Publicado el 19 de diciembre de 2010
Por: Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
Con
el derribo del Mesón Vda. de Franco, pasa como cuando fallece una
persona mayor –muy mayor-, y que esta enferma –muy enferma-. Ese día en el
Tanatorio la frase del día es la misma, en todas las bocas: “es
una pena, pero p’á estar como estaba…”
Esa es la
sensación que nos ha quedado a todos: propios y ajenos o no, al periplo por el
que pasó el restaurante-Grill Mesón Vda. de Franco durante los últimos años de
su existencia.
Nos anima a
hacer esta columna el hecho de que en estos días en que ha sido noticia el
derribo del Mesón, se han barajado datos confusos en cuanto a fechas, cruces de
apellidos, topónimos, número de hijos, etc. Y, a sabiendas de que quizá también
cometamos algún fallo, pretendemos poner cada cosa en su sitio.
El
Mesón Vda. de Franco, inaugurado el 29
de mayo de 1973, era referente de lo que en su día fue la “Casa Franco” ó “La Fonda ”, a la que se le debe
el título que se le otorga a Carmita Afonso y a sus hijos, de verdaderos pioneros de la Hostelería en todo el
sur grancanario, no en vano sus documentos más antiguos datan del año 1924.
Y, ya como Mesón Vda. de Franco en sus nuevas y modernísimas instalaciones
–para la época-, se convirtió en el referente de una zona que se expandía
vertiginosamente, la de San Fernando y, que era el punto estratégico perfecto (el
meeting point, que se dice ahora) para encuentros, concertar una cita,
echarte un pizco, tomarte un café o, degustar (desde primerísima hora de la
mañana hasta la última de la noche), de los manjares gastronómicos que salían
de aquella cocina vanguardia total a principio de la década de los 70, del
siglo pasado.
Del derribo del
Mesón Vda. de Franco por imperativos obvios, sólo resaltar dos anécdotas de
aquella mañana del lunes 25 de octubre de 2010: que el desalojo por parte de
las personas que lo “okupaban” fue del todo pacífica y ejemplar, aunque con ciertas
lágrimas de alguno de ellos, pero no de cabreo o pataleo, sino de nostalgia,
pués hacía dos años que pernoctaba allí y también, que durante la mañana, al
ver movimiento de máquinas, fue incesante el desfile de personas desempleadas
preguntando si daban trabajo.

Carmen Afonso
Artiles, nacida en El Lomo, su madre era panadera; a los 19 años –recién
casada-, ya le hacía café a los chóferes del coche de hora. En una de las
habitaciones de su casa montó un mostrador y puso cigarros, una cafetera y
pocas cosas más. Después vino lo de hacer una cocina grande y lo de servir
comida a la gente. Sus hijos recuerdan aún los “vales de comida” (utilizables
sólo en casa de doña Carmen) que traían los aparceros de Juliano Bonny; Don
Bruno Naranjo; Juan Mayor Martín; Mr. Pilcher; Alejandro del Castillo…

Esta abnegada
mujer es la que da nombre al denominado “Cruce de la Vda. de Franco”, (cruce de la C-812 con la Avda. de Tirajana), que nos
quedará para la posteridad, pues fue acordado así en Comisión de Gobierno de 1º
de febrero de 1989 y ratificado después en Pleno Corporativo del Ayuntamiento
de San Bartolomé de Tirajana. De todas las maneras, nominando el Cruce como
“Cruce de la Vda.
de Franco”, el Ayuntamiento no vino a hacer otra cosa, que ratificar lo que ya
el pueblo venía haciendo desde siempre y así seguirá siendo.
·
En
la placa que conmemora la nominación del cruce y que se descubre el mismo día
en que Carmita Afonso cumple 80 años, dice: “El Ilmo. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, en homenaje a
Carmen Afonso Artiles –Vda. de Franco-, Pionera de la Hostelería en
Maspalomas desde el año 1924. Maspalomas, 9 de febrero de 1989” . En este apartado
hacer constar que, con motivo de su 80 cumpleaños, Carmita Afonso puso especial
empeño en que, en la celebración, no sólo estuvieran todos sus hijos, hermanos,
nietos y demás familia, sino también
todos los criollos del pueblo de Maspalomas.
Ahí queda el
homenaje a la persona física: al trabajo, al sacrificio, a la entrega y a la fé
en si mismos; a toda una vida de trabajo y dedicación a los suyos y a los
demás, iniciando la labor restauradora en Maspalomas. A una matriarca abnegada
que hizo lo indecible para sacar adelante a sus hijos: Antonio(+), María(+), Carmen, Rosa, Ceferino, Nanda(+), Ricardo, Natalio(+),
Domingo, Estrella, Chana y Miguel Angel(+). De seguro que tanto los hijos
que viven, como todos sus nietos y biznietos velarán para que los valores humanos
heredados de Carmita Afonso se traspasen de generación en generación y también
aquellas anécdotas que circulan en torno a Carmita Afonso, a saber:
·
Que
la “Casa Franco” ó “La Fonda ”,
fue mucho antes de la llegada de la industria turística, el único punto dónde
podían disfrutar de mesa y menú: primero los labradores y aparceros y después camioneros y trabajadores de la construcción.
Y, por supuesto, parada obligada de todos los grancanarios que acudían en
familia a pasar una jornada en Maspalomas tras un largo y penoso traslado en
coche.
· Que
si no sabía leer ni escribir, pero contando y separando judías, controlaba las deudas que mes a mes debía
afrontar.
·
Que
cuando rodaron una película en el Faro, (muy posiblemente “Tirma”), las hijas
le llevaban comida a los artistas. La periodista Marisol Ayala llegó a
confirmar que Silvana Pampanini degustó en la choza que le hacía de camerino
(en las inmediaciones del Faro) las comidas de “La Fonda ”.
·
Que
si Santiago Carrillo (líder del Partido Comunista) se negó a ir a comer al
Restaurante, porque se creía que la
Vda. de Franco, era la de los collares…, la del Generalísimo.
·
Que
si alguna vez, le ponían al cliente el primer plato y, mientras se lo comía,
alguna de sus hijas iba a ver si los vecinos tenían algo para ponerle de
segundo.
·
Que
si alguien pedía huevos fritos iban por el pueblo, para ver si las gallinas de
alguna vecina hubiera puesto.
·
Ahí
quedan para la historia algunos de sus más insignes visitantes: Pilar Franco
–la hermana del Generalísimo; Julio Iglesias; Santiago Carrillo; Willy Brandt;
Adolfo Suárez, etc. Etc. amén de infinidad de artistas y políticos de relieve
local, nacional e internacional. Como decía Carmita: “… mucha gente de la que sale en
las revistas.”
· Que
los platos de cuchara eran los de mayor aceptación (e irrepetibles) y, que
Carmita invitaba a los clientes a que entraran en la cocina, para abrirles los
calderos y explicarles en que consistían.
· Que,
recién muerto el Caudillo, Carmita Afonso fué a Madrid a operarse en la clínica
de La Concepción. Un
médico canario, que la conocía, la inscribió como Vda. de Franco y la prensa
madrileña al día siguiente lo convirtió en noticia de primera página, claro,
confundidos con la “otra” Vda. de Franco.
· Que
si Estrella, (en palabras de Carmita Afonso), con el comedor lleno,
se entendía
ella sóla….
Ahí quedan para
la posteridad todas estas pequeñas historias que,
reales unas y leyendas
urbanas otras, ya forman parte de la historiografía
del pueblo de Maspalomas y
su zona turística.
A nivel
personal, decir, que toda la comida de “La Fonda ” y del “Mesón Vda. de Franco” era
excelente, pero se llevaba la palma, con diferencia, los platos de cuchara,
inolvidables: los moros y cristianos, los potajes, el rancho canario, los
pucheros, los caldos de papas y pescado…




Vaya que de recuerdos este articulo. Una pagina de la historia que desaparace ahora en los escombros. Un carinoso saludo a la familia en especial a Juanito y Chana que hicieron tanto por la Guarderia San Fernando.
ResponderEliminarBuen artículo, rememorando el pasado de nuestra isla.
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