Publicado el 30 de enero de 2011
por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
Presidente de la Asociación "Amigos de Maspalomas"

En la línea de siempre de poner en antecedentes, a quien corresponda, de las efemérides que se acercan, con la antelación debida por si tienen interés en celebrarla o conmemorarla, a continuación entramos en detalles de un suceso notable que tuvo lugar el 1º de marzo de 1961: La Inauguración del Poblado y la Iglesia de San Fernando.
1º de marzo de
1961 / 1º de marzo de 2011: 50 años –Bodas de Oro-, del pueblo que
originó el topónimo y el núcleo poblacional y geográfico de “San Fernando de Maspalomas” y que,
poco a poco, ha ido acaparando terrenos, espacios y volúmenes de tal forma, que
ha relegado a un segundo término el topónimo “Maspalomas”.
Damos
la voz de alarma o llamada de atención sobre esta efeméride con el tiempo
debido, pués no debe pasar en balde ni de vacío una fecha en la que nació
–literalmente- un pueblo y así titulaba su reportaje el periódico “La Falange”,
del jueves 2 de marzo de 1961: “San
Fernando de Maspalomas, nuevo poblado del sur”.
En
esta columna, además de aportar una serie de datos que confirman, dan solvencia
y abundan el saber popular de los lugareños, pretendemos sugerir una serie de
propuestas de en que debería consistir la celebración y conmemoración de una
efeméride tan importante para Maspalomas en particular y, para San Bartolomé de
Tirajana en general. No puede quedar esta celebración en un asadero de chuletas
y una verbena pachanguera. Las Bodas de Oro del Poblado de San Fernando debe y
tiene que revestirse del rango que en verdad le corresponde, por una gran
cantidad de cuestiones:
- Por el
enorme contenido humano y social que vino a significar el que el Condado,
personificado en Don Alejandro del Castillo y del Castillo, 8º Conde de la
Vega Grande, cediera terrenos y construyera unas viviendas más que dignas
para sus empleados de la labranza, plataneras y aparcería de sus fincas; conste
que la construcción fue más o menos a medias con el Estado, pero la
Iglesia, la Escuela con patio de recreo y la urbanización en general fue a
coste absoluto de la Casa Condal.
- Por el gran
acto social y político que tuvo lugar en Maspalomas aquel 1º de marzo, al
que asistieron, además de don Alejandro del Castillo y del Castillo
acompañado por sus hijos Alejandro y Pedro; el Obispo de la Diocésis,
Monseñor Pildain y Zapiain; el General-Jefe de la zona Aérea de Canarias y
áfrica Occidental española, Sr. Llop Lamarca; el vicealmirante comandante
de la Base Naval de Canarias, Sr. Lallemand Menacho; el Gobernador Civil,
Sr. Calvo Llorca; el delegado de la Vivienda, Sr. Gómez Cantolla; el
Delegado de Hacienda, Sr. Morales Cambreleng; el Delegado de Trabajo, Sr.
García Alvarado; Alcalde acctal. De Las palmas, Sr. Naranjo Hermosilla;
Subjefe Provincial del Movimiento, Sr. Quintana Marrero; Jefe de Obras
Públicas, Sr. Granda; Abogado Fiscal de la audiencia, Sr. Beltrán
Fernández de los Ríos; Alcalde de San Bartolomé de Tirajana, don Marcial
Franco Jiménez; el Párroco de la Santísima Trinidad del Tablero, don
Manuel Montesdeoca, acompañado por los Párrocos de Fataga, Vecindario y
Arguineguín; numerosas personalidades oficiales más, otros invitados del
conde de la vega Grande y, por supuesto el Arquitecto del Proyecto, don
Manuel de la Peña y su equipo.
Y,
abriéndoles paso a todos ellos, el pueblo de Maspalomas y numerosos niños de
uniforme (impecable e inmaculado baby blanco) con la banderita de papel de
colores, caña y almidón, que confeccionaron (confeccionamos) desde días antes
en - Por
la belleza plástica del Poblado de San Fernando, de la que ahora mismo no
queda casi ningún vestigio, que se le debe al arquitecto Don Manuel de la
Peña que, alejándose del concepto rural y también del urbano, concibe un
damero de manzanas de cuatro viviendas cada una y le resulta un conjunto
bello y armónico en el que, como en casi toda su obra, “creó
arquitectura canaria contemporánea”, a decir de los especialistas
en su trayectoria. Bella obra arquitectónica que, con el desamparo oficial
y con la ley en mano del albedrío de cada cual, se ha convertido en una
exposición al aire libre del despropósito, el descontrol y, en muchos
casos, del mal gusto.
- Y
Cuando hablamos de vestigios desaparecidos hablamos también del derribo,
inexplicable aún para muchos, de la Iglesia Parroquial de San Fernando, de
la que dio buena cuenta el omnipresente tractor amarillo que años atrás
hubiera arrasado también por todas las viviendas de arquitectura
tradicional canaria que salpicaban las tierras de Maspalomas.
Y
eso que la Iglesia, el edificio, era todo vanguardia y experimento, en suma:
creación e innovación; desde lo asimétrico de la fachada exterior a la singular
y originalísima espadaña; desde la Pila Bautismal a las rejerías metálicas del
Baptisterio y el Altar y desde el sin par Vía Crucis al propio Sagrario; sí, el
Sagrario, el del “Ego Sum” en sus
doradas puertas, ése, también desaparecido. Todo ello en su conjunto pedía a
gritos que no se derribara, que alguna solución había de tener, pero…., el
tractor –amarillo- ganó, ante la impotencia, una vez más de los maspalomeros.
- El que las
viviendas de tejados a dos aguas y con tallero, desaparecieran del mapa
-de Maspalomas-, no tiene ninguna clase de lógica, pero quizá con un
montón de esfuerzo llegaríamos a entenderlo o aceptarlo; pero que casi a
finales del s.XX, fuera derribada
la Iglesia de San Fernando, en una desacertada connivencia del Párroco y
el Grupo de Gobierno municipal del momento, no tiene explicación de
ninguna clase; dicho sea de paso, que el día del derribo con la Cruz en su
fachada incluída, no aparecieron por el lugar ni el uno, ni los otros.
Estaban eso sí, muchos vecinos con lágrimas y gestos de impotencia que,
como queda reflejado en las fotos adjuntas, vieron saltar por los aires
hasta la Cruz que presidía la fachada del Templo.
- Quizá uno
de los argumentos que mejor clarifican el porqué de que esta efeméride no
debe obviarse es que, en su día, la Plaza central del Poblado de San
Fernando fue el epicentro, el centro neurálgico de toda la zona de costa
del municipio de San Bartolomé de Tirajana. Puestos a recordar, en cuatro
locales comerciales con frontis a la plaza, en un momento de la historia
de este Poblado coexistieron: las
Oficinas Municipales –que por primera vez se descentralizaban de
Tunte-; La Tienda; el Correo; La Farmacia y la Casa del
Guarda Jurado –Salvadorito-. Si
a esto añadimos: la Iglesia y la Escuela que también hacían de Casa de la Cultura o lugar de
encuentro y ocio de los jóvenes, tenemos en el Poblado de San Fernando el
centro del poder político, social y religioso.
- Se nos
presenta el 1º de marzo de 2011 una oportunidad única para, de una vez por
todas, dejar claro qué es Maspalomas y qué es San Fernando. Porque puestos
a reivindicar su entidad propia los núcleos poblacionales que han ido
adquiriendo arraigo en 50 años, como: San
Agustín; Playa del Inglés; Bahía Feliz; Nueva Europa; Campo
Internacional; Playa del Águila; Sonneland; El Lomo; Buenavista ó
Bellavista; Meloneras; etc., dónde queda y a qué espacio le atribuimos el
topónimo “Maspalomas”?. Van a tener que pasar otros 50 años, para que
futuras generaciones luchen por reivindicar y poner justo en su lugar a
Maspalomas?. Si así tuviera que ser y no quedara otro remedio es
obligación de nosotros, los contemporáneos, de poner cada cosa en su
sitio.
·
Y
urge hacerlo, hay que ingeniárselas para reinventar Maspalomas si es verdad lo
pregonado sobre que hay que crear arraigo, hacer pueblo, crear sociedad, etc.
Etc. Si ya hay que luchar para la confusión babilónica que tenemos por culpa de
los que dividieron sobre plano la zona turística; no es menor la lucha interna
frente a la otra subdivisión tipo “gueto”
que padecemos día a día, en lo que los urbanistas denominaron en su día “zona de servicios”: “La Rosaleda”; “Los Bloques”; Las Farolas”;
“Las Palmeras”; “Los Dúplex”; “el Patronato”; “Bloques de
IFA”; “Zafiro 2000”; “Las Llaves”; “Alborada”….
·
Y
no hay otra opción a la vista que la de conmemorar la celebración de estas
Bodas de Oro, yendo a colegios e Institutos e inculcar entre niños y jóvenes la
realidad histórica de nuestro pueblo, el pueblo de Maspalomas y, porque
no?, el de su zona turística, que vino
después.
·
¿O
lo dejamos todo en manos del chófer de la guagua de Global, que si en Las
Palmas le dices que vas a Maspalomas, te cobra hasta el Faro?.
·
O,
peor, ¿lo dejamos en manos del poder económico?. Que borró de un plumazo el “Palacio de Congresos de Maspalomas”,
para denominarlo “Expomeloneras”?.
De
vueltas a lo que nos ocupa, el cincuentenario de la inauguración del Poblado de
San Fernando y su conmemoración, añadir que está bien la parte lúdica, que vale
con el asadero de chuletas y la verbena pachanguera –aunque sea a ritmo de “mi
caballo camina pá lante, mi caballo camina “p’á tras”, pero lo que en
verdad vendría a dignificar una celebración de estas características sería la
consecución, durante una o dos semanas, de:
- Una
Exposición de fotos del transcurrir de estos 50 años.
- Una
exhibición de los Planos del Proyecto de Manuel de la Peña para el
Poblado, Plaza, Iglesia, etc.
- Proyección
de Películas que existan con el Poblado como protagonista: Fiestas, Bodas,
Primeras Comuniones, Alfombras del Corpus, …
- Localización
y concentración de todos aquellos que en un momento u otro, vivieron en el
Poblado.
- Etc.
Finalmente
decir que no hemos querido entrar en el estado de abandono y dejadez que ha
tenido en los últimos años y tiene hoy en día, el Poblado de San Fernando, ese
que hemos descrito en las líneas anteriores.
A
los interesados, sólo decirles la frase circense: “Pasen y vean”. Y cuando lo vean,
(se ruega ojo crítico), no dejen de fantasear (se ruega ser utópico) y
pensar qué hubiera sido de este Poblado si, siguiendo las pautas de la idea
inicial de Manuel de la Peña, las cosas se hubieran hecho de otro forma. Y si
el edificio de la Iglesia se hubiera conservado. Y si el empedrado de la plaza
existiera. Y si ….
MANUEL DE LA PEÑA SUÁREZ.
Para terminar, permítanme hacer una modesta
referencia a la obra del Arquitecto Manuel de la Peña y lo ingratos e insensibilizados que han sido los responsables
técnicos y políticos que hicieron que la pala del tractor –amarillo-, derribara
dos de las obras más señeras de uno de los arquitectos más insignes que ha
tenido Canarias en todos sus tiempos: la Rotonda ,
en San Agustín y la Iglesia de San Fernando; el Hotel
Folías –aún sigue en pié- aunque ya no es reflejo alguno de su proyecto
inicial y de la Guardería “Los Dados”, mejor no hablar, sólo que
da tristeza y congoja verla. Afortunadamente nos queda el Templo Ecuménico, de singular y vanguardista estructura y que es, por
derecho propio, postal obligada e icono de la internacionalmente conocida Playa
del Inglés a pesar de estar escoltado por dos centros comerciales que han convertido el epicentro de nuestra zona turística en un antro;
pero, bueno, eso sí, no seamos tan derrotistas…, en un antro internacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario