viernes, 22 de mayo de 2015

50 AÑOS DE FIESTAS PATRONALES EN MASPALOMAS.

Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.

En el primer Programa de Fiestas impreso, de 1965, ya figuraba un texto en inglés.




Se conmemora este año 2015, el 50 aniversario de las Fiestas Patronales de Maspalomas, en honor a San Fernando. Esto es teniendo en cuenta el primer programa de Fiestas, una modesta cuartilla, impresa a una sola cara.

Pero, eso, sí con un párrafo en inglés. Curiosamente, a tan sólo un año de inaugurarse las primeras instalaciones turísticas en San Agustín y siete meses antes de inaugurarse el primer hotel, el Folías, ya el programa venía con un texto en inglés: “May 30 th a nice holiday in Maspalomas for the day of San Fernando”; escueto, pero un gran referente hoy en día, pués desde ya se vislumbraba la vocación hospitalaria y turística del pueblo de Maspalomas y su gente.

Hay que decir que, en Maspalomas, se celebraban fiestas desde tiempos inmemoriales. Según informantes ya desaparecidos, consistían tan sólo en sacar los santos a la Era, frente a la Ermita de San Fernando y poco más; alguna carrera pedestre entre los mayores del lugar y, según comentan vecinos del pueblo de Berriel, llegaron a ver Luchadas frente la Ermita y, sin más terrero que el propio empedrado de la era. Por supuesto, ni hablar de tirar voladores en las inmediaciones de la era y la gañanía, por peligro de incendio en los pastos y cosechas de la labranza.

En aquellas fiestas de hace 50 años, los eran actos de lo más sencillos y elementales, se programaban en tan sólo dos días, el 29 y 30 de mayo: Rosario cantado, Misa armonizada, Carreras de Cintas en bicicleta, Carreras pedestres, un partido de Fútbol y una velada de Boxeo.

Ya en 1967, se puso una pica en Flandes y se innovó con dos actos: Engalanamiento y embanderado de calles y Paseo y Música. Lo del “paseo y música” era al mismo tiempo una fuente de ingresos para la organización, pues, por cada “disco dedicado” que encargaras, tenías que aportar cinco duros; la dedicatoria y la canción llegaba a todos los rincones del pueblo mediante un amplificador, un tendido de cables y bocinas instaladas en puntos estratégicos y, por llegar, nos llegaba también a través de las bocinas, la Diana Floreada el día de la Fiesta principal.

A partir de la inauguración del Poblado de San Fernando y del auge de la aparcería, la fiesta adquiere otra dimensión…, pués coincidía con el fín de la zafra y, servían de despedida de los aparceros, que volvían a sus pueblos de origen a pasar el verano. 
 
Ya en estas fiestas de la “era moderna”, cómo se celebraban lejos de la Era y, todo hay que decirlo, la cosecha no era como para subirse por las paredes, nos podíamos permitir el lujo de exhibiciones pirotécnicas y, como las patrocinaba el Condado de la Vega Grande, su encargado, José Antonio Borrego, con la factura del fueguista en la mano, contaba los voladores –uno a uno-, por ver si le cuadraba.

Al ser San Fernando, (en otros tiempos), patrón de la Juventud española en general y, de la nacional-sindicalista en particular; en Maspalomas se daban cita cada 30 de mayo organizaciones de la OJE de casi toda la isla, además de las del propio pueblo de Maspalomas. Se organizaban desfiles ante el santo después de la Procesión y, en la puerta de la Iglesia, tenía lugar la entrega de diplomas, condecoraciones y la solemne Renovación de Promesas. Incluso la Diana Floreada por el pueblo llegó a hacerse con Bandas de Cornetas y Tambores.

Bueno, con el tiempo y obvias evoluciones se van quedando por camino eventos que se descolgaban por sí solos y que no se echan a menos y otros que aún añoramos todos, por contar los más sencillos: Los “Papagüebos” y el Toro de fuego.

En cuanto se reúnen un grupo de maspalomeros de la época, inevitable comentar de cuando extendíamos las “tongas” de picón que dejaba el camión, por las calles del poblado de San Fernando; todo sea dicho, para fastidio de las chicas que, con los pedruscos del picón se le pelaban los tacones de los zapatos. (Algunas llegaban a la Iglesia con cholas y los zapatos en una bolsa).

Atrás queda por ejemplo: las famosas Tiradas de soga entre Maspalomas y el Tablero y, el secretismo que existía entre los dos pueblos por ver qué equipo se hacía con los barqueros más fornidos de Las Burras, para que les hiciera de refuerzo en el equipo. ¿El premio? Una caja de botellines de cerveza.


Ya se borran en el recuerdo las populares Peleas de Carneros, que se eliminan de la programación a partir de cuándo dos carneros prefirieron hacerse el amor y no la guerra. Y las Peleas de Gallos, organizadas por un aficionado acérrimo: Salvadorito, guarda jurado de las fincas del conde. 

Y las Carreras de Caballos que, para asombro de los lugareños, invadían el pueblo multitud de aficionados de la ciudad de Telde. Espectaculares las Tiradas al Plato, que llegaron a congregar en alguna ocasión hasta ciento cincuenta escopetas, por lo que llegó a plantearse a la construcción de un campo de tiro; incluso con propuestas de una espaciosa zona entre El Lomo de Maspalomas y la Degollada de la Yegua.

Era de prestigio insular el Torneo de fútbol de San Fernando que nace por principio de los años 70 y el trofeo en disputa era donado por el cura del pueblo: Don Manuel Montesdeoca Hernández. Y, pioneras en su género y modalidad, las “24 horas de Fútbol-Sala”, por las que desfilaron los mejores equipos de la isla grancanaria.

No podemos terminar esta columna sin nombrar a aquellos a los que se les debe, en gran manera, la organización de aquellas fiestas de principio de la década de los sesenta: Antoñito Pérez, Alfredito Sánchez; Rafael Rodríguez Perera; Antonio Miranda Pérez; Enrique Rodríguez (Enrique Falange); Juan Sánchez; Juan Franco López; Roberto Quiroga; Pepe Alemán; Maestro Lorenzo;

Y los que cogieron el testigo años después: Antonio Martín Falcón; Juana Delgado Pérez; Sebastián Ravelo Gutiérrez; Pino y Chana Franco; Carmelo Fabelo; Juan D. Afonso; Gerardo Perera; Francisco Santiago León y tantos y tantos otros.

Terminamos fardando de algo que se consideraba insólito por aquellas épocas e incluso en las fechas de hoy en día. En Maspalomas, aún en fechas contemporáneas con el Antiguo Régimen, la presidencia de las Fiestas era elegida mediante votación popular. Tanto es así que se llegó a insertar anuncios publicitarios en prensa escrita -de los de pago- comunicando al pueblo la reunión que iba a tener lugar, con el siguiente orden del día: 1º: dar cuenta del Estado de cuentas de las Fiestas del año anterior. Y, 2º: elegir al Presidente y Comisión de Fiestas del próximo año.

Mucho hay que hablar y tratar sobre el tema; cincuenta años da para mucho y, de la época reciente, la de la era digital, tiempo habrá de contarla.

lunes, 11 de mayo de 2015

EL AVIÓN DOUGLAS DE BERRIEL

Artículo publicado por el periódico “La Provincia” el lunes, día 11 de mayo de 2015.

 

Por Pedro José Franco López

Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.

 

El logo municipal de promoción turística de Maspalomas Costa Canaria, está que ni mandado a encargar para lucir en la silueta de este avión.

Nos da la bienvenida a Maspalomas y es el primer golpe de efecto que encuentran los turistas al llegar; y cuando regresan a su país de origen les dice: ¡Gracias por su visita -hasta luego!; y es la última imagen que se llevan en su retina de aquel lugar paradisiaco en el que estuvieron de vacaciones (la imagen de un mamotreto inmenso rayando la podredumbre) y ejemplo manifiesto de abandono y desidia; está en el lugar más idóneo para ello y se trata del avión de hélices Douglas DC-7C, al que popularmente conocemos como “el avión del aeroclub”.


Historia del Douglas DC-7C.


El avión del Aeroclub, el Douglas DC-7C Seven Seas EC-BBT (c/n 45553; l/n 1038), fue el último construido de esta serie (se fabricaron cerca de 350 de este tipo de avión de hélice) y el 4 de Noviembre de 1958 se entregó a la compañía Swissair, matriculado HB-IBP y bautizado con el nombre de  “Schwyz“.
La compañía suiza los destino a las rutas sin escalas a Estados Unidos. Tres años más tarde, en Noviembre de 1961 fue vendido a Scandinavian Airlines Service (SAS), matriculado SE-CCH, y bautizado como Erik Viking, pero nunca entro en servicio. En septiembre del mismo año fue vendido a Japan Air Lines (JAL) y adquirió la matricula JA6306, siendo bautizado como “City of Hong Kong”. JAL lo destinó a las rutas Tokio – San Francisco y/o Tokio – Los Angeles, siempre vía Honolulu.


EL DC-7 finalmente fue vendido a Spantax en agosto de 1965, matriculado en España como EC-BBT. Spantax lo destinó a rutas de medio alcance, uniendo Madrid y las Islas Canarias, y a otras más largas, uniendo los países nórdicos con las Islas baleares o las Islas Canarias.

El avión permaneció en activo hasta diciembre de 1976 y en marzo de 1978 se le dio de baja. Finalmente fue donado por Spantax para ser preservado por su denso historial, al  Real Aero-Club de Gran Canaria (el de Berriel-Maspalomas), en marzo de 1979.

Por si alguien se pregunta cómo y de qué manera llegó este avión hasta Berriel, comentar que, según hemos averiguado, no fue tarea fácil (alguien narra que fue toda una odisea). Para empezar, le quitaron los cuatro motores para agilizar el peso en su transporte marítimo; lo llevan hasta la playa de la Base Aérea de Gando y lo dotan de unos enormes flotadores en los planos y alas y en la mayor parte del fuselaje y lo remolcan hasta el Aero-Club y, una vez allí es trasladado hasta dónde hoy está para, supuestamente, convertirlo en un motivo escultórico, a la vez que homenajear a esta joya de la historia de la aviación comercial.
  
El famoso Douglas lleva en Berriel-Maspalomas unos 36 años y durante muchos años sirvió de soporte publicitario, la última que se recuerda es la de una famosa marca de cigarrillos; a continuación se apoderaron de él los graffiteros para, finalmente ser pintado de varios colores que lo llevaron desde el azul, hasta el horrible color rojizo actual, convertida ya en una oda a la dejadez y la desidia, por su aspecto cochambroso y antiestético. Aprovechamos aquí para agradecer al amigo de Facebook Don José García Habas, las fotos que nos deja de su interior que, como podemos comprobar, a pesar de su deteriorado estado, goza de cierto hechizo romántico.

Hablando del eco de este asunto en las redes sociales, cabe destacar las preguntas que se hacen algunos sobre cómo es posible  que al ser dueño del avión una institución aeronáutica, no conserve y cuide su legado y patrimonio que, supuestamente para eso se le donó en su día.


Fórmulas para su conservación.

Apostamos sin riesgo a equivocarnos que más de uno ya ha pensado en tirar por la calle de en medio y, a lo fácil y más cómodo, erradicar el problema echándole un tractor encima y desescombrar la zona en dos días. Cuando hablamos de su estado y mala imagen, abogamos por su recuperación para convertirlo en homenaje respetuoso a su trayectoria y motivo escultórico con atractivo para los que entren y salgan de la principal zona turística de España: Maspalomas Costa Canaria.

Puesto a pensar (pido perdón por ello), se nos ocurre que podría ser el propio Real Aeroclub de Gran Canaria el que apadrine la iniciativa de restauración y conservación del Douglas DC-7C y, hasta pudiera llevar en su diseño de ilustración su propio logo o escudo que, mira por dónde, coincide exactamente con el del conocidísimo Restaurante de aquella zona. De todas las maneras, el logo municipal de promoción turística de Maspalomas Costa Canaria, está que ni mandado a encargar para lucir en la silueta este avión.

Sabemos también que esto va a llevar un serio coste en limpieza, acondicionamiento, ennoblecer el interior, raspar, pulir, sellar acceso por puertas y ventanas, etc.; todo ello, además del diseño y coordinación de los trabajos. También es cierto que, a poco que rasquemos, nos encontraremos con instituciones de toda índole y ámbito que se han gastado auténticos dinerales en iniciativas y florituras mucho más inútiles e inverosímiles.

Con una buena gestión, no sería de extrañar que una empresa dedicada a Pinturas y Decoración facilitara el material con una contraprestación publicitaria y, respecto al coste que supondría la mano de obra, nos mojamos también en apostar que, si se cuenta con ellos, estarían dispuestos a batir el cobre los hombres, mujeres, jóvenes y niños del Camping de Berriel que son los verdaderos sufridores día a día de este engendro de desagradable impacto visual.

Finalmente, recurrimos también a la aportación de un usuario de las redes sociales que define su visión del asunto con el fragmento de un verso de Beto Aveiga, poeta ecuatoriano: 

Pobre pájaro herido despojado de anhelos; pues tocando las nubes lo arrojaron al suelo. Él aún siente dolor, aún no encuentra consuelo, va extrañando su nido... y soñando su cielo”.