· Monseñor: don José Mazuelos,
Obispo de Canarias.
·Rvdo. Don Eloy Santiago.
Rector del Templo Ecuménico.
· Don
Alejandro del
Castillo y Benítez de Lugo y doña Alejandra de Vera Calonje. Condes de
la Vega Grande de Guadalupe.
·Don Antonio Morales. Presidente del
Cabildo Insular de Gran Canaria.
· Dignísimas autoridades
eclesiásticas y civiles.
· Estimado don José Dámaso
Trujillo -Pepe Dámaso-.
· Amigos todos.
Muy buenas noches:
Nos convoca el Rector del Templo Ecuménico,
Rvdo. don Eloy Santiago, esta tarde-noche por dos motivos:
· Conmemorar, de manera
testimonial y simbólica, el 50 aniversario de la Inauguración del Templo
Ecuménico "El Salvador".
· Y, para tributar homenaje
póstumo al que fuera su impulsor y mecenas: don Alejandro del Castillo y Bravo
de Laguna -IX Conde de la Vega Grande de Guadalupe.
Durante
este año y hasta enero de 2.022, se va a estar conmemorando el 50 Aniversario
del Templo Ecuménico "El Salvador".
Se iniciaron sus obras en 1969,
culminan en 1971 y queda inaugurado el 21 de enero -también jueves-, en el
marco de las actividades que se organizaron con motivo de la Semana de Oración
por la Unidad de los Cristianos, celebrada del 18 al 25 de enero, en la S.I.
Catedral Basílica de Las Palmas de Gran Canaria.
Aquella
tarde de hace 50 años, a las 17,- horas, se reúnen en este lugar que estamos
hoy: el Obispo de la Diócesis de Canarias Monseñor José Antonio Infantes
Florido, el VIII Conde de la Vega Grande, Don Alejandro del Castillo y del
Castillo y sus hijos Don Alejandro y Don Pedro; el acto lo preside el Cardenal
Johannes Willebrands (Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los
Cristianos y gran promotor del diálogo ecuménico).
Además, les acompañaban el párroco de los pueblos del
Tablero y Maspalomas Rvdo. Manuel Montesdeoca Hernández; el arquitecto Manuel
de la Peña Suárez y los artistas José Abad y Juan Antonio Giraldo, artífices de
la verja de hierro y de las vidrieras del templo, respectivamente.
Por si no fuera poco el simbolismo de la asistencia del
Cardenal Willebrands, también estuvieron presentes aquella tarde los pastores
de las iglesias anglicana, luterana, sueca, finlandesa y alemana y es que aquella
tarde, el
ecumenismo celebraba en Maspalomas una jornada histórica.
Desde el
minuto cero, el Templo Ecuménico "El Salvador", el segundo de toda
Europa y el único en toda España por aquel entonces, resultó ser un edificio de
singular arquitectura y se convierte automáticamente en el icono incuestionable
de Playa del Inglés y en el epicentro de la zona turística Maspalomas Costa
Canaria.
El Templo
Ecuménico de Maspalomas, el segundo de Europa y el único en España; resultó ser
un edificio de singular arquitectura y se convierte automáticamente en el icono
incuestionable de Playa del Inglés y en el epicentro de la zona turística
Maspalomas Costa Canaria.
La
motivación primera para edificar un templo en Playa del Inglés se debía al
“boom” turístico de mitad de la década de los años sesenta del siglo pasado y a
que a Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, le resultaba caótica la
masiva asistencia de fieles a la Iglesia de San Fernando de Maspalomas, que los
fines de semana desbordaba el templo y se extendían por toda la plaza.
Comparte
la idea con el entonces obispo de la Diócesis de Canarias, Monseñor Infantes
Florido y éste aprovecha para poner de manifiesto la necesidad de crear un
centro de carácter ecuménico y, por ende, internacional -como la zona turística
dónde se implantaba; que diera cubertura a los cultos de las diversas
confesiones cristianas de Europa; y a la vez, atendiera la demanda tanto de los
feligreses grancanarios, como la de los que disfrutaban de una estancia
vacacional en nuestra isla, más concretamente en Maspalomas.
Resultó fácil
que se aunaran los criterios entre ambos, el Condado de la Vega Grande aporta
el terreno y asume el coste de la construcción, por lo que se
convierte en el patrocinador absoluto del Templo; asigna el diseño y ejecución
de la obra al arquitecto del proyecto Maspalomas Costa Canaria: Manuel de la
Peña Suárez que será asistido por los aparejadores Ulises Medina y Enrique
Boissier; ofreciéndolo una vez concluido a la Diócesis de Canarias.
Manuel de
la Peña: -gran exponente de la arquitectura moderna del s.XX-. se enfrentaba con un tema
nuevo para él; y es que, como "ecuménico", el Templo había de recoger
una función mística, pero sin que destacara ningún estilo más o menos definido,
ni que prevaleciera o se sugiriera un mayor énfasis para alguna de las
distintas confesiones cristianas.
A decir de arquitectos expertos en la
obra de Manuel de la Peña: "El problema se resolvió con brillantez: la
estructura absidal del templo se desarrolla formando arcos ligeramente
apuntados que se abren rítmicamente buscando la creación de un espacio que
sugiere un ambiente de misticismo. La madera, la piedra y el hierro, toman aquí
las dimensiones del arte actual, no pesan, no abruman ni caen en estrepitosos
extremismos ultramodernos, la vieja y clásica idea de la magna reja de entrada
se traduce en un moderno concepto de cerramiento realzando sin interrupción y
con claridad el diáfano espacio de la nave".
Del Templo
Ecuménico, lo que más llama la atención es su estructura arquitectónica
exterior que se asemeja a una bóveda “abocinada”,
simbolizando una proa de nave invertida, que representa a la Iglesia que conduce a
la plenitud del Reino.
Además, todo el conjunto está plagado de un gran
contenido artístico, simbólico y monumental de gran relieve; así tenemos:
Las Verjas de hierro: Obra del artista José Abad, que
están compuestas por innumerables tubos rotos de un órgano, simbolizando “la armonía
rota de la Iglesia que espera el día de la Unidad”.
El esbelto Monolito
de hierro del atrio: representa “la firmeza y profundidad de la fe en Cristo”.
Las
Vidrieras de Juan Antonio Giraldo: Ésta, la de nave central simboliza "Cristo:
luz y centro del universo". y la de la Capilla católica -a
la derecha-, que la convierte en un magno sagrario: representa "La Cena del Señor".
La Piedra que hace de altar. de 11
toneladas, representa a Cristo según lo definió San Pablo en su Primera
epístola a los Corintios “La roca era Cristo”.

Como
curiosidad, comentar que esta inmensa piedra hubo de ser colocada en el exacto
lugar, antes de iniciarse las obras de la cúpula y, por razones obvias, de lo
contrario no hubiera habido forma de introducirla.
No podemos dejar de mencionar: el magnífico óleo tardobarroco,
de Ntra.
Sra. de El Salvador, que se custodia en la Capilla Católica, (regalo
que le hace al Templo, Monseñor Infantes Florido).
La Cripta. Una de las curiosidades que encierra el Templo
Ecuménico es que en sus sótanos se ubicó en su día una Cripta . Su razón de ser
y estar se debe a la reubicación de un mausoleo que el condado tenía en una
finca de su propiedad en la Vega de San José, frente al Cementerio de Vegueta y
que hubo de ser desmontado durante la reordenación urbanística de aquella parte
de la ciudad.
Como
valor añadido a todo lo dicho, engrandece al Templo
la declaración en su conjunto como “Excelente del Turismo”, en su edición de 2002: “Por
aglutinar en su encomiable labor religiosa, social y cultural a los turistas en
general que visitan Maspalomas y por ser un lugar donde conviven en armonía y
tolerancia prácticamente todas las Iglesias oficiales y libres de Europa”.

En el transcurso de estos 50 años, el Templo Ecuménico
ha cumplido la función de ser el centro dónde las confesiones cristianas de Europa:
·
Han celebrado sus cultos.
·
Se han unido en oración.
·
Han puesto en común sus
inquietudes y,
·
Han trabajado por la Unidad
Cristiana..
Pero estos
50 años han dejado en el Templo Ecuménico una fuerte mella que afecta hasta la
mismísima estructura y, mejor mañana, que pasado; necesita que
todos hagamos por él lo que esté de nuestra mano y, que el empresariado del sur
grancanario y las instituciones: local,
insular y regional, actúen como debe ser y estén a la altura de las
circunstancias.
Es más, la urbanización Playa del
Inglés, toda ella, necesita como agua de mayo que el entorno del Templo
Ecuménico recupere y vuelva a tener el esplendor perdido.
En lo personal y, con nombres y
apellidos, ya hemos dejado constancia de la aportación impagable que deja en el
Templo Ecuménico el arquitecto Manuel de la Peña Suárez, Ulises Medina y los
artistas que lo engrandecen: Juan Antonio Giraldo y José Abad.
Toca hablar de sus verdaderos artífices,
en primer lugar:
·
Monseñor
José Antonio Infantes Florido, Obispo de Canarias entre 1967 y 1978. Que, a partir
de aquel 21 de enero de 1971, pasó a ser considerado como el pionero del Movimiento Ecuménico en
España; llegando incluso a ser condecorado por el Patriarca
Atenágoras, la Cruz de Oro del Monte Athos.
·
Y,
por supuesto: Don ALEJANDRO DEL CASTILLO Y BRAVO DE LAGUNA. Que tuvo
la impronta y la iniciativa primera para la construcción de este Templo y, al
que en este acto le tributamos rendido homenaje.
Don Alejandro, tuvo en vida,
tantas Condecoraciones..., tantos
Homenajes y Reconocimientos, tantos Premios y Medallas de Oro, desde
distintas entidades e instituciones: Económicas, Sociales, Políticas, Culturales,
Deportivas y Religiosas, que no va a ser posible enumerarlos aquí esta
tarde-noche.
Pero eso sí, el IX Conde de la Vega Grande de Guadalupe, va a ser
recordado para la historia, de la manera que él mismo deseaba: "Era buena persona".
Tenía su conciencia tan tranquilla que llegó a manifestar: "Estoy preparado para la muerte y, si me dicen ahora
que muero mañana, pues ni me importaría" y, continuaba: "prefiero vivir con mi conciencia tranquila a tener
cuatro duros más".
Se entregaba de lleno a colaborar en toda
clase de Obras Sociales...; de manera especial e influenciado por su esposa, la
Sra. Mª del Carmen Benítez de Lugo y Massieu, toda una "Dama de la
Solidaridad", en la protección y desarrollo integral de la infancia y la
adolescencia.
Culto, Afable y Solidario, gran Humanista y Mecenas
de la Cultura; aquel
niño que quería ser Misionero en Japón, tuvo la visión que habría de convertir la isla de Gran Canaria en
destino turístico privilegiado de toda Europa, creando el emporio turístico
más importante de España y de relevancia mundial; por lo que la historia de lo que es hoy Canarias la empezó a escribir
Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, junto a su familia, hace sesenta
años.
No era amante de estar en primera línea y, prefería trabajar en
segundo plano; aún así, representó el instinto creativo y empresarial que
identifica a toda la familia Castillo.
Después de
convertir el erial del sur grancanario en el motor de la economía de la isla; emprende
una batería de iniciativas
innovadoras y, por lo tanto, atrevidas y arriesgadas; largo sería enumerarlas ahora; pero, algunas
de ellas, fueron pioneras en España y Europa.
Por ejemplo: impulsó y creó el Aeroclub de Berriel; el primer Parque Temático de España (el Sioux City);
el Campo de
Golf de Maspalomas; la edición de la Revista "Maspalomas Costa Canaria"; el Primer "SPA" de España: El Centro
Helioterápico Canario o instituyendo el Premio "El Guanche de Oro".
Nos consta, que aprovechaba la mínima oportunidad para lamentarse el
que fueran derribadas obras de tanta valía como: los Restaurantes “La Rotonda” y “El
Abanico”, la Iglesia del Poblado y, que se hubiera perdido la esencia de
los Bungalows "Los
Caracoles", del Hotel
Maspalomas Oasis, la Guardería "Los Dados" o el Poblado
de San Fernando; y concluía que, si se hubiera actuado con más
cordura, Maspalomas hubiera llegado a ser un centro internacional dónde
estudiar la arquitectura moderna que afloraba por mitad del s.XX en Canarias y
España.
Se lamentaba, cada vez que tenía la
oportunidad, de que muchas de ellas fueran derribadas sin más contemplación y,
concluía: "que, si se hubiera actuado
con más cordura, Maspalomas hubiera llegado a ser un centro internacional..., dónde
estudiar la arquitectura moderna que afloraba por mitad del s.XX en Canarias y
España.".
Afortunadamente, tuvo la fortuna de ver cumplido dos de sus más
ansiados sueños -que sepamos-.
Ver publicado el Libro "El Condado de la Vega Grande", un documento imprescindible para entender
la historia de Canarias, en el que, los
profesores de Historia Moderna, Manuel Lobo
y Fernando Bruquetas, desgranan cinco siglos de historia de Gran Canaria, a través de
dieciséis generaciones de la familia Castillo.
Y, sobretodo, consiguió
ver inaugurado el flamante Museo de la Finca Condal -de visita obligada-, dónde queda expuesta
minuciosamente la Historia de Canarias
vinculada a cada uno de los miembros de la familia Castillo a lo largo de los
siglos.
Resumiendo y casi terminando: de entre
sus principales iniciativas: ésta, dónde nos encontramos; el Templo Ecuménico "El Salvador",
la más emblemática y majestuosa y la que permitirá que la memoria de Alejandro
del Castillo y Bravo de Laguna perdure para muchas generaciones más.
Un minuto nada más, para desear a los
inminentes Condes de la Vega Grande de Guadalupe toda la suerte del mundo.
Don Alejandro del Castillo y Benítez de
Lugo, doña Alejandra de Vera Calonje, lo tenéis relativamente fácil, el camino
está marcado...., es seguirlo.
Y, termino: la intención del Rvdo. Rector
del Templo es que las actividades conmemorativas del 50 Aniversario continúen
durante el año y, hasta el 21 de enero de 2.022, por supuesto, de la manera que
nos lo vayan permitiendo las Normas de Seguridad por la Pandemia del Coronavirus.
Por ello; y con los deseos de que pronto todo esto sea
sólo algo para contar: permítanme terminar leyendo un párrafo de El Quijote (1ª
parte. Cap. XVIII.)
"Sábete, Sancho, que todas esas borrascas
que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de
sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean
durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya
cerca".