Ello quiere decir que gran parte del Patrimonio Histórico y Cultural de Canarias, está actualmente desamparado, sin ninguna herramienta que "vele y proteja por la integridad y el valor artístico, histórico y espiritual de tantos bienes".
ARGUINEGUÍN.
Hace mil años corría un arroyo entre laderas cubiertas de pinos y dragos, para acabar entre palmeras e higueras, fundiendo sus aguas dulces con las saladas del mar, en una charca; al igual que tantos vestigios similares a lo largo de todo el sur grancanario; éste espacio concreto del que hablamos, era "Arguineguín" ó "Arganeguín" ó "Areaganigui", de la que se comienza a hablar desde el año 1405. cuando el intento de invasión de Gadifer de la Salle.
Hemos de echar manos de la imaginación (ya lo dice el dicho); "la historia también es un acto de fe", para imaginarnos una aldea indígena enterrada bajo las viviendas que han ocupado el barrio de El Pajar, o bien desaparecidas bajo las plantaciones de plataneras.
Estas notas son sólo una síntesis de todo lo escrito sobre el pueblo indígena de Arguineguín; las hemos querido insertar para dejar de manifiesto la importancia para la historia de Canarias que tiene el pueblo de Arguineguín, también conocido popularmente como: Santa Águeda ó el Pajar.
La ermita de Santa Águeda de Arguineguín (ahora mismo de casi 60,- m2.) y de obligado inventariado en el contexto troglodita grancanario, remonta sus orígenes al periodo prehispánico relacionado con los frailes franciscanos arribados a Gran Canaria en misión de evangelización; son muchos los investigadores e historiadores que la sitúan como la primera iglesia que hubo en la isla. (según Martín y Cubas: "Es una cueva del risco que linda con el mar, que los mallorquines que comerciaban con los aborígenes convirtieron en ermita") y, por ende, dónde se celebró la primera misa.
El Altar lo preside un Crucifijo y una imagen de Santa Águeda, de bulto redondo -en urna-, escoltada por las imágenes de San José a su derecha y, la Inmaculada a la izquierda; en el extremo derecho del tosco retablo, sobre esquinero, una bella imagen de Ntra. Sra. del Carmen; no en vano el pueblo de Arguineguín fue siempre, eminentemente marinero.
Una vez entramos a la Ermita y, a la derecha, un hueco horadado en la propia roca, rectangular y, de lados irregulares, de 2,45 x 2,05 de fondo; hace las veces de Sacristía, para resguardo de los ornamentos y utensilios eclesiásticos.
LA ANTIQUÍSIMA "TABLA" DE SANTA ÁGUEDA.
Agradecer la buena acogida que tuvimos por parte del párroco de Santa Águeda, el Rvdo. Don Adrián Sosa Nuez que, lleva en la parroquia medio año escasamente, con una cultura y don de gente social que se le adivina innato.
Resumiendo el bagaje formativo con que cuenta, destacamos: su máster en Teología Dogmática por la Facultad de Teología del Norte de España (Sede Burgos), el máster en filosofía por el Instituto Virtual de Ciencias Humanas, así como la diplomatura en Teología Espiritual por el Teresianum de Roma.
Desde el año 2009 participa en diversas actividades del Aula Manuel Alemán (perteneciente a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), siendo miembro del grupo teatral Azarías. Asimismo, colabora en diversos programas de radio y es redactor en revistas universitarias y en otras de tirada regional. Los géneros que abarca como autor son la novela y el ensayo.
A pesar de llevar tan poco tiempo en la parroquia, don Adrián ya apunta maneras de ser el párroco que precisa el pueblo de Arguineguín, un espacio aún por estudiar y valorar y, sin ninguna duda, de obligado conocimiento para comprender la historia indígena prehispánica y el origen de las Misiones Evangelizadoras de la isla de Gran Canaria,
Cuenta don Adrián, con unos pilares fundamentales en su tarea; las hermanas Carmen Rubio Ferrer y Teodora del Pilar Martín, conservadoras y cuidadoras de la Ermita de Santa Águeda, pertenecientes a la Congregación de las Dominicas misioneras de la Sagrada Familia, estrechamente ligadas a la comunidad del pueblo de Arguineguín desde hace 45 y 40 años respectivamente y, por lo tanto, auténticos pozos de sabiduría en cuanto al devenir histórico e historiográfico del sur grancanario.
La hermana Carmen Rubio es categórica al afirmar que la Ermita data del año 1404, por lo que deducimos que tuvo lugar su construcción durante aquellos once días en que estuvo en Arguineguín Gadifer de la Salle, militar francés que junto a Jean de Béthencourt, lideró la primera expedición de conquista a las islas Canarias en 1402.
Y, categórica también es cuando afirma que el topónimo Arguineguín; (término aborigen que, según algunas fuentes, significa «aguas tranquilas», evocador de culturas ancestrales y de entronque genuinamente bereber); le corresponde a lo que ahora mismo conocemos popularmente como "Santa Águeda" ó "El Pajar" en su zona perteneciente al municipio de San Bartolomé de Tirajana y, en cuanto a la zona moganera, su denominación exacta sería "El Puerto de Arguineguín", como de igual manera el topónimo da nombre a la playa, punta, caleta, charca, barranco, cuenca y comarca.
Agradecer también la colaboración, aclarándonos ideas y conceptos, para la redacción de éste artículo, de don José Carlos Álamo Ojeda y don Pedro Álamo Zerpa.
Finalizamos y hemos de dejar para próximas entregas la vida y obra de San Avito, recordado por prestigiosos historiadores como obispo y mártir a mano de los indígenas canarios y, que tuvo célebres andanzas por las islas y, concretamente, por el Arguineguín de entonces.






























