sábado, 20 de noviembre de 2021

138 ANIVERSARIO DE LA VISITA DE OLIVIA M. STONE A LA CASA CANARIA DE TUNTE

Por Pedro José Franco López
Roque Nublo de Gran Canaria/2020

21 de noviembre 1883/2021: 183 aniversario de cuando la escritora irlandesa Olivia M. Stone, visitó la Casa Canaria de Tunte ó "La Casa de Tunte" como ella la llamaba.

La exquisita descripción de la Casa que Stone detalla minuciosamente en su libro "Tenerife y sus seis Satélites", quedará debidamente expuesta en las Páginas del decano de la prensa de Canarias, DIARIO DE AVISOS; en la sección DESDE LA TRONERA-A.C. PINOLERE que coordina Rafael C. Gómez León, el próximo domingo, día 28 de noviembre.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

NOS HA DEJADO ANTONIO BERRIEL, UN CURA DE LOS NUESTROS.

Por Pedro José Franco López.

 

En la tarde de este miércoles, "In Memoriam" y en su recuerdo, se oficiarán Misas en dos de los pueblos con más densidad demográfica del sur grancanario; a las 18,30 horas en la Parroquia de la Santísima Trinidad de el Tablero y, a las 19,30 horas en la Parroquia de San Fernando de Maspalomas; con sólo decir esto bastaría para dar a entender lo querido y reconocido que era don Antonio Berriel entre la feligresía y ciudadanía en general de estas dos Parroquias.

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No cabe la menor duda que la llegada a finales de la década de los 70 de un jovencísimo sacerdote, desde Fuerteventura -Antigua-, a los pueblos de El Tablero y Maspalomas, fue una bocanada de aire fresco; como dijo en su día el Cronista Oficial de San Bartolomé de Tirajana Carmelo Pérez (E.P.D.): "Antonio Berriel traía de Fuerteventura lo silencioso, lo lento y lo callado de su tierra, pero también la apertura, cercanía y confianza de un cura joven de 33 años"; era un momento cargado de novedad, de optimismo y esperanza; su faceta de dialogante, conciliador y extrovertido, fue una extraordinaria herramienta que le sirvió y nos sirvió a muchos, para atravesar, en lo político y, en lo social y cultural aquella época de incertidumbres.

Dejó ya una profunda huella y un gran vacío desde que lo trasladaron a otros destinos en la isla de Gran Canaria, allá por mediados de los años 80; pero para siempre va a quedar marcada por la tristeza, esta huella, este vacío difícil de llenar que nos deja, ahora, después de que se nos ha ido, para siempre.

Como ejemplo valga el que cada vez que venía al Tablero o a Maspalomas se hacían grandes colas -literalmente- para saludarle e intercambiar aunque sólo fueran dos palabras con el venerado párroco; y él siempre tenía, para todos, la misma sonrisa alegre y cómplice y, para algunos, aquella frase de: "recuerdo el potaje de berros que me comí en tu casa" y, también una colleja, para aquellos que Bautizó, les dio la Primera Comunión, casó ó les impartió la Catequesis para la Confirmación, para los que siempre tuvo amistad y cercanía.

Antonio Berriel no iba ni de humilde, ni de sencillo; simplemente lo era; formaba parte de su ADN e impronta y de esas cualidades quedaban impregnadas cada una de sus actuaciones e iniciativas; además, su capacidad de persuasión y convocatoria hacia que le fuera tremendamente fácil hacer equipos de trabajo, para emprender cualquier iniciativa pastoral que se le ocurriese; y es que Antonio Berriel, sin dejar de ser majorero ni un solo instante, arraigaba fácilmente allí dónde estaba. Recordamos que meses antes de la celebración del Festival Regional de Folklore de Maspalomas, ya estaba preguntando qué grupo era el que iba a venir por Fuerteventura.


Y, dónde quiera que estuviese impartía pastoral. Por ejemplo, a la orilla del mar; como la edad nunca supuso un problema para él, ni para los niños y jóvenes con los que frecuentaba; los llevaba de excursión a la playa y, las noches calurosas de verano, reunía un grupo y se iban a darse unos baños y, de paso,  -socarronamente- aprovechaba para entablar conversaciones y reflexiones.

Semi, uno de sus monaguillos y Aranzazu, una de sus más estrechas colaboradoras, nos recuerdan  el "shock" en positivo, que supuso a los jóvenes del pueblo, ver a un sacerdote en bañador, después de haber estado viendo toda la vida a curas con sotana. Y, también el que en la Catequesis de confirmación les hizo leer a todos el libro "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach, para inculcarles aprendizajes sobre la vida, la libertad, y que todos debemos buscar nuestros sueños y respetar y apoyar el de los demás; y, que un mundo menos competitivo, y más cooperativo, crearía sociedades más justas y armoniosas. No serían perfectas, pero serían el camino hacia un mundo mejor.


En la mañana del  7 de enero de 1973, se ordenó diacono en el colegio del Sagrado Corazón del Puerto del Rosario y, por la tarde, fue ordenado sacerdote (la primera Ordenación sacerdotal que se celebraba en la isla de Fuerteventura, en cinco siglos de catolicismo en la isla; el pueblo de Antigua vibró y rebosó el templo y es que no era nada común que un Obispo, en este caso Monseñor Infantes Florido, celebrara este acto  en Fuerteventura y, máxime, que recayera en uno de sus hijos, tan querido y reconocido como: Antonio Berriel Suárez. Y, en palabras de su amigo, el sacerdote don Jesús Vega Mesa: "Antonio Berriel fue cura cien por cien".

Para terminar, dejar de manifiesto que, debe y tiene que quedar constancia, para la memoria colectiva de futuras generaciones, el papel decisivo que tuvo don Antonio Berriel en la Segregación de San Fernando de Maspalomas, de la Parroquia de la Santísima Trinidad de El Tablero; instituyéndola como Parroquia en solemne ceremonia de 1982.

Previamente se establecieron los límites, que aprobó la corporación municipal y se marcaban las motivaciones que llevaron a tal fin: "Que en los últimos 20 años Maspalomas ha tenido un gran desarrollo urbanístico y humano y con una problemática socio-religiosa muy específica".

El Decreto erigiendo canónicamente como Parroquia a Maspalomas, firmado por el Obispo Monseñor Don Ramón Echarren Ysturiz venía a decir que:


"Atendiendo a la petición hecha por el Rvdo. Don Antonio Berriel Suárez, Párroco de la Santísima Trinidad del Tablero,  venimos en decretar y decretamos la erección canónica de la Parroquia de San Fernando de Maspalomas, desmembrándola de la Parroquia de la Santísima Trinidad del Tablero."

Y, Antonio Berriel, en homilía, manifestaba al respecto lo siguiente: “… me gustaría tener siempre la oportunidad, como hoy, de estar cercano, de comunicarme con la “gente” de la Parroquia, porque en Maspalomas todo el mundo está “a lo suyo” y no existe un lugar dónde todos coincidan unidos (otros no desean la comunicación), veo que es necesario, y difícil a la vez esta tarea; quiero que la gente que aquí “vive” siempre diga “nuestra parroquia”, el pueblo somos todos; y tenemos que juntarnos más”.

Para lograr éste, uno de sus grandes propósitos, nada más ser nombrado Párroco de Maspalomas, puso en marcha una operación llamada "tren de enganche", que superó con creces los objetivos propuesto.

Así era Antonio Berriel. Descanse en paz.

domingo, 12 de septiembre de 2021


 MISAS POR EL SACERDOTE DON ANTONIO BERRIEL

En la tarde del próximo miércoles, día 15 de septiembre de 2021, se celebrarán dos Misas en memoria de don Antonio Berriel.

A las 18,30 horas, en la Parroquia de la Santísima Trinidad de El Tablero.

Y, a las 19,30 horas, en la Parroquia de San Fernando de Maspalomas.

Descanse en Paz.

 


jueves, 9 de septiembre de 2021

VELATORIO DEL RVDO. DON ANTONIO BERRIEL

Tendrá lugar en el Tanatorio antiguo de Las Torres (Fucasa) dónde será velado en la sala 4 a partir de las 18:00 horas de hoy jueves, hasta las 10:00 horas de mañana viernes.

La asistencia al velatorio está regulada por el aforo determinado para estos lugares.

Mañana viernes después de las 10:00 horas será trasladado a Fuerteventura donde el sábado tendrá lugar la celebración de exequias y posterior sepelio en la localidad de Antigua. Nos unimos a la familia de D. Antonio en el amor, la oración, el dolor y la esperanza cristiana.

 



D.E.P. EL RVDO. DON ANTONIO BERRIEL

 Por Pedro José Franco López


Descansa en Paz, querido Antonio Berriel. Que la tierra te sea leve. Gracias por permitir que compartiera tanto contigo.

En la historia maspalomera va a figurar por siempre el recuerdo de Don Antonio Berriel, como artífice de la Erección de la Parroquia de San Fernando de Maspalomas y de la Segregación de ésta de la Parroquia de la Santísima Trinidad del Tablero.

Grancias Antonio por invitarme a colaborar contigo en estos históricos momentos y, también por el empeño que pusiste en que fuera yo, el que interviniera -en nombre de todos los maspalomeros- en la Ceremonia de Bendición de la Parroquia de San Fernando de Maspalomas, el 15 de julio de 1982; solemne acto que se celebró en la Iglesia del Poblado de San Fernando y, con la presencia del Obispo Monseñor Don Ramón Echarren.

Esta foto ha permanecido inédita desde hace muchos años, hasta hoy, en que nos enteramos de tu partida. Nuestra sintonía y afecto queda más que evidente.

Estarás siempre en nuestro Recuerdo y nuestros Comentarios. Te quisimos y te vamos a seguir queriendo por siempre.


lunes, 6 de septiembre de 2021

LA "DERROTA DE SAN BARTOLOMÉ", ESENCIAL EN LA HISTORIA TIRAJANERA.

 Por Pedro José Franco López

Roque Nublo de Gran Canaria/2020

Como tema central de esta columna, entre otros que necesariamente se entrecruzan: la batalla entre castellanos y aborígenes denominada "La Derrota de San Bartolomé", que todos los investigadores e historiadores coinciden en que este hito histórico convierte a Tunte en uno de los escenarios más importantes de la conquista de Gran Canaria, justo cuando se desarrollaban sus últimos episodios.

Se cumplen 542 años (1479/2021) de aquel 12 de agosto de 1479, cuando arriba al puerto de las Isletas al frente de cuatro navíos y 300 soldados, un siniestro personaje, falto de escrúpulos, llamado Pedro Hernández Cabrón, estando de acuerdo también todos los textos en que su crueldad y violencia eran legendarias y estaban en boca de todos aquellos que le conocían.

Lo hace acompañado del Obispo Juan de Frías y toman como objetivo arrasar los bienes de las cosechas de la gente de Tunte, que la encuentran bien proveída: de carne, ganados, cebada, manteca, miel, higos pasados, etc.


Recogida la presa, se disponen a regresar a los barcos al anochecer, cuando un canario cristiano, que ejercía de práctico, le dijo a Hernández Cabrón que no saliesen del lugar donde estaban, por temor a emboscadas de los canarios, a lo que éste contestó aquella célebre frase: "Anda, hijo, anda, que yo no tengo miedo a gente desnuda", prosiguió su marcha y, para dar fe de su fama de personaje vil, violento, inhumano y cruel, no se le ocurre otra que castigar a la gente de Tunte, dónde más les dolía, mandando destruir un templo aborigen que existía en Risco Blanco, que quedó totalmente arrasado.

 

Esto provocó la fulminante e inmediata reacción de aquella "gente desnuda" que, en emboscada, dando silbos, gritos, pedradas en lluvia y palos, asaltaron a la expedición matando a 26 soldados, más de cien heridos y, dándole al impresentable de Pedro Hernández Cabrón con una piedra que le dejó con la boca torcida y sin algunos dientes, que no pudo hablar ni comer en días.

 

Los canarios además, se hacen con unos 80 prisioneros de la flota de Hernández Cabrón, que condenan al fuego votivo del Beñesmen, pero tras la intervención de una bruja-chamán (una maguada local) que vivía en la zona de las calderas de Tirajana, fueron indultados, haciendo gala de su grandeza y nobleza los aborígenes canarios, que lideraba el Faicán de Telde.

Todo esto acontecía la noche del 24 de agosto de 1479, día en que el santoral celebra la festividad de San Bartolomé apóstol y mártir, por lo que quedó instituido como patrono del lugar y, en gratitud al santo, prometieron elevar una ermita en su honor y lo hacen terminada la conquista; a día de hoy, San Bartolomé es también patrono del Municipio al que da nombre: San Bartolomé de Tirajana.

Según Santiago Cazorla León, esta Ermita primitiva, posiblemente hecha de piedras y barro, en la que casi no cabían fieles, a menudo tenía que ser reparada y, con un gran problema, las misas eran de cuando en cuando, pues no tenían asignado sacerdote; a este respecto, el 27 de noviembre de 1534 los vecinos de Tunte se dirigen al Cabildo Catedral pidiendo ayuda y en diciembre de ese mismo año les da a los vecinos ocho doblas de oro cada año, para ayudar a pagar los servicios de un cura que ellos mismos elegirían.


De la primera imagen de San Bartolomé no se tiene conocimiento, pero se deduce que podría ser una “imagen de bulto” –de las de vestir-, ya que existen inventarios de túnicas y capas para el ropaje de las procesiones, como es el caso de la Virgen del Pino, por ejemplo.

La imagen que, como patrón de Tunte y del municipio tirajanero preside hoy en día la hornacina central del retablo mayor de la Iglesia Parroquial de San Bartolomé de Tirajana –Tunte-; está tallada en madera y policromada, luce sus atributos oficiales: el Libro de las Sagradas Escrituras y el cuchillo en referencia al que se usó para desollarle; según expertos, tiene el estilo y la impronta de Luján Pérez (que por aquel entonces contaba con 27 años) y,  si no fuera así, de seguro que debió ser obra de algún aventajado discípulo del artista

El martirio y muerte de San Bartolomé se le atribuyen un grupo de bárbaros a las órdenes de Astiages, rey de Armenia y hermano del rey Polimio a quien San Bartolomé había convertido al cristianismo, que mandó llamarlo y le ordenó que adorara a sus ídolos; ante la negativa de Bartolomé, el rey ordenó que fuera desollado vivo en su presencia hasta que renunciase a su Dios o muriese, cómo no muriese de esta manera, al día siguiente, ordenó degollarlo.

De aquel cruel martirio, Bartolomé Cairasco de Figueroa, poeta, dramaturgo y músico canario, en la tercera parte del "Templo Militante” hace una bella y trágica referencia, del que extraemos algunos fragmentos:

 


 "Fue el martirio cruel tan importuno,

Que no puede acabarse en sólo un día,

Que, como cuero y carne todo es uno,

Quitarse fácilmente no podía".

En fin, toda la piel del pié a la frente,

Se le quitó como si fuera un manto;

Y viéndole con vida al día siguiente,

No sin piedad el Pueblo, horror y espanto,

Mandóle degollar el insolente."