Gracias al Diario de Avisos, al Colectivo "Pinorele" y, como no podía ser menos, al coordinador de la página semanal: don Rafael Gómez.
Repito, toda una suerte y un honor por mi parte.
"El Miano" (variante de la palabra "médano"), era una enorme duna que había frente mismo al Poblado de San Fernando, aislada totalmente del campo dunar, dónde el chiquillerío del pueblo se divertía y daba interminables volteretas desde la cima a la base. Era una gran diversión.
Repito, toda una suerte y un honor por mi parte.
ANTECEDENTES DEL
"MARTES DE CARNAVAL" EN MASPALOMAS
Aunque nos tememos que, este año 2022, no se va a celebrar, al menos en su fecha. ¿-?
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La celebración del "Martes de Carnaval", se inició en el Centro Cultural Maspalomas en 1996. Este acto lo organizó, en principio y por varios años consecutivos, el colectivo “Amigos de Maspalomas”, que preside Pedro José Franco, bajo el lema “Respetando el Pasado, viviendo el Futuro”; hasta que adquiere el arraigo suficiente y el pueblo lo asume como propio. A día de hoy, tiene sede en los principales pueblos del municipio de San Bartolomé de Tirajana.
El propósito principal de instaurar la fiesta del Martes de Carnaval en Maspalomas fue devolver al pueblo parte del patrimonio que el modernismo y el cosmopolitivismo habían eclipsado.
Lo asume la Organización del Carnaval de Maspalomas del año 1996, con el objetivo de homenajear al Carnaval Tradicional y a la Mascarita Popular y, con el claro propósito de: rescatar la fecha tradicional y emblemática del Carnaval Canario, el Martes de Carnaval, intentando logar, en la medida de lo posible, el estado más puro del Carnaval, sin ningún tic adulterado ni comercializado.
Evidentemente la música debe ser siempre “de cuerda”, a lo que han contribuido en gran manera y, desde sus inicios: las Rondallas de “Dorita”, “Los Maspalomas –la de Anastasio-, la de “Los Norteños”, “Faro de Maspalomas”, “Los Tenderetitos”, la Parranda de Teror y la Escuela Municipal de Música Tradicional.
Para sumarse a esta fiesta, (rescate de una de las tradiciones canarias con más arraigo popular) se establecía como requisito –casi indispensable- el acudir ataviado con vestimenta tradicional de Carnaval. O sea, vestido de “Mascarita”.
Antes que nada y, por si en la calle, alguien intenta sobrepasarse, no dejes de acompañarte de una buena caña, para defenderte de los perros o de la chiquillería (por si intentan quitarte los huevos –de la cesta-) o destaparte la cara…. (al menos así era antes).
PROPUESTAS DE VESTIMENTA ACORDE
Como complementos: Mantillas, Toquillas, Telas de encaje, Mantillas, Jorobas, Barrigas, etc….
Instrumentos musicales: Para asistir con un instrumento musical, no es necesario tener grandes conocimientos de música: Una Botella de Anís y una Cuchara; una caña rajá; una tabla con chapas; un Almirez, ….
Gastronomía carnavalera: Y finalmente, si deseas presumir de tus dotes culinarias y compartirlas con todos, acompáñese de una cestita y reparta entre amigos y conocidos (y turistas): Tortillas de Carnaval, Arroz con Leche, Huevos sancochados, Frangollo, Truchas y toda clase de mantecados y bollería tradicional.
La celebración de la emblemática fiesta de “Martes de Carnaval” es el punto de encuentro de los que añoran el carnaval antiguo y, también de los que quieren pasar un rato alegre y desenfadado. Acto en el que quizá, no sea lo más recomendable ir de espectador, sino como parte integrante del mismo, ataviándose según los consejos que damos en el presente documento.
A la zona turística "Maspalomas Costa Canaria" (Ciudad de la Paz y la Concordia y, dónde puedes encontrar la Felicidad), ya la representaba hace un tiempito una Ametralladora en la zona del Aeroclub, que recibe y despide a los turistas que nos visitan y, ahora se cierra el círculo, con la instalación de un Icono en el Cruce de la Vda. de Franco, que representa a Maspalomas/Pueblo, consistente en un reclamo de una Hamburguesería.
A esto nos lleva el tanto jiji-jaja, (sobretodo el tanto jiji-jaja), el pasotismo, la desidia y el desarraigo, del que tanto hacemos gala.
La Plaza del
Poblado de San Fernando fue en su día el epicentro y centro neurálgico, de toda
la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana.
Los vecinos aún esperan el desagravio que les compense de tanto ninguneo y medidas desacertadas en el pasado.
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Maspalomas y su topónimo, nace como todos los pueblos, más allá del recuerdo. Anclada al sur de la isla, también como todos los sures sedientos y lejanos, el punto cardinal puede más que sus gentes, su historia o su propio nombre.
Si hablar hoy del sur grancanario significan adjetivos de opulencia, riqueza o ambigüedad, anteayer, hasta hace sesenta -60- años, significaba nombrar un lugar alejado, perdido, casi en estado virgen, dónde la majestuosidad del Faro o la belleza serena de la Charca y de sus playas, se prolongaba al corazón noble de unas maspalomeras y unos maspalomeros que deshojaban los calendarios con sus alegrías y tristezas a la intemperie, haciendo de la sencillez un rito y del sudor un sino.
Como la gran mayoría de los pueblos y caseríos canarios, conformaban el pueblo de Maspalomas un típico grupo de viviendas en torno a la casa señorial del Condado, la del Mayordomo, la Ermita y la Era, algunas tiendas y la Fonda; y, que se complementaba con numerosas viviendas de arquitectura tradicional canaria esparcidas por todo el territorio, salpicando de color los terrenos de cultivo; primero de pesca y pastoreo, más tarde de plataneras y árboles frutales, después de labranza (principalmente de cereales) que dan paso a la aparcería tomatera, sin menoscabar los caseríos aledaños de: El Lomo, Buenavista, El Charco, Las Burras, Berriel y otros que con el tiempo adquirieron personalidad y topónimo propio con el surgir de las Cuarterías de aparceros.
Nace este Poblado a fin de acoger con unos mínimos de dignidad y calidad de vida a aquellos pastores, agricultores, camelleros, labradores, plataneros y aparceros que "escarbaron" con sus manos los cimientos de la Maspalomas que disfrutamos en este siglo XXI; Poblado que, hoy en día lo habitan, en su gran mayoría, los hijos, nietos y biznietos de aquellos.
Desde el minuto cero, después de inaugurado, el Poblado de San Fernando se convierte en el punto de encuentro y concentración de todos los vecinos de Maspalomas y, de las cercanas cuarterías de aparceros; los vecinos, al atardecer, se concentraban en los domicilios de los que tenían televisión, (dos o tres en todo el pueblo), y en las noches veraniegas se organizaban en las aceras multitudinarias partidas de Lotería; por descontado: mil anécdotas que contar forman parte de la apasionante historiografía de un pequeño Pueblo, en el que hoy conviven en feliz armonía, una sociedad multicultural: abierta, tolerante, acogedora y solidaria.
Ellas y ellos fueron testigos de los avatares históricos, sociales y culturales de Maspalomas; que conforman gran parte de nuestra Historia y de nuestra Cultura y que urge transmitir a niños y jóvenes residentes y también turistas, para que comprendan la evolución y transformación que ha tenido nuestro pueblo; son pocos los homenajes que se le hagan a aquel pueblo de Maspalomas -silencioso y silenciado- de los años 50, 60 y 70 del pasado siglo XX y, a las mujeres y hombres que sacrificaron sus valores Sociales y Culturales, heredados de sus antepasados, y que tanto se trastocaron en pro de la industria turística: supuestamente, sinónimo de Porvenir y Progreso (sic); esto y mucho más, incluido el sentimiento y patrimonio de todos los maspalomeros, se fue al traste aquel día en que el tractor arrasó por la Iglesia Parroquial –Cruz de la fachada volando por los aires -literalmente-), que nos dejó a todos un tanto huérfanos.
Si a todo esto añadimos que, debido a la permisividad que en su día se tuvo con las licencias de Obras y Reformas en las viviendas, el Poblado antiguo de San Fernando no goza hoy de la mejor estética, de cuya belleza plástica original, no queda ningún vestigio; comparándola con el conjunto bello y armónico que concibiera el prestigioso arquitecto Manuel de la Peña Suárez que, junto con la Iglesia, “creó la mejor arquitectura canaria contemporánea” y, a decir de los especialistas en su trayectoria, consiguió desarrollar una obra que supuso una aportación a la cultura de la modernidad desde la Arquitectura.
Con estas medidas no nos cabe la menor duda que facilitaría solventar aquel cacareado problema de la falta de "sentimiento de pertenencia" y amor al entorno de la ciudadanía maspalomera, creando conciencia de pueblo, de arraigo y convivencia, a la par que serviría de desagravio para con las tropelías que se nos han hecho en el pasado.
Los documentos gráficos corresponden a distintos aspectos del Poblado de San Fernando de Maspalomas en febrero de 1961, días antes de su inauguración. Fotos de Francisco Rojas -Fachico-.
Los documentos gráficos pertenecen al Archivo Historiográfico de Pedro José Franco López.