lunes, 12 de julio de 2021

EL AÑORADO MONOLITO -CON TEXTO- DEDICADO A PANCHO GUERRA

Por Pedro José Franco López.
Roque Nublo de Gran Canaria/2020
Premio "Raíces-SBT"/2019


Muchos recordamos aún aquel monolito de gran piedra que estaba ubicado en una rotondita, frente mismo a la Iglesia de Tunte, y que venía a ser el centro neurálgico del pueblo y facilitaba la confluencia de tránsito entre varias calles y, la conexión con los accesos al centro de la isla.

Dicho monolito de gran porte, contenía adosado un gran pergamino en mármol que contenía un exquisito texto sobre la figura y obra de Francisco Guerra Navarro -Pancho Guerra-; Hijo Predilecto de la Villa de San Bartolomé de Tirajana y el más alto representante de la literatura popular canaria de todos los tiempos.

En la foto que adjuntamos de un grupo de jóvenes de El Tablero posando junto al Monolito del que hablamos, dónde se cuela el maspalomero Carmelo Fabelo, destacamos la presencia (-abajo, con gafas-) de Marcial Franco Vega, que llegaría a ser Alcalde y Concejal de Turismo de San Bartolomé de Tirajana; como buen profesor, no nos extraña que aprovechara para decirle a sus compañeros quién fue y que hizo por nuestra lengua, el tirajanero Pancho Guerra.

Este monolito desapareció por los años 90 del siglo pasado y desconocemos los motivos; lo que sí queremos pensar es que se conserve en algún lugar del casco de la Villa y, algún día se pueda exhibir  en algún lugar apropiado, pudiera ser en el exterior del propio Centro Cultural, cerca del busto de Pancho Guerra, obra de Santiago Vargas o en la calle, dónde fue su lugar originario y tan demandado para la foto en grupo o el selfie.

Caso que no existiera, que también puede ser, se vería con muy buen agrado por parte de los vecinos de Tunte y de los tirajaneros todos, el que se reproduzca fielmente y vuelva a las calles de Tunte, de dónde nunca debió desaparecer.

A continuación reproducimos el texto que figuraba en el pergamino en mármol:

“Fue un hombre bueno y sencillo, libre y bohemio. Cómo la propia naturaleza, siempre renovándose.

Supo espigar la gracia de cada momento, de cada encuentro y con un total olvido de sí mismo, hizo reir y reir con sus originales ocurrencias.

Tan natural era en todos sus gestos, palabras y escritos, que lo mismo que la humilde flor silvestre  que desconoce la elegancia de la belleza y colorido emanando aromas sutiles sin distinción de clases.

Así fue “Pancho Guerra” que jamás supo que era gracioso, él sólo quiso derramar alegrías y quitar las piedras de nuestro camino”.

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