Sí, "el Faro de Maspalomas, una vez más" porque, a decir verdad, en poco más de ciento sesenta años, en que se inicia su expediente, ha dado mucho que hablar; aún así intentaremos dar algún toque de originalidad y, dar luz a algunos datos y/o anécdotas sin desvelar a día de hoy; por ejemplo: aquel expediente se iniciaba por la Comisión Nacional de Faros, de 19 de junio de 1861 y, describía la "necesidad de construir un Faro de Primer orden, de luz fija o centelleante, en la Punta de Maspalomas, al Sur de Gran Canaria, que sirviera de recalada a todas las líneas de vapores, tanto de África y Oceanía, como de América, además de a los barcos que faenaban en el banco canario-sahariano". Es por lo que desde ya se gana la nominación de "Luz del Atlántico".
Unos veinte años después, se le encarga el Proyecto de su construcción al ingeniero Juan de León y Castillo, que culmina el 18 de junio de 1884 y se inician las obras un año después. De entrada, la elección del lugar no fue caprichosa, pues para ello se seleccionó un espacio próximo a la playa de la "Boca del Río", en la desembocadura del barranco de Maspalomas, haciéndose constar en el Proyecto: "Emplazado el faro en este punto, la luz que por su altura sobresale de las dunas, tendrá por límite de visualidad la punta de Juan Grande (o de Tenefé) al NE, 19º Este, y la de Taozo al Oeste, 19º NO, comprendiendo un arco de 216º”.
Francisco V. Reina y Lorenzo, describe de forma pormenorizada el amplio sector que iba a iluminar, precisando las referencias a seguir por los barcos que naveguen por aquellas aguas, indicando que “el alcance de la luz, desde la cubierta de un buque de regular porte, es de 24 millas en circunstancias normales. La situación geográfica de 27º,43´,50´´ lat. N., y 9º, 22´, 50´´long. O. del meridiano de San Fernando”. A este respecto, dejamos constancia que el meridiano de San Fernando, también conocido como meridiano Cero, rigió toda la cartografía española desde finales del siglo XVIII hasta el año 1884.
Hasta 1889 durarían los trabajos de construcción del Faro, y encendió su luz por primera vez el día primero de febrero de 1890; en el Libro Diario de Servicios del Torrero consta la siguiente inscripción: “sin novedad”, indicando que se encendió a las 5,23 hora solar, apagándose a las 6,34, con un total de 13 horas y 11 minutos, con un consumo de 7 kilogramos y 527 gramos de aceite, con una media de 571 gramos por hora, y todo ello en un “día despejado con viento”.
Han pasado 132 años de este hito de la historiografía maspalomera y, por ende, de la de Canarias; no en vano es declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Monumento Histórico Regional, en abril de 2.005, después de haberse incoado expediente, con motivo de su centenario el 6 de agosto de 1990.
El alumbrado, en principio fue por incandescencia de petróleo, por lo que el Farero ó Técnico en Señales Marítimas, tenía que subir (y bajar) poco más de doscientos sesenta escalones, dos veces cada día hasta la luminaria, para encenderlo a la caída de la tarde y, para apagarlo, en cuanto apuntaba el sol mañanero. El viejo sistema de la incandescencia por petróleo fue cambiado el 4 de julio de 1967 por el eléctrico, mediante una bombilla de 3000 watios y se cambiaba cada 1000 horas, con un coste de 5.000 ptas. unidad.
La torre, presentada al mar, en la parte sur del conjunto, es un cilindro troncocónico que cuenta con un diámetro medio en el cuerpo superior de 6,20 metros, una altura de 54,70 metros y en su culmen se ubica la linterna, con lo que el conjunto alcanza una altura de 60 metros.
Desaparecida la romántica presencia del Farero, ahora mismo el control de la iluminación está totalmente automatizado mediante una mini-lámpara halógena de 1000 vatios; y funciona por energía eléctrica convencional conectado a la red pública.
Por aquello de ser algo originales, recurrimos al Pregón de las Fiestas Patronales de Maspalomas del año 2000, que pronunciara el prestigioso odontólogo Lorenzo Bellini Soncini que, como quiera que a su padre le encantaba "pisar dónde nadie hubiera pisado antes", allá por finales del XIX le apasionaba venirse a Maspalomas (describiendo las curiosas y encantadoras peripecias que se sufrían en la travesía desde Las Palmas de Gran Canaria por aquellas fechas, recordando además que pescaba muy buenas viejas -de las coloradas-, en el muelle del Faro y, buenos lebranchos en la Charca.
En cuanto al Faro de Maspalomas nos contaba que lo conoció, incluso antes de estar la Charca bordeada de Chalets de madera y que, en los años 20 del s.XX, llegó a tener hasta tres torreros -por turnos-, y, que por ser Faro aislado, cobraban un complemento en su sueldo de 5,- pesetas
El abastecimiento del Faro y, el de los fareros y sus familias, era a través de un buque de 64 toneladas, que hacía un viaje mensual desde el Muelle de La Luz. Si el traslado de los suministros era a través de carretera, éste era tomando el coche-correo de Agüimes, que dista 30 km por buena carretera desde la capital; en Agüimes se cambiaba el medio de transporte por caballería, para andar los 25 km que quedaban para llegar hasta Maspalomas.
Por 1990, pasado su centenario, el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana solicita a la Jefatura de Costas y Puertos su cesión para destinarlo a uso y disfrute de ciudadanos y como atractivo turístico; se empiezan a barajar un sinfín de posibles destinos: Museo Marítimo Regional, Museo del Espacio, Museo de Arte, Museo del Viajero, un Acuario, Museo del Turismo, de la Flora y Fauna costera, etc.; de todas estas propuestas, curiosamente, la que más recorrido tuvo, fue la de convertirlo en Restaurante de lujo, que se consideraba "indispensable" (en pleno Paseo de Meloneras).
En 2011 y tras la renuncia del Ayuntamiento de San Bartolomé a la concesión que tenía, por sentirse incapaz de su gestión, se firmó un acuerdo de nueva concesión entre Puertos del Estado y el Cabildo de Gran Canaria, interesado en albergar en él un Centro de Interpretación Etnográfica, una tienda de artesanía y un punto de información turística; encomendándosele su funcionamiento a la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC) que lo abre al uso y disfrute popular y turístico desde febrero de 2019.
Difícil se nos hace entender Maspalomas sin su Faro; por nuestra parte, añadir que no nos cabe la menor duda que existen dos iconos que representan a Gran Canaria y, a todos los grancanarios; el Roque Nublo -obra de la madre naturaleza- y, el Faro de Maspalomas, -obra de la mano del Hombre-.

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