, le ponían al cliente el primer plato y, mientras se lo comía, alguna de sus hijas iba a ver si los vecinos tenían algo para ponerle de segundo y, también, que si alguien pedía huevos fritos (y no tenían) iban por el pueblo, para ver si las gallinas de alguna vecina hubiera puesto.

Ahí quedan para la historia algunos de sus más insignes visitantes: Pilar Franco –la hermana del Generalísimo-; Julio Iglesias; Santiago Carrillo; Willy Brandt; Adolfo Suárez, etc. amén de infinidad de artistas y políticos de relieve local, nacional e internacional. Como decía Carmita: “… mucha gente de la que sale en las revistas.”

Que los platos de cuchara eran los de mayor aceptación (e irrepetibles) y, que Carmita invitaba a los clientes a que entraran en la cocina, para abrirles los calderos y explicarles en qué consistían.


Que, recién muerto el Caudillo, Carmita Afonso fué a Madrid a operarse en la clínica de La Concepción. Un médico canario, que la conocía, la inscribió como Vda. de Franco y la prensa madrileña al día siguiente lo convirtió en noticia de primera página, añadiendo el nombre de Carmen Polo; (la otra "Vda. de Franco".

Que si Chana se ganó la primera bicicleta "ajuntando" chapas del Royal Crow y que si Estrella, (en palabras de Carmita Afonso), con el comedor lleno,  se las entendía ella sóla….

Ahí quedan para la posteridad todas estas pequeñas historias que, reales unas y leyendas urbanas otras, ya forman parte de la historiografía del pueblo de Maspalomas y su zona turística Maspalomas Costa Canaria.                            

A nivel personal, decir, que toda la comida de “La Fonda” y del “Mesón Vda. de Franco” era excelente, pero se llevaba la palma, con diferencia, los platos de cuchara, inolvidables: los moros y cristianos, los potajes, el rancho canario, los pucheros, los caldos de papas y pescado…

Sólo añadir que, con la caída del Mesón Vda. de Franco, en el año 2010, ya casi se terminaron los vestigios de la Maspalomas de antier. La piqueta ó el tractor se hicieron cargo de derribar: Innumerables viviendas de bellísima arquitectura tradicional; La antigua Iglesia de San Fernando; el Bar de Lola en el Faro; el Almacén de Berriel; el Bar de Finito en Meloneras; La Rotonda; el Centro Helioterápico, las múltiples viviendas de bellísima estética tradicional que salpicaban las fincas de Maspalomas, etc.


Esperemos que se salven la “Casa de Saturninita” en San Fernando y la “Casa de la Maleza” en el Veril que, junto con el Faro y la Casa de Srta. Candelaria –Casa Condal- y la Ermita antigua de San Fernando, son los testimonios de un pasado lleno de vivencias y fructífero en Labranza, Pastoreo, Pesca y Aparcería. Existen vestigios muy interesantes desperdigados por todo Maspalomas, que no enumeramos por ser de titularidad privada, y que no vendría mal que las instituciones fueran haciéndose con ellos, por el bien de la Cultura, la Tradición y la Historia y, por poner aún más en valor los atractivos de la zona turística Maspalomas Costa Canaria.

sábado, 28 de agosto de 2021

La "Vda. de Franco": la Fonda, el Mesón, el Cruce.

El sábado, 28-8-2021, el periódico "La Provincia" publica, a doble página,  nuestro reportaje sobre la historia del mítico "Meson Vda. Franco". por respeto a la edición impresa, en dos/tres días lo colgaremos en el Blog. 

Vaya mi agradecimiento al Periódico "La Provincia", que siempre está "ahí".


lunes, 23 de agosto de 2021

EL CRUEL MARTIRIO DE SAN BARTOLOMÉ

 Por Pedro José Franco López
Roque Nublo de Gran Canaria/2020

 

El martirio de San Bartolomé y, en concreto, la escena de su despellejamiento fueron motivos de inspiración para Miguel Ángel, que decidió incluir la tortura que sufrió antes de ser decapitado en el fresco monumental del Juicio Final que hoy en día se puede admirar en la Capilla Sixtina. En el fresco, San Bartolomé aparece sujetando con las manos su propia piel, en la que aparece un autorretrato del propio Miguel Ángel.

El santo apóstol.

San Bartolomé; que fue uno de los doce apóstoles de Jesús, es venerado en la Iglesia católica, en la ortodoxa e incluso en las Iglesias no calcedónicas ( Iglesias orientales que sólo aceptan los tres primeros Concilios del Vaticano).

Su martirio y muerte se atribuyen a Astiages, rey de Armenia que mandó llamarlo y le ordenó que adorara a sus ídolos. Ante la negativa de Bartolomé, el rey ordenó que fuera desollado vivo en su presencia hasta que renunciase a su Dios o muriese. Fue tan larga su agonía que, al día siguiente al ver que no hubiera muerto, ordenó que se le degollase. En la Capilla Sixtina, Miguel Ángel le representa con la piel en su mano y en la misma, un autorretrato suyo.


Bartolomé Cairasco de Figueroa (LPGC 8 de octubre de 1538-1610), poeta, dramaturgo y músico canario, en la página 244 de la “Tercera Parte del Templo Militante” hace una bella y trágica referencia al martirio de San Bartolomé, dice así, en castellano antiguo:

Fue el martirio cruel tan importuno,

Que no puede acabarse en sólo un día,

Que, como cuero y carne todo es uno,

Quitarse fácilmente no podía;

Deténgase en lugar tan oportuno

A contemplar un poco el alma pía

Del pérfido tirano la inclemencia

Y del sagrado apóstol la paciencia.

En fin, toda la piel del pié a la frente,

Se le quitó como si fuera un manto;

Y viéndole con vida al día siguiente,

No sin piedad el Pueblo, horror y espanto,

Mandóle degollar el insolente.

Y el alma bella de su albergo santo,

Viendo tiempo y lugar por la herida,

Salió a gozar de la perpetua vida.

Celebrase su fiesta en Roma en veinte

Y cinco días del mes de Agosto, y fuera

A veynte y quatro, que la diligente

Yglesia lo ordenó de esta manera.

La causa como dice docta gente,

Fue dilatarse así pena tan fiera,

Y celebrando Roma el degollarle,

Celebran los demás el deffollarle.

 

domingo, 22 de agosto de 2021

2021. SAN BARTOLOMÉ, SIN "LA BAJÁ DEL CARBONERO".

 

Por Pedro José Franco López.
Roque Nublo de Gran Canaria/2020
 

Esta singular celebración que cada año se celebra en Tunte, por San Bartolomé, quedará aparcada este año 2021, y viene a ser una manera lúdica de rendir homenaje al oficio tradicional del Carbonero y a los que lo practicaron con tanto esfuerzo y sacrificio para sacar adelante a su familia

Los antiguos carboneros se reunían en La Laguna para descansar, poco antes de entrar al pueblo con su preciado cargamento.

 0o0o0o0o0o0o0o0

De entre los días de fiesta en honor al patrón del municipio de San Bartolomé de Tirajana y cada año, se celebra “La Bajá del Carbonero”, es la manera en que la gente de Tunte homenajea a este noble oficio tradicional y a los que lo practicaron, de manera furtiva, hace ya más de medio siglo; como ya es costumbre, este año también se hace coincidir este evento con la víspera del 24 de agosto, festividad de San Bartolomé, compatrono del municipio.

Los antiguos carboneros se reunían en La Laguna para descansar, poco antes de entrar al pueblo con su preciado cargamento. Allí se les ha homenajeado dedicándoles la “Plaza del Carbonero” y, desde ahí mismo, el miércoles 23 de agosto, será desde dónde arranque una comitiva, sobretodo de  niños y jóvenes, ataviados con las ropas más viejas del cuarto trastero y con las caras tiznadas de carbón y, visto los días de calor que nos está tocando vivir, de seguro que también se teñirán las manos, los pies y, toda aquella carne que las buenas maneras permiten dejar a la vista; acompañados de Charanga y Papagüevos, el jolgorio terminará en la plaza del pueblo, dónde llegarán casi limpios de hollín, pues los vecinos se habrán encargado de rociarles baldes y manguerazos de agua desde las azoteas y balcones.


Es una manera lúdica de rendir homenaje al oficio tradicional del Carbonero y a los que lo practicaron con tanto esfuerzo y sacrificio para sacar adelante a su familia, en aquellos años de posguerra y, para colmo de males, dando con sus maltrechos cuerpos en el cuartelillo o la mismísima cárcel, muchos de ellos.

Esta fiesta, a poquito que se ponga en valor y le cuiden algún que otro detalle y se le dote de ciertos condimentos, está llamada a convertirse en el transcurrir del tiempo en todo un gran evento al estilo de “La Rama” en Agaete o “El Charco” en La Aldea. No es exagerar, si tenemos en cuenta que la “Bajá del Carbonero” cuenta con el perfil propio para ello y que, todo gran evento de hoy en día, tuvo sus inicios, más o menos, de la misma manera.

Para empezar, habría que intentar consolidarla cada año más y no contrarrestar ningún logro obtenido; lo decimos porque esta fiesta ya tuvo un precedente en que días antes de la bajada, se organizaba “La Subida de la Leña a la Hoya del Carbón” -Plaza del Carbonero- y que ha desaparecido.

Por poner un ejemplo, al igual que otras celebraciones análogas, la organización y autoridades, pudieran ir creando precedentes, participando en la Bajada ataviados con la vestimenta característica del oficio carbonero; tal como lo hicieron hace unos sesenta años: José Tejera Pino, José Tejera Rodríguez (Pepe el negro), Lisandro Hernández Díaz, Pedro Mejías Ascario, Julián Trujillo Rodríguez, Antonio Ferrer Monzón, Manuel Suárez López, Manuel Montesdeoca López, Manuel y José Suárez López, José Herrera Santana, José Hernández Hormiga, Francisco y Pedro Mejías Arbelo, Antonio Trujillo Rodríguez, José Morales Hidalgo, Santiago López Araña, Antonio y Vicente Santana Medina y Teodoro Pérez Pérez, Domingo Guerra, José Arbelo (el del Sequero) y tantos otros que ejercieron este trabajo en la primera mitad del pasado siglo XX.

En el asesoramiento de la vestimenta adecuada, tendría mucho que decir el grupo de mujeres que, ataviadas con vestimenta antigua asisten a cada evento festivo de Tunte y, que a estas alturas, ya estarán preparando los atarecos para su cita anual en la Romería del Pino. Otro ejemplo también sería el de teatralizar el personaje de “Lolita la de la huerta” que, según dicen, colocaba una sábana encima de la piedra rajá, para avisar a los carboneros de que venía la Guardia Civil.

Para confeccionar esta modesta columna hemos recurrido a los trabajos de investigación de Yuri Millares, con relatos de los maestros del carbón: Nardo Jiménez y Juan Sarmiento que aparecen en las revistas “Ruta Archipiélago” y “Pellagofio”; también nos ha ayudado el trabajo que aparece en el Programa de las Fiestas de San Bartolomé Tunte-2008, dónde podemos ver los nombres de hasta 18 carboneros y las fotos de ocho de ellos, con su año de nacimiento (todos entre finales del s.XIX y primeros años del s.XX).

Existe una jerga específica y toda una cultura muy larga de contar en torno a este oficio; por ejemplo, como dice Nardo Jiménez: “El fuego allá dentro no camina como llama, sino un fuego lento, como el gas; por eso la construcción de las hoyas debían tener la orientación de mar a cumbre, porque por el día el aire corre para arriba y, por la noche al contrario”.

Valiosa también las aportaciones de Bernardino Guerra González, conocido por Tino que, por ejemplo, nos habla de los sacrificios de los carboneros de entonces que además del esfuerzo que conllevaba el oficio, lo tenían que hacer a escondidas de los Guardas forestales y de la Guardia Civil, pues estaba totalmente prohibido cortar leña y hacer carbón. Y pone especial hincapié en cómo se fabricaba el horno dónde se quemaban las maderas de las cumbres tirajaneras.

Primero se cortaban los pinos, se pelaban y los troceaban antes de introducirlos en “La Hoya”. La “hoya tendida” era un hueco de un metro de profundidad y 3 ó 4 metros de diámetro; una vez llena de troncos, se cubría con tierra cernida, para que no quedaran grietas por ningún lado. A continuación se prendía con un trozo de carbón ardiendo y se cubrían todos los posibles coladeros de aire, aunque, estratégicamente, se podía dejar algún que otro “machinal”: “No le dejo más que humee un poquito”. Finalmente y, con toda la paciencia del mundo, esperar entre tres y cinco días a que ardiera la hoya; como dice Nardo Jiménez: “El fuego allá dentro camina lento”.

Las hoyas las preparaban en terreno semillano y en “fonducos”, para que no les diera el aire y, sobretodo, para que no estuvieran a la vista de los agentes forestales. Cuando más tenían que estar al acecho era en el momento de cortar, trocear y trasladar los pinos hasta la hoya (muchos fueron denunciados y encarcelados); el trabajo de la quema era de noche y no había peligro que les descubriesen, “el humo de noche no se ve y de día es como si fuera vapor".

Cuando terminaban de prender los troncos, se desbarataba la hoya, se extendía el carbón y se le daban brochazos de agua para enfriarlo antes de meterlos en sacos: “ensaquilarlos” como algunos decían. Finalmente, se traían al pueblo para venderlos, bien a cambio de dinero o por sacos de papas; el reparto por los pueblos de los alrededores se hacía en burras y, para vender en Telde o Las Palmas, se aprovechaba alguna camioneta.

Aunque en Tunte ya nadie ejerce esta actividad, la perpetuidad de la actividad parece garantizada. La asociación "Chamarusco Carboneros de la Cumbre”, se creó en el año 2004 y surgió a raíz de una serie de iniciativas de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria.

Este grupo de carboneros, entre los que hay algunos del Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana, ha logrado la creación de una marca comercial “Carbón de la Cumbre”, la cual se encuentra registrada en la oficina española de patentes y marcas como producto procedente de las cumbres de Gran Canaria y reseñando que es un producto y un oficio forestal tradicional de Gran Canaria que se viene realizando desde tiempo inmemorial y que, al mismo tiempo, destaca por unas prácticas sostenibles y ecológicas.

BERNARDINO GUERRA GONZÁLEZ -TINO-

De los de Tunte de toda la vida, es un incondicional de la cultura popular, del folklore y de las tradiciones canarias. No hay romería que se precie dónde no esté su Carreta que capitanea su hijo Ismael Guerra, que poco a poco ha ido cogiendo el testigo y se ha convertido en todo un líder vecinal y, defensor a ultranza de la Cultura y Tradiciones tirajaneras; así como de su problemática Social.

Para esta columna y para la “Bajada del Carbonero Tunte-2015”, Tino se arranca por poesías y ha creado una con métrica y rima muy “sui géneris”, pero poesía al fin y al cabo. Es como sigue:

POESÍA AL CARBONERO

Por los pinares de Tunte
bajaban los carboneros
con la mirada adelante,
mirando para los pueblos 
y cambiaban el carbón
por: papas, carne, ajos o huevos.

En la Degollada de Rosiana
se paraban al acecho 
a que pasara Manuel Reyes
y Talavera en sus bestias.
 
Bajaban por Pilancones
El Ventoso y las Tederas,
Subían por Gitagana, Arteara y Fataga
Camino del Lomo Vera.
 
En las “hoyas de carbón”
se tiznaban con el hollín
y parecían unos esclavo
que venían de otro país.
 
Así termina la historia
de los pobres carboneros,
que muchos dieron la vida
Por el hambre y la miseria de su pueblo.