domingo, 15 de marzo de 2026

MARCIAL RIVERO HIERRO, DE LOS BARRANCOS Y PLAYAS CANARIAS, A PATEARSE CUATRO CONTINENTES.

 

MARCIAL RIVERO HIERRO, DE LOS BARRANCOS Y PLAYAS CANARIAS, A PATEARSE CUATRO CONTINENTES.

Por Pedro J. Franco López

Hijo Predilecto del Municipio de San Bartolomé de Tirajana

Galardonado con el Roque Nublo de Gran Canaria.


Marcial Rivero Hierro, nació en Maspalomas. creció entre barrancos, playas y tradiciones populares del sur de la isla de Gran Canaria. Su infancia estuvo influenciada por el entorno familiar. Su hermano Juan Rafael -que nos dejó demasiado pronto-, fue dirigente de la OJE y guarda recuerdos muy especiales de aquella etapa de vivencias e intensa vida asociativa, que, sin duda, le influyó en su pasión por la naturaleza, la aventura y el descubrimiento cultural; añora las actividades como el barranquismo, las acampadas en Tamadaba y la participación en las procesiones de las Fiestas Patronales de San Fernando de Maspalomas y El Tablero.

Su verdadera pasión por viajar.


De siempre tuvo Marcial especial predilección por viajar; nada del otro mundo, si esto es a lo que aspiramos la práctica totalidad de los mortales, con la diferencia que él, lo logró, -sobradamente-.

Con 23 años descubrió el “Interrail europeo” con la modalidad Global Pass y sintió la fuerte atracción de conocer el mundo país a país; pero no de manera convencional; Marcial viaja solo, como mochilero, sin itinerarios cerrados y abierto a lo inesperado -deja que cada día le sorprenda-, buscando destinos exóticos y culturas milenarias. Hasta la fecha ha recorrido más de veintiséis países de Asia, África y América; entre ellos: Mongolia, India, Sri Lanka, Japón, Vietnam, Nepal, Malasia, Tíbet, Perú, Colombia, Indonesia, Marruecos, Egipto, Jordania, Laos, Camboya, Tailandia, China, Rusia y Filipinas. 

Su periplo continuará el próximo mes de octubre, ahora mismo tiene interés en profundizar con especial interés en profundizar nuevamente en China. También tiene pendiente visitar Papúa Nueva Guinea, destino que le atrae especialmente por su riqueza cultural y etnográfica.

Tras las Maravillas del Mundo

Pero ahí no queda la cosa, también ha puesto todo su empeño en vivir la aventura de conocer y fotografiar, todas y cada una de las Maravillas del Mundo actúa, como: Machu Picchu (Perú); La Gran Muralla China; El Taj Mahal; Los Templos de Angkor Wat (Camboya); Petra (Jordania) Y El Coliseo de Roma.

Lo que ha logrado podría parecer más sencillo si proviniera de una familia acomodada o si contara con el respaldo de una gran productora audiovisual. Pero no es así. Marcial trabaja en el sector turístico y organiza sus viajes con sus propios medios, aprovechando cada oportunidad, gestionando personalmente cada experiencia y, encomendándose sólo a sí mismo; lo que sorprende no es solo la cantidad de destinos, sino la forma: solo, sin itinerarios cerrados y abierto a lo inesperado.


A la pregunta de qué has perdido y ganado con todas estas experiencias vividas; Marcial nos contesta que: “he perdido el miedo y he ganado lo que soy hoy, estoy muy satisfecho”.

¿Qué es para ti viajar?

“Viajar y fotografiar es un enriquecimiento cultural y humano. Convivir con familias en pueblos, junglas, desiertos o lugares remotos es un lujo que tengo al alcance y no puedo desaprovecharlo. Estoy muy emocionado con todo esto. A mi edad, todavía me siento como un niño”.

En las Islas Mentawai, en Sumatra-Indonesia, vivió una experiencia que le marcó un antes y un después; llegar hasta allí fue una auténtica odisea. Aunque nunca permanece más de dos días en un mismo lugar, hizo una excepción: convivió durante una semana con una familia en plena jungla: “Era exactamente lo que siempre busco: tribus, naturaleza, aventura. Interesarme por su cultura y costumbres me ha dado enormes satisfacciones”.

En Sumatra tuvo la oportunidad de fotografiar el tradicional “pacu jawi”, las carreras de bueyes que se celebran en los arrozales tras la cosecha. Una experiencia que define como una de las mejores de su vida como viajero y fotógrafo.


Sus viajes no solo se limitan a la observación, también ha colaborado en distintos proyectos locales durante sus viajes. En el Parque Nacional de Kuiburi, en Tailandia, participó en la elaboración del censo de más de 250 elefantes. Asimismo, ha desarrollado trabajos fotográficos en cavernas del sur de Malasia y con comunidades de pescadores en Vietnam.


¿Qué te enseñan las familias con las que convives?

De estas convivencias afirma haber aprendido tolerancia, respeto, capacidad de adaptación y, sobre todo, a valorar lo que tenemos y la importancia del concepto tradicional de la familia; inolvidable su experiencia fotografiando el “pacu jawi”, tradicionales carreras de bueyes en los arrozales de Sumatra, después de la cosecha.

“Me enseñan a gestionar problemas que puedan surgir, pero sobre todo tolerancia, respeto, a valorar lo que tenemos y me sobrecoge el fuerte concepto tradicional de la familia”.

La precaución siempre es buena, siempre acaban dejándote integrar, pero “poco a poco”. Por ejemplo, en Mongolia, pudieran parecer agresivos, pero es que no les gusta el turismo.


Qué es para ti una fotografía, en esos escenarios y circunstancias tan especiales:

 “Una foto es un instante de realidad que consigo entender”.

¿A qué tienes miedo?

“Siempre tengo miedo a no poder salir el día previsto; como nunca no llevo nunca un plan de ruta y no sé lo que va a pasar al día siguiente”.

La comida y la propuesta más rara, en toda esta aventura?

La comida, quizá una en Japón, no quise que me dijeran lo que era, pero creo que, fueron unas vísceras, o algo así; y, como propuesta rara, quizá la de hacer de extra en una película en Vietnam.

Devolver lo aprendido

Si hay algo que también le apasione es compartir sus experiencias como herramienta de aprendizaje cultural y humano. Así han sido varios proyectos sociales y educativos, mediante sus fotografías, para lo que contó con la valiosa colaboración de la educadora social Saray Prieto, que se han expuesto en varios institutos del sur de la isla, centros culturales y talleres, con una gran valoración.

Por ejemplo: “Los viajes de Marci”, Viajar y fotografiar como enriquecimiento cultural y humano”; “Mundos paralelos” y, el más reciente: “La cajita del conocimiento”, etc.


Agradecimientos

Marcial agradece especialmente a la Concejalía de Cultura del Ilustre Ayuntamiento de la Villa de San Bartolomé de Tirajana por el respaldo a sus proyectos de difusión cultural en centros educativos y espacios sociales.

Asimismo, reconoce el apoyo de la empresa SERVATUR, donde trabaja desde hace años; la flexibilidad laboral que me permiten ha sido clave para poder compaginar su profesión con su pasión por viajar.

 Por nuestra parte, aportar que Marcial Rivero Hierro ha venido a dar otro giro y otra perspectiva a la forma de viajar; social, cultural y, además, educativa, con ansias de compartir de manera generosa sus vivencias y experiencias.

Visitar su estudio y poder admirar una pequeña parte del arsenal de fotografías que ha cosechado e interpretadas por él mismo, ha sido un auténtico lujo y un regalo visual.


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