Por Pedro
José Franco López.
Roque
Nublo de Gran Canaria/2020
Premio "RAÍCES SBT/2019"
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La importancia etnográfica, arqueológica y
antropológica de los conjuntos trogloditas como singularidad del patrimonio de
Gran Canaria es evidente, por lo que no es de extrañar que, un Yacimiento tan
desconocido, o tan poco mediático, como es la Montaña de los Huesos, puestos a
buscar referencias, existen tantas y tan ricas, que no tenemos aquí espacio
físico donde exponerlas, ni tan siquiera reduciéndolas a la mínima expresión.
Unas sí y otras también, aportan tal cantidad de
datos, conjeturas e interpretaciones que, más que aclarar, confunden el uso y
destino del conocido yacimiento "Montaña de los Huesos"; y que, ni
siquiera en el nombre hay un acuerdo generalizado; pues también se conoce como:
"Montaña de Tunte", "Montaña de Rosiana" "Montaña de
Pegado" y, últimamente como: "Montaña de Udera", rescatado este
topónimo, a partir de recientes investigaciones llevadas a cabo por "Tibicena
Arqueología y Patrimonio", que dirige el arqueólogo Marco A. Moreno
Benítez.
Estarán conmigo en que no soy la persona adecuada para
tratar de poner luz a tantísimas incógnitas; con esta aportación, y, ahora
mismo, lo que pretendemos es hacer una llamada de atención y poner el foco en
uno de los yacimientos más importantes y trascendentales, de la Historia
Indígena de Gran Canaria, para que ésta sea conocida por el gran público.
Y es que, a las propias particularidades que presenta la Montaña de Tunte, de Rosiana,
de "Pegado", de Udera ó Montaña de los Huesos, hay que añadir las geológicas, botánicas,
faunísticas, etnográficas y paisajísticas, que, todas en una, la multiplican y
revalorizan.
Además, en el contexto histórico, referido a las
Crónicas e Historia de la Conquista, hay que añadir los datos que aportan la
entrada de Pedro Hernández Cabrón
hacia Tirajana y su posterior derrota a manos de los canarios; hechos que
parecen centrarse en Tunte (es decir, el actual San Bartolomé de Tirajana y la
Montaña de los Huesos). Incluso Alonso de Plasencia, nos la describe como:
"... un pueblo montaraz y uno de los dos refugios
de los canarios; (el otro
era Tirma) ... estando Tirajana, construido a manera de castillo con toda clase de
fortificaciones..."
Y es que la significación que Tirajana, Tunte y, por
tanto la Montaña de los Huesos, adquiere en la historia insular canaria es
determinante, ya que su situación y condiciones orográficas hacían de este
lugar una fortaleza inexpugnable.
Antes de entrar en tema, sólo puntualizar que,
nuestros antepasados no entendían de límites "geopolíticos" y, no
contaban con mapas, plagados de líneas divisorias. Es por lo que cuando
hablamos de la Comarca de Tirajana, lo hacemos de todo el valle, porque todo él
tenía mucho en común, aunque ahora esté subdividido y pertenezca, territorial y
políticamente a municipios distintos: San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía
de Tirajana que, desde tiempos inmemoriales tienen una larga historia en común.
A todo esto, lo que nos queda meridianamente claro es
que: Tunte, Ansite, "Tayría", por Taidía, etc. eran una sucesión de
"pueblos", bajo una sola jurisdicción; territorio que el historiador
y antropólogo austriaco Dominik Josef Wolfel, en su incuestionable obra -al
menos por mí- (Monumenta Linguae Canariae, Austria, 1965), describía
como: "...la tierra desgarrada
por un barranco...".
Y, después de asegurar que,
el significado del topónimo "Tunte", vendría a ser: "Lugar de
los Canarios", añadía: "... quien se aventure a recorrer esos profundos barrancos encontrará
hermosas cuevas construidas por aquellos aborígenes..."; refiriéndose, sin duda, a la
conocida hoy, como: Montaña de los Huesos" y, según innovadoras
aportaciones:"Montaña de Udera" y, tratando de poner un poco de luz a
la confusión, también asegura que: el "monumentoso valle", tenía
su origen en el "Atrahanaca"
de el "Libro de Memorias" del cura y capellán Andrés Bernáldez.
Todo ello viene a dar contestación a la pregunta de
porqué el historiador Santiago Cazorla León, titula su "biblia tirajanera":
"Los Tirajanas de Gran Canaria", recurriendo al género del sustantivo
masculino "pueblo".
EL YACIMIENTO ò
EL POBLADO DE TUNTE.
El Poblado troglodita de Tunte de los Huesos ó
Udera; entre los barrancos de
Agualatente y el de la Culata, es seguramente, el conjunto de cuevas más
grande de la isla, y de todo el Archipiélago canario, al que se conoce en
arqueología como "poblado de Tunte"; se trata de toda una aldea
abierta en el interior de la piedra, que cuenta con más de un centenar de estas
habitaciones, dispuestas en cuatro niveles a lo largo del frente rocoso,
excavadas a mano en la toba, en grupos de dos, tres y hasta cuatro cuevas y
comunicadas entre sí por andenes, pasadizos, túneles y escalones también
labrados en la roca; o bien por huecos practicados en el techo o suelo de las
mismas.
Su tipología es variada, las de los niveles inferiores
fueron utilizadas como viviendas, mientras que las situadas a mayores cotas,
inaccesibles o casi, albergan los graneros o silos del conjunto arqueológico y
otras cuevas de carácter natural o ligeramente retocadas, en número de doce, se
localizan a cierta distancia, destinadas para enterramiento o lugares de culto.
Destaca de este yacimiento su espectacularidad, así
como que varias de las cuevas presentan pinturas en su interior; entre ellas,
destaca una pintada con varios paneles, situada en la parte baja del poblado y
decorada con un zócalo de almagre de 50 a 80 centímetros de altura y, sobre
éste pintura negra y una decoración puntiforme que ocupa el resto de la pared.
Esta cueva ha venido en convertirse en nuestra particular y tirajanera: "Cueva
de las Estrellas".
La complejidad de este enclave llamó poderosamente la
atención de René Verneau en el siglo XIX, del que señalaría que: "...recorrimos
juntos toda una montaña llena de un número grande de cuevas que, de lejos, parecía
un inmenso nido de avispas..."
De este Yacimiento, se conservan en el Museo de la
Fortaleza, en Santa Lucía de Tirajana, numerosos vestigios arqueológicos, tales
como idolillos, material lítico, restos de maderas, restos óseos. De hecho, el
Idolillo y especie de Mortero que ilustran este artículo pertenece a la
Colección de Vicente Sánchez Araña, conservados en La Fortaleza por Tibicena
-Arqueología y Patrimonio-.
ADVERTENCIA DE
PELIGROSIDAD
Para finalizar, dejar de manifiesto que nada más lejos
de nuestra intención el que este artículo haga de efecto llamada, todo lo
contrario, desaconsejamos rotundamente cualquier visita, ni guiada y, muchos
menos esporádica e individual, por el peligro que entraña; las condiciones
climatológicas y la influencia que ejerce sobre los materiales en que se
realizaron estas estructuras indígenas, como por ejemplo: la haloclastia (que
viene a ser la fragmentación de la roca, cuando penetra por sus fisuras agua
que tiene un importante contenido en sales) y, se ha convertido en el principal
enemigo en la conservación de las cuevas de la Montaña de los Huesos.
Por todo esto, son sumamente importantes los trabajos
de inventario, dibujo, topografía y fotografía llevados a cabo -en los últimos
tiempos- por la entidad "Tibicena", con criterios, métodos actuales y
tecnología punta; trabajos que, ante lo -aparentemente- irreversible de la
situación, deberían incrementarse y complementarse -mejor hoy, que mañana-,
para la conservación y preservación o, en el peor de los casos, para
información y conocimiento de futuras generaciones.
CONCLUSIÓN
FINAL
Por nuestra parte, atrevernos a aportar una modesta
sugerencia: Que ante la imposibilidad de que los estudiosos o, simplemente
curiosos, puedan acceder a las proximidades de las cuevas de la Montaña de los
Huesos, proponemos la creación de un Centro de Interpretación, (por ejemplo:
adquiriéndose una de las viviendas de arquitectura tradicional que existen por
las inmediaciones), al objeto de interpretar "in situ", ésta magna
"ingeniería" aborigen ó indígena. Y es que, ".... por cada Yacimiento
que se destruye -o se ignora-, significa la pérdida irreparable de una parte de
nuestro Patrimonio Cultural, que a su vez forma parte del Patrimonio de toda la
Humanidad...".
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Publicación
de Tibicena_ "El
Tiempo Perdido -Un relato arqueológico de la Tirajana indígena-"
(1300 años de relato indígena en Tirajana). Tibicena
Publicaciones/2020, que edita Marco A. Moreno Benítez. Un excelente
trabajo con fines didácticos, con una edición muy cuidada, que incluye
ilustraciones, infografías y fotografías (recreaciones) y, que por primera vez
se han usado levantamientos fotogramétricos renderizados en 3D que permiten una
nueva visión de los elementos arqueológicos.
Publicación
en el Anuario de Estudios Atlánticos: "DE LA NEGACIÓN AL OLVIDO DE LOS RISCOS SAGRADOS DE
UMIAYA". (Apuntes para la Recuperación de su Memoria); de Marco
A. Moreno Benítez y Jesús Álvarez Pérez.
Guía
Arqueológica de San Bartolomé de Tirajana. (1993). De Rubén Naranjo Rodríguez
y Jorge Miranda Valerón.
Proyecto para la puesta en uso social del
yacimiento de La Montaña de los Huesos, de Jorge Miranda Valerón.
Guía del Patrimonio Arqueológico de Gran
Canaria. Cabildo de Gran Canaria.
Servicio de Patrimonio Histórico.
Centro de Interpretación e Investigación
Etnográfica e Histórica del CEO Tunte.
Colectivo "El Legado", al que le agradecemos la cesión de
la foto de la "Cueva de las Estrellas"
Monumenta Linguae
Canariae, Austria,
1965), del historiador y antropólogo austriaco Dominik Josef Wolfel.
"Los Tirajanas de Gran
Canaria/2000", 2ª edición, de Santiago Cazorla León.
"Cinco años de Estancia en las Islas Canarias", de René Verneau.
Textos del Historiador Felipe Enrique
Martín Santiago; de Humberto Manuel Pérez Hidalgo; de Orlando Torres
Sánchez y de Gaumet Florido.