Texto de los años 80 del s.XX (era analógica), que visibilizamos, subiéndolo a la "nube" digital, para su conocimiento y comparativa con la actualidad.
Casi perdido entre montañas, Ayagaures viene a representar en el municipio de San Bartolomé de Tirajana el encanto de lo desconocido, ya que a sus valores paisajísticos, armónicos y botánicos encierra endemismos ornitólogos y de otros géneros de la fauna insular, especies que necesitan de especies abiertas en dónde el hombre no haya puesto sus pesados pies de progreso.
Ayagaures es un pueblo que se levanta reluciente y cálido junto a la presa del mismo nombre. Visto desde lejos parece la imagen más típica de un portalito o lugar bucólico, apto para el sosiego, el recreo visual y el éxtasis contemplativo. el pago, en el que actualmente viven 64 personas, basa su actividad económica en la agricultura, con el predominio de productos típicos de las zonas de medianías, proliferando las papas, el millo y las hortalizas. Abundan en la zona los frutales y adquieren especial importancia las naranjas del lugar.
Ayagaures ha sufrido en los últimos años una fuerte emigración, aunque esta tendencia está hoy más estabilizada y confirma que lo que se produjo fue un trasvase de mano de obra hacia la incipiente industria turística del litoral sureño. Hoy, la población es bastante estable y el pueblo goza de una gran armonía. Se trata de un pago cuya mayor dificultad es la lejanía, agravada por los sistemas de comunicación, especialmente su carretera. Una discurre por el barranco y la otra por encima de Montaña de La Data; pero, en conjunto, últimamente se ha visto mejorado con importantes obras de infraestructura y acción social.
Ayagaures conserva en su entorno de presas, bellas casas típicamente canarias, de gran valor. Además, su pinar próximo y los encantos paisajísticos conforman el futuro de uno de los mejores parques naturales de toda la isla.
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