miércoles, 22 de agosto de 2018

TUNTE, EL HOMENAJE A LOS CARBONEROS, RINDE TRIBUTO A UN OFICIO INGRATO Y FURTIVO.


Por Pedro José Franco López.

Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.

 

Los antiguos carboneros se reunían en La Laguna para descansar, poco antes de entrar al pueblo con su preciado cargamento.

 

Es una manera lúdica de rendir homenaje al oficio tradicional del Carbonero y a los que lo practicaron con tanto esfuerzo y sacrificio para sacar adelante a su familia





Con una gran fiesta denominada “Día del Carbonero”, también conocida por “La Bajá del Carbonero”, es la manera en que la gente de Tunte homenajea a este noble oficio tradicional y a los que lo practicaron, de manera furtiva, hace ya más de medio siglo; como ya es costumbre, este año también se hace coincidir este evento con la víspera del 24 de agosto, festividad de San Bartolomé, compatrono del municipio.

Los antiguos carboneros se reunían en La Laguna para descansar, poco antes de entrar al pueblo con su preciado cargamento. Allí se les ha homenajeado dedicándoles la “Plaza del Carbonero” y, desde ahí mismo, el miércoles 23 de agosto, será desde dónde arranque una comitiva, sobretodo de  niños y jóvenes, ataviados con las ropas más viejas del cuarto trastero y con las caras tiznadas de carbón y, visto los días de calor que nos está tocando vivir, de seguro que también se teñirán las manos, los pies y, toda aquella carne que las buenas maneras permiten dejar a la vista; acompañados de Charanga y Papagüevos, el jolgorio terminará en la plaza del pueblo, dónde llegarán casi limpios de hollín, pues los vecinos se habrán encargado de rociarles baldes y manguerazos de agua desde las azoteas y balcones.

Es una manera lúdica de rendir homenaje al oficio tradicional del Carbonero y a los que lo practicaron con tanto esfuerzo y sacrificio para sacar adelante a su familia, en aquellos años de posguerra y, para colmo de males, dando con sus maltrechos cuerpos en el cuartelillo o la mismísima cárcel, muchos de ellos.

Esta fiesta, a poquito que se ponga en valor y le cuiden algún que otro detalle y se le dote de ciertos condimentos, está llamada a convertirse en el transcurrir del tiempo en todo un gran evento al estilo de “La Rama” en Agaete o “El Charco” en La Aldea. No es exagerar, si tenemos en cuenta que la “Bajá del Carbonero” cuenta con el perfil propio para ello y que, todo gran evento de hoy en día, tuvo sus inicios, más o menos, de la misma manera.

Para empezar, habría que intentar consolidarla cada año más y no contrarrestar ningún logro obtenido; lo decimos porque esta fiesta ya tuvo un precedente en que días antes de la bajada, se organizaba “La Subida de la Leña a la Hoya del Carbón” -Plaza del Carbonero- y que ha desaparecido.

Por poner un ejemplo, al igual que otras celebraciones análogas, la organización y autoridades, pudieran ir creando precedentes, participando en la Bajada ataviados con la vestimenta característica del oficio carbonero; tal como lo hicieron hace unos sesenta años: José Tejera Pino, José Tejera Rodríguez (Pepe el negro), Lisandro Hernández Díaz, Pedro Mejías Ascario, Julián Trujillo Rodríguez, Antonio Ferrer Monzón, Manuel Suárez López, Manuel Montesdeoca López, Manuel y José Suárez López, José Herrera Santana, José Hernández Hormiga, Francisco y Pedro Mejías Arbelo, Antonio Trujillo Rodríguez, José Morales Hidalgo, Santiago López Araña, Antonio y Vicente Santana Medina y Teodoro Pérez Pérez, Domingo Guerra, José Arbelo (el del Sequero) y tantos otros que ejercieron este trabajo en la primera mitad del pasado siglo XX.


En el asesoramiento de la vestimenta adecuada, tendría mucho que decir el grupo de mujeres que, ataviadas con vestimenta antigua asisten a cada evento festivo de Tunte y, que a estas alturas, ya estarán preparando los atarecos para su cita anual en la Romería del Pino. Otro ejemplo también sería el de teatralizar el personaje de “Lolita la de la huerta” que, según dicen, colocaba una sábana encima de la piedra rajá, para avisar a los carboneros de que venía la Guardia Civil.

Para confeccionar esta modesta columna hemos recurrido a los trabajos de investigación de Yuri Millares, con relatos de los maestros del carbón: Nardo Jiménez y Juan Sarmiento que aparecen en las revistas “Ruta Archipiélago” y “Pellagofio”; también nos ha ayudado el trabajo que aparece en el Programa de las Fiestas de San Bartolomé Tunte-2008, dónde podemos ver los nombres de hasta 18 carboneros y las fotos de ocho de ellos, con su año de nacimiento (todos entre finales del s.XIX y primeros años del s.XX).

Existe una jerga específica y toda una cultura muy larga de contar en torno a este oficio; por ejemplo, como dice Nardo Jiménez: “El fuego allá dentro no camina como llama, sino un fuego lento, como el gas; por eso la construcción de las hoyas debían tener la orientación de mar a cumbre, porque por el día el aire corre para arriba y, por la noche al contrario”.

Valiosa también las aportaciones de Bernardino Guerra González, conocido por Tino que, por ejemplo, nos habla de los sacrificios de los carboneros de entonces que además del esfuerzo que conllevaba el oficio, lo tenían que hacer a escondidas de los Guardas forestales y de la Guardia Civil, pues estaba totalmente prohibido cortar leña y hacer carbón. Y pone especial hincapié en cómo se fabricaba el horno dónde se quemaban las maderas de las cumbres tirajaneras.

Primero se cortaban los pinos, se pelaban y los troceaban antes de introducirlos en “La Hoya”. La “hoya tendida” era un hueco de un metro de profundidad y 3 ó 4 metros de diámetro; una vez llena de troncos, se cubría con tierra cernida, para que no quedaran grietas por ningún lado. A continuación se prendía con un trozo de carbón ardiendo y se cubrían todos los posibles coladeros de aire, aunque, estratégicamente, se podía dejar algún que otro “machinal”: “No le dejo más que humee un poquito”. Finalmente y, con toda la paciencia del mundo, esperar entre tres y cinco días a que ardiera la hoya; como dice Nardo Jiménez: “El fuego allá dentro camina lento”.

Las hoyas las preparaban en terreno semillano y en “fonducos”, para que no les diera el aire y, sobretodo, para que no estuvieran a la vista de los agentes forestales. Cuando más tenían que estar al acecho era en el momento de cortar, trocear y trasladar los pinos hasta la hoya (muchos fueron denunciados y encarcelados); el trabajo de la quema era de noche y no había peligro que les descubriesen, “el humo de noche no se ve y de día es como si fuera vapor”.


Cuando terminaban de prender los troncos, se desbarataba la hoya, se extendía el carbón y se le daban brochazos de agua para enfriarlo antes de meterlos en sacos: “ensaquilarlos” como algunos decían. Finalmente, se traían al pueblo para venderlos, bien a cambio de dinero o por sacos de papas; el reparto por los pueblos de los alrededores se hacía en burras y, para vender en Telde o Las Palmas, se aprovechaba alguna camioneta.

Aunque en Tunte ya nadie ejerce esta actividad, la perpetuidad de la actividad parece garantizada. La asociación "Chamarusco Carboneros de la Cumbre”, se creó en el año 2004 y surgió a raíz de una serie de iniciativas de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria.

Este grupo de carboneros, entre los que hay algunos del Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana, ha logrado la creación de una marca comercial “Carbón de la Cumbre”, la cual se encuentra registrada en la oficina española de patentes y marcas como producto procedente de las cumbres de Gran Canaria y reseñando que es un producto y un oficio forestal tradicional de Gran Canaria que se viene realizando desde tiempo inmemorial y que, al mismo tiempo, destaca por unas prácticas sostenibles y ecológicas.

 
BERNARDINO
GUERRA GONZÁLEZ -TINO-

De los de Tunte de toda la vida, es un incondicional de la cultura popular, del folklore y de las tradiciones canarias. No hay romería que se precie dónde no esté su Carreta que capitanea su hijo Ismael Guerra.

Para esta columna y para la “Bajada del Carbonero Tunte-2015”, Tino se arranca por poesías y ha creado una con métrica y rima muy “sui géneris”, pero poesía al fin y al cabo. Es como sigue:



POESÍA AL CARBONERO

Por los pinares de Tunte
bajaban los carboneros
con la mirada adelante,
mirando para los pueblos
y cambiaban el carbón
por: papas, carne, ajos o huevos.

En la Degollada de Rosiana
se paraban al acecho
a que pasara Manuel Reyes
y Talavera en sus bestias.

Bajaban por Pilancones
El Ventoso y las Tederas,
Subían por Gitagana, Arteara y Fataga
Camino del Lomo Vera.

En las “hoyas de carbón”
se tiznaban con el hollín
y parecían unos esclavo
que venían de otro país.

Así termina la historia
de los pobres carboneros,
que muchos dieron la vida
Por el hambre y la miseria de su pueblo.

sábado, 18 de agosto de 2018

LORENZO BELLINI SONCINI, TAMBIÉN PIONERO DE LA ZONA TURÍSTICA "MASPALOMAS COSTA CANARIA".



Por Pedro José Franco López



 
Lorenzo Bellini Soncini, el protagonista absoluto de nuestra entrada de Blog: "LPGC/MASPALOMAS: LA GRAN ODISEA DE LORENZO BELLINI" es además, protagonista de la historia de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y, de la zona turística "Maspalomas Costa Canaria".

Cuando se le propuso a Lorenzo Bellini que pregonara las Fiestas Patronales de Maspalomas en honor a San Fernando del año 2000, aceptó de sumo grado, porque como quedó de manifiesto en su Pregón, sentía una gran pasión por Maspalomas y, con sus historietas y anécdotas, demostró ser un gran conocedor de su pasado y, testigo fiel de los inicios de la zona turística Maspalomas Costa Canaria, que para nada pensaba a mitad del siglo XX, que fuera a convertirse en destino preferido vacacional a nivel internacional.

Fruto de las conversaciones que mantuvimos, previas a su Pregón, son las historias y anécdotas que ahora, casi veinte años después, damos a conocer.

NOTAS SUELTAS DE UNA
CONVERSACIÓN APASIONANTE.
 

·       Hablar con Lorenzo Bellini, significó ponérsete los dientes largos de sana envidia, pues entre otras cosas, presumía de venir a Maspalomas, "...porque a su padre le gustaba mucho pisar dónde nunca nadie hubiera pisado antes".

·       Y es que conoció el Faro de Maspalomas, incluso antes de estar la Charca bordeada de Chalets de madera.

·       Recordó que pescaba muy buenas viejas -de las coloradas-, en el muelle del Faro y, buenos lebranchos en la Charca.

·       Fue el primer Odontólogo de Las Palmas y, trabajaba incluso los domingos; hasta que se casó, y su esposa le dijo que "los domingos eran para ella".


·       En sus reiteradas estancias en Maspalomas, la familia Bellini y, concretamente Lorenzo, hizo varias y buenas amistades entre la vecindad; por ejemplo con todos los Fareros con los que coincidieron y, con Marcial Franco Jiménez y su familia, que fue Alcalde del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana y Mayordomo de las fincas del conde de la Vega Grande.

·       Lorenzo Bellini, al invitársele a ser Pregonero de las Fiestas de Maspalomas, nos manifestó que era muy mal orador, no pudo aprender, siempre estuvo trabajando; es por eso que el Pregón fue una especie de "Pregón-Entrevista".

·       Me tocó también presentarle y, por los nervios sufrí un lapsus y lo presenté como "Ginecólogo", ni que decir tiene que le alegré la tarde a un repleto Teatro del Centro Cultural Maspalomas y, él dijo: "Bueno, bocas las dos al fin y al cabo". Nada..., carcajadas y aplausos memorables.

·       Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna le dijo que las Parcelas de San Agustín se iban a poner a la venta, un día que le estaba tratando la dentadura en su despacho.


·       La causalidad hizo que pudiera comprar la Parcela, dónde instalaba cada fin de semana su caseta de playa, escriturándola en 1963.

·       La compañía "Eléctrica Maspalomas -Elmasa- tiene en una vitrina el contador de luz de su Chalet, por lo curioso y aparatoso que era.

·       Casi se emociona cuando nos dice que el farero Pancho Vega Pestana, le salvó la vida, cuando se vio en auténticos apuros, mientras se bañaba en la Playa de Maspalomas (junto al Faro).

·       Católico practicante, cada fin de semana que estaba en Maspalomas era cita obligada asistir a la Misa del Templo Ecuménico "El Salvador", de Playa del Inglés, pues según él mismo: el Rvdo. Don Jesús Marques, su Rector, es "su cura favorito".

"BELLINI" HA SIDO -Y ES-, UN APELLIDO
MUY LIGADO A LA ODONTOLOGÍA
EN GRAN CANARIA.


No en vano y, desde principios del siglo XX (1916), cuatro generaciones de la familia Bellini han dedicado su vida al cuidado de la salud bucodental en la calle Triana 88 de Las Palmas de Gran Canaria.
 
La historia de esta familia de odontólogos y especialistas en diferentes ramas de la odontología tiene sus orígenes en 1916, cuando Umberto Bellini Scalanova llega a Canarias y se instala, en la calle Triana nº 88.



En este emblemático edificio reside, establece la oficina consular italiana como Cónsul Honorario de Italia y monta el primer gabinete de odontología de la familia Bellini.

Fue uno de los primeros centros odontológicos en la ciudad, en el que posteriormente se instalaría su hijo Lorenzo, y más tarde sus nietos, Humberto y Lorenzo; y sus bisnietos, Renzo, Humberto y Cástor.

PROMOTOR Y DUEÑO DEL PRIMER CHALET DE LA ZONA TURÍSTICA "MASPALOMAS COSTA CANARIA",
 EN SAN AGUSTÍN.

En el año 1963, en cuanto se enteraron por Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna -Conde de la Vega Grande de Guadalupe-, que las parcelas estaban en venta, junto con Antonio Cárdenes López, compraron y construyeron el primer Chalet-Bungalow de la zona turística de Maspalomas Costa Canaria, en la Parcela dos -2- de San Agustín.

Según nos manifiesta Lorenzo Bellini, aunque muchos les dieron por locos y aventureros, nunca agradecieron bastante los consejos que les dieron tanto el promotor y amigo Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, como el arquitecto Manuel de la Peña.

MECENAS SOLIDARIO Y
AMANTE DE LA ÓPERA
.
Además, Lorenzo Bellini, amante de la Ópera, desarrolló una dilatada labor altruista durante más de 30 años con organizaciones como la Cruz Roja, el Hospital Militar y otros hospitales civiles y apoyó persistentemente la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, siendo miembro de su Fundación.

ANÉCDOTAS SOBRE EL FARO DE MASPALOMAS Y SU FARERO.

Nos contó que el Faro de Maspalomas, en los años 20 llegó a tener hasta tres torreros -por turnos-, y, que por ser Faro aislado, cobraban un complemento en su sueldo de 0,5 pesetas.

El abastecimiento del Faro y, el de los fareros y sus familias, era a través de un buque de 64 toneladas, que hace un viaje mensual desde Las Palmas. Si el traslado de los suministros eran a través de carretera, éste era tomando el coche-correo de Agüimes, que dista 30 km por buena carretera desde la capital; en Agúimes se cambiaba el medio de transporte por caballería, para andar los 25 km que hay hasta Maspalomas.

Por todo esto y más.... el Sr. Don Don Lorenzo Bellini Soncini. merece estar, por derecho propio, entre los Pioneros de la zona turística "Maspalomas Costa Canaria".