miércoles, 1 de abril de 2020

(10 de 17).- LOS NIÑOS


Por Pedro José Franco López.

 

LOS NIÑOS

 


Seguramente, es en las fotos de los niños en las que mejor se aprecian la espontaneidad, la simpatía y la humildad de la gente del pueblo de Maspalomas. Niños que sabían hacer los juguetes más imaginativos, compensando los que no podían tener por las acusadas carencias del presupuesto familiar.

Niñas que dominaban el salto de la soga y que conocían infinidad de canciones infantiles. Noches de Reyes llenas de magia e ilusión, a principio de los años sesenta del s.XX, satisfechas por los americanos de la NASA.

Y en las fotos de la escuela, a la que los pequeños acudían con su uniforme o su babi siempre inmaculado, se palpa la pulcritud y la dedicación de la madre maspalomera. La primera escuela se estableció en los años cincuenta y se dice que antes no se quiso abrir para que la gente no dejara el trabajo de las plataneras.

Por aquella primera escuela pasaron grandes y recordados maestros, aunque alguno llego a penar a los niños a estar de rodillas en medio de una carretera por la que, obviamente, no transitaban vehículos. Juegos infantiles, escenas familiares, miradas de niños, en fin, aires de alegría e ilusión.

(9 de 17).- LOS TRABAJOS DEL CAMPO


Por Pedro José Franco López.

 

LOS TRABAJOS DEL CAMPO


La Pesca, el Pastoreo y la Agricultura tradicional fueron los recursos ancestrales del pueblo de Maspalomas, que constituían un gran latifundio. El ganado, el beletén, el queso recién hecho, el suero con gofio, representan hoy resonancias de viejas formas de vida.
 
Aún permanece en el recuerdo de muchos maspalomeros la estampa de las mujeres aventando el trigo, como también la imagen de los caballos trillando en la Era. Los campos plantados de papas, los trigales, los cultivos hortícolas de autoconsumo forman parte de un pasado de siglos en la comarca.

Después se extendieron los monocultivos de exportación, las plataneras y los tomateros, en el ámbito de un régimen feudal de la propiedad de la tierra y de la distribución de la cosecha entre el amo y el aparcero.

A la zafra del tomate del sudeste y sur de Gran Canaria se desplazaban temporalmente numerosos trabajadores de distintos lugares de la isla, albergados en las cuarterías, soportando lamentables condiciones de existencia.Los terrenos se preparaban en verano y la zafra duraba todo el otoño e invierno, con el trabajo de toda la familia, y el criar los hijos en cajas de coñac, como cuna, en medio de los surcos.

El trabajo consistía en despedregar y armar la tierra, sembrar y plantar los "jorcones"; estar al pie del cultivo todas las horas del día y todos los días de la semana. Luego lidiar con el implacable capataz, entregar la cosecha al amo y estar sometido a la racanearía y el abuso del cosechero. En el presente, la actividad turística y de servicios ha desterrado casi enteramente la labranza de la tierra, de la que en Maspalomas sólo quedan escasos y reducidos vestigios.

Son imágenes que aún perviven en la memoria de muchos maspalomeros y que quedan como documento antropológico, cuando el turismo ha barrido las actividades tradicionales de la zona.

martes, 31 de marzo de 2020

(7 de 17).- LOS GRUPOS


Por Pedro José Franco López.

 

LOS GRUPOS




En un pueblo tan aislado como históricamente fue Maspalomas, las relaciones sociales eran muy frecuentes e intensas en el marco de la familia, de la amistad y de la solidaridad vecinal, sentires profundamente arraigados entre sus gentes.

En este escenario social, cualquier hecho o acontecimiento era motivo para la visita, la reunión o la tertulia. Tras la dura tarea de la labranza, los hombres dedican un rato a la tertulia y el esparcimiento. Pero la mujer debía proseguir las tareas cotidianas de la casa y el cuidado de los hijos, aunque siempre encontraba pretexto para iniciar la charla y la conversación más animada.

Este sistema de relaciones sociales, reducido a un pequeño marco vecinal, nos depara también las típicas fotos de parentesco, de grupos de amigos, de diversión o de parranda y de las rondas de copas en el bar, apreciadas reliquias de otro tiempo, porque, después, el cambio desde una sencilla sociedad agraria a la actual sociedad de servicios modificó sustancialmente los hábitos, las costumbres y también los antiguos valores sociales.

Y es que el paso acelerado de una colectividad agraria a una sociedad de servicios dio lugar a profundas alteraciones en la sociedad y en la familia. En breve tiempo, el núcleo de Maspalomas adquirió un desarrollo que cambió totalmente su anterior estampa.