Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
En mayo de 2014 se cumplía el décimo aniversario, de cuando el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Excmo. y Rvdmo. Monseñor Carlos Amigo Vallejo firmara el Certificado dónde: “… Por el presente hacemos saber, que éste trozo de tela pertenece a las vestiduras que han cubierto durante siglos el CUERPO incorrupto del SANTO REY FERNANDO III, conservado en la Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla.”
Dos
meses antes, a principios de abril de 2004 y a las tantas de la noche recibo la llamada
del Párroco de San Fernando de Maspalomas, Rvdo. Don Miguel Hernández; tenía
ante él un sobre y no lo quería abrir sólo. Era un sobre tipo JiffyLite laminado
con capa de polietileno y burbujas de aire sellado y con todas las medidas de
seguridad habidas y por haber. Referencia en sobre interno: “Contiene:
Tejido S. Fernando”.
Sabíamos
de que se trataba y aún recuerdo la emoción y el recogimiento que pude apreciar
en Miguel al abrir con sumo cuidado el sobre y cómo, con mano temblorosa, extraía
(sin tocarlo físicamente), aquel tejido, que venía a ser nada más y nada menos
que una Reliquia “Ex-Indumentis”; un
fragmento del manto que cubre en su sepulcro a Fernando III el Santo, Rey de
Castilla y León (San Fernando).
Aquel
trozo de seda aterciopelada: cuartelado con Castillos bordados en oro y Leones
tejidos en gules, y forrado de armiño, era
mucho más que un trozo de seda.
Era un trozo de la historia de España, de aquella España en la que jamás se ponía el sol. Era, un trozo del manto que le hizo de mortaja, el 30 de Mayo de 1252 a uno de los hombres más completos de la Historia de España, tanto, que hasta sus enemigos le admiraban y respetaban, hablamos del Santo y el Rey, hablamos de Fernando III de Castilla y León.
El
22 de abril, Don Miguel Hernández da cuenta al Consejo Pastoral Parroquial -CPP-
de la cesión a la Parroquia de una Reliquia de San Fernando y adelanta que la
entrega oficial la haría, personalmente, el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Excmo.
y Rvdmo. Monseñor Carlos Amigo Vallejo.
Y
así fue, se traslada el Cardenal Amigo a Maspalomas, el 29 de mayo de 2004, y en
la ceremonia oficial de entrega de la Reliquia a la Parroquia, a sus Feligreses
y al pueblo de Maspalomas, en solemne Ceremonia y Misa concelebrada por ocho
Sacerdotes, se convierte en Personaje amigo de todos los tirajaneros en general
y los maspalomeros en particular. Fue un día memorable y marcado a fuego en nuestra
historia reciente.
Con
este acto veíamos cómo se incrementaba y
llenaba de contenido el Patrimonio de nuestra Parroquia y, por ende, el de
Maspalomas y el de nuestro Municipio. Y es que en un solo acto:
Primero:
El Cardenal Arzobispo Carlos Amigo Vallejo nos hacía depositarios de una
valiosísima Reliquia de Fernando III el Santo, Rey de Castilla y León (San
Fernando, patrón de Maspalomas).
Segundo:
Con motivo del traslado de la Reliquia, Su Santidad el Papa Juan Pablo II
otorgaba al Párroco y a los fieles de la Parroquia de San Fernando de
Maspalomas la bendición Apostólica, mediante documento exhibido en el templo
parroquial.
Tercero:
Se bendice también un Relicario dónde se ubica un pequeñísimo fragmento de la
reliquia “Ex-Indumentis".
Y,
cuarto: Quedaba inaugurada la pintura (fresco sobre pared), del interior de la
urna de San Fernando -el Chico-, obra
del pintor búlgaro Zdravko
Vassilet y basada en otro fragmento de manto de Fernando III “el Santo”,
utilizado en campo de batalla y que se conserva en el Palacio Real.
Diez
años después de aquel solemne acto, queremos dejar constancia de la importancia
que tiene para todos el que haya llegado a Maspalomas esta Reliquia. Importancia
para nuestra Parroquia, evidentemente, pero también importante para el pueblo
de Maspalomas en particular y para el Municipio de San Bartolomé de Tirajana en
general. Y que no nos duelan prendas al afirmar que en aquel momento, no sólo
se enriqueció el Patrimonio religioso y cultural de nuestro Municipio, sino
también el de Canarias en general.
Y
es que, Maspalomas, que siempre ha carecido de una Historia que la exalte (y la
tiene); y de Puntos de referencia que la engrandezcan (que también los tiene);
a partir de aquel día cuenta en su inventario con un referente digno de que sea, (-no sólo venerado por los
creyentes-), sino también contemplado y estudiado por todos. No en vano, el
testimonio material, -la Reliquia tenemos en Maspalomas-, es uno de los
documentos históricos más antiguos de toda Canarias.
Somos
históricamente jóvenes, nos “descubren”, (entre comillas), en el s. XV y hablamos del s. XIII. Inicios de la época
medievalista, de la que existen muy pocos referentes en Canarias, por lo
menos tangibles.
Finalmente,
dejar también constancia, que ahora hace diez años, crecimos todos un poco y
todos debemos sentirnos orgullosos por este gran logro del Párroco de entonces
el Rvdo. Don Miguel Hernández, y de nuestra Parroquia, ya que vimos aumentado
su Patrimonio Social y Cultural, creciendo al mismo tiempo el del pueblo de
Maspalomas y el de nuestro Municipio en general.
De
mi intervención en tan importante y trascendente acto, resaltar el siguiente
texto:
Sepa
su Excelencia que a partir de hoy, La Parroquia y el pueblo de Maspalomas
convertirán la Reliquia de San Fernando en Estandarte y Espada, en “santo y
seña”, de nuestra fé, veneración y respeto.
Ojalá
que esta Reliquia nos traiga consigo las virtudes con que Alfonso X, el Sabio,
resumía aquellas que poseía su padre:
Eran
siete, como siete eran las letras de Fernando (Ferrando), en el castellano
antiguo: Fé, Esperanza, Caridad,
Justicia, Mesura, Nobleza y Fortaleza.
Las
virtudes de un Gran Caballero Medieval. Las virtudes de Fernando III, Rey de
Castilla y León. Las virtudes de San Fernando.
Traslade
Vuestra Excelencia al pueblo de Sevilla, que la Reliquia de San Fernando queda
en buenas manos…, queda de manos de la gente del pueblo de Maspalomas.
Para
finalizar y, en cuanto a la trascendencia y la difusión que se le ha de dar al
Patrimonio Social y Cultural de nuestra Parroquia, nos hacemos eco de las
palabras de Su Excelencia Reverendísima Monseñor Manuel Monteiro de Castro,
Nuncio de Su Santidad en España, en conferencia pronunciada el día antes de la
apertura oficial de la Exposición “La Huella y La Senda”, abierta por aquellas
fechas.
La
Conferencia llevaba por título: “Función Social del Patrimonio de la Iglesia” y
manifestaba el Nuncio de Su Santidad que:
Primero:
“La
Iglesia no sólo debe ser guardiana de su arte, sino también tiene que ser “animadora”
del mismo, introduciéndolo en los círculos de la Cultura”.
Segundo:
Que las Sociedades no se terminan de comprender, sin conocer en profundidad el
Arte y el Patrimonio de la Iglesia de esa Sociedad.
Y,
finalmente, “…que la Iglesia debe y tiene que poner su Patrimonio al servicio
social de la Comunidad”.



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