MASPALOMAS Y EL TABLERO: LAS "COMEDIAS"
DE NAVIDAD
EN BLANCO Y NEGRO.
Por Pedro
José Franco LópezRoque Nublo de Gran CanariaPremio "Raíces/SBT"
En los años 60, el Belén Viviente de Maspalomas aglutinaba en cada
representación a la casi totalidad de los jóvenes del pueblo.
Los ensayos, en el
interior de la propia Iglesia de San Fernando, era la gran diversión de los
jóvenes de octubre a diciembre.
Como no podía ser de otra manera, en estas fechas
forzamos la memoria de los maspalomeros de antaño para poner en valor, a la vez
que sean de dominio público, aquellas obras de teatro navideñas que se
celebraban en Maspalomas finalizando la década de los sesenta del siglo pasado
(el próximo año se cumplirán cincuenta años de aquella primera experiencia).
Ahora se llaman “Belenes Vivientes”, en el mundo del teatro clásico se les
denomina “Autos Sacramentales”, pero por aquella época las llamábamos “Comedias
de Navidad”; con el nombre específico, en Maspalomas, de “Divino
Acontecimiento”.
A decir verdad, los verdaderos inicios fueron por el
año 1.962, de la mano de Goyita González Valerón, una maestra que impartía su
magisterio en Maspalomas y se implicaba en el quehacer socio-cultural de los
jóvenes y años después, impulsado por el párroco Manuel Montesdeoca, se retoma
la iniciativa, convirtiéndose los jóvenes maspalomeros en unos de los
auténticos pioneros de los "belenes vivientes" grancanarios.
En la
Maspalomas de 1.967 se llegan a congregar hasta más de un centenar de
“actores”, lo que quiere decir que, teniendo en cuenta la población maspalomera de la época, era la práctica
totalidad de la población juvenil y bastantes mayores que se sumaban para dar
vida a María, José, Astrólogos, Ángeles, Herodes, Profetas, Reyes Magos, Pajes,
pasando por el mismo Lucifer a veces y, las imprescindibles posaderas y
pastores; éstos últimos recitando poesías y cánticos que proponían los maestros
en la Escuela; los ensayos tenían lugar en el interior de la propia Iglesia de
San Fernando, de octubre a diciembre de cada año, convirtiéndose para estos
efectos en una especie de club juvenil, con los parabienes del párroco don
Manuel Montesdeoca.
Como la
experiencia y referentes eran nulos, los textos eran extraídos de Libros de
Misa y el resto pura invención colectiva; el lugar de las representaciones era
el patio de recreo, anexo a la Escuela y la propia Iglesia del Poblado de San
Fernando y como escenario de las distintas secuencias, una sucesión de
montículos y pasillos fabricados con cajas de tomates, que nos prestaban los
encargados de zona de los exportadores: Míster Pilcher y Juliano Bonny; hasta
10 camiones de cajas llegaron a necesitarse en alguna ocasión.
Los papeles
se repartían al azar y según peticiones;
puestos a repartir, el de coordinador y director, le tocó al que suscribe que,
pecando de atrevido, le indicaba a Josefita López, cómo debían ser los trajes
que debían lucir cada uno de los personajes. El “taller de costura” era el
inmenso patio de lajas de su casa de labranza y los “costureros” eran los
propios “actores”, todos ellos coordinados por mi madre, que hacía un hueco en
sus clases de costura.
Los
“actores” del Belén Viviente que hacían de Reyes Magos, tenían asumido que el
día de Reyes debían asistir, con el vestuario a Misa, la “presidían” en un
lugar privilegiado y, hacían el besapiés al Niño Jesús, como todos los
asistentes.
Como época
en que los trabajos de aparcería estaban en pleno apogeo era bastante numeroso
el grupo de vecinos que se congregaba a contemplar estos Belenes Vivientes, tal
es así que en más de una ocasión, el párroco (Don Manuel) celebraba la Misa del
Gallo en el exterior de la Iglesia, en la mismísima cueva que hacía de Portal
de Belén, junto a la Virgen María, San José, el Niño, los Reyes Magos y sus
Pajes.
En las
distintas ediciones, se alternaban los personajes y el que fue San José pudo
llegar a ser Rey y que el que hizo de Herodes, pudo llegar a ser apuntador y la
que atendía una posada en el 67, pudo llegar a ser el mismísimo demonio en el
68.
Con el
tiempo, la vestimenta y accesorios se
fueron aumentando y complementando; tanto es así que en el verano del 68
se recaudaba dinero para sufragar gastos a la salida de las Misas, que era
cuando los turistas de Las Palmas llenaban el templo y la plaza de San
Fernando.
Como no se
recaudaba lo suficiente, un grupo de jóvenes, fuimos a la casa del Conde de la
Vega Grande, para pedirle colaboración y éste nos dio una tarjeta para ir al
Kilo de San Bernardo a comprar telas, complementos y artilugios de atrezo de
toda clase.
También se celebraban
Belenes Vivientes en el pueblo de El Tablero, coordinado y dirigido por el
entusiasta Juan Vega; además, se dio la circunstancia que, en 1970 el Párroco y
un grupo de jóvenes solicitó que
fuéramos los de Maspalomas a escenificar "Divino Acontecimiento" al
Tablero, pero, pensándolo mejor, se decidió
hacer un reparto de papeles entre jóvenes de los dos pueblos.
Así tuvimos que si San
José era maspalomero, la Virgen era del Tablero; que si Herodes era de
Maspalomas, su mujer y esclavos deberían ser del Tablero y que los Reyes de
Oriente y sus pajes, deberían ser chicos de los dos pueblos también.
El resultado de esta iniciativa
que, aún hoy en día se comenta entre varios corrillos, tuvo un resultado muy
feliz y causó muchísima expectación el que jóvenes de dos pueblos con una fama
(supuestamente) de rivales y mal avenidos (como todo vecino que se precie), se
unieran en un gesto de buena vecindad durante
dos meses para escenificar un Belén Viviente en el interior del templo
parroquial de la Santísima Trinidad.
La convivencia durante
casi dos meses, mientras duraron los ensayos, fue fantástica y, una experiencia
muy válida para repetir hoy en día, afrontando juntos los jóvenes de dos
pueblos vecinos iniciativas de cualquier rama de las artes, el deporte, la
solidaridad o la cultura en general.
No podemos
dejar de reseñar en esta columna aquella Obra de Teatro de espíritu navideño
representada en 1.979, llamada: "Algo
para contar en Navidad", de gran éxito y aceptación, por lo innovador
que resultaba la modalidad de "Teatro,
dentro de Teatro"; y es que,
mientras el histérico director repasaba el último ensayo, le traen a una
indigente inmigrante encontrada en la calle a punto de parir y lo hace en lo
que iba a ser la cueva del Belén, echando una mano algunos actores
entremezclados en el público. Mensaje totalmente válido para hoy, que hace treinta
y siete años era toda una premonición de los aconteceres mundiales de hoy en
día. Y, memorables también aquellas representaciones de las que casi se cumple
el medio siglo de historia.
Desde los
años 80 y hasta la actualidad, surgieron varias iniciativas respecto a la
actividad teatral navideña, entre ellas la de aquel grupo de teatro que formara
Sito Rivero y que representó: "La
Historia de la Salvación"; últimamente y, en años alternos, hemos
podido disfrutar de una especie de macro Auto Sacramental llamado “De Belén vino la Luz”, que coordina y
dirige el entusiasta Adán Verde Ojeda, a la vez que es autor de la letra y
compleja escenografía; se basa, principalmente en el trabajo y desarrollo
comunitario de colectivos de mayores y jóvenes, así como también de carácter
solidario, ya que participan ONGs radicadas en Maspalomas y resto del municipio
de San Bartolomé de Tirajana, aunque para este año, que sepamos, no está
prevista ninguna representación.
Un
encomiable gesto sería rescatar esta propuesta de Adán Verde y, en 2017, unirse
los pueblos del Tablero y Maspalomas a fin de conmemorar el cincuenta
aniversario de aquellas pioneras "comedias" de Navidad, con
representaciones en cada uno de los pueblos, por supuesto, con la participación
e implicación de las instituciones y las dos Parroquias. Dicho queda.
MASPALOMAS Y EL TABLERO: LAS "COMEDIAS" DE NAVIDAD
EN BLANCO Y NEGRO.
Por Pedro
José Franco López
Roque Nublo de Gran Canaria
Premio "Raíces/SBT"






















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