LA SOLERA DEL CARNAVAL DE MASPALOMAS.
Por Pedro J. Franco López
LA SOLERA DEL CARNAVAL DE MASPALOMAS.
Por Pedro J. Franco López
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A poco que se continúe con la dinámica de los últimos
tiempos, en que se ha hecho especial hincapié en lograr un Carnaval
diferenciador y exclusivo, que lo distinga del resto, dotándolo de ciertas
especificidades propias, ya se tiene sobre la mesa los argumentos precisos para
iniciar el proceso necesario a los efectos de que se le reconozca la categoría
de Carnaval de Interés Turístico, previo al reconocimiento Nacional e
Internacional; esa es la meta que hay que conseguir y, hacia ella deberían
encaminarse el estudiado esmero y cuidado en la programación, organización y
difusión de las ediciones próximas.
Evidentemente, los méritos a exaltar no sólo serían los
logros y buen hacer de los últimos tiempos, sino que habría que complementarse
con el bagaje adquirido durante sus casi cuarenta años de andadura.
La solera vendría dada poniendo en valor los
precedentes del Carnaval tradicional común a todos los pueblos y aldeas del
municipio de San Bartolomé de Tirajana, desde tiempos inmemoriales y, habría
que darle valor, reconocimiento y la difusión precisa a aquella hazaña de 1974, en que se celebraron unas “Fiestas de Invierno”, (el antiguo
Carnaval) en la época en que éste estaba prohibido por el Régimen político de
entonces; iniciativa pionera en la isla de Gran Canaria, ya que en Las Palmas
de Gran Canaria, el primer Carnaval (aquel que arrancó desde la Isleta) se
celebró en 1977.
También se tendría que hacerse especial referencia a
los Bailes de Carnaval en la "Sociedad
de Pedro Vega" del Tablero de Maspalomas, dónde con la vista gorda de
la autoridad, se daban cita durante los 60 y 70 del siglo pasado las Máscaras
de todo el suroeste de la isla y algunos grupos organizados de Parrandas de Mascaritas.
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Por supuesto que habría que dejar constancia en ese "Expediente" la exclusividad del Carnaval de Maspalomas del acto más
trasgresor de todo el Carnaval canario: el Rescate de la Sardina; que, a poco de
iniciarse su andadura, por ahora se
cumplen treinta años, se convirtió en toda una explosión popular, incoherente, irrespetuosa,
descorsetada, trasgresora y…, libre; que al fín y al cabo son todos
sinónimos de: Carnaval.
Se tendría también que hacer especial hincapié, porque
nunca va a quedar suficientemente dicho, que el Carnaval de Maspalomas fué
pionero absoluto de aquellas míticas Galas de Elección de Miss Traveskarnatival; convirtiéndose aquella legendaria
iniciativa, plagada de esplendor, osadía y morbo en un gran gesto de
atrevimiento, de valentía, y de inequívoca tolerancia y, dónde se empezó a
constatar hasta dónde podía llegar el grado de tolerancia y respeto del pueblo y
la gente de Maspalomas.
Iniciativa aquella que, una vez que la hiciera suya el
Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, reconvirtiéndola en la incuestionable Gala Drag, goza del reconocimiento
internacional y, que forman parte de la programación de, prácticamente, todos
los Carnavales del Archipiélago Canario y de algunas de sus fiestas populares.
También le da un valor inequívoco al Carnaval de
Maspalomas aquella iniciativa de 1996, propuesta por la Asociación "Amigos
de Maspalomas" y que fue la de instaurar la fiesta del Martes de Carnaval
(Homenaje al Carnaval Tradicional
Canario y a la Mascarita Popular), en un intento de devolver al pueblo,
parte del patrimonio que el modernismo y el cosmopolitivismo habían
eclipsado; intentando lograr, en la medida de lo posible, el estado más puro
del Carnaval, sin ningún tic, adulterado ni comercializado.
Es patrimonio exclusivo del Carnaval de Maspalomas
también la Lectura del Testamento de la
Sardina, que suele ser un texto pronunciado por un personaje popular o
famoso, cargado de comentarios y referencias jocosas, irónicas y humorísticas, puestos
en boca de la sardina, claro está.
Y, finalmente, caso que se emprenda el proceso de
solicitud de nominación de "Carnaval
de Interés Turístico" quedaría incompleto si no se "desenquista" de una vez por
todas el homenaje a todos aquellos hombres y mujeres que, durante tantos años
le echaron agallas y ganas, con más voluntad e ilusión que medios materiales y
económicos y pusieron en marcha el ya, imparable, Carnaval de Maspalomas.
Existe una gran nómina, tanto de Políticos o cargos públicos, como de
Empresarios, Funcionarios, representantes de Colectivos Sociales y Culturales
y, sobretodo de Voluntarios y Voluntarias que, sin ellos, nada o casi nada
hubiera sido posible; a muchos y muchas les llegará a título póstumo, de ahí la
necesidad de que se haga a la mayor brevedad.
Por supuesto que para culminar esa Propuesta hay que
dar mención al desarrollo contemporáneo del Carnaval, al de hoy en día, desgranado
en diez intensos días, que tanta capacidad de convocatoria y tanta "clientela" fiel tiene a nivel
local, insular e internacional; quizá excesivamente encorsetado y previsible,
pero que de vez en cuando nos sorprende con actos como el del "Carnaval en la Playa" que,
aunque el disfraz (y hasta la ropa) brilla por su ausencia, no deja de ser tremendamente
divertido y participativo, a la vez que le da ese toque diferenciador que
siempre se ha pretendido para el Carnaval de Maspalomas.
Lo dicho, desde las referencias históricas y antiguas,
hasta las de la más rabiosa innovación y actualidad, el Carnaval de Maspalomas
cuenta ya con los ingredientes necesarios para, que de una vez por todas,
despunte y se convierta en un reconocido evento de reconocimiento internacional, pero para llegar hasta ahí, primero habría que creérselo y proclamarlo Bien de Interés Local, ya luego vendría el regional y, por fín el reconocimiento nacional, que nos pondría en la antesala del reconocimiento definitivo de Carnaval de Interés Turístico Internacional.













