Como introdución, decir que Chano Torres nace en la misma Aldea Blanca, en el seno de una familia humilde dedicada a la aparcería; realizó sus estudios de enseñanza primaria en una de las dos escuelas públicas que habían en el barrio y los estudios de Magisterio en la Escela Universitaria de Formación del Profesorado en Educación General Básica, que culminó en el año 1977.
Tras culminar el servicio militar obligatorio, en 1.980, supera las pruebas de aptitud para ocupar plaza de Administrativo de Administración General en el Iltre. Ayuntamiento de la Villa de San Bartolomé de Tirajana, dónde prestó sus servicios durante cuarenta años, aproximadamente.
Durante todo este tiempo y, desde los nueve años acarició siempre la idea de aprender el oficio de artesano cuchillero, pués cuando acompañaba a su padre, que trabajaba de guardián de noche en la zona turística de Maspalomas, veía como un compañero suyo, en los ratos libres, desmontaba y dibujaba los cabos o mangos de cuchillos que traía de su taller -debía ser artesano en Telde-; los montaba en la hoja, los pulía y efectuaba el arte final del cuchillo.
Esa imagen le acompañó siempre y se trazó el firme propósito de aprender a fabricar aquella entrañable herramienta, indispensable para las labores agrarias, y que más tarde averiguaría que, según algunos historiadores y aunque no existan registros reales sobre ello, el arte de su confección tenía influencia y conexión con la cultura del norte de África.
La obsesión estaba servida, si a esto añadimos que, desde su más tierna edad, contemplaba cómo su abuelo Pedro -Periquito Sánchez, el caminero-, se atravesaba su cuchillo al cinto, desde que se vestía de madrugada hasta la noche en que se acostaba, al igual que lo hicieron su padre y sus tíos.
Aunque no sería hasta el año 1.991 en que aquel sueño se hace realidad, al tropezarse Chano con dos artesanos, dispuestos a compartir sus conocimientos y enseñarle todo lo concerniente a la elaboración del cuchillo canario; aquellos artesanos y hoy sus amigos entrañables, fueron Ramón García y Cástor Castro.
Bueno, hasta aquí la historia que, en más o menos coincidencias, pudiera ser la misma que otros artesanos grancanarios en cualquiera especialidad, pero hay unas especificidades en Chano Torres que son las que, en verdad, nos ha llama poderosamente la atención y que son dignas de mención y conocimiento.
En estos días nos enteramos que, por el área de Artesanía del Cabildo de Fuerteventura, se pone en marcha una novedosa acción formativa, para la difusión, promoción y aprendizaje de los oficios artesanos de la isla, dirigido a jóvenes de edades comprendidos entre 16 y 30 años; cuya finalidad es que reciban una serie de cursos presenciales, impartidos en los talleres de los propios artesanos.
Esta iniciativa, más que loable -ojalá cunda el ejemplo-, a Chano Torres le coge ya de vuelta, pues en Aldea Blanca, desde ya hay dos jóvenes que hacen pinitos en el oficio de la cuchillería, a los que Chano les ha transmitido todo su saber en su propio taller; y no sólo eso, ya tiene apalabrado con el Colegio de Aldea Blanca el personarse en las propias aulas, con toda clase de herramientas al objeto de contribuir a la valoración, protección y transmisión a las futuras generaciones de los conocimientos, técnicas y destrezas asociadas a este oficio.
Técnicas y destrezas que en este caso adquieren doble valor, pues Chano huye de las "mañas" de otros artesanos, para crear las suyas propias; justo esto es lo que este singular artesano quiere transmitir, para que no se pierda, y ahí es dónde radica el valor de la generosidad que le caracteriza.
Como el mismo reconoce siempre fué una persona con inquietudes sociales y de servicio a los demás; así compagina su trabajo en la Administración Local, con la creación de varios colectivos en Aldea Blanca, tales como la Asociación de Vecinos, Comisión de Fiestas, Club de Fultbol, con el desaparecido Club de Lucha Canaria, con el Club de Pensionistas y, forma parte activa en la creación de la Asociación de Artesanos "Tirajanak", con la que participa en diferentes ferias que organiza tanto la propia Asociación como la Fedac.
Chano, nos cuenta que tiene devociones, pasiones y aficiones. A saber: devoción por su familia, especialmente por su nieto Martín, al que hace unos meses le acondicionó un palo de acebuche, para que lo acompañe sus caminatas; punto y aparta merece afición a la Cacería -que lleva inyectada en vena desde crío-; pasión por la artesanía y devoción por la música, no en vano es miembro-fundador del grupo de música popular "Asentaos y Tumbaos", también con sede en Aldea Blanca y que nació en el año 2004.
Este artesano de la cuchillería, que nunca llegó a ejercer de "Maestro de Escuela" y, mira que me lo imagino fácilmente, tiene ahora el empeño de ejercer la pedagogía artesanal y, por qué no, la de su experiencia de vida; en conversación con Chano tienes que acostumbrar el oído a frases nunca escuchadas; él, que tiene en su vida más haberes que debes, nos dice que está muy agradecido a la institución que le dio el pan con que alimentar a su familia durante cuarenta años y, también a los ciudadanos y empresarios que pagaron sus impuestos, para ello; y no ve otra manera de devolver e intentar saldar ese agradecimiento, que enseñando, transmitiendo y legando el bagaje adquirido y sus particulares técnicas a niños y jóvenes, para que sus enseñanzas tenga continuidad o, al menos, queden recogidas en la memoria histórica del sur grancanario; a todo esto, el Iltre. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a través de su Concejalía de Cultura y Patrimonio Histórico, le condecora con el Premio "Raíces/2019", por ahora hace un año aproximadamente.
Joven, relativamente, con tan sólo 60 y pico años, Chano tiene el pensamiento y los valores ancestrales y tradicionales de un bisabuelo centenario, por lo que, como no podía ser de otra manera, respeta con todo rigor la tradición de la artesanía del Cuchillo Canario, a sabiendas de que en su día sirvió de herramienta en el trabajo del campo y labores de los hogares rurales; pero acorde a los nuevos tiempos no deja también de reconocer que, hoy en día, se ha convertido en pieza de coleccionistas y, en objeto del mejor de los obsequios; él por su cuenta, va innovando y ya confecciona cuchillos y utensilios de la cocina profesional, como un set con cuchillo jamonero y afilador, además de cuidadísimos abrecartas dignos del más lujoso despacho de ejecutivo y otros complementos.
De seguir en su empeño el artesano cuchillero Sebastián Torres Sánchez -Chano-, el cuchillo canario, reconocido a nivel internacional y de gran aporte artesanal, artístico e histórico, también será en breve símbolo de identidad del pueblo de Aldea Blanca, al igual que sus míticos Hornos de Cal.











