miércoles, 1 de abril de 2020

(9 de 17).- LOS TRABAJOS DEL CAMPO


Por Pedro José Franco López.

 

LOS TRABAJOS DEL CAMPO


La Pesca, el Pastoreo y la Agricultura tradicional fueron los recursos ancestrales del pueblo de Maspalomas, que constituían un gran latifundio. El ganado, el beletén, el queso recién hecho, el suero con gofio, representan hoy resonancias de viejas formas de vida.
 
Aún permanece en el recuerdo de muchos maspalomeros la estampa de las mujeres aventando el trigo, como también la imagen de los caballos trillando en la Era. Los campos plantados de papas, los trigales, los cultivos hortícolas de autoconsumo forman parte de un pasado de siglos en la comarca.

Después se extendieron los monocultivos de exportación, las plataneras y los tomateros, en el ámbito de un régimen feudal de la propiedad de la tierra y de la distribución de la cosecha entre el amo y el aparcero.

A la zafra del tomate del sudeste y sur de Gran Canaria se desplazaban temporalmente numerosos trabajadores de distintos lugares de la isla, albergados en las cuarterías, soportando lamentables condiciones de existencia.Los terrenos se preparaban en verano y la zafra duraba todo el otoño e invierno, con el trabajo de toda la familia, y el criar los hijos en cajas de coñac, como cuna, en medio de los surcos.

El trabajo consistía en despedregar y armar la tierra, sembrar y plantar los "jorcones"; estar al pie del cultivo todas las horas del día y todos los días de la semana. Luego lidiar con el implacable capataz, entregar la cosecha al amo y estar sometido a la racanearía y el abuso del cosechero. En el presente, la actividad turística y de servicios ha desterrado casi enteramente la labranza de la tierra, de la que en Maspalomas sólo quedan escasos y reducidos vestigios.

Son imágenes que aún perviven en la memoria de muchos maspalomeros y que quedan como documento antropológico, cuando el turismo ha barrido las actividades tradicionales de la zona.

martes, 31 de marzo de 2020

(7 de 17).- LOS GRUPOS


Por Pedro José Franco López.

 

LOS GRUPOS




En un pueblo tan aislado como históricamente fue Maspalomas, las relaciones sociales eran muy frecuentes e intensas en el marco de la familia, de la amistad y de la solidaridad vecinal, sentires profundamente arraigados entre sus gentes.

En este escenario social, cualquier hecho o acontecimiento era motivo para la visita, la reunión o la tertulia. Tras la dura tarea de la labranza, los hombres dedican un rato a la tertulia y el esparcimiento. Pero la mujer debía proseguir las tareas cotidianas de la casa y el cuidado de los hijos, aunque siempre encontraba pretexto para iniciar la charla y la conversación más animada.

Este sistema de relaciones sociales, reducido a un pequeño marco vecinal, nos depara también las típicas fotos de parentesco, de grupos de amigos, de diversión o de parranda y de las rondas de copas en el bar, apreciadas reliquias de otro tiempo, porque, después, el cambio desde una sencilla sociedad agraria a la actual sociedad de servicios modificó sustancialmente los hábitos, las costumbres y también los antiguos valores sociales.

Y es que el paso acelerado de una colectividad agraria a una sociedad de servicios dio lugar a profundas alteraciones en la sociedad y en la familia. En breve tiempo, el núcleo de Maspalomas adquirió un desarrollo que cambió totalmente su anterior estampa.

(8 de 17).- EL RETRATO ANTIGUO


Por Pedro José Franco López.

 


Retratos que, ante ellos, te llegas a plantear qué es más importante, si el anverso o el reverso: la Caligrafía, las Fechas, las Dedicatorias, los Nombres y Apellidos, la ilustración del dorso, los lugares de destino y de procedencia: Historia con Mayúsculas.

  EL RETRATO ANTIGUO

 


La fotografía refleja un instante de la imagen personal. En un momento preciso se detuvo el tiempo y quedo recogido fugaz y perennemente el segundo de una vida. Con el paso de los años, esa instantánea se convierte en un ojo mágico que penetra en la memoria y en las vivencias del pasado.

Su retina se va dilatando a medida que se va acumulando, paralelamente, un mayor período de tiempo transcurrido. La extraordinaria recopilación de retratos que aquí se reproducen ofrece un singular periplo que recorre la memoria personal y social de las gentes de Maspalomas. Fotos artísticas, escenarios de estudio, imágenes de familia, estampas de amistad y las típicas fotos juveniles de quienes prestaban por entonces el servicio militar, con los uniformes de la época.

Muchas de estas imágenes llegaron en su día desde la Perla del Caribe, acompañadas de esperadas cartas familiares o de apasionadas epístolas de amor.

Retratos que, ante ellos, te llegas a plantear qué es más importante, si el anverso o el reverso: la Caligrafía, las Fechas, las Dedicatorias, los Nombres y Apellidos, la ilustración del dorso, los lugares de destino y de procedencia: Historia con Mayúsculas.

Son testimonio de la aventura trasatlántica y de la emigración de aquellos años en los que la tierra -quizás, mejor, su carencia- no permitía la supervivencia, testigos de un pasado en el que ya no se reconocería la Maspalomas de hoy. En el nostálgico álbum artístico y sentimental brillan, sobre todo, la belleza y la elegancia de la mujer del Sur.