Por Pedro José Franco López.
LOS GRUPOS
En
un pueblo tan aislado como históricamente fue Maspalomas, las relaciones
sociales eran muy frecuentes e intensas en el marco de la familia, de la
amistad y de la solidaridad vecinal, sentires profundamente arraigados entre
sus gentes.
En
este escenario social, cualquier hecho o acontecimiento era motivo para la
visita, la reunión o la tertulia. Tras la dura tarea de la labranza, los
hombres dedican un rato a la tertulia y el esparcimiento. Pero la mujer debía
proseguir las tareas cotidianas de la casa y el cuidado de los hijos, aunque
siempre encontraba pretexto para iniciar la charla y la conversación más
animada.
Este
sistema de relaciones sociales, reducido a un pequeño marco vecinal, nos depara
también las típicas fotos de parentesco, de grupos de amigos, de diversión o de
parranda y de las rondas de copas en el bar, apreciadas reliquias de otro
tiempo, porque, después, el cambio desde una sencilla sociedad agraria a la
actual sociedad de servicios modificó sustancialmente los hábitos, las costumbres
y también los antiguos valores sociales.
Y
es que el paso acelerado de una colectividad agraria a una sociedad de servicios
dio lugar a profundas alteraciones en la sociedad y en la familia. En breve
tiempo, el núcleo de Maspalomas adquirió un desarrollo que cambió totalmente su
anterior estampa.




