EL HOTEL FOLÍAS: MEDIO SIGLO DEL PRIMER HOTEL DE MASPALOMAS
Columna publicada por el Periódico
"La Provincia", el domingo, día 20 de diciembre de 2015
Felizmente superada la amenaza de su desaparición, brilla con
luz propia, en su cincuentenario, el primer hotel de Maspalomas
Por Pedro J. Franco López.
Se cumple medio
siglo de la inauguración del primer hotel de la zona turística "Maspalomas
Costa Canaria": el Hotel Folías, en San Agustín; y, al mismo tiempo
también de aquella aventura o locura, como fue tachada por muchos, que lideró
el empresario y visionario Francisco Díaz-Casanova; aventura en la que no
estuvo sólo, le acompañaron otros siete visionarios más: Manuel Montenegro,
Manuel de la Peña, Manuel Álvarez, Pedro Hernández, Arístides Jaén, Ulises
Medina y Fernando Cardoso. Parece ser que la magia del siete se empleó a fondo
en aquellos inicios de nuestra zona turística, pues si esta cantidad de aventureros
fueron los que acompañaron en la odisea a Díaz-Casanova, también fueron otro
tanto los suecos que acompañaron a Sven Kviborg, en la primera inversión
extranjera en Maspalomas (el "grupo de los siete", les llamaban en Suecia).

Para ponernos en
situación, nos remontamos al Concurso Internacional de Ideas, convocado en 1961
y fallado al año siguiente, a favor del Proyecto del atelier AS ATEA+SETAP. Se
inician las obras de la Urbanización el 15 de octubre de 1962, con la
plantación de la famosa estaca de replanteo topográfico y, en primer lugar se
construyen, con capital netamente canario, de la familia Castillo, el
restaurante "La Rotonda" y el complejo de Bungalows "Los
Caracoles"; éstos se inauguran en marzo de 1964 y, a partir de ese
momento, prolifera un hervidero de Chalets, Bungalows y Apartamentos, en las
Urbanizaciones de San Agustín, Puerto Rico, El Veril, y Playa del Inglés; no en
vano Alejandro del Castillo tuvo una inteligente y solidaria idea: poner en
venta algunas parcelas urbanizables a precios bastantes asequibles. La
respuesta fue inmediata; a decir del propio Francisco Díaz-Casanova, hace unos
20 años: "casi toda la clase media y
alta de la capital colocó las perrillas ahorradas procedentes de la producción
platanera y de las más diversas profesiones, en la adquisición de un
apartamento, un bungalow o un
chalet" en el sur.
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Mientras esto
pasaba, se iban tejiendo toda clase de iniciativas encaminadas a sacar provecho
de la novedosa industria turística que surgía "allá en el sur". De
esta manera Francisco José Díaz-Casanova Marrero, le encargaba al prestigioso
arquitecto Manuel de la Peña un proyecto para construir el legendario primer
hotel de la Urbanización "Maspalomas Costa Canaria": el Hotel Folías
y éste lo afronta con la colaboración de Ulises Medina y Fernando Cardoso; se
coloca la primera piedra en el año 1963 y se construye el hotel, de ocho
plantas, con una curiosa particularidad: en la azotea hubo de habilitarse
dependencias para acoger a los propios empleados, única manera de mantener a
los cuarenta empleados del hotel por aquel entonces.
Mucho
se ha hablado y queda por hablar de la obra de Manuel de la Peña, el arquitecto
más relevante de la arquitectura moderna en Canarias, aquí vamos a destacar
aquel empeño que siempre ponía en converger en torno a su arquitectura las
mejores expresiones plásticas de los artistas de la isla, es por eso que
incluye en el proyecto cinco obras de arte (cuatro de ellas expuestas
previamente en la Sala "Módulo", de las Palmas de Gran Canaria);
ellas eran: "Animal de fondo" de Millares; "El Viento", una
espiral de Martín Chirino; "Tapiz", de César Manrique y el boceto de
un mural de 6,75 mts. de longitud y 3,50 de alto, de Pepe Dámaso. La quinta
pieza sería un mural hecho in situ sobre muro de bloque, de Manrique.
Cada vez que
hacemos mención a los edificios de nuestra zona turística que hoy hubieran sido
un referente en la arquitectura nacional, puede parecer que nos apasiona regodearnos
en la negatividad, pero es que no nos queda otra: La Rotonda, Los Caracoles, El
Abanico, el Hotel Maspalomas Oasis, el Templo Ecuménico, la Iglesia de San
Fernando, etc., fieles a los parámetros de modernidad que les imprimía de la
Peña; muchos de ellos han desaparecido bajo la implacable pala del tractor y
los que quedan en pié, no tienen ni punto de comparación con la idea originaria
de su concepción.
Por ejemplo: el
Hotel Folías, que nos ocupa en esta columna, era bello en su concepción, elegante en sus formas y, hasta
el modelo de tipografía para su nombre en la fachada, se extrae de la utilizada
por los hermanos Miguel y Néstor Martín Fernández de la Torre, en el Pueblo
Canario y se le busca el nombre que mejor reflejaba la cultura
e idiosincrasia del pueblo canario: el folklore.
Después de pasar
una etapa como Aparthotel, ya no es ni reflejo de aquella obra emblemática de
la arquitectura moderna española. Y lo malo de todo esto no es que nunca hayan
habido órganos que se encarguen de cuidar y mimar estas cuestiones, lo malo en
verdad es que ahora mismo tampoco están y, ni se les espera; por lo que la ética,
la estética, el buen gusto y el respeto a un patrimonio (reconocido o no) de
nuestra zona turística que, supuestamente es, (-o debería ser-) de todos, se encuentra en el
mayor de los desamparos.

No obstante
ello, es justo reconocer que, si un verdadero hito fue aquella hazaña de 1965,
no lo fue menos la que llevaron a cabo los actuales administradores y
propietarios; presididos por el entusiasta e incombustible José Hernández
Barbosa, superando la crisis de 2011 y, tal Ave Fénix, renacen al Folías de las
cenizas en que, literalmente estuvo inmerso
y luchan día a día, por un futuro que se vislumbra prometedor.

Por ejemplo: en
2012, coincidiendo con el 50 aniversario de la urbanización de la zona
turística "Maspalomas Costa Canaria", la propiedad del Folías, tuvo
un gesto encomiable trasladando desde los bajos del Hotel (un comedor), el
archifamoso mural de Dámaso "Cosmos", que perduró en el semiolvido,
sin dársele el valor, la vistosidad y la ubicación adecuada, durante cuarenta y
siete años; por lo que, con el visto bueno, el asesoramiento y algún que otro
retoque del artista Pepe Dámaso, se ubicó en hall de Recepción, para uso y disfrute
de clientes e incluso, visible desde la calle, para recreación de toda la
ciudadanía. Así se da la curiosidad que
una obra de Dámaso está datada con dos fechas "Dámaso 1965/2012".
La Inauguración:

Puestos en
situación es momento de rememorar lo que sucediera aquel jueves, día 16 de
diciembre de 1.965, en que se convocan a
casi un millar de invitados para, en el transcurso de una brillante gala,
inaugurar el tan ansiado Hotel Folías.
Sobre la lista
de invitados, se cuenta la anécdota que, como los propietarios se hubieran
gastado "las perrillas", en
la construcción del hotel, no tenían dinero suficiente para invitar a mucha
gente y no se ponían de acuerdo en quienes invitar y decidieron invitar a todo
el mundo; pero eso sí, la hicieron a mitad de semana y a las siete y media de
la tarde y con la exigencia de smoking, imaginando que con todo esto y al ser
tan lejos, la gente no iría. El asombro les vino cuando comprueban que asiste
todo el mundo, se llenó el hotel y no quedó ni un trozo de pan. "Fué Las Palmas entera y eso en aquella
época era una locura".
Es así como se
congregan en San Agustín-Maspalomas, la flor y nata de la sociedad canaria,
entre las que se encontraban además de los propietarios, el Gobernador Civil y
Jefe Provincial del Movimiento, Antonio Avendaño Porrúa; El alcalde Las Palmas,
José Ramírez Bethencourt; el delegado de Trabajo, García Alvarado; el
secretario de la delegación provincial de Turismo Pantaleón Quevedo Vernetta;
Manuel Guersi, presidente de Horesa, arrendataria del establecimiento; el
director del hotel Folías, Ronald Cachemaille, el arquitecto Manuel de la Peña
y su equipo de colaboradores. No lo recoge las crónicas de la fecha pero,
supuestamente también estaría el alcalde acctal, del Ayuntamiento de San
Bartolomé de Tirajana por aquellas fechas, Antonio Martín López.
El espléndido y
casi poético reportaje del rotativo "Diario de Las Palmas", que nos
brinda las hemerotecas empezaba así: "El
Hotel Folías de armoniosas líneas, destaca airosamente su edificio blanco, de
fuerte sabor castellano,, tanto de la tierra gris-pardilla en que se asienta,
como del azul reverberante del mar cercano". Y, con reportaje
fotográfico de Hernández Gil nos desgrana detalladamente lo acaecido en aquella
noche maspalomera, haciendo especial hincapié en el excelente buffet obra del
cocinero de la "Royal Air Maroc" Chouihi Said, cedido expresamente
por la citada compañía aérea, en el que destacaba un exquisito asado de cordero,
denominado "michoui".
Además, nos hace
un recorrido por el arte que se repartía por todas las instalaciones, obra de
los más prestigiosos artistas canarios como ya detallábamos más arriba y nos
cuenta que se remató aquella mágica noche con lo que se denominó "Champán
en las estrellas", servido en la última planta del hotel, con el cielo
como techo; o sea, un "chill
out", de mitad de los años sesenta del siglo y milenio pasados.

Esta columna
dedicada a las Bodas de Oro del Hotel Folías, uno de los iconos de la zona
turística Maspalomas Costa Canaria, no podía finalizar de otra manera que
dándole las felicitaciones a la Comunidad de Propietarios y a su presidente
Hernández Barbosa; a la entidad explotadora: "Contur Folías, S.L."; a
todos y cada uno de sus empleados y, por supuesto a su joven, eficaz y competente
directora Elena Quintana Correa, quién vaticina un futuro prometedor al Hotel
Folías, garantizado por el apoyo de Touroperadores como Thomas Cook, Alltours
y, con el Desarrollo y la Innovación que exige los nuevos tiempos, con las
reservas on line a través de Jumbo Canarias, entre otros.
Por nuestra
parte, desear y desearles a todos que nunca más se vuelvan a ver en aquella tesitura
de 2011. El hotel pionero de nuestra industria turística: el Folías, ni se lo
merece, ni se lo puede permitir.
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