CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE PANCHO GUERRA (EL CERVANTES CANARIO). 1909-2009
Publicado el 11 de junio de 2009
Autor: Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
Francisco de San Bernabé
Guerra Navarro, nace en Tunte, en la calle que hoy lleva su nombre literario y
popular: Pancho Guerra; por lo que este año se cumplen los 100 años (el I
Centenario) de su nacimiento. Se cumple el I Centenario del nacimiento de una
de las figuras más insignes de la cultura y de la identidad canaria, más
conocidos por todos como Pancho Guerra y cuya obra ha significado tanto para
los canarios y estudiosos de nuestro léxico y costumbres. Y, durante su niñez,
como verseara Francisco Tarajano:
“Por veredas de Tunte
corre un chiquillo
escogiendo saberes
del campo y risco”.
Y es que la obra de Pancho
Guerra respira canariedad –de la de verdad-. Como dijera Antonio Arbelo Curbelo
–Presidente de la madrileña Peña Pancho Guerra: “…canariedad desde la sencillez, humildad
y genialidad.”
La obra de este insigne
tirajanero nos recuerda un pasado plagado de pequeñas pero significativas cosas
que conforman nuestra historia, la historia de nuestra comunidad. Pancho Guerra
nos ofreció –y ofrece- una imagen certera de la gente sencilla de nuestra
tierra, de su modo de vida, de sus costumbres ancestrales, sus alegrías y
penas.
Su obra, de manera sencilla,
apunta directamente al corazón y a la sensibilidad del que se acerca a las
páginas de sus libros. Pero esta sencillez no es un recurso fácil, sino un
lenguaje capaz de llegar a tocar las fibras más íntimas de nuestra
idiosincrasia, a través de una visión muy particular de lo que fue Canarias
decenios atrás, pero no por ello menos actual y vigente que cualquier otra obra
contemporánea.
Y quizá, una de las
particularidades más importantes, a juicio del que suscribe, es que sus
escritos publicados: Cuentos, Memorias, Léxico Popular, Artículos, Comedias…,
aparecen llenos de datos que nos puede parecer que estamos situados fuera de
una obra de estrictos contenidos literarios. Son datos referidos a distintos
aspectos del mundo rural canario, común a todas las islas del archipiélago y
que abarcan informaciones diversas sobre temas como: gastronomía, geografía,
folklore, leyendas, fiestas populares, etc.
“Siempre el oído a la escucha
y bien alerta la oreja
deje y geito nos dejó
de lo que a su tierra oyera”.
Es seguro que a estas alturas
del tiempo, su familia y/o la Fundación Canaria Pancho Guerra ya elaboran un
calendario de actuaciones y actividades para que el Centenario del nacimiento
de Pancho Guerra no pase en balde. Pero la llamada especial de atención del
presente es para las instituciones canarias que, metidas en la vorágine de bajar
costes, suprimir partidas y recortar gastos por la cacareada crisis, sean
especial y cuidadosamente exquisitos y prevean el que esta oportunidad que se
nos brinda tenga la debida atención sensitiva y, por supuesto económica.
Y hablamos de todas las instituciones,
desde el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana –por razones obvias-, hasta
el Gobierno de Canarias, pasando por el Cabildo Insular de Gran Canaria, las dos
Universidades y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, dónde Pancho
Guerra se cultivó como hombre e intelectual. Resúmen: que los organismos
competentes y, que por razones obvias tendrían que estar implicados no se “empardelen” con este asunto. Viene a
cuento la palabrita, porque “empardelarse”
(emperezarse, amodorrarse, quedarse medio dormido…) fue el último vocablo del
“Léxico Popular de Gran Canaria” que redactó Pancho Guerra, antes que la muerte
inesperada y casi fulminante le impidiera continuarlo.
Por todo ello también hacemos
guiño, pués consideramos que tienen mucho que decir y aportar al respecto, a la
Sociedad Económica de Amigos del País, al Gabinete Literario, a la Escuela
Luján Pérez, Orden del Cachorro Canario, etc. De forma especial a los medios de
comunicación escritos, con los que colaboró estrechamente y por largos períodos
desde Madrid y, por supuesto a todos los colectivos sociales y culturales de
San Bartolomé de Tirajana, pues que duda cabe que, con el empuje de todos es
cómo se lograría que la conmemoración del “I Centenario del Nacimiento de
Pancho Guerra” tenga el empaque, la repercusión y trascendencia que merece.
Guiño que extendemos a todos y todas las personas del mundo periodístico,
cultural e intelectual de la isla de Gran Canaria conocedores, amantes y
defensores a ultranza de la obra de Pancho Guerra.
Se presenta también una oportunidad de oro para que San Bartolomé de
Tirajana (su Ayuntamiento) tome la iniciativa y se convierta en el organismo
que encauce –al menos los inicios- de la celebración y conmemoración de ésta
efemérides. En primer lugar, por el hecho de Pancho Guerra haber nacido en el
término municipal de San Bartolomé de Tirajana –Tunte-. y en segundo lugar,
porque sería una oportunidad irrepetible –al menos en mucho tiempo-, de que San
Bartolomé de Tirajana salde la deuda que tiene pendiente para con la figura y
la obra del más insigne de sus Hijos Predilectos que, a su vez está considerado
por muchos como: Patrimonio cultural de todos los canarios y, finalmente,
consideramos que en San Bartolomé de Tirajana, sobre todo en Tunte, es dónde
tiene que incidir e influir las celebraciones y perpetuarse este reconocimiento
de forma tangible para la posteridad, mediante –por ejemplo-, de una Escultura
conmemorativa, etc. Lo que sea, con tal de que no queden las celebraciones en
una mera ofrenda floral y folklórica (lo más recurrido en estos casos).
De lo contrario, seguiremos
con la cruz a cuesta de una deuda pendiente hacia este excelso personaje, que
si bien es Patrimonio de todos los canarios en general, lo es del pueblo
tirajanero en particular.
Es tarde para tomar grandes
iniciativas y florituras, además los tiempos que corren no son propicios para
grandes fastos, -“que no está el tostador p’á cochafisco”, como diría Pancho
Guerra; pero si que es imprescindible acometer (esperemos que ya se haya
iniciado el proceso), la reedición de toda la obra de Pancho Guerra y que,
mediante sesiones de lectura, charlas, exposiciones y/o proyecciones quede
implantada la figura y obra de Francisco Guerra Navarro –Pancho Guerra- en
todos los Colegios e Institutos canarios, al menos, en los de la isla de Gran
Canaria y, por supuestísimo en todos y cada uno de los del Municipio de San
Bartolomé de Tirajana.
En la seguridad de que los
miembros de la Corporación municipal tirajanera, la familia y la fundación
Canaria Pancho Guerra y otros órganos ya tienen presente esta fecha, deseamos dejar
constancia que el presente, tan sólo trata de hacer una llamada de atención,
para que no se dilate en el tiempo el inicio de la conmemoración de esta
efemérides y, sobre todo de la captación de medios económicos necesarios, ya
que el evento merece que sea todo lo trascendente que debe y pasará mucho
tiempo en volverse a presentar una oportunidad similar.
Y como reflexión final, manifestar que, las acciones que se realicen a los
efectos de conmemorar el I Centenario del nacimiento de Pancho Guerra, además
de estar impregnadas de sentir cultural, socio-cultural e incluso lúdico; esta
efemérides debe tener, una encomienda general en todas las iniciativas y
empresas a acometer: la de recuperar y difundir el legado de un autor –Hijo
Predilecto de San Bartolomé de Tirajana-, que divulgó siempre la esencia de lo
que hoy conocemos como “Identidad
Canaria” y que la obra del “Quijote canario” (como le definiera
ó bautizara Carmen Laforet –atribuído también a Juan Cabrera Santana), quede
vigente y para el futuro en el día a día de nuestro Municipio en particular y
de Canarias en general.
De todas formas y, a decir
verdad, en el caso de que no se cumplan todas las expectativas, en caso de que
el tiempo o los dineros no sean los suficientes, tenemos a la vista otra
oportunidad para continuar con las labores de exaltar a nuestro “Quijote”
y es que en 2011 se cumplen 50 años de su fallecimiento en el Madrid de la
segunda mitad del pasado siglo. Porque contribuciones y reconocimientos
pendientes seguro que van a quedar para dentro de dos años, por ejemplo,
homenajear en toda regla a la “Peña
Pancho Guerra” de Madrid que, registrando prácticamente en su piso de
soltero: buscaron, ordenaron y publicaron sus manuscritos; cosa que quizá él
nunca hubiera hecho ya que, -según Juan Rodríguez Doreste-, “… su
modestia era excesiva y su autocrítica muy exigente…”
Para terminar y a la espera
de que estas modestas sugerencias caigan en terreno y conciencias fértiles, modesta
aportación, que veremos quizá corregidas y, de seguro aumentadas durante todo
este año 2009 por personas mucho más capacitadas que el que suscribe,
reproducimos el texto que figuraba en el pergamino en piedra que, sobre
monolito se erguía frente a la Iglesia de Santiago de Tunte hasta los años 90
del siglo pasado:
Supo espigar la gracia de cada momento,
de cada encuentro y con un total olvido de sí mismo, hizo reir y reir con sus
originales ocurrencias.
Tan natural era en todos sus gestos,
palabras y escritos, que lo mismo que la humilde flor silvestre que desconoce la elegancia de la belleza y
colorido emanando aromas sutiles sin distinción de clases.
Así fue “Pancho Guerra” que jamás supo
que era gracioso, él sólo quiso derramar alegrías y quitar las piedras de
nuestro camino”.

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