lunes, 12 de octubre de 2020

EL ORIGINARIO "PUEBLO DE TUNTE", CONSISTIÓ EN UN POBLADO TROGLODITA DE MÁS DE UN CENTENAR DE CUEVAS.

Por Pedro José Franco López.
Roque Nublo de Gran Canaria/2020
Premio "RAÍCES SBT/2019"

Este trabajo (ahora aumentado en contenidos de texto y documentos gráficos),  surge a consecuencia de la página que nos publicó el 20-9-2020 el periódico decano de la prensa de Canarias, DIARIO DE AVISOS; en la sección dominical "DESDE LA TRONERA-A.C. PINOLERE", que coordina Rafael C. Gómez León.

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La importancia etnográfica, arqueológica y antropológica de los conjuntos trogloditas como singularidad del patrimonio de Gran Canaria es evidente, por lo que no es de extrañar que, un Yacimiento tan desconocido, o tan poco mediático, como es la Montaña de los Huesos, puestos a buscar referencias, existen tantas y tan ricas, que no tenemos aquí espacio físico donde exponerlas, ni tan siquiera reduciéndolas a la mínima expresión.

Unas sí y otras también, aportan tal cantidad de datos, conjeturas e interpretaciones que, más que aclarar, confunden el uso y destino del conocido yacimiento "Montaña de los Huesos"; y que, ni siquiera en el nombre hay un acuerdo generalizado; pues también se conoce como: "Montaña de Tunte", "Montaña de Rosiana" "Montaña de Pegado" y, últimamente como: "Montaña de Udera", rescatado este topónimo, a partir de recientes investigaciones llevadas a cabo por "Tibicena Arqueología y Patrimonio", que dirige el arqueólogo Marco A. Moreno Benítez.

Estarán conmigo en que no soy la persona adecuada para tratar de poner luz a tantísimas incógnitas; con esta aportación, y, ahora mismo, lo que pretendemos es hacer una llamada de atención y poner el foco en uno de los yacimientos más importantes y trascendentales, de la Historia Indígena de Gran Canaria, para que ésta sea conocida por el gran público.

Y es que, a las propias particularidades  que presenta la Montaña de Tunte, de Rosiana, de "Pegado", de Udera ó Montaña de los Huesos, hay que añadir las geológicas, botánicas, faunísticas, etnográficas y paisajísticas, que, todas en una, la multiplican y revalorizan.


Además, en el contexto histórico, referido a las Crónicas e Historia de la Conquista, hay que añadir los datos que aportan la entrada de Pedro Hernández Cabrón hacia Tirajana y su posterior derrota a manos de los canarios; hechos que parecen centrarse en Tunte (es decir, el actual San Bartolomé de Tirajana y la Montaña de los Huesos). Incluso Alonso de Plasencia, nos la describe como:

"... un pueblo montaraz y uno de los dos refugios de los canarios; (el otro era Tirma) ... estando Tirajana, construido a manera de castillo con toda clase de fortificaciones..."

Y es que la significación que Tirajana, Tunte y, por tanto la Montaña de los Huesos, adquiere en la historia insular canaria es determinante, ya que su situación y condiciones orográficas hacían de este lugar una fortaleza inexpugnable.


Antes de entrar en tema, sólo puntualizar que, nuestros antepasados no entendían de límites "geopolíticos" y, no contaban con mapas, plagados de líneas divisorias. Es por lo que cuando hablamos de la Comarca de Tirajana, lo hacemos de todo el valle, porque todo él tenía mucho en común, aunque ahora esté subdividido y pertenezca, territorial y políticamente a municipios distintos: San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía de Tirajana que, desde tiempos inmemoriales tienen una larga historia en común.


A todo esto, lo que nos queda meridianamente claro es que: Tunte, Ansite, "Tayría", por Taidía, etc. eran una sucesión de "pueblos", bajo una sola jurisdicción; territorio que el historiador y antropólogo austriaco Dominik Josef Wolfel, en su incuestionable obra -al menos por mí-  (Monumenta Linguae Canariae, Austria, 1965), describía como: "...la tierra desgarrada por un barranco...".


Y, después de asegurar que, el significado del topónimo "Tunte", vendría a ser: "Lugar de los Canarios", añadía: "... quien se aventure a recorrer esos profundos barrancos encontrará hermosas cuevas construidas por aquellos aborígenes..."; refiriéndose, sin duda, a la conocida hoy, como: Montaña de los Huesos" y, según innovadoras aportaciones:"Montaña de Udera" y, tratando de poner un poco de luz a la confusión, también asegura que: el "monumentoso valle", tenía su origen en el "Atrahanaca" de el "Libro de Memorias" del cura y capellán Andrés Bernáldez.

Todo ello viene a dar contestación a la pregunta de porqué el historiador Santiago Cazorla León, titula su "biblia tirajanera": "Los Tirajanas de Gran Canaria", recurriendo al género del sustantivo masculino "pueblo".

 EL YACIMIENTO ò EL POBLADO DE TUNTE.


El Poblado troglodita de Tunte de los Huesos ó Udera;  entre los barrancos de Agualatente y el de la Culata, y es, seguramente, el conjunto de cuevas más grande de la isla, y de todo el Archipiélago canario, al que se conoce en arqueología como "poblado de Tunte"; se trata de toda una aldea abierta en el interior de la piedra, que cuenta con más de un centenar de estas habitaciones, dispuestas en cuatro niveles a lo largo del frente rocoso, excavadas a mano en la toba, en grupos de dos, tres y hasta cuatro cuevas y comunicadas entre sí por andenes, pasadizos, túneles y escalones también labrados en la roca; o bien por huecos practicados en el techo o suelo de las mismas.

Su tipología es variada, las de los niveles inferiores fueron utilizadas como viviendas, mientras que las situadas a mayores cotas, inaccesibles o casi, albergan los graneros o silos del conjunto arqueológico y otras cuevas de carácter natural o ligeramente retocadas, en número de doce, se localizan a cierta distancia, destinadas para enterramiento o lugares de culto.


Destaca de este yacimiento su espectacularidad, así como que varias de las cuevas presentan pinturas en su interior; entre ellas, destaca una pintada con varios paneles, situada en la parte baja del poblado y decorada con un zócalo de almagre de 50 a 80 centímetros de altura y, sobre éste pintura negra y una decoración puntiforme que ocupa el resto de la pared. Esta cueva ha venido en convertirse en nuestra particular y tirajanera: "Cueva de las Estrellas".

La complejidad de este enclave llamó poderosamente la atención de René Verneau en el siglo XIX, del que señalaría que: "...recorrimos juntos toda una montaña llena de un número grande de cuevas que, de lejos, parecía un inmenso nido de avispas..."

De este Yacimiento, se conservan en el Museo de la Fortaleza, en Santa Lucía de Tirajana, numerosos vestigios arqueológicos, tales como idolillos, material lítico, restos de maderas, restos óseos. De hecho, el Idolillo y especie de Mortero que ilustran este artículo pertenece a la Colección de Vicente Sánchez Araña, conservados en La Fortaleza por Tibicena -Arqueología y Patrimonio-.

 ADVERTENCIA  DE PELIGROSIDAD


Para finalizar, dejar de manifiesto que nada más lejos de nuestra intención el que este artículo haga de efecto llamada, todo lo contrario, desaconsejamos rotundamente cualquier visita, ni guiada y, muchos menos esporádica e individual, por el peligro que entraña; las condiciones climatológicas y la influencia que ejerce sobre los materiales en que se realizaron estas estructuras indígenas, como por ejemplo: la haloclastia (que viene a ser la fragmentación de la roca, cuando penetra por sus fisuras agua que tiene un importante contenido en sales) y, se ha convertido en el principal enemigo en la conservación de las cuevas de la Montaña de los Huesos.

Por todo esto, son sumamente importantes los trabajos de inventario, dibujo, topografía y fotografía llevados a cabo -en los últimos tiempos- por la entidad "Tibicena", con criterios, métodos actuales y tecnología punta; trabajos que, ante lo -aparentemente- irreversible de la situación, deberían incrementarse y complementarse -mejor hoy, que mañana-, para la conservación y preservación o, en el peor de los casos, para información y conocimiento de futuras generaciones.

 CONCLUSIÓN FINAL

Por nuestra parte, atrevernos a aportar una modesta sugerencia: Que ante la imposibilidad de que los estudiosos o, simplemente curiosos, puedan acceder a las proximidades de las cuevas de la Montaña de los Huesos, proponemos la creación de un Centro de Interpretación, (por ejemplo: adquiriéndose una de las viviendas de arquitectura tradicional que existen por las inmediaciones), al objeto de interpretar "in situ", ésta magna "ingeniería" aborigen ó indígena. Y es que, ".... por cada Yacimiento que se destruye -o se ignora-, significa la pérdida irreparable de una parte de nuestro Patrimonio Cultural, que a su vez forma parte del Patrimonio de toda la Humanidad...".

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Publicación de Tibicena_ "El Tiempo Perdido -Un relato arqueológico de la Tirajana indígena-" (1300 años de relato indígena en Tirajana). Tibicena Publicaciones/2020, que edita Marco A. Moreno Benítez. Un excelente trabajo con fines didácticos, con una edición muy cuidada, que incluye ilustraciones, infografías y fotografías (recreaciones) y, que por primera vez se han usado levantamientos fotogramétricos renderizados en 3D que permiten una nueva visión de los elementos arqueológicos.

Publicación en el Anuario de Estudios Atlánticos: "DE LA NEGACIÓN AL OLVIDO DE LOS RISCOS SAGRADOS DE UMIAYA". (Apuntes para la Recuperación de su Memoria); de Marco A. Moreno Benítez y Jesús Álvarez Pérez.

Guía Arqueológica de San Bartolomé de Tirajana. (1993). De Rubén Naranjo Rodríguez y Jorge Miranda Valerón.

Proyecto para la puesta en uso social del yacimiento de La Montaña de los Huesos, de Jorge Miranda Valerón.

 

Guía del Patrimonio Arqueológico de Gran Canaria. Cabildo de Gran Canaria. Servicio de Patrimonio Histórico.

 

Centro de Interpretación e Investigación Etnográfica e Histórica del CEO Tunte.

 

Colectivo "El Legado", al que le agradecemos la cesión de la foto de la "Cueva de las Estrellas"

  

Monumenta Linguae Canariae, Austria, 1965), del historiador y antropólogo austriaco Dominik Josef Wolfel.

  

"Los Tirajanas de Gran Canaria/2000", 2ª edición, de Santiago Cazorla León.

 

"Cinco años de Estancia en las Islas Canarias", de René Verneau.

 

Textos del Historiador Felipe Enrique Martín Santiago.

Textos de Humberto Manuel Pérez Hidalgo.

Textos de Orlando Torres Sánchez.

 

Textos de Gaumet Florido.

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