jueves, 16 de agosto de 2018

LPGC - MASPALOMAS: LA GRAN ODISEA DE LORENZO BELLINI


ÉPOCAS PRETÉRITAS A TODO LO CONOCIDO EN EL TRANSPORTE INSULAR


Por Pedro José Franco López.

Las últimas generaciones de canarios desconocen que, para llegar a Maspalomas, había que pasar por: Jinámar, Telde, Cuatro Puertas, Ingenio y Agüimes....; no existían más carreteras.


"Cuando mi padre decía:  “mañana vamos a Maspalomas”.  Era un acontecimiento grande: se empezaban a preparar las cosas (las mías): el sombrero imprescindible, zapatos para la playa y para andar por el Oasis, traje de baño, etcétera… porque lo demás lo tenía preparado la familia días antes".

 

"...nos empezábamos a vestir a las doce de la noche..."






En una entrada anterior hablábamos del "Vía Crucis" que había que sufrir para llegas de Las Palmas de Gran Canaria a Maspalomas en las décadas del 50 al 90 del siglo XX: las eternas e interminables caravanas, el Proyecto de un Tren Vertebrado, el Desdoblamiento del Aeroclub a San Fernando, la Autopista GC-1 y sus ampliaciones, etc. Pero en épocas pretéritas a todo esto, por ejemplo: desde principios de siglo XX, hasta casi mediados (década de los 50), la historia era bien distinta.

Existe una descripción pormenoriza del trajín y casi odisea que suponía preparar y realizar una excursión de Las Palmas de Gran Canaria a Maspalomas en los años 20 del pasado siglo XX de la mano del doctor Odontólogo Don Lorenzo Bellini Soncini. (que fué Pregonero en el año 2000 de las Fiestas Patronales de Maspalomas en Honor a San Fernando).




Entramos de lleno en la descripción de la "tremenda Odisea" y, en otra Entrada de Blog, trataremos de la persona de Lorenzo Bellini y, de la saga Bellini en general que tiene muchísimo interés, para la historia de Maspalomas y su zona turística "Maspalomas Costa Canaria" y, para la isla de Gran Canaria en general.


MANIFESTACIONES DE DON LORENZO BELLINI SONCINI,  (Pregonero  de las Fiestas Patronales de Maspalomas en Honor a San Fernando del año 2000.




“Mi padre, como extranjero, era muy aficionado para ir para el sur de la Isla. Le gustaba la soledad, pisar dónde no había nadie pisado antes, hablar y conversar con los de la zona, escuchar la manera de pensar de los pastores, arrieros, labradores y de todas las personas que se encontraba por esos caminos de Dios, allá por los años 20.

De vez en cuando nos decía: “mañana vamos a Maspalomas”. Para mí no existía mayor alegría que esa. Yo tenía diez u once años de edad; es la época más antigua que recuerdo.  Era un acontecimiento grande: empezaba a preparar las cosas el día anterior, como si fuera a ir al extranjero, el sombrero imprescindible, zapatos para la playa y para andar por el Oasis, traje de baño, etcétera… porque lo demás lo preparaba la familia.

Mi padre nos decía: “A las 12,- de la noche los despierto”. Yo no sé si dormía o no. Mientras, él se iba a la cafetería de Triana con sus amigos: Don Ramón Ganiver y su hermano Don Domingo Padrón, y otros, mataban el tiempo hasta las doce, en que nos despertaban y empezábamos a vestirnos.

 

El coche estaba preparado en la calle de Triana frente a casa, en dirección sur. Era un “Overlang”, coche americano, cuya marca ya no existe. Tenía que estar bien preparado, dos ruedas completas de recambio y tres o cuatro cámaras nuevas. A la hora indicada se le daba a la manivela y… “pá” el _sur. Con esa luz tenue que tenían los coches de aquella época y a 30 kilómetros por hora, pasábamos por la calle de los Reyes, por el Cementerio que en esa época estaba todo rodeado de plataneras y quizá por eso cuando una persona estaba muy enferma se decía: “dentro de poco ese se va para las plataneras”.

Seguíamos por esas calles llenas de socavones por la Tenería (ahora Autopista), por encima de San Cristóbal, con su iglesia a la derecha, que ya desapareció, dónde se rodó la película “La Hija del Mestre”, protagonizada por Antonio Pulido, con dirección al sur por la Laja, el viejo túnel, por el que sólo pasaba un coche, saliendo por la mar fea hacia Jinámar, Telde, las Cuatro Puertas, Ingenio y Agüimes, dónde hacíamos la primera parada.

La emoción era tan grande que no dormía nadie, bajábamos del coche, yo con mis botas y mi sombrero, a una tienda de esas en las que hay de todo, dónde nos daban algunas galletas y una tabla de chocolate hecha de azúcar grueso. Mi padre tomaba café con un chorrito de ron y comprábamos pan de Agüimes, extraordinario pan con “matalauva”, nos subíamos de nuevo al coche , cogíamos por la carretera de Arinaga hasta el cruce y de ahí al Doctoral.



La carretera a su paso por el Vecindario estaba más hacia la costa, y llena de tuneras a los lados. La tienda del Doctoral era la segunda parada, fui a ponerme el sombrero, pero me lo había dejado en la tienda de Agüimes, eso me ocurría con mucha frecuencia. El dueño de la tienda nos daba pastillas de limón, estirábamos las piernas y seguíamos hacia Juan Grande.

Hay un caso curioso que vale la pena contar: el Doctoral está situado en un punto alto y había que bajar una carretera con bastante desnivel al Barranco de Tirajana. Para bajar no había problema, el problema era subirla al regreso, para ello nos bajábamos del coche todos, menos mi padre; él daba la vuelta al coche y la subía marcha atrás.

Ahora me doy cuenta porqué lo hacía, el depósito de gasolina lo tenía detrás y de esa manera la gasolina llegaba al carburador con más facilidad; además la marcha atrás tenía más fuerza que la primera marcha.

No sé por dónde era, pero por un Barranco, recuerdo ver y adelantar a un carro canario de dos ruedas grandes y en el medio una plataforma larga y estrecha, del que tiraban dos mulas y una de repuesto que iba detrás. Este carro llevaba los víveres al torrero. El hombre del carro iba encima durmiendo porque no había miedo de perderse. Se decía que tardaba tres días en ir de Las Palmas al Faro…




Continuábamos en dirección a Juan Grande, ya era casi de día, bajábamos del coche en la placita que está delante de la Iglesia y… cuidado con bajarse porque había un par de perros (mastín, buldog o bardino) de cuidado, por eso esperábamos a que nos recibieran como siempre, con su habitual amabilidad, doña Bárbara, esposa del mayordomo del Conde de la Vega Grande, Antonio Franco. Ahí desayunábamos, y los pequeños teníamos el privilegio de tomar leche acabada de ordeñar con mucha espuma y gofio.

De Juan Grande a la playa del Águila todo era barranco con las piedras grandes apartadas de la orilla de la carretera, que era ondulada, subía el coche 6 ó 7 metros, bajaba los mismos otra vez y así constantemente. Ahora se ve llano porque prepararon el terreno para cultivo de tomates.

Ya empezábamos a ver el mar de cerca, y al llegar a un montículo veíamos por primera vez el Faro de Maspalomas y con unos deseos locos por ir a bañarnos, gritábamos: ¡El Faro!.

El piso era por fín liso, de una gravilla pequeña que nos proporcionaba un gran descanso, a la derecha se veía la almacén de “Fyffes”, hoy, destruída lamentablemente.



La subida al Morro Besudo, digo "besudo" y no besugo: se llama así porque el risco que mira al mar tiene forma de labio muy pronunciado.; era un infierno porque toda la carretera estaba cubierta de arena negra, teniendo que quitar la que nos impedía el paso y poner sacos para que el coche no patinara hasta llegar a la cima. De ahí a Maspalomas, pasando por la actual calle Alcalde Marcial Franco y no por dónde se pasa ahora.

La casa del mayordomo Marcial Franco, tenía una entrada grande y un gran patio y él solía estar junto a la puerta, sentado sobre un maderón grande y cuadrado, de 5 ó 6 metros de largo.

Junto a la casa de Doña Candelaria del Castillo (hoy restaurada y convertida en Galería de Arte) (sic) -ahora se prevé que sea sede de una extensión del Museo Canario-, había una inmensa Era, tenía más de 100 metros de diámetro, en ella había una gran cantidad de Palomas salvajes comiendo de lo que se trillaba, creo que por eso le pusieron el nombre de Mas-palomas. De aquí nos dirigíamos al Faro, saludábamos al torrero y… “a bañarnos por fin”.

En otra ocasión estuve invitado 18 días por el torrero don Rafael Medina y su familia. ¡Qué vida más saludable!.




Sólos, sin casas, sin coches, y sin nadie en todos los alrededores, en traje de baño todo el día, acarreando agua de un pozo a un kilómetro más o menos de distancia, llenábamos los dos barriles, los poníamos e la albarda del burro y al Faro. Por las tardes pescábamos en el muelle roto, unas hermosas viejas, o en el Charco, que también habían buenos lebranchos, para luego ir al Cruce (dónde actualmente está la gasolinera) a recoger algún paquete que dejaba “el coche de hora” una o dos veces por semana.

Ya en horas tempranas de la tarde emprendíamos el regreso sin prisas, para llegar a Las Palmas, esto la pasábamos dormidos y sólo nos despertaban en El Doctoral  para estirar las piernas. y el coche pudiera subir la cuesta.

No cabe duda que se tardaba muchas horas en ir y venir a Maspalomas, ya que había que añadirle los pinchazos que eran de tres a cuatro en una carretera sin asfaltar. “Ahora la Autopista y casi media hora para unir Las Palmas con Maspalomas”. ¡Cómo cambian los tiempos!.

domingo, 5 de agosto de 2018

EDU GONZÁLEZ, EL "DIBUJANTE DEL PUEBLO", ES TODO MANOS

Por Pedro José Franco López.

Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.

En su última Exposición remueve conciencias con sus "Las Manos del Hambre".



El pasado viernes, día 3 de agosto, quedó -oficialmente- inaugurada la Exposición "Las Manos del Hambre" del Pintor y Dibujante Eduardo González (Edu); de Vecindario -Santa Lucía-, cada vez más prolifero y cada vez más en boca de todos (para bien).
 Edu González: que presentábamos como Pintor y Dibujante, refleja hasta meternos de lleno en el lienzo: lo Etnográfico, lo Social, lo Reivindicativo, lo Solidario y, con sumo respeto y rigor: exalta y enaltece a sus propios Antepasados y a las Tradiciones más ancestrales de su entorno más cercano: su Pueblo. Marinálida Gloria Cabrera, usuaria de la red, ya le llama: "Dibujante del Pueblo!!!.

Los que le seguimos en las redes sociales, ya le conocemos en su faceta de Poeta; aún no sabemos (creo que no lo sabe ni él mismo) quién fuerza a quién, si el Poeta al Dibujante o al revés. Además, el pasado viernes le descubrimos como Predicador de lo Social y Solidario y, los que recién le conocen le empezarán a admirar y, los que le queríamos, lo querremos aún más.



Se nos presentó con bata blanca -de dibujar- en la Tasca Rafia y, por unos instantes nos sentimos todos trasladados a su taller de trabajo y de esa guisa nos declama un extracto de discurso del célebre catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, Carlos López Otín, que destaca que "el talento es el bien mejor repartido en todo el planeta y eso nos da una fuerza infinita" y, que "lo mejor, siempre, está por llegar".

Víctor Sánchez; el Presentador: Quiso Edu que el presentador de su exposición fuera Víctor Sánchez, hijo de un gran amigo suyo. Víctor, jovencísimo, desde ya apunta maneras a este respecto y, valiéndose de las visitas que le hace en su taller de trabajo, acompañando a su padre, nos retrató a un Eduardo González, que tiende una manta en el suelo sobre la que desenrolla el papel, lo corta y lo monta a modo de lienzo para sus caballetes.

Nos cuenta que Edu se levanta todos los días a las cinco de la mañana y escribe. Y apunta en sus escritos esas ideas que luego transforma en imágenes.

Y, en relación a su obra nos indica que "...los dibujos que aquí vemos representan el dolor y el sufrimiento de los inmigrantes en su búsqueda por un futuro mejor".

Y. a sus dieciséis años y, con un tono un tanto elevado y desafiante, remueve las conciencias de todos los presentes interrogándonos con las mismas preguntas que ya se hiciera Chema Montreal, patrón de barco, marinero, rescatador y técnico de salvamento:

  "¿Saben ustedes que se siente cuando tus ojos no divisan tierra?

¿Saben que se siente cuando el oleaje empieza a crecer?

¿Saben que se siente cuando divisas a cinco y solo puedes salvar a tres? 

¿Saben cómo retumban los gritos de socorro en mitad del mar cuando no divisas a la persona?.

¿Saben cómo es un cuerpo flotando boca abajo por el que ya nada se puede hacer?.

¿Saben a qué velocidad se traga el mar un cuerpo, cuando diez segundos antes te miraba pidiendo ayuda?

Cómo el mismo Eduardo manifiesta: (...la juventud pisa fuerte y uno apuesta porque con ésta hemos de ser enormes generosos y darle todas las oportunidades del mundo. Gracias Victor)


Sra. Mª del Pino Sánchez González, Concejala de Solidaridad, en su intervención, agradeció al Pintor y Dibujante Eduardo González su compromiso para con el pueblo de Santa Lucía y con la Identidad Canaria en general y valoró muy positivamente su obra desde la perspectiva de la Justicia y la Solidaridad; manifestó que quedó totalmente prendada de su trabajo, desde el día en que Edu le llevó unas muestras al Ayuntamiento y, -literalmente- esparció los lienzos por el suelo de su propio despacho.

Agradeció y felicitó a la Tasca "Rafia" por acoger esta exposición y, por convertirse en un referente Socio-Cultural en el sur grancanario, dándole cabida como oferta complementaria a la Tasca-Bar a pintores, músicos y poetas, algo inusual en este tipo de establecimientos.

No obstante ello, le indicó expresamente a Edu que las Salas de Arte del Municipio están abiertas para que exponga sus trabajos y proyectos, momento en el que Edu aprovecha para adelantar un próximo Proyecto apalabrado con la Concejala: llevar su obra a los campos de refugiados.

Termina su intervención la concejala Sra. Pino Sánchez González haciendo unos paralelismos entre la obra de Edu y Miguel Hernández, para lo que leyó algunos de los poemas del porte de Orihuela.

De entre la representación municipal, también pudimos ver al Concejal de Turismo de Santa Lucía, Don Víctor García Bordón, que "lucía" brazo en cabestrillo y haciendo esfuerzos para cumplir con las recomendaciones médicas y las que le demanda la ciudadanía y el empresariados santaluceño.


La Tasca "Rafia": El Local que acoge los lienzos de Eduardo González: "Las Manos del Hambre", es un Pub, situado en el C.C.Avda. de Canarias "Tasca Rafia" y, realiza la encomiable labor de dar cabida y cobijo a exposiciones, recitales, presentaciones, etc. a artistas de cualquier disciplina, como:  Pintores, Cantantes, grupos musicales, poetas. Ellos mismos definen su local como un cóctel -valga la redundancia-, con componentes de Pub, Cultura, Arte y Ocio y Diversión. Encomiable!!!!.


La Obra: Todo según cuenta Eduardo González -Edu- y, en sucesivos trasteos en su perfil de Facebook, descubrimos que, "Las Manos del Hambre" es un proyecto para dibujadas imágenes que aún no encuentran la proyección pretendida por su autor. Los formatos deseados para la conclusión final de dichas obras artísticas traen emparejados ciertas cuestiones técnicas sobre las que aún trabaja y han de ser grandes sus medidas: mínimamente del tamaño de una persona para que la persona que las mire se refleje en ellas como cuando se asoma a un espejo de cuerpo entero.

"A desalambrar". Dice el dibujante que: "...trata de reflejar a través de "manos" el sentimiento del refugio emigrado, de la pobreza maldita que busca el trigo para el pan, de las guerras más malditas aún que sepultan y descuartizan las cosechas esperanzadas en tierra, de las bombas que arrasan el barro y de la mierda que embarra nuestras y todas las conciencias. Y, porque me lo dice él también, que "a desalambrar" se torna en "alambrar" con muy mala leche y que las fronteras nos encierran en nuestra falsa seguridad: en nacionalidades estúpidas envueltas en banderas que olvidan la redondez de la misma miseria".

En resumen: Un éxito total de este evento basado en la Solidaridad con la Emigración. Animamos a su visita, ya que se puede disfrutar de una alegría visual y, eso sí, ir predispuestos a los embates de un revuelco emocional y solidario.