Los
“actores” del Belén Viviente que hacían de Reyes Magos, tenían asumido que el
día de Reyes asistirían a Misa, la “presidían” en un lugar privilegiado y,
hacían el “besapiés” al Niño Jesús, como todos los asistentes.
Por Pedro José Franco López
En los
Belenes Vivientes (o Comedias de Navidad, como decíamos entonces), que se
escenificaron en Maspalomas y el Tablero, a finales de la década de los sesenta
del siglo pasado, el papel de los Reyes de Oriente se intercambiaba de un año
para otro.
Así, el que
un año era San José o Pastor, al año siguiente podía ser Melchor, o viceversa.
Eso sí, dejando para el papel de Baltasar el más morenito, como el caso de Juan
Diego Afonso, o la lata de betún como es el caso de Pepe Franco.
Los
“actores” del Belén Viviente que hacían de Reyes Magos, tenían asumido que el
día de Reyes asistirían a Misa, la “presidían” en un lugar privilegiado y,
hacían el “besapiés” al Niño Jesús, como todos los asistentes.
Y, como no
podía ser de otra manera, también adjuntamos documentos de los Reyes Magos que
repartían juguetes en las Cuarterías, organizado y patrocinados por los
empleados americanos de la Estación Espacial de Maspalomas.