FATAGA TÍPICA Y ARTEARA ABORÍGEN
FATAGA.- El caserío de Fataga es uno de los exponentes más vivos de belleza y tipismo canarios, que se levanta a unos 16 kilómetros de la zona turística y a 8 de la Villa de Tunte, en la que está considerada como la principal ruta turística del municipio de San Bartolomé de Tirajana.
La paz de Fataga y el sosiego del pueblo se ve alterado con ciereta frecuencia por las incursiones y paradas de numerosos visitantes, que se aventuran en sus calles empedradas o se agolpan ante las tiendas de souvenirs. Llama la atención la conservación predominante en este pueblo, sus casas de tejados a dos aguas, sus blancas paredes, los patios y los numerosos huertos familiares.
La mayoría de la población de Fataga está dedicada a la agricultura, predominando el cultivo de frutales -dónde sobresale el albaricoque y el naranjo-, así como papas, millo y hortalizas. Además, un importante porcentaje de sus habitantes, especialmente los jóvenes, están vinculados laboralmente a la industria turística que se genera en Maspalomas.
Actualmente viven en Fataga 368 personas, de las que 200 son varones y 168 mujeres. En este pago se han producido notables mejoras en los últimos años y, como casi toda la parte alta del municipio, uno de sus mayores problemas reside en la escasez de agua, aquí acrecentado por las escasas lluvias y la inviabilidad de aprovechar el agua de la presa, ante las dificultades de elevación. Por lo demás, y pese a los tópicos, se trata de un pueblo sencillo y pacífico que vive de cara al trabajo cotidiano, con una gran actividad agrícola y un magnífico porvenir, dónde todavía conviven numerosas tradiciones, abundantes manifestaciones artesanales y un progreso alentador, que tienen en el turismo un nuevo aliciente.
ARTEARA EL PAGO Y LA NECRÓPOLIS.- Un total de 40 personas, 21 hombres y 19 mujeres, viven actualmente en el caserío de Arteara, lugar de una incalculable trascendencia aborigen, en cuya necrópolis próxima se conservan los más importantes túmulos prehispánicos de toda España. Arteara, cuyo pedregal lo rematan simbólicas palmeras en el barranco de Fataga, es un pago agrícola y ganadero que con esfuerzo arranca a la reseca tierra productois de supervivencia, especialmente.
Las casas que conforman Arteara, se levantan casi al lado de la importante necrópolis aborigen de dos kilómetros de basalto rojizo, que sirvió para que los aborígenes enterraran a sus muertos en cistas realizadas verticalmente, mediante losas en el suelo y túmulos construidos de muros de piedras secas a modo de cuña. La necrópolis que da nombre al pago está considerada como monumento histórico-artístico de carácter nacional y es deseo generalizado de que algún día se abra al público en la medida de sus posibilidades que no permitan alteraciones. Contiene el mayor número de enterramientos de España, con 809 túmulos, de los que se conservan íntegramente 140.
El caserío de Arteara, al que muchos llaman Artedara, se asienta casi en el barranco, equidistante del yacimiento, aunque la zona se prolija en vestigios aborígenes. Los paseos a lomos de animales y las panorámicas del profundo barranco constituyen un gran atractivo de obligada parada para contemplar los magníficos caprichos de la naturaleza, conformadores de un elenco histórico de relieve.
Arteara, con una población decreciente, se ha visto beneficiada en los últimos años con importantes realizaciones, entre las que destacan: la electrificación, la reparación de accesos al pago, y el alumbrado público, entre otras.
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Fotos de: E. Moreno; A. Oliveri;
J. Franco;A.Suárez; E. Ponce y O.T.


