miércoles, 16 de diciembre de 2020

EL CARBONO 14 SITÚA AL YACIMIENTO "PUNTA MUJERES", DE MELONERAS, EN EL Siglo VII (d.e.)

Por Pedro José Franco López.
Premio "RAÍCES/SBT"
ROQUE NUBLO DE GRAN CANARIA.
 
Sin lugar a dudas, por nuestra parte, "Punta Mujeres" es el Yacimiento más visto de toda Canarias.
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Frente mismo al Faro de Maspalomas y, en el centro neurálgico y exclusivo de Meloneras; dónde se ubican los más lujosos hoteles y villas de toda la zona turística "Maspalomas Costa Canaria"; dónde se rezuma atractivo,  opulencia y estilo; junto a un Boulevard repleto de tiendas de diseño, prestigiosas joyerías y elegantes boutiques y una selecta y refinada red gastronómica, digna del mejor gourmet, surgen desafiantes, los restos de una vivienda aborigen y restos de otros habitáculos; datada en el siglo VII (d.e.), incluso se han detectado en su entorno, nidos de ametralladoras y trincheras militares de los años 40 del siglo XX.

Para entrar en situación, digamos que, hace más de 1500 años un grupo de norteafricanos pisaron playa en Gran Canaria, bien por voluntad propia o desterrados del continente, pero en cualquier caso con la firme voluntad de quedarse para siempre. Y, siglo tras siglo, no fueron pocos los que lo hicieron por las costas del Municipio de San Bartolomé de Tirajana; prueba de ello es el semillero de yacimientos que se encuentran en las costas tirajaneras, desde el mismísimo Faro de Maspalomas hasta Arguineguín, llegándose a asegurar que casi todo el pueblo de El Pajar está levantado sobre un poblado indígena; así tenemos: Lomo Galeón y Los Llanillos, El Pajar ó Santa Águeda, Las Crucitas, Barranco del Toscón, Barranco y Montañeta de La Jarra, La Lajilla,  Barranco de El Salobre y de El Hornillo, Pasito Blanco, Montaña La Arena, Las Crucitas, Llano de los Militares y tantos otros.

Situándonos en la costa eminentemente maspalomera y, para imaginarnos el trasiego que hubo en algún momento de la historia prehispánica por estos lares, baste enumerar los yacimientos hallados en el entorno: Las Meloneras, Viviendas de Lomo Perera -hasta una treintena de casas aborígenes se han llegado a contar; Necrópolis de Maspalomas, con 141 inhumaciones y un osario en cistas y, que el Carbono 14 data los restos entre los siglos X y XV; Pocillo Real en Meloneras, Concheros en las Dunas de Maspalomas, y, el yacimiento que nos va a ocupar: Punta Mujeres.

Teniendo en cuenta que las arribadas a tierra firme, evidentemente, eran por la costa, aquí adecuaban sus aposentos un tanto provisionales, pues el alimento estaba condicionado a la pesca y el marisqueo, por lo que no les quedaba otra que atravesar la cuenca de Tirajana, la de Arguineguín, el valle de Los Tirajanas o las cresterías de Amurga, dónde iban a disponer de abundante agua, pastos para el ganado y excelentes tierras de cultivo, conformando unos habitáculos casi siempre cuevas naturales o labradas a mano, que aprovechaban tanto para vivir, como para morir.

Para mayor abundancia, el prestigioso investigador Simón Benítez Padilla se encuentra con unos textos que dicen: "...,sobre el delta y en la playa, levantaron los indígenas sus rústicas construcciones de piedra seca, acarreando el material del mismo cauce del barranco y utilizando el ramaje de árboles y palmeras para cubrir sus viviendas. como abrevadero; El Charco de Maspalomas atraía asimismo una porción de volátiles y cuadrúpedos que en el sacian su sed y se exponen a las artimañas del astuto cazador...".

Además, René Verneau, compara ciertas construcciones de Maspalomas con las de Arteara: "... a ciertas construcciones en forma de goros, se las ve también en Arteara y, más abajo, en el fondo del barranco, cerca de Maspaloma...”

San Bartolomé de Tirajana, estaba cantado, al ser el Municipio con más superficie y costa de toda la isla de Gran Canaria, tiene catalogados por el Cabildo y a fecha de 2018 ciento sesenta y siete Yacimientos Arqueológicos, siendo el más numérico, con diferencia, de los 21 municipios de la isla.


Y, para entrar definitivamente en situación, decir que el Yacimiento "Punta Mujeres", ubicado a unos 150 m. al oeste del Faro de Maspalomas, en dirección a la Playa de Meloneras y a escasos metros de uno de los más prestigiosos hoteles de la zona y, en el Paseo de Meloneras, es un buen ejemplo de los asentamientos costeros que, en el período prehispánico, se localizan en el litoral de Gran Canaria. Está integrado por seis estructuras domésticas, si bien en su momento debió ser un núcleo de mayores dimensiones; los aborígenes canarios eligieron este lugar para establecerse por sus buenas condiciones naturales, en las proximidades del oasis de la Charca de Maspalomas, dónde disponían de agua durante todo el año, además de caza de lagartos y aves, y pesca abundante, sin olvidar el marisqueo en la costa.

De todas las estructuras descubiertas, destaca la ubicada en el extremo sur: una construcción de planta circular al exterior, mientras que su interior se configura a partir de una estancia principal cuadrangular a la que se adosan otras de menos dimensiones.  Los trabajos arqueológicos documentaron en esta edificación abundantes evidencias de industria lítica, cerámica, así como restos de fauna marina y terrestre.

Las dataciones por Carbono 14 de restos de maderas quemadas y cenizas halladas en el yacimiento han dado como resultado los periodos de ocupación comprendidos entre los años 630- 890,  y 990-1220 y 1410-1660. Es decir, que este poblado estuvo habitado al menos entre el siglo VII y el siglo XVII, unos mil años de historia.


Los muros de piedra que se aprecian son los restos de una cocina al aire libre y una muralla, que junto a las casas, formaban parte de un poblado aborigen de unos 1000 años de antigüedad. A lo largo del tiempo, este espacio ha cambiado considerablemente de aspecto y han sido diversos los usos y aprovechamientos que han tenido lugar en el mismo, afectando a la conservación de los restos arqueológicos.

Las transformaciones más importantes de este espacio tienen lugar durante el siglo XX. La introducción de los cultivos de tomates, en la primera mitad del  siglo supuso una importante modificación del paisaje del entorno del yacimiento, llegando los cultivos prácticamente hasta la costa.

Incluso, en el entorno de la vivienda, se aprecian huellas de unas trincheras y nidos de ametralladoras, que formaron parte del programa de fortificación de la isla, desarrollado entre 1940 y 1945, en previsión de un posible desembarco aliado durante la II Guerra Mundial, intervenciones que produjeron importantes alteraciones en este yacimiento arqueológico.

Con posterioridad, en la década de 1950 se instaló en las cercanías una estación de radar y una antena de comunicaciones, que con el tiempo, lo mismo que los tomateros, dejarían su espacio a las actuales instalaciones turísticas.


El Yacimiento "Punta Mujeres" fue objeto de una intervención arqueológica y de conservación y restauración,0entre los años 2000 y 2001, localizándose los restos de seis estructuras domésticas que, a buen seguro, formaban parte de un asentamiento de mayores dimensiones, como nos muestra la recreación del poblado y su entorno, cedido gentilmente por "Arqueocanarias", dónde figura la Charca, el palmeral o bosque y "la punta", dónde 1250 años después levantaría el Faro de Maspalomas el ingeniero Juan de León y Castillo. El Yacimiento, que no se excavó e investigó del todo, dejó algunos espacios compactados, para estudio de futuros investigadores.

Y, de haberse actuado con más tino, y no destruirse tanto yacimiento, veces por las obras de un Campo de Fútbol, veces por los desmontes para un Campo de Golf y otras por ocupar espacio de un sacrosanto solar para un hotel, hubiéramos tenido en Meloneras un atractivo valor añadido y de promoción turística sin precedentes, pues indudablemente, hubiera repercutido en el empaque y solera que nos otorgaban la constatación -a pié- de una historia de siglos, diferenciándonos cualitativamente de otros destinos competitivos.

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