Texto de los años 80 del s.XX (era analógica), que visibilizamos, subiéndolo a la "nube" digital, para su conocimiento y comparativa con la actualidad.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0El pago también se conoce con el nombre de El Pajar de Arguineguín y está cargado de historias y leyendas. En la época prehispánica fue un importante reducto aborigen, del que se conservan vestigios un tanto mal tratados. Las leyendas cristianas sobre El Pajar-Santa Águeda nos remontan al siglo II de nuestra era, cuando San Avito, viajero peninsular que recaló en estas playas del atlántico, dijo la primera misa en una cueva dónde fue venerada Santa Águeda, imagen que aparece pintada toscamente en una valiosa tabla de tea, depositada, al parecer, hace muchos siglos, por misioneros mallorquines integrados en el obispado de Telde.
La población prehispánica asentada en El Pajar y la zona de Arguineguín fue muy importante, según demuestran los estudios y los yacimientos encontrados en la zona. También hubo varios intentos de penetrar en la isla por esta zona, durante la conquista y hazañas de valerosos guerreros guanches. Otras leyendas nos llevan hasta la existencia de tesoros y la pesca de ballenas.
HOY, UN PUEBLO DE REALIDADES ECONÓMICAS.
Santa Águeda-El Pajar es un pueblo pesquero por excelencia, con gran actividad gracias a su fábrica de cementos y su muelle; en la bahía existen criaderos de langosta y tierra adentro proliferan los cultivos subtropicales. La probación de este pago se reparte hoy un buen cúmulo de actividades laborales: en el sector turístico o de servicios, la industria -destacando la de cementos que le da vida al pueblo-, la agrícola y la marinera. En el tramo bajo del barranco existen excelentes fincas dedicadas al cultivo de exportación: plátanos de los de mayor calidad de la isla; aguacates, papayas, berenjenas y pepinos, entre otros productos. En la misma playa se encuentra la fábrica de cemento, una empresa modélica que da trabajo a muchos vecinos y que es una de las principales plantas industriales del Archipiélago; la fábrica aprovecha las canteras de puzolanas del barranco arriba y su puerto tiene una gran actividad.
La pesca es aquí la vocación indispensable, trabajo duro pero venturoso que conforma la idiosincrasia de estas gentes sencillas y hospitalarias, con un gran sentimiento de nobleza. La población actual de Santa Águeda-El Pajar es de 814 habitantes de derecho.
Uno de los problemas del barrio es la escasez de viviendas sociales para erradicar el chabolismo de la bahía y dar cobijo digno a los pescadores de la zona; construir un paseo marítimo, rampas de varada y almacén de pertrecho para marineros y es que la expansión de Santa Águeda va a tener mucho que ver, en un futuro próximo, con el turismo. El encanto del pueblo y sus gentes tienen otra dimensión a partir de ahora, dadas sus enormes posibilidades.
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