miércoles, 24 de febrero de 2021

PARA CUANDO UN ACTO DE DESAGRAVIO PARA CON LA CRUZ DE LA IGLESIA DEL POBLADO DE SAN FERNANDO??

Por Pedro José Franco López.
Roque Nublo de Gran Canaria/2020


El 3 de mayo, las casas de gran parte de los pueblos canarios, amanecen con un adorno suplementario. una cruz adornada con flores de múltiples colores, que anuncia la festividad y Exaltación de la Santa Cruz.

Esta costumbre, enraizada en el pueblo canario desde muchísimo tiempo, tiene un doble reflejo: el religioso y el etnográfico, que no conviene perder de vista; sobre todo en los tiempos que corren, cuando todos hablan -y hablamos- de rescatar nuestras costumbres y, a ser posible potenciarlas.

En muchos pueblos el enramar la Cruz se convierte además en una actividad lúdica en la que grupos de vecinos y agrupaciones folklóricas participan en diversas actividades, sobre todo, en el entorno de cruces que forman parte de la vida cotidiana de la ciudadanía, como: las cruces "del siglo", las de los "calvarios", las de los "Vía Crucis" y, sobre todo, las cruces que marcan lugares insólitos en picos elevados, cruces de caminos, etc; todas ellas con su historia particular o su leyenda.

Aprovechamos esta oportunidad para demandar de la ciudadanía maspalomera el que, entre todos, nos propongamos demandar, para el próximo año 2022, un acto de desagravio para con la Cruz de la Iglesia del Poblado de San Fernando de Maspalomas. Los que estuvimos en la plaza del Poblado el día en que derrumbaron la Iglesia sabemos de lo que hablamos y, vimos cómo salía disparada por los aires después del derrumbe del templo.

En el collage refrescamos la memoria de los que tuvimos la oportunidad de contemplarlo y, ponemos en conocimiento de todas y todos, lo que allí sucedió.

La interpretación de las fotos, de izquierda a derecha y, de arriba abajo, es la siguiente:

Foto 1.-: El templo con la Cruz, en febrero de 1961, antes de inaugurarse, porque aún no está instalada la campana.

Foto 2.-: La Cruz en su lugar, antes de iniciarse el derrumbe; curiosamente quitaron la placa de "Plaza Hermana Elena", pero dejaron la Cruz.

Foto 3.-: La Cruz en su lugar y ya el derrumbe casi a punto de terminar.

Foto 4.-. Momento exacto en que la Cruz salta por los aires en el momento en que es derrumbado el Baptisterio del Templo.

Foto 5.-:  La Cruz con uno de los brazos tronchado, entre los escombros.

Foto 6.-: La Cruz rescatada, una vez que un grupo de vecinos la retiran de los escombros.

HAZAÑA POPULAR: LOS VECINOS DEL POBLADO CONSTRUYEN EL FIRME DEL SOLAR DE LA IGLESIA.

LOS PROPIOS VECINOS DEL POBLADO CONSTRUYEN UN ESCENARIO Y HORMIGONAN EL SOLAR DE LA IGLESIA.


Durante esta semana, previa al 60 Aniversario de la Inauguración del Poblado antiguo de San Fernando, que será exactamente el lunes, día 1º de marzo (1961/2021), adquiere especial relieve la colección de fotos que perpetúan toda una hazaña popular:

Cuando los propios vecinos del Poblado construyeron el pequeño escenario y el firme de hormigón que tiene actualmente el espacio (solar), dónde estuvo ubicada la Iglesia Parroquial de San Fernando, que fue derribada el  21 de octubre de 1996.

De esta manera se "dignificaba" de alguna forma  un espacio intransitable y, que tan sólo hacía de "cagaperros".



martes, 23 de febrero de 2021

SAN FERNANDO: LA "VEGUETA" Ó "EL CASCO HISTÓRICO" DE MASPALOMAS. ¿PORQUÉ NO?.

 

Por Pedro José Franco López.Roque Nublo de Gran Canaria/2020.Premio "RAÍCES/SBT-2019"

¿Porqué no puede ser San Fernando, la "Vegueta" ó "el Casco Histórico" de la zona turística Maspalomas Costa Canaria???.

Dotando a San Fernando de las herramientas y atractivos necesarios, se lograría aquello de que “Un destino turístico es bueno cuando lo es para la población que vive en él”. 

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Manifestaba el brasileño Márcio Favilla, Director Ejecutivo de Competitividad, Relaciones Exteriores y Asociaciones de la Organización Mundial de Turismo –OMT-, que “Un destino turístico es bueno cuando lo es para la población que vive en él” y de todos es sabido que, desde hace cincuenta y cinco años la población maspalomera ha asistido al “boom” y fenómeno turístico como un mero espectador al que todo se le ha dado hecho, con la obviedad más absoluta.
 
De todos es sabido también que ciudades de la isla de Gran Canaria, como: Las Palmas de Gran Canaria, Telde ó Gáldar, incluso municipios como Valsequillo, Santa Lucía y otros, vienen a Maspalomas, con toda clase de “artillería pesada” a tratar de captar  turistas para sí mismos, casi siempre con el argumento de que cubren todas aquellas carencias que tiene Maspalomas (como pueblo y como zona turística): supuestamente despersonalizado y carente de historia que mostrar y que contar y en este sentido, todos hacen mención, exaltan y pregonan su propio  “Casco Histórico” que, obviamente, presentan cargado  de Monumentos, Esculturas, Lugares históricos, Museos y Centros de Interpretación.

A todo esto, el pueblo de Maspalomas, transfigurado en los últimos 55 años en un híbrido llamado “San Fernando de Maspalomas”, aún teniendo mucho que enseñar y contar social, cultural e históricamente, contempla cómo multitud de turistas, ávidos de conocer de primera mano la historia y las tradiciones de aquel lugar en el que pasan sus vacaciones, deambulan por calles y rincones impersonales que no les trasmiten ninguna sensación, como perdidos y con un despiste supino, la mayor cantidad de las veces por el hartazgo que le proporciona la propia zona turística en la que se hospedan, por los elevados precios de sus Cafeterías y Terrazas y, la mayor parte de las veces, porque consideran que en la “zona pueblo” encontrarán la historia y costumbres populares, podrán fotografiar algún motivo etnográfico, histórico o curioso o, simplemente convivirán y tratarán “de tú a tú” al residente maspalomero.

Y es que, a decir verdad, la propia zona turística en sí, más allá de la Playa, las Dunas, La Charca y el Faro, algunas esculturas -pocas- y el Templo Ecuménico como edificio de arquitectura noble, no ofrece mucho más en lo que fijar el objetivo de una cámara fotográfica.

Vale que no tengamos edificios góticos, medievales y con gárgolas en los techos; pero quizá, el no tener puntos de referencia, al ser masacrado todo el espacio por el tractor en aras del progreso y el bienestar, consigamos la simpatía y la complicidad del visitante.

Y si Maspalomas/pueblo tiene mucho que contar y mostrar de su historia avalada por siglos de trayectoria, la propia zona turística “Maspalomas Costa Canaria” con 55 años de su creación, también cuenta ya con un  bagaje digno del conocimiento de residentes y turistas en general.


El objetivo de la propuesta que osamos lanzar desde aquí es múltiple, pero uno de sus principales fines es el proponer una serie de acciones que pongan en valor la zona de San Fernando de Maspalomas, hasta convertirla en esa “Vegueta”, en ese “Casco Histórico” tan ansiado, del que carecemos y el que todos buscan y anhelan encontrar cuando nos visitan. En resumen: exaltar y mostrar nuestro Patrimonio Cultural, pues es un valor añadido incuestionable a los tantos que ya poseemos y de importantísimo poder atractivo y de promoción turística.

Incuestionable también, como es obvio, la riqueza cultural (histórica, etnográfica y arqueológica), legadas por nuestros aborígenes canarios y la historia más reciente, que ofrecen las cumbres tirajaneras (Tunte, Fataga, Arteara), pero apasionante también la que ofrecen sus costas; en el caso que nos ocupa: el origen y la evolución del pueblo de Maspalomas (San Fernando) y de la zona turística “Maspalomas Costa Canaria”.


A los propósitos expuestos hay otros paralelos y no por ello menos importantes, como es el que, de caer en tierra fértil esta iniciativa, se convertiría en la culminación del sueño largamente acariciado, no sólo por la población residente, sino por los comerciantes de todo San Fernando, pues se estima que la Zona Comercial de San Fernando se vería enriquecida con una serie de acciones a acometer a corto, medio y largo plazo.

La oferta comercial de San Fernando es bastante amplia y diversa pero, para que cuente con la atracción turística debida y pueda ofrecer al turista que la transita esas carencias  a las que hacíamos referencia, no cabe duda que está falta de una serie de infraestructuras, atractivos y de Centros Museísticos y de Interpretación social e histórica; por lo que la encomienda principal que se puede desprender de esta propuesta o proyecto en sí, es el de crear la obligación y la necesidad de que cada turista no se vaya de Maspalomas, sin antes visitar y transitar por las calles y comercios de San Fernando de Maspalomas.

Son bastante dignos y elogiables los pasos que están dando las administraciones en el sentido de “humanizar” urbanísticamente las “Zonas Comerciales Abiertas” de San Fernando; pero si además, lo complementamos con una serie de “condimentos” Culturales e Históricos, se cubrirían varios frentes, por ejemplo: la demanda de la población y esa oferta complementaria tan necesitada por nuestro turismo, que dotaría a Maspalomas Costa Canaria de su particular “Casco Histórico” de obligada visita y tránsito.


Con esto se lograría que el pueblo de San Fernando (el pueblo maspalomero) deje de dar la imagen de “zona de servicio” a la que los urbanistas la condenaron y forme parte activa de su zona turística y se beneficie económicamente ¿Por qué no?; retomando las palabras de Márcio Favilla: “… para que se una la diversificación de la base económica del pueblo y, sobre todo, que la población perciba en vivo y en directo que el turismo es algo que le beneficia y no una intrusión de algo que le trae perjuicio”.

Ahí, justo ahí es donde y cuando el destino turístico Maspalomas Costa Canaria estaría definitivamente consolidado y aquello de que: “Turismo es y somos todo” sería determinantemente creíble.

Para hacernos una idea de lo perdidos que están los numerosos turistas que visitan San Fernando día a día y no precisamente los días de mercadillo, baste decir que no existe ni un solo panel, tan frecuentes en todo pueblo o ciudad que se precie, que diga el famoso “Usted está aquí”… Y es que es muy fácil imaginarse al turista con un tríptico en la mano, en el que figure el plano de todo San Fernando con un itinerario plagado de puntos rojos que, sin duda se vería obligado a recorrer.

El itinerario histórico-cultural:


Pudiera iniciarse este recorrido en la propia plaza de San Fernando y, allí mismo visitar el Templo Parroquial, interpretar su arquitectura, dar cuenta del Arte Sacro que contiene, etc. En el Centro Cultural Maspalomas, dar cuenta de su Teatro, Biblioteca y en la plaza del Camellero dar cuenta también del homenaje que se le hace al camello y a los camelleros de Maspalomas.

Continuando hacia el Poblado de San Fernando, son sobrados los argumentos a esgrimir en lo que fue el inicio de la expansión urbanística del pueblo de Maspalomas, incluso antes del surgir de la zona turista; pueblecito que en su día fue sede de, por ejemplo: las primeras Oficinas municipales que descentralizaban el poder político de Tunte. No estaría de más que se le efectuara un tratamiento cromático a las viviendas de este Poblado, origen del San Fernando que hoy conocemos, convirtiéndolo en un atractivo turístico.

Al paso por el Cruce de la Vda. de Franco, inevitable las citas al Portillo; la Fonda, pionera de los trabajo hosteleros; al Bar de Antonio Franco y, las tiendas de aceite y vinagre de los Monzones y de los Rivero.

El Parque Condal pudiera acoger con la instalación de una ristra de paneles, tótem o monolitos la recreación de todos aquellos hechos históricos acaecidos en el municipio de San Bartolomé de Tirajana en su historia, por ejemplo: La escala de Colón, la de Pieter van der Does; la arribada de los gallegos con la imagen de “Santiago el Chico”; la construcción del Faro de Maspalomas; la aparición de la Necrópolis de Maspalomas; el Submarino U-167; el Globo de Ansaldo; el primer vuelo Chárter; el papel protagonista de Maspalomas en la llegada del hombre a la luna; el Concurso de ideas para Maspalomas Costa Canaria, etc. etc.

Además, este sería el lugar ideal dónde instalar los paneles descriptivos de elementos arquitectónicos e históricos que no encontramos en el recorrido, como: El Faro, La Charca, Las Dunas, El Palmeral, Los Muchos Puentes.

A continuación, la Casa Condal o Casa de Srta. Candelaria y la Ermita de San Fernando y domicilio del Mayordomo del Conde, nos aportaría la historia de más rancio abolengo de siglos atrás, necesaria de conocer para entender a la Maspalomas del siglo XXI.

El lugar dónde estuvo el Restaurante “Alprende del amo”, nos trasladaría hacia la Era dónde se trillaban los cereales, la Gayanía del conde, el Muro o Pared que perimetraba los cercados de labranza, etc.

En la Avda. de Gáldar, obligada la mención a la Almacén Fyffes, la de empaquetado de tomates; las historietas del cine de lata, la Pensión Suspiro, la Cantina de los Artiles, la Panadería; los lavaderos; las tiendas dónde se organizaban los bailes y la interpretación del pueblo de Buenavista, actualmente denominado Bellavista; la Escuela Nacional…


Una vez llegados a la Casa de Saturninita, último vestigio de las viviendas rurales de los medianeros, se interpretaría la labor de éstos y el papel que jugaron en los fructíferos cultivos de labranza en el sur grancanario. Aquí sería de obligada mención El Lomo de Maspalomas, con las tiendas de Belencita y Mateíto; y al mismo tiempo nos valdría para dar a conocer el Pastoreo con los ganados de El Lomo de Maspalomas y la cultura que surge en torno al agua, con los pozos y canales que estuvieron en los Barrancos de Fataga y Tirajana, con la constancia de una de las obras de ingeniería más bellas de Gran Canaria: Los Muchos Puentes. 

En el transcurso del recorrido habría que dar pié a informar sobre las distintas maneras que, en el transcurso del tiempo, han tenido los maspalomeros para subsistir, como el Pastoreo, la Labranza, la Agricultura, la Aparcería, hasta llegar a la época actual en que la principal y casi única actividad es el Turismo.

Y este itinerario que, en ocasiones puntuales pudiera ser guiado e incluso teatralizado -algo tan en boga últimamente-, bien se pudiera interpretar por sí mismo con  la instalación de paneles, murales, motivos escultóricos, etc. dónde se recreen o den a conocer: hechos y personajes históricos, famosos, populares y entrañables del pueblo de Maspalomas y Maspalomas Costa Canaria.

A la vez que se pudiera plagar San Fernando de cerámicas o bronces con poemas sobre Maspalomas; frases célebres de personajes insignes; recreación a plumilla de fotos de la Maspalomas antigua, en el mismo lugar dónde ésta se tomó en su día, con la referencia: “Así fue”... 

Por supuesto, en el transcurso del recorrido ir exaltando y poniendo en valor personajes que han jugado un papel importante en el desarrollo socioeconómico y cultural de Maspalomas, a través de los siglos; tanto a nivel histórico, como popular o entrañable, añadiendo a los que ya ha ido generando la propia zona turística de Maspalomas en sus cincuenta primeros años de vida.


Somos conscientes que existe una abismal diferencia entre San Fernando de Maspalomas y el barrio histórico de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria; el de San Francisco en Telde o la ciudad de Laguna en Tenerife, pero también no deja de ser cierto aquello de que “la Historia, a veces, puede ser un acto de fe”. 

Por eso permítannos toda clase de licencias, ante la necesidad imperiosa de tener ese espacio, dónde el turista se pueda ilustrar y llevarse a su país de origen unas referencias históricas, sociales y culturales del lugar que visitaron; todo ello, además de convivir con lo mejor que tiene San Bartolomé de Tirajana y Maspalomas: su gente; a la vez que contribuyen en algo a nuestra economía y bienestar, haciéndonos co-partícipes y beneficiarios de la industria turística, de nuestra zona turística Maspalomas Costa Canaria.

ESTOY POR DECIR QUE SON TRES, O MÁS.....


Estoy por decir que son tres, o más, las cantaoras canarias: Mary Sánchez, María Mérida y Dorita


EL POBLADO DE SAN FERNANDO SUFRE EL LIMBO DEL OLVIDO Y EL NINGUNEO.

 

Por Pedro José Franco López 
Roque Nublo de Gran Canaria/2020
Premio "RAÍCES/SBT/2019".

 La Plaza del Poblado de San Fernando fue en su día el epicentro, el centro neurálgico, de toda la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana.

 Los vecinos aún esperan el desagravio que les compense de tantas medidas desacertadas en el pasado y el ninguneo actual.


Maspalomas y su topónimo nace, como todos los pueblos, más allá del recuerdo. Anclada al sur de la isla, también como todos los sures sedientos y lejanos, el punto cardinal puede más que sus gentes, su historia o su propio nombre.

Y también como casi todos los pueblos canarios, era Maspalomas un típico grupo de viviendas labriegas en torno a la casa señorial del Condado, la del Mayordomo, la Ermita y la Era, además de algunas tiendas y la Fonda; pueblecito que se complementa con numerosas viviendas de arquitectura tradicional canaria esparcidas por todo el territorio, salpicando de color los terrenos de cultivo, primero de plataneras y árboles frutales, después de labranza (principalmente de cereales) que dan paso a la aparcería tomatera, sin menoscabar los inmensos espacios baldíos, dedicados al pastoreo. Después vendría la industria turística, pero ese es un asunto del que no nos ocuparemos por el momento.

Los barrios aledaños a Maspalomas y que formaban parte de un mismo conjunto eran: El Lomo, Buenavista, El Charco y otros que con el tiempo adquirieron personalidad y topónimo propio con las Cuarterías construidas para acoger a las familias aparceras llegadas desde distintos puntos de la isla.


Al que sí le podemos poner día y hora de nacimiento es al Poblado de San Fernando, que se inaugura el 1º de marzo de 1961 y fue precisamente ese día en que nace el topónimo y el núcleo poblacional y geográfico de “San Fernando de Maspalomas”. Poblado de una gran belleza plástica, de la que ahora mismo no queda ningún vestigio, y topónimo que, poco a poco, ha ido acaparando terrenos, espacios y volúmenes de tal forma, que ha relegado a un segundo término el de “Maspalomas”, que ha venido a ser usado, usurpado y utilizado para nominar a la zona turística que, nace un par de años después (1964); todo ello, para confusión de propios y forasteros.

Este poblado, llamado en algunas ocasiones como “poblado antiguo”, tuvo una plaza central que le daba vida y ambiente de convivencia vecinal, hoy en día obviada, ninguneada y maltratada hasta el insulto. Esta plaza abarcó en su día, con frontis a la plaza central: las Oficinas Municipales del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana –que por primera vez se descentralizaban de Tunte-; La Tienda; el Correo; La primera Farmacia y la Casa del Guarda Jurado (dónde había una tiendita de golosinas y terraza de  Futbolines)  que hacía de centro de reunión de toda la “pollería”. Si a esto añadimos: la Iglesia y la Escuela que también hacía de Club de Jóvenes o de lugar de encuentro y ocio de todos los vecinos, fue el Poblado de San Fernando el epicentro, el centro neurálgico administrativo, social y religioso de toda la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana.

La iniciativa de este Poblado fue del condado de la Vega Grande de Guadalupe al fin de facilitar la calidad de vida de sus empleados en la labranza, las plataneras y la aparcería. Este poblado, diseñado hasta el último detalle en el atelier del arquitecto Manuel de la Peña Suárez, significó en su época un revulsivo en la arquitectura a nivel nacional y es que, alejándose del concepto rural y urbano, Manuel de la Peña concibe un original damero de manzanas de cuatro viviendas terreras cada una (sesenta y cuatro en total)  del que resulta un conjunto bello y armónico en el que, como en casi toda su obra, “creó arquitectura canaria contemporánea”, a decir de los especialistas en su trayectoria.

La Plaza central del Poblado, singular y original como toda la obra de Manuel de la Peña, consistía en un empedrado de canto rodado (ahora mismo sepultado bajo losetas de granito), decorado con dibujos circulares, logrados con piedra volcánica de color negras y rojizas.

Cuando hablábamos de un diseño hasta el último detalle, veníamos en decir que en lo referente a la Iglesia, estaban diseñados de manera personalizada cada uno de sus elementos como es el caso de la Pila Bautismal; el Sagrario “Ego Sum” (desaparecido); el Vía Crucis, incrustado en la pared y con vistas al interior y exterior de la Iglesia (desaparecido entre los escombros, cuando se derrumbó); los bancos de los feligreses; rejerías metálicas de aros de 14 cms. para la puerta del Baptisterio y frontis del altar; y la no menos original y modernísima espadaña; todo ello creado por la mano y el lápiz o rotring de Manuel de la Peña.

Esto y mucho más, incluido el sentimiento y patrimonio de todos los maspalomeros, se fue al traste aquel día en que el tractor arrasó por Iglesia Parroquial –Cruz de la fachada incluída)-; y los católicos y los que no; los devotos y practicantes y los que no, quedamos ese día algo huérfanos.


Todos podemos apreciar como los pueblos y barrios grancanarios y, por supuesto, los del Municipio de San Bartolomé de Tirajana, gozan de sus placitas coquetas y bellamente decoradas y tratadas para goce y disfrute de sus vecinos, principalmente de sus niños y jóvenes y, por supuesto de sus mayores.

El Poblado de San Fernando, a día de hoy, se encuentra en el limbo del olvido y el ninguneo, no en vano el firme del solar dónde estaba ubicada la Iglesia es un derretido de cemento, realizado por los propios vecinos y no en vano también son ellos mismos los que plantan, podan, riegan y cuidan con todo esmero las plantas de los parterres de la pseudoplaza principal y la plazoleta de acceso a la calle central, así como los parterres del perímetro del pueblo.

Desamparo y/o connivencia oficial que ha hecho que, con la ley en mano del albedrío de cada cual, se haya convertido este fiel reflejo de la arquitectura canaria de vanguardia, en una exposición al aire libre del despropósito, el descontrol y, en muchos casos, del mal gusto.

Curiosamente los vecinos de San Fernando ejercían hace diecinueve años una “desobediencia civil”, término tan de moda últimamente con el tema de los referéndum y los plebiscitos, al no acatar e ignorar el famosete Decreto de Alcaldía de 4 de diciembre de 1995, que conminaba a moradores o inquilinos de las viviendas al desalojo inmediato del inmueble, concediendo para ello un plazo de veinticuatro -24- horas; previniendo a los afectados  que, transcurrido dicho plazo sin haberse cumplimentado la orden, se daría conocimiento a la autoridad judicial competente a los efectos oportunos. Los motivos: la incoación de un expediente administrativo sobre declaración de ruina.

¿Qué pudo pasar por la cabeza de los que rumiaron esta decisión, dándoles veinticuatro horas para desalojar una vivienda, a sesenta y cuatro familias, después de treinta y cinco años viviendo en ella?. ¿Dónde se supone que iban a vivir y pernoctar sesenta y cuatro familias pasadas aquellas 24 horas?. A partir de ahí, lo que sí decidieron los vecinos por si mismo fue que los más las echaran al suelo y las rehicieron debidamente, los menos las remendaron como pudieron y sus medios económicos  se lo permitieron y unos pocos conviven actualmente con su vivienda apuntalada con pilares metálicos.

Como a perro flaco, todo son pulgas, más o menos un año después, la Iglesia de San Fernando y sus anexos: la Sacristía y lo que en su día fue Escuela, Club de Jóvenes y finalmente Centro Parroquial, fue destruida (derribada por un inmenso tractor amarillo) el 21 de octubre de 1996; supuestamente debido a que un par de plaquetas de yeso, de 20x20, del falsotecho de la nave central de la Iglesia se movieron de lugar, después de treinta y cinco años sin haberse intervenido en ella.

Se echó en falta la presencia ese veintiuno de octubre de algún representante político o eclesiástico en San Fernando, lo que si no faltó fue el llanto, desconsuelo e incredulidad de los vecinos que vieron cómo se arrasaba sin ningún tipo de contemplación por la historia más reciente (treinta y cinco años de transición social, política y económica de España, de Canarias y, por supuesto del Poblado de San Fernando). Y lo que es más grave, a día de hoy, el solar de la Iglesia y la Plaza central del pueblo permanecen  en el mismo estado de abandono y desidia, dieciocho -18- años después.


Aún se está esperando el desagravio por parte de quien corresponda por aquella fechoría (o medidas desacertadas) del pasado, que tendría que determinarse por la construcción de una plaza digna y en condiciones y tratar al Poblado de San Fernando con el respeto que se merece por el papel que jugó en un momento de la historia de este Municipio y porque sí, porque sus habitantes son unos contribuyentes como los de cualquier otro pueblo o barrio de este Municipio, de esta Isla.