jueves, 29 de marzo de 2018

AQUELLOS MONUMENTOS DE JUEVES SANTO...



… Que entrabas y salías siete -7- veces al mismo, o te ibas un par de veces al del Tablero…”


Que de recuerdos…!!!.

Don Manuel Montesdeoca nos encomendaba el Monumento de Jueves Santo a un grupo de jóvenes del pueblo. Se decoraban con la participación popular. Los vecinos aportaban según podían.

A unos se le pedían las velas (del Elefante); otros prestaban los platos de postre para colocarlas y se le pegaba a cada uno de ellos un papelito con el nombre de la persona que lo prestó.

Las familias más pudientes prestaban sus bandejas de plata; otras las sábanas para cubrir los escalones (hechos con cajas de tomate).

Las flores (calas y azucenas), las envíaba puntualmente el Conde, de la finca de Arguineguín. 

Y, ya culminado, el Jueves Santo por la noche a cumplir con la tradición de las siete -7- visitas.

Lo normal era entrar y salir siete veces al nuestro, el de la Iglesia de Maspalomas, si aparecía alguien con coche, pués entrábamos y salíamos un par de veces en la Iglesia más próxima (la del Tablero). La gente del Tablero hacía lo mismo, a la viceversa, y nos encontrábamos, hablábamos, compartíamos… 

Ah!!!, lo más importante: lo de ir a visitar los siete Monumentos era "sí o sí", pués no había otra cosa que hacer, las discotecas permanecían cerradas a cal y canto durante la Semana Santa; no se habrían hasta las doce en punto de la noche del sábado (cuando, supuestamente resucitó Jesús) y allí estábamos haciendo cola ante la Discoteca "Las Arenas" esperando que se hicieran las 12,- en punto, para empezar a bailar como locos el "twist" o la "Yenka". Los más afortunados esperaban el lento "Suspicious Mind" de Elvis.

Recuerdos…..

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