martes, 4 de noviembre de 2014

EL POBLADO DE SAN FERNANDO SUFRE EL LIMBO DEL OLVIDO Y EL NINGUNEO.

Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.

La Plaza del Poblado de San Fernando fue en su día el epicentro, el centro neurálgico, de toda la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana.

Los vecinos aún esperan el desagravio que les compense de tantas medidas desacertadas en el pasado y el ninguneo actual.



Maspalomas y su topónimo nace, como todos los pueblos, más allá del recuerdo. Anclada al sur de la isla, también como todos los sures sedientos y lejanos, el punto cardinal puede más que sus gentes, su historia o su propio nombre.

Y también como casi todos los pueblos canarios, era Maspalomas un típico grupo de viviendas labriegas en torno a la casa señorial del Condado, la del Mayordomo, la Ermita y la Era, además de algunas tiendas y la Fonda; pueblecito que se complementa con numerosas viviendas de arquitectura tradicional canaria esparcidas por todo el territorio, salpicando de color los terrenos de cultivo, primero de plataneras y árboles frutales, después de labranza (principalmente de cereales) que dan paso a la aparcería tomatera, sin menoscabar los inmensos espacios baldíos, dedicados al pastoreo. Después vendría la industria turística, pero ese es un asunto del que no nos ocuparemos por el momento

Los barrios aledaños a Maspalomas y que formaban parte de un mismo conjunto eran: El Lomo, Buenavista, El Charco y otros que con el tiempo adquirieron personalidad y topónimo propio con las Cuarterías construidas para acoger a las familias aparceras llegadas desde distintos puntos de la isla.


Al que sí le podemos poner día y hora de nacimiento es al Poblado de San Fernando, que se inaugura el 1º de marzo de 1961 y fue precisamente ese día en que nace el topónimo y el núcleo poblacional y geográfico de “San Fernando de Maspalomas”. Poblado de una gran belleza plástica, de la que ahora mismo no queda ningún vestigio, y topónimo que, poco a poco, ha ido acaparando terrenos, espacios y volúmenes de tal forma, que ha relegado a un segundo término el de “Maspalomas”, que ha venido a ser usado, usurpado y utilizado para nominar a la zona turística que, nace un par de años después (1964); todo ello, para confusión de propios y forasteros.

Este poblado, llamado en algunas ocasiones como “poblado antiguo”, tuvo una plaza central que le daba vida y ambiente de convivencia vecinal, hoy en día obviada, ninguneada y maltratada hasta el insulto. Esta plaza abarcó en su día, con frontis a la plaza central: las Oficinas Municipales del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana –que por primera vez se descentralizaban de Tunte-; La Tienda; el Correo; La primera Farmacia y la Casa del Guarda Jurado (dónde había una tiendita de golosinas y terraza de  Futbolines)  que hacía de centro de reunión de toda la “pollería”. Si a esto añadimos: la Iglesia y la Escuela que también hacía de Club de Jóvenes o de lugar de encuentro y ocio de todos los vecinos, fue el Poblado de San Fernando el epicentro, el centro neurálgico administrativo, social y religioso de toda la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana.

La iniciativa de este Poblado fue del condado de la Vega Grande de Guadalupe al fin de facilitar la calidad de vida de sus empleados en la labranza, las plataneras y la aparcería. Este poblado, diseñado hasta el último detalle en el atelier del arquitecto Manuel de la Peña Suárez, significó en su época un revulsivo en la arquitectura a nivel nacional y es que, alejándose del concepto rural y urbano, Manuel de la Peña concibe un original damero de manzanas de cuatro viviendas terreras cada una (sesenta y cuatro en total)  del que resulta un conjunto bello y armónico en el que, como en casi toda su obra, “creó arquitectura canaria contemporánea”, a decir de los especialistas en su trayectoria.

La Plaza central del Poblado, singular y original como toda la obra de Manuel de la Peña, consistía en un empedrado de canto rodado (ahora mismo sepultado bajo losetas de granito), decorado con dibujos circulares, logrados con piedra volcánica de color negras y rojizas.

Cuando hablábamos de un diseño hasta el último detalle, veníamos en decir que en lo referente a la Iglesia, estaban diseñados de manera personalizada cada uno de sus elementos como es el caso de la Pila Bautismal; el Sagrario “Ego Sum” (desaparecido); el Vía Crucis, incrustado en la pared y con vistas al interior y exterior de la Iglesia (desaparecido entre los escombros, cuando se derrumbó); los bancos de los feligreses; rejerías metálicas de aros de 14 cms. para la puerta del Baptisterio y frontis del altar; y la no menos original y modernísima espadaña; todo ello creado por la mano y el lápiz o rotring de Manuel de la Peña.

Esto y mucho más, incluido el sentimiento y patrimonio de todos los maspalomeros, se fue al traste aquel día en que el tractor arrasó por Iglesia Parroquial –Cruz de la fachada incluída)-; y los católicos y los que no; los devotos y practicantes y los que no, quedamos ese día algo huérfanos.
 
Todos podemos apreciar como los pueblos y barrios grancanarios y, por supuesto, los del Municipio de San Bartolomé de Tirajana, gozan de sus placitas coquetas y bellamente decoradas y tratadas para goce y disfrute de sus vecinos, principalmente de sus niños y jóvenes y, por supuesto de sus mayores.

El Poblado de San Fernando, a día de hoy, se encuentra en el limbo del olvido y el ninguneo, no en vano el firme del solar dónde estaba ubicada la Iglesia es un derretido de cemento, realizado por los propios vecinos y no en vano también son ellos mismos los que plantan, podan, riegan y cuidan con todo esmero las plantas de los parterres de la pseudoplaza principal y la plazoleta de acceso a la calle central, así como los parterres del perímetro del pueblo.

Desamparo y/o connivencia oficial que ha hecho que, con la ley en mano del albedrío de cada cual, se haya convertido este fiel reflejo de la arquitectura canaria de vanguardia, en una exposición al aire libre del despropósito, el descontrol y, en muchos casos, del mal gusto.
Curiosamente los vecinos de San Fernando ejercían hace diecinueve años una “desobediencia civil”, término tan de moda últimamente con el tema de los referéndum y los plebiscitos, al no acatar e ignorar el famosete Decreto de Alcaldía de 4 de diciembre de 1995, que conminaba a moradores o inquilinos de las viviendas al desalojo inmediato del inmueble, concediendo para ello un plazo de veinticuatro -24- horas; previniendo a los afectados  que, transcurrido dicho plazo sin haberse cumplimentado la orden, se daría conocimiento a la autoridad judicial competente a los efectos oportunos. Los motivos: la incoación de un expediente administrativo sobre declaración de ruina.

¿Qué pudo pasar por la cabeza de los que rumiaron esta decisión, dándoles veinticuatro horas para desalojar una vivienda, a sesenta y cuatro familias, después de treinta y cinco años viviendo en ella?. ¿Dónde se supone que iban a vivir y pernoctar sesenta y cuatro familias pasadas aquellas 24 horas?. A partir de ahí, lo que sí decidieron los vecinos por si mismo fue que los más las echaran al suelo y las rehicieron debidamente, los menos las remendaron como pudieron y sus medios económicos  se lo permitieron y unos pocos conviven actualmente con su vivienda apuntalada con pilares metálicos.

Como a perro flaco, todo son pulgas, más o menos un año después, la Iglesia de San Fernando y sus anexos: la Sacristía y lo que en su día fue Escuela, Club de Jóvenes y finalmente Centro Parroquial, fue destruida (derribada por un inmenso tractor amarillo) el 21 de octubre de 1996; supuestamente debido a que un par de plaquetas de yeso, de 20x20, del falsotecho de la nave central de la Iglesia se movieron de lugar, después de treinta y cinco años sin haberse intervenido en ella.
 
Se echó en falta la presencia ese veintiuno de octubre de algún representante político o eclesiástico en San Fernando, lo que si no faltó fue el llanto, desconsuelo e incredulidad de los vecinos que vieron cómo se arrasaba sin ningún tipo de contemplación por la historia más reciente (treinta y cinco años de transición social, política y económica de España, de Canarias y, por supuesto del Poblado de San Fernando). Y lo que es más grave, a día de hoy, el solar de la Iglesia y la Plaza central del pueblo permanecen  en el mismo estado de abandono y desidia, dieciocho -18- años después.

Aún se está esperando el desagravio por parte de quien corresponda por aquella fechoría (o medidas desacertadas) del pasado, que tendría que determinarse por la construcción de una plaza digna y en condiciones y tratar al Poblado de San Fernando con el respeto que se merece por el papel que jugó en un momento de la historia de este Municipio y porque sí, porque sus habitantes son unos contribuyentes como los de cualquier otro pueblo o barrio de este Municipio, de esta Isla.


domingo, 5 de octubre de 2014

PARA CELEBRAR (¿-?) LAS 20.000 VISITAS AL BLOG

No "me" se ocurre otra forma de celebrar mis 20.000 visitas al Blog. Lo siento si hiero la sensibilidad de alguien... hasta es posible que sea con intención. 

Gracias por el seguimiento que hacen de este Blog. Un abrazo a tod@s y prometo más y mejor para las próximas 20.000.



jueves, 2 de octubre de 2014

MÓNICA NARANJO, EN MASPALOMAS, HACE 16 AÑOS.

 

Dieciséis añitos ya que estuvo Mónica Naranjo en el Carnaval de Maspalomas. Era la edición de 1998 y el Carnaval estaba dedicado al mundo del Circo. Recordamos muchas anécdotas al respecto, algunas de ellas relacionadas con los dos Clubs de Fans que habían en las islas (Tenerife y Gran Canaria) y que querían tener lugares provilegiados en la Gala.

 

 

Y es que se trataba de la Gala de la Elección de la Reina del Carnaval y no un concierto, cosa que muchos no llegaron a entender, entre ellos algunos medios de comunicación que desproticaban el que sólo cantara cuatro temas y en playback, cuando de todos es sabido que cuando un espectáculo se retransmite en directo, sobre todo si es una Gala de Carnaval y se desea tener el máximo de garantías, las actuaciones tienen que ser en playback, o al menos, en un gran porcentaje.

 

Respecto a Mónica Naranjo decir que brilló tal y como se lo esperaba un Yumbo a reventar y, aunque ya se vislumbraba la diva en que iba a convertirse en breve, fué en todo momento muy gentil y tremendamente simpática  para con la organización y los fans que se le acercaron.

 

















martes, 30 de septiembre de 2014

EL LIBRO DEL CONDADO COMPLEMENTA LA HISTORIA GRANCANARIA

Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural

Como agua de mayo viene el Libro “El Condado de la Vega Grande de Guadalupe” para los amantes de la historia de Canarias, de Gran Canaria, de sus ciudades y muchos de sus pueblos en general y, en lo que nos ocupa, para Maspalomas en particular.



El trabajo de investigación de los profesores de Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Manuel Lobo Cabrera y Fernando Bruquetas de Castro, va mucho más allá de lo que muchos pudiéramos imaginar o esperar, y aporta un interesantísimo abanico de datos y documentos históricos e historiográficos en los que se constata definitivamente que la historia del Condado es una herramienta imprescindible para entender Canarias y Gran Canaria. Porque si trascendente ha sido la aportación de esta familia a partir de la mitad del siglo pasado, no menos importante es la contribución que han aportado desde la época de la conquista castellana hasta nuestros días (más de cinco siglos) en muchos aspectos, cuál de ellos más fructífero: en el Histórico, el Arte y la Cultural, en los distintos ciclos de la Economía canaria, en Mecenazgos de toda índole, en dotación de infraestructuras de Obras Públicas, Sociales y Religiosas, etc.; sin olvidarnos de la Política, ya que, a lo largo de siglos, miembros de la familia Castillo y por ende, del Condado de la Vega Grande de Guadalupe, han participado activamente en todas las instituciones políticas y sociales de Gran Canaria.

El acto de presentación del Libro, en el Gabinete Literario, contó con una extensa introducción a cargo del Bibliotecario del Museo Canario y miembro de la Real Academia Canaria de Bellas Artes, Juan Ramón Gómez-Pamo, que desglosó los contenidos del libro y glosó los personajes de los dos autores y del noveno Conde de la Vega Grande de Guadalupe, el Excmo. Sr. Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, presente en el acto y presidiendo la mesa junto a Francisco Rubio Royo, primer rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

En sus intervenciones, los autores del libro,  vinieron en destacar lo perplejos que se quedaron al constatar los importantísimos contenidos del muy bien custodiado archivo condal y, sobre todo, gratamente sorprendidos por descubrir la calidad humana, cercanía, campechanía y sencillez que encontraron en la persona de Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna: El Conde.

Don Alejandro en su intervención, reconoció la labor de toda su familia a lo largo de toda la historia, mostró su enorme satisfacción por ser testigo de la consecución del proyecto hecho libro que se presentaba  y tuvo palabras de agradecimiento para los autores y para los amigos y público en general que abarrotaba el exquisito Salón dorado del más que centenario Gabinete Literario que sin duda alguna vivió en sus dependencias algunas de las páginas del libro que se presentaba.

Como agua de mayo viene el Libro “El Condado de la Vega Grande de Guadalupe” para los amantes de la historia de Canarias, de Gran Canaria, de sus ciudades y muchos de sus pueblos en general y, en lo que nos ocupa, para Maspalomas en particular, no en vano el Condado de la Vega Grande de Guadalupe y la familia Castillo han sido los verdaderos artífices de la iniciativa que convirtió hace cincuenta años, unas tierras de labradío en la realidad de un gran complejo turístico considerado como de los mejores, si no el mejor, de toda España y modelo de referencia para muchos destinos turísticos del mundo.

Entendemos que es inabarcable tanta historia y tanto legado en un solo libro y quizá se necesiten hasta un par de documentos más para que quede mínimamente reflejada la repercusión del Condado en la historia e historiografía del pueblo grancanario; de la misma manera que echamos en falta muchas aportaciones, actuaciones e intervenciones en Maspalomas, me imagino que también lo harán los entendidos en las historias de Telde, Arucas, Gáldar, Arguineguín, Juan Grande, etc.

El pueblo grancanario debe y tiene que conocer el inmenso legado en obras públicas y sociales que plagan por ejemplo el sur de la isla. Sin ir más lejos: los tres poblados sociales construidos en los años sesenta en Juan Grande, Maspalomas y El Pajar; los pormenores del Concurso de Ideas de Maspalomas Costa Canaria, la construcción de las dos primeras infraestructuras de la zona turística: el Restaurante “La Rotonda” y Bungalows “Los Caracoles”; la construcción del primer hotel, el “Maspalomas Oasis”; el primer Parque temático de España: el “Sioux City”; el Aeroclub de Berriel; el Templo Ecuménico; el Centro Helioterápico Canario –el primer SPA de España-; el Aeroclub de Berriel; el Campo de Golf de Maspalomas; la edición de la Revista “Maspalomas Costa Canaria”; la institución del Premio “El Guanche de Oro”; la Guardería "Los Dados"; La “Casa-Cuartel de la Guardia Civil” de Maspalomas, etc.

No faltará quien diga que no está todo dicho y sacará a relucir esos tabúes que muchos tienen sobre esta ilustre familia y sus antepasados; para rebatir esto, que forma parte de mucha leyenda urbana que circula por ahí, considero que también hace falta otro documento.

Lo dicho, inabarcable de todo punto tanto contenido en un documento en el que se intenta repasar y condensar cinco siglos de la historia grancanaria y de dieciséis generaciones de una familia de tan alto y rancio abolengo.