Por Pedro José Franco López
El pasado
domingo, día 15 de marzo, he iniciado una línea de colaboración con el "Diario
de Avisos", periódico decano de Canarias, lo que me llena
de muchísimo orgullo y satisfacción.
Aún más
si cabe, si tenemos en cuenta que esta relación va de la mano del Proyecto
Cultural/Asociación Cultural Pinolere y,
la sección dominical del "Diario de Avisos", llamada "La
Tronera", que está coordinada por Rafael C.
Gómez León, director de la Revista "El Pajar" -Cuaderno de
Etnografía Canaria".
La
sección dominical del periódico "La Tronera" se hace eco de noticias,
trabajos de investigación, estudios de la cultura popular, efemérides y fiestas
populares, relacionados con nuestro Patrimonio Cultural Canario.
Este pasado domingo han publicado mi
artículo dedicado a la Ermita de San Fernando de Maspalomas o "Maspaloma" y, de vez
en cuando aparecerán otros artículos sobre San Bartolomé de Tirajana en general
y, de Maspalomas en particular, siempre tratando asuntos afines a los que estén
en línea con la filosofía de la página "La Tronera" y que ya hemos
comentado.
Lo dicho, todo un honor, que agradezco
profundamente, tanto al periódico, como a la Asociación Pinolere y, a Rafael
Gómez León, coordinador de la sección "La Tronera" y director del
cuaderno de Etnografía Canaria "El Pajar" -todo un referente-.
Les adjunto el texto y fotos del
Artículo nominado:
"340 años
de la Ermita de "Maspaloma"
o de San
Fernando"
El
prestigioso investigador Santiago Cazorla León, sitúa la construcción de la
Ermita de "Maspaloma", en 1681
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Desde
siempre, ha sido motivo de curiosidad para unos y de estudio para otros el
conjunto arquitectónico que forma la Casa de Srta. Candelaria (conocida como
Casa Condal) y la Ermita anexa a la misma.
No es desacertado el dato sobre la
antigüedad de la Casa de Srta. Candelaria que la estima en la segunda mitad del
s. XVIII, pues viene a coincidir con la fecha del matrimonio entre Luisa
Antonia Amoreto y Fernando del Castillo, primer Conde de la Vega Grande de Guadalupe
(1777).
Pero el dato, supuestamente erróneo, es
el de fechar igualmente a la Ermita de “Maspaloma” (sin la “s” final, que
es cómo se recoge en los documentos de la época) ó la Ermita de San Fernando,
de patrono privado y que responde a las características de una capilla familiar
de estilo franciscano que, hasta 1960 sirvió como lugar de culto para los
trabajadores del cortijo de Maspalomas y para los dueños del mismo en sus
visitas al lugar.
Según
la “biblia” de los amantes y
estudiosos de la historia del Municipio de San Bartolomé de Tirajana: “Los Tirajanas de Gran Canaria”, del
Canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Canarias, escritor,
investigador y Cronista Oficial de San Bartolomé de Tirajana Don Santiago
Cazorla León (1907/2002), cuya personalidad, credibilidad y prestigio está
suficientemente reconocida, sitúa la construcción de la “Ermita de Maspaloma”
en el s. XVII, más exactamente en el año 1681. Por lo que el próximo año 2021
deberíamos/tendríamos que conmemorar el 340 aniversario de su construcción.
Estas
Ermitas se construían cuando existía la necesidad de hacerlo; lo que quiere
decir que, desde bastante antes, en Maspalomas, había una actividad y una
entidad poblacional que la demandaba; y es motivo más que suficiente de júbilo
y orgullo, pues el pueblo y la zona turística de Maspalomas consolida su
entidad, su identidad, su relevancia y su trascendencia histórica, al mismo
tiempo que refuerza sus raíces; con el atractivo añadido del rango que le
otorga las huellas dejadas a lo largo de siglos de historia.
Profundizando
en el asunto que nos ocupa, el historiador Santiago Cazorla León basa sus
argumentos en tres pruebas, a saber:
·
En
la segunda edición, corregida y aumentada, de "Los Tirajanas de Gran
Canaria", del año 2000, hace la siguiente puntualización:
"En la primera edición de nuestro "Los Tirajanas de Gran Canaria" de 1995, guardamos
silencio acerca de la ermita de San Fernando por carecer de datos de su
creación; pero en el libro editado por la Universidad de Las Palmas de Gran
Canaria titulado: "La Comarca de
Tirajana en el Antiguo Régimen", de Vicente Suárez, Benedicta
Rivero, Manuel Lobo y Alejandro González, nos centramos en la siguiente nota":
"(5). Página 113: Hasta
febrero de 1681 se habían abierto dos acequias en el barranco de Maspalomas:
una con su madre en la boca de los Vicentes y la otra por debajo, en La Palma;
asimismo, se estaba abriendo otra por encima del "Almassigo", junto
al Charco, y una ermita que se acabaría entre (el capitán Gotardo) Calimano y
(Mateo Pérez) de Villanueva". Continúa Cazorla León: "Sin duda alguna, la
ermita que entonces estaban edificando no puede ser otra que la de San
Fernando".
·
La
segunda prueba es la que distingue la Ermita de San Fernando de la de Juan
Grande, pues en el reparto de las capellanías que hace el obispo Tavira el 27
de junio de 1790 dice que: se entrega una capellanía a la Ermita de Juan Grande, y
otra a la Ermita
de "Maspaloma", ( las dos del Conde); y una tercera a la Ermita de Arguineguín.
Como se ve y, por lógica evidente, esta Ermita de Maspaloma no puede ser otra
que la de San Fernando.
·
Y
el tercer argumento que esgrime es que, en
la carta del cura de Tunte al obispo Urquinaona del 28 de octubre de
1871, exponiéndole su proyecto de empezar a decir misa un domingo de cada mes
en las ermitas de "Maspaloma" y de Arguineguin. Cuando se refiere a la
ermita de Maspaloma -se refiere a San
Fernando- y no a la de Juan Grande, donde la misa de los domingos nunca
faltó.
Por
todo lo expuesto, hemos de agudizar la imaginación y pensar en una Ermita sola
y aislada, igual que tantísimas repartidas por las zonas rurales de toda
Canarias, a la que, algunos años después, se le acoplaría, en “L”, el edificio
de dos plantas de corte señorial por su frontis y un ala de una planta por su
trasera, tal como la conocemos ahora.
Se da la circunstancia que, previa
autorización de la propiedad del inmueble, que ostentan los hermanos Alejandro,
Pedro y Ana del Castillo y Bravo de Laguna, la Asociación “Amigos de Maspalomas” hubo de hacer frente en abril de
1998, a la restauración de la ermita que padecía un deterioro considerable,
ante la desidia de todos.
Y es que
la desatención que se tiene para con el Patrimonio Histórico en San Bartolomé
de Tirajana, siempre ha sido una constante (ojalá las cosas cambien -la cosa
pinta bien-); en lo que respecta a la Ermita de San Fernando, hubo un tiempo en
que la desconsideración llegó a tal punto que incluso fue utilizada como
Colegio Electoral.




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