Treinta y seis años ya de una
acción o iniciativa cultural que tuvo lugar a finales del año 1.986 y, que por
su originalidad y, por el lugar dónde se celebró, seguro contará con el interés
de todos. Se trató de un Certamen de Graffitis y, el lugar: los tabiques que
cerraban cada uno de los locales del recién inaugurado Centro Comercial Yumbo.
El fenómeno
"Graffiti" no había hecho más que comenzar en el Madrid de los 80 (el de
La Movida), dónde se convirtió en icono la firma de uno de sus grandes
protagonistas: "Muelle", con su firma espiral terminada en punta de
flecha; por estos lares no gozaba de buena fama y, por prevenir, nos
autocensuramos, llamando al Certamen "Concurso
de Artes Plásticas -Arte Invasión-"; y es que, al temor del rechazo de
las instituciones, se añadía el que tampoco éramos muy partidarios de los
términos anglosajones, por aquello de que el Graffiti, principalmente buscada
"invadir" espacios.
Y, la iniciativa surge como
coletazo a las actividades que, desde la Concejalía de Cultura y Juventud, se
organizaron con motivo del "1985. Año Internacional de la Juventud", convocado
y celebrado por primera vez en la historia por las Naciones Unidas y, que
también coincidía con la creación por el Ayuntamiento de San Bartolomé de
Tirajana del Departamento de Animación Socio-Cultural, pionero en toda Canarias
y, muy posiblemente, también en todo el territorio nacional; en crear plazas de
funcionarios con ésta denominación y es que, por aquellas fechas (1.985), el
término: (L'animation socioculturelle), recién atravesaba los Pirineos y, tímidamente se empezaba a hablar de él en
España.
Hacía tan sólo tres años que
se había inaugurado el Centro Comercial "Yumbo" por el alcalde
Francisco-Santiago Araña del Toro, acompañado por el arquitecto que lo ideó y
diseñó: Ángel Colomina y los locales estaban prácticamente desocupados, con sus
bocas de acceso, tapiadas con tabiques de bloques enlucidos. Incluso se daba la
circunstancia que la "voz populi" opinaba que estos locales jamás se
ocuparían en su totalidad, pues más de doscientos locales, construidos en
cuatro plantas, sobre un solar de 20.000 metros cuadrados, se consideraba una
inmensidad de Centro Comercial, no en vano hoy en día está considerado como el
espacio de comercio y ocio más grande de toda Canarias, a lo que habría que
sumarle su prestigio y reconocimiento mundial.
Así surge el lugar ideal, los
tabiques de los locales del Yumbo, cuya previsión era que estuvieran tapiados
durante bastante tiempo. Puestos al habla con la Comunidad de Propietarios del
"Yumbo-Centrum" (así se llamaba entonces), ésta se convierte en
co-partícipe del proyecto y, se implica en el mismo; además, se involucra
también, de lleno, el insigne empresario don Agustín Reina, propietario de la
cadena de tiendas de pinturas que llevaban su apellido; por lo que, con sólo un
documento que dijera que el portador era participante en el Certamen "Arte
Invasión", ponían a su disposición toda la pintura que deseara; como
condición, que en alguna parte de la obra artística figurara la mención: "con la colaboración de Pinturas
Reina".
Los organizadores, en cierta
manera, dábamos palos de ciego; no existían precedentes, el poco Graffiti que
existía era muy furtivo y, los Certámenes de Pintura rápida estaban por venir;
cómo tantas otras iniciativas, no habían puntos de referencia, o sea que, nos
sentíamos innovando y creando.
De igual manera, los artistas
participantes también se sentían construyendo historia; lo hacían con más
ilusión que raciocinio y sin mirar ni valorar la compensación o el premio, aún
a sabiendas que su obra iba a ser totalmente efímera (cómo que en cuanto el
local se vendiera u ocupara, un martillo "marrón", echaría por tierra
el tabique y la obra de arte consigo); todo estaba asumido y, es más, para
definir esta corriente del arte contemporáneo ya existía desde los años 60 la
expresión inglesa "Land Art".
El Concurso se convoca en
julio de 1986, y las obras deberían ejecutarse antes del mes de septiembre;
participaron unos 60 artistas y, según las bases, cada uno de ellos podía
solicitar intervenir hasta en cinco muros o tabiques. Los tabiques solicitados,
que fueron unos ciento trece, aproximadamente, estarían tratados debidamente
con anterioridad y, los premios serían de cien mil, setenta y cinco mil,
cincuenta mil y veinticinco mil pesetas, para el primero, segundo, tercero y
cuarto clasificado. debido a la tanta participación y calidad de los trabajos,
al final el Jurado hubo de crear cinco accésits de diez mil pesetas cada uno.
A la vista, hoy en día, de
quienes fueron los participantes, constatamos que, entre ellos habían bastantes
jóvenes (casi chiquillos, dicen algunos) ahora, después de treinta años,
artistas consagrados y que gozan de auténtico prestigio y firma reconocida en
el mundo de las artes plásticas.
Los trabajos (técnicas,
estilos y materiales completamente libres), fueron de lo más variado; desde el
costumbrismo, la mitología, el collage o el art decó; incluso uno que se
llamaba "Hidro-Muro" y que
consistía en una compleja serie de vasos comunicantes, también resaltamos la trilogía
de José Mª Seijas López "Amanecer/Infancia", "Mediodía/Juventud"
y "Ocaso/Vejez", pues nos muestra su entorno, o sea, los
pasillos del C.C.Yumbo.
Los ganadores, fueron los siguientes:
Primer premio, para la obra "Herencia",
de Luis Santana Torres. Segundo
Premio: "Peceras",
de José L. Rosales Santana. Tercer
Premio: "Furia
desnuda", de Salvador
Silva Falcón y cuarto Premio: "Siete Sueños", de Antonio Suárez Alemán.
Los cinco accésits que se
otorgaron:
"Hay
otros caminos" y "Proyección", los dos de Roberto Ranz Calvo. "Mercado",
de Carlos Guillén Molina. "Hidro-Mural",
de Oscar Francisco Prinis y, "Frente a
la Ciudad-I", de Ramón
Figueroa Hortelano.
Lo que hasta aquí hemos
reseñado es asunto puntual y, sólo una anécdota, ante la intensa actividad que
se generó en el Municipio de San Bartolomé de Tirajana en general y, en
Maspalomas en particular, en aquella gloriosa década de los ochenta; siempre
hemos mantenido y nos reiteramos que, en esta década, se marcó un antes y un
después en el Municipio de San Bartolomé de Tirajana: en el devenir Social, Cultural,
Deportivo, Educativo, por supuesto Turístico e incluso en el Político.
A todo esto añadir el inmenso
cambio metamorfósico en lo sociológico y de desarrollo económico, que se
produjo en el sur grancanario con el despegue definitivo de la zona turística
Maspalomas Costa Canaria; ya existen bastantes tratados al respecto, hechos con
bastante profesionalidad y rigor, pero nunca estarán de más los aportes
anecdóticos y pequeñas y humanas historias, como la presente.
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