Por Pedro José Franco Lóipez
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural
Reproduzco
esta página, que ya se editara en el Programa de las Fiestas Patronales de
Maspalomas, en honor a San Fernando de 2011; aunque con una gran salvedad:
Lo
que comentamos a continuación, no tiene nada que ver, ni punto de comparación
con el excelente trabajo del joven arquitecto tirajanero -del Tablero- Iván
Álvarez, que hizo pública, hace muy poco, su tesis doctoral basada en el
Concurso de Ideas y que tituló y publicó en un magnifico Libro-Documento: “El Proyecto Turístico del Atelier “AS
ATEA+SETAP / Concurso Internacional de Ideas Maspalomas Costa Canaria”.
Lo
dicho, la tesis doctoral de Iván Álvarez, es de auténtico culto y de obligada
consulta en el futuro, a pesar de ello, allá va mi pequeña y humilde
contribución.
El
pasado año 2011 se cumplieron 50 años –las Bodas de Oro- de aquella “descabellada”
idea de convertir a Maspalomas en una de las principales zonas turísticas de
España. Descabellada, porque tanto a Alejandro del Castillo y del Castillo,
como a sus hijos Alejandro y Pedro les tacharon de locos: “me decían que cómo se me ocurría
invertir en un erial como el que había allí”, manifiesta cada vez que
tiene una oportunidad Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, el actual conde
de la Vega Grande y es que, después de
muchas, muchísimas dudas y avatares y, después de razonar y meditar
concienzudamente todos los pros y contras, el propietario mayoritario de toda
la zona de Maspalomas, Don Alejandro del Castillo y del Castillo (octavo conde
de la Vega Grande del Guadalupe), decide transformar las fincas de su propiedad
en un gran complejo turístico.
Y
fue a principios de 1961 cuando se
redactan las Bases conforme al Reglamento de Concursos Internacionales de
Arquitectura y Urbanismo de la Unión Internacional de Arquitectos (U.I.A.), con sede en París, siendo
aprobados por este organismo y por el Consejo Superior de Arquitectos de España.
La convocatoria se materializó en un excelente trabajo editado en un libro:
“Maspalomas 1961”, cuya portada ilustra esta columna, en formato cerrado de
27,5 x 27,5 cms.; de 284 páginas de gran gramaje, con croquis y planos
desplegables y con fotografías de los terrenos y atractivos naturales de
Maspalomas en estado virgen, que han pasado a formar parte de archivos y
hemerotecas de medio mundo.
Los
apartados del libro, que se ofrecían en español, inglés y francés eran los
siguientes: Las Bases o Reglamento del Concurso; la composición del Tribunal
calificador; Planos desplegables de situación y topográficos; Gráficos de toda
clase; una Memoria descriptiva del Archipiélago Canario, de la isla de Gran
Canaria y de Maspalomas; el aspecto económico; el movimiento turístico desde
principios de siglo XX; la Climatología; la Geología; la Vegetación; el Mar
–los oleajes-; distintos dossiers fotográficos y, finalmente, las Disposiciones
Legales que, para dar aliciente a la inversión extranjera, regulaban las
facilidades y oportunidades que habían de encontrar en Canarias –Maspalomas-, los
inversores.
Todo
ello pormenorizado hasta tal punto, que cualquier estudio de arquitectos, desde
cualquier punto del globo terráqueo, pudiera participar en el Concurso sin
necesidad alguna de trasladarse al lugar de los hechos.
Como ya
sabemos, la propuesta tuvo una gran acogida internacional, se inscribieron 141
Proyectos correspondientes a 24 países; los
países de más participación fueron: España, con 30 proyectos; Francia,
con 25; Polonia, con 20; Holanda y Alemania, con 8 cada una y Japón con 7. El
resto de los proyectos procedían de lugares tan diversos, como: Suiza, Italia,
Portugal, Bélgica, Inglaterra, Suecia, Estados Unidos, Turquía, Canadá,
Yugoslavia, Dinamarca, Israel, Argelia, Uruguay, Méjico, Argentina, Mónaco y
Finlandia.
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El Jurado estuvo compuesto por:
- J.H. Van den Broek, decano de la Universidad Tecnológica de Arquitectura de Deflt, en Holanda, que actuó como Presidente.
- Franco Albini, catedrático de Arquitectura del Instituto Universitario de Venecia.
- Pierre Vagó, Secretario general de la Unión Internacional de Arquitectos (U.I.A.) y director de estudios de cinco escuelas de Arquitectura en Bélgica.
- Luis Blanco Soler, decano-presidente del Colegio de Arquitectos de Madrid.
- Antonio Perpiñá Sebria, catedrático de Urbanismo de la Escuela superior de Arquitectura de Madrid.
- Manuel de la Peña, arquitecto del Instituto Nacional de la Vivienda de Las Palmas y colaborador técnico del Conde de la Vega Grande del Guadalupe.
De los 141
proyectos inscritos tan sólo se admitieron 81, eliminándose la mayor parte por
no acatar las normas establecidas en las Bases del Concurso. Por ejemplo,
muchos de ellos preveían construir en el Paraje Natural de las Dunas de
Maspalomas. A este respecto Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna,
actual conde de la Vega Grande nos recalca la sensibilidad medioambiental que
tenían los propietarios de los terrenos, ya que en aquellos tiempos las
sensibilidades ecologistas, ni las legislaciones, no estaban tan a flor de pié
como hoy en día y bien que pudieran haber construido en las Dunas y en el
interior de la Charca, y sin embargo no lo admitieron. Pasada la criba
correspondiente y, después de largas sesiones de estudio, el resultado fue el
siguiente:
Premios del Concurso:
- El Primer premio del concurso que consistía en: 6.000 metros cuadrados de terreno en la Zona Residencial, 300.000,- pesetas en metálico, Viaje de ida y vuelta desde el país de origen y estancia en Gran Canaria durante treinta días, fue para el proyecto presentado por un estudio de arquitectos franceses “Societé pour l’Etude Technique d’Amenágements Planifiés (SETAP)”. Compuesto por los señores Guy Lagneau, Michel Weill y Jean Dimitrijevic, arquitectos urbanistas. René Bartholiu, arquitecto; Philippe Cennet, economista; Ivan Seifert, arquitecto-ingeniero; Lucien Varinay, ingeniero y Jean Davidad, jefe de maquetas.
El Segundo premio fue declarado desierto, ya
que entre el que ganó el primer premio y el resto había una notable
diferencia, por lo que se decidió establecer dos terceros premios: Uno
para el proyecto presentado por un equipo de arquitectos belgas y el otro
para el presentado por el arquitecto francés Jacques Karbowsky y éstos
consistían en: 3.000 metros cuadrados de terreno en la Zona Residencial, 100.000,- pesetas en metálico, Viaje de ida y vuelta desde el
país de origen y estancia en Gran Canaria durante quince días.
Difícilmente nos podíamos imaginar a principio de los años 60, del
s.XX la transformación social y económica que iba
a suponer para el Archipiélago Canario, para la Isla de Gran Canaria y para el municipio de San
Bartolomé de Tirajana en particular, el nacimiento de la zona turística de
Maspalomas, y cómo la idea de un hombre y el trabajo de unos pioneros
consiguieron cambiar el rumbo de la historia de su tierra que, de anclada en la Agricultura y la
pobreza, pasó a ser protagonista de la pujanza económica y el progreso de su
gente.
Son muchas las lecciones que podemos extraer de la andadura
iniciada con la ilusión, el trabajo y el tesón de aquellos años. Muchos han sido los problemas superados y los errores (sin solución
ni vuelta atrás), acumulados. Errores sin solución ni vuelta atrás que ahora,
cincuenta años después, lamentamos más que nunca, pues la tan cacareada crisis
mundial que hoy padecemos, se ceba descarnadamente, con el grave deterioro de
una zona turística que, en su mayor parte -al menos en la originaria-, está
totalmente decadente y caduca, aunque las perspectivas a corto plazo son
bastante tranquilizadoras.






















