Publicado el 3 de enero de 2011
y re-editado el miércoles, día 02 de julio de 2014
Autor: Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural
Antes de entrar en detalles de lo
que fue y significó para la historia del pueblo de Maspalomas y su zona
turística el “Bar Franco” o el “Bar de Antonio el cojo” (con el perdón de sus
hijos), pero es que era así como popularmente era conocido, y faltaríamos a la
memoria colectiva si no lo hiciéramos así al menos por una vez; quiero
manifestar los motivos que nos llevan a escribir esta columna.
Días pasados fallecía Doña Ana
Sánchez Artiles y, antes que nada mostrar desde aquí nuestro más sentido pésame
a sus hijos: Fina y Antonio, a su nieto Tony, a sus hijos políticos: Paco
Alonso y Montse Santana y a sus hermanos, sobrinos y demás familia. Anita era
la viuda de Antonio Franco Afonso que regentaba el Bar Franco que estaba justo
al lado de La Fonda
de la Vda. de
Franco y, para los contemporáneos, justo al lado también del eucalipto que aún
existe en la parada de guaguas que está ante el edificio Los Molinos. Como
muestra alguna de las fotos que ilustran esta columna, Anita también bregaba y
mucho dentro de la barra del Bar de Antonio Franco y fue testigo del trasiego
de camioneros, empleados del conde, aparceros y, más tarde encargados y
capataces de la construcción y, por supuesto fue testigo de primera línea del
proceso de transformación (de la transición) de la Maspalomas de antier, a
la Maspalomas
de hoy en día.
Y,
queríamos dejar constancia de este Bar, porque su existencia y derribo ha
quedado anulado a lo largo de muchos años por la fuerza mediática que siempre tuvo
Este
Bar, junto a la Cantina
de los Artiles, el Bar de Juanito Artiles y la Tienda de Mateíto, en el
Lomo, era el punto de reunión y ocio de
los vecinos de las 100 viviendas mal contadas que había en Maspalomas hasta los
años 60. Y, era también el “casino” o sala de juegos, pues quién más, quién
menos hizo sus primeros pinitos en la baraja, el dominó y el Futbolín en el Bar
de Antonio Franco. No viene a capricho el poner la palabra Casino
entrecomillada, pués queda para otros investigadores e historiadores más
versados, indagar el porqué figura esta palabra: “Casino”, en el plano que
confeccionara Juan de León y Castillo en
l884, cuando hizo una recreación de toda Maspalomas, y que adjuntó al proyecto
de la construcción del Faro de Maspalomas, fragmento que ilustra el presente
trabajo.
Y, de la misma forma que “La Fonda ” tuvo que ser
derribada por imperativos urbanísticos, también lo fue el Bar de Antonio Franco
y, también trasladado a uno de los bloques de la Plaza del Hierro, en la
ahora conocida como Calle Alcalde Marcial Franco.. Tanto en uno como en el
otro, es de destacar que siempre figuraban en su exterior los carteles de las
Películas que ponían en los cines del tablero, de lo que es testimonio fiel,
las fotos ilustrativas.
Si
durante la semana eran la gente de paso las que frecuentaban el Bar de Antonio
Franco, pues los lugareños trabajaban de sol a sol, era los fines de semana
cuando la clientela era principalmente local, hacían uso los jóvenes de los
futbolines y si “radiaban” un partido, los amantes del fútbol, o sea, todos,
se agolpaban al aparato de radio del bar, que contaba con un amplificador para
que sonara por bocinas de altavoces preparadas a tal fín y que cubrían incluso
los exteriores del Bar. Hay que tener en cuenta que hablamos de una época en la
que era un auténtico lujazo contar con una radio en casa, por lo que, de igual
forma, era cita obligada esta especie de “casino” cuando llegaba la hora del
“parte”, el noticiario de Radio Nacional de España.
Nunca hemos sido por estas
tierras proclives a exaltar la memoria de personajes históricos, populares o
simplemente singulares; y a medida que pasa el tiempo y se han ido perdiendo
valores han quedado en el olvido personajes entrañables que se nacieron,
crecieron y cultivaron a la sombra del eucalipto del Bar de Antonio el cojo,
como: “Agustín Carpeta”; “Juan Alquirez”; Zacarías; y tantos otros. Sana
envidia nos da el ver que en otros pueblos perdura en la memoria colectiva personajes
como: Pepe Caña dulce; Andrés el ratón o Lolita Pluma, sin ir más lejos.
Su hija Fina nos cuenta como en
una Misa celebrada en estos días, en memoria de Anita Sánchez, su madre, en su
pueblo de procedencia –el Carrizal de Ingenio-, se le acercó un señor para
decirle que su padre le hubiera librado del cuartel. O sea, que hasta el día de
hoy y, han pasado muchos años, perduran los agradecimientos a los favores que
hizo Antonio Franco a familias y jóvenes necesitados.
De
Anita resaltar que hasta cinco escasos días antes de su fallecimiento regía
–junto a su hija Fina-, los destinos del Bazar Franco de la Plaza del Hierro, no sólo
con su presencia testimonial “in situ”, sino en el control de cobros, pagos de
facturas, etc. Etc. Mujer inquieta y preocupada también, por la actualidad y el
devenir social del pueblo de Maspalomas y su gente; no en vano, desde su asiento
en el Bazar que le dejara su marido Antonio Franco, se valía de su capacidad
conversadora y comunicadora, para interesarse por todo lo que pasaba,
contrastando de forma directa, todo aquello que le llegaba desde prensa, radio
y televisión; medios de los que era muy devota, quizá secuelas de los “partes
informativos” que oía por aquella radio de madera con rejilla y perillas; a válvulas, con bobinas y el condensador de
sintonía…, de la marca “Schneider”…, recuerdan?.


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