martes, 22 de febrero de 2022

POBLADO DE SAN FERNANDO DE MASPALOMAS: "CUNA"HISTÓRICA, SOCIAL Y CULTURAL DE LO QUE HOY ES EL PUEBLO MASPALOMERO Y LA ZONA TURÍSTICA "MASPALOMAS COSTA CANARIA".

Por Pedro José Franco López.
Roque Nublo de Gran Canaria/2020
Premio "RAÍCES/SBT 2019


La Plaza del Poblado de San Fernando fue en su día el epicentro y centro neurálgico, de toda la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana.

Los vecinos aún esperan el desagravio que les compense de tanto ninguneo y medidas desacertadas en el pasado.

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Maspalomas y su topónimo, nace como todos los pueblos, más allá del recuerdo. Anclada al sur de la isla, también como todos los sures sedientos y lejanos, el punto cardinal puede más que sus gentes, su historia o su propio nombre.

Si hablar hoy del sur grancanario significan adjetivos de opulencia, riqueza o ambigüedad, anteayer, hasta hace sesenta -60- años, significaba nombrar un lugar alejado, perdido, casi en estado virgen, dónde la majestuosidad del Faro o la belleza serena de la Charca y de sus playas, se prolongaba al corazón noble de unas maspalomeras y unos maspalomeros que deshojaban los calendarios con sus alegrías y tristezas a la intemperie, haciendo de la sencillez un rito y del sudor un sino.


A Maspalomas nunca le permitieron aportar a la historia de la isla su granito de arena popular, ni siquiera sus leyendas inocentes pudieron hacerse un hueco en la menguada tradición grancanaria, de taifas o noches de duelo: Maspalomas fue absorbida por la propia historia, por los tópicos-típicos de quienes la usaron y le arrebataron su palabra sincera, su derecho a caminar libremente hacia el mar o la cumbre, su generosidad de pueblo íntegro.

Como la gran mayoría de los pueblos y caseríos canarios, conformaban el pueblo de Maspalomas un típico grupo de viviendas en torno a la casa señorial del Condado, la del Mayordomo, la Ermita y la Era, algunas tiendas y la Fonda; y, que se complementaba con numerosas viviendas de arquitectura tradicional canaria esparcidas por todo el territorio, salpicando de color los terrenos de cultivo; primero de pesca y pastoreo, más tarde de plataneras y árboles frutales, después de labranza (principalmente de cereales) que dan paso a la aparcería tomatera, sin menoscabar los caseríos aledaños de: El Lomo, Buenavista, El Charco, Las Burras, Berriel y otros que con el tiempo adquirieron personalidad y topónimo propio con el surgir de las Cuarterías de aparceros.


Pero sucedió que el 1º de marzo de 1961, nace un pueblo, nace un topónimo, el de San Fernando, que queda grabado sobre mármol en la doble escalinata de acceso a lo que, en lo sucesivo iba a ser reconocido como: El Poblado -antiguo- de San Fernando de Maspalomas; y que, poco a poco acapara terrenos, espacios y volúmenes de tal forma, que ha relegado a un segundo término el de “Maspalomas”; semanas antes, a aquella tarde de primeros de marzo, en la Escuela Nacional, la chiquillería fabricaba las banderas de papel, que pegaban con almidón a trozos de caña, para, con impecables babys blancos, recibir al mismísimo Obispo de la Diócesis, Monseñor Antonio Pildain y Zapiain; al 8º Conde de la Vega Grande de Guadalupe Alejandro del Castillo y del Castillo y sus hijos Alejandro y Pedro; a altos mandos Civiles, Militares y Religiosos y, la élite Social de la isla de Gran Canaria y la Provincia de Las Palmas.

Nace este Poblado a fin de acoger con unos mínimos de dignidad y calidad de vida a aquellos pastores, agricultores, camelleros, labradores, plataneros y aparceros que "escarbaron" con sus manos los cimientos de la Maspalomas que disfrutamos en este siglo XXI; Poblado que, hoy en día lo habitan, en su gran mayoría, los hijos, nietos y biznietos de aquellos.


La Plaza central del Poblado de San Fernando; bellamente concebida, singular y original como toda la obra de Manuel de la Peña, (consistía en un enorme tapiz/empedrado central, de canto rodado, decorado con dibujos geométricos, logrados con piedra volcánica de colores grises, negras y rojizas); desde el minuto cero estuvo considerada como el epicentro ó centro neurálgico de toda la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana; pues en ella llegaron a coexistir: las Oficinas Municipales –que por primera vez se descentralizaban de Tunte-; La Tienda de aceite y vinagre; el Correo; La primera Farmacia de Maspalomas; la Casa del Guarda Jurado, que hacía de centro de encuentro de toda la pollería; si a esto añadimos: la Iglesia y la Escuela que también hacía de Casa de la Cultura o lugar de encuentro y ocio de los jóvenes; tuvimos en el Poblado antiguo de San Fernando, el centro de poder político, cultural, social y religioso, de casi todo el sur grancanario y es que en aquella Oficina Municipal, llegaron a tramitarse los primeros proyectos del Concurso Internacional de Ideas "Maspalomas Costa Canaria".

Desde el minuto cero, después de inaugurado, el Poblado de San Fernando se convierte en el punto de encuentro y concentración de todos los vecinos de Maspalomas y, de las cercanas cuarterías de aparceros; los vecinos, al atardecer, se concentraban en los domicilios de los que tenían televisión, (dos o tres en todo el pueblo), y en las noches veraniegas se organizaban en las aceras multitudinarias partidas de Lotería; por descontado: mil anécdotas que contar forman parte de la apasionante historiografía de un pequeño Pueblo, en el que hoy conviven en feliz armonía, una sociedad multicultural: abierta, tolerante, acogedora y solidaria.


Las maspalomeras y los maspalomeros y, diríamos que incluso, gran parte de la isla de Gran Canaria, es consciente que, con el Poblado antiguo de San Fernando, hay una deuda contraída, pues no es de justicia el trato que se ha tenido para con la "cuna" histórica, social y cultural de lo que hoy es el pueblo maspalomero y, la zona turística Maspalomas Costa Canaria, y, lo que ha venido a significar en los últimos sesenta años, para el desarrollo social y económico de la isla de Gran Canaria y Canarias toda.

Ellas y ellos fueron testigos de los avatares históricos, sociales y culturales de Maspalomas; que conforman gran parte de nuestra Historia y de nuestra Cultura y que urge transmitir a niños y jóvenes residentes y también turistas, para que comprendan la evolución y transformación que ha tenido nuestro pueblo; son pocos los homenajes que se le hagan a aquel pueblo de Maspalomas -silencioso y silenciado- de los años 50, 60 y 70 del pasado siglo XX y, a las mujeres y hombres que sacrificaron sus valores Sociales y Culturales, heredados de sus antepasados, y que tanto se trastocaron en pro de la industria turística: supuestamente, sinónimo de Porvenir y Progreso (sic); esto y mucho más, incluido el sentimiento y patrimonio de todos los maspalomeros, se fue al traste aquel día en que el tractor arrasó por la Iglesia Parroquial –Cruz de la fachada volando por los aires -literalmente-), que nos dejó a todos un tanto huérfanos.

Si a todo esto añadimos que, debido a la permisividad que en su día se tuvo con las licencias de Obras y Reformas en las viviendas, el Poblado antiguo de San Fernando no goza hoy de la mejor estética, de cuya belleza plástica original, no queda ningún vestigio; comparándola con el conjunto bello y armónico que concibiera el prestigioso arquitecto Manuel de la Peña Suárez que, junto con la Iglesia, “creó la mejor arquitectura canaria contemporánea” y, a decir de los especialistas en su trayectoria, consiguió desarrollar una obra que supuso una aportación a la cultura de la modernidad desde la Arquitectura.


Hora es ya que, de una vez por todas, se proyecten (y se ejecuten) soluciones para la Plaza central y el Parque chico (antiguo parque infantil) del Poblado antiguo de San Fernando; así como solventar la problemática existente en cuanto a: su definitiva puesta al día y su revalorización paisajística y urbana; sustituyendo las redes de todos los servicios, soterrarlos (incluso el trenzado de cables eléctricos que afean sus fachadas); repavimentado de sus asfaltos; y sustitución de aceras y bordillos.

Con estas medidas no nos cabe la menor duda que facilitaría solventar aquel cacareado problema de la falta de "sentimiento de pertenencia" y amor al entorno de la ciudadanía maspalomera, creando conciencia de pueblo, de arraigo y convivencia, a la par que serviría de desagravio para con las tropelías que se nos han hecho en el pasado.

Los documentos gráficos corresponden a distintos aspectos del Poblado de San Fernando de Maspalomas en febrero de 1961, días antes de su inauguración. Fotos de Francisco Rojas -Fachico-.

Los documentos gráficos pertenecen al Archivo Historiográfico de Pedro José Franco López.

lunes, 21 de febrero de 2022

40/45 EJEMPLARES DE UNA REVISTA DE OCHENTA -80- PÁGINAS; Y DOS ARTÍCULOS QUE NO TUVIERON MAYOR RECORRIDO.

 


En la Revista "Raíces/2021", aparecieron dos artículos que hice se redactaron con el mayor de los mimos, para que repercutieran y fueran conocidos por los habitantes y simpatizantes del Poblado de San Fernando y de maspalomeros en general y, no fue así, desafortunadamente.

Curiosamente y, cremos que es de Record Guinness; de la Revista -elegantemente diseñada- y casi libro, -(80 páginas), se editaron unos 40/45 ejemplares, el doble de páginas que revistas editadas. ¿-?. Evidentemente, el único recorrido que tuvo aquella Revista, fue la de los premiados y tan sólo algunos privilegiados.

sábado, 19 de febrero de 2022

CUANDO EL YUMBO SE CONVIRTIÓ EN UNA GALERÍA DE ARTE.

 


Treinta y seis años ya de una acción o iniciativa cultural que tuvo lugar a finales del año 1.986 y, que por su originalidad y, por el lugar dónde se celebró, seguro contará con el interés de todos. Se trató de un Certamen de Graffitis y, el lugar: los tabiques que cerraban cada uno de los locales del recién inaugurado Centro Comercial Yumbo.

El fenómeno "Graffiti" no había hecho más que comenzar en el Madrid de los 80 (el de La Movida), dónde se convirtió en icono la firma de uno de sus grandes protagonistas: "Muelle", con su firma espiral terminada en punta de flecha; por estos lares no gozaba de buena fama y, por prevenir, nos autocensuramos, llamando al Certamen "Concurso de Artes Plásticas -Arte Invasión-"; y es que, al temor del rechazo de las instituciones, se añadía el que tampoco éramos muy partidarios de los términos anglosajones, por aquello de que el Graffiti, principalmente buscada "invadir" espacios.


Y, la iniciativa surge como coletazo a las actividades que, desde la Concejalía de Cultura y Juventud, se organizaron con motivo del "1985. Año Internacional de la Juventud", convocado y celebrado por primera vez en la historia por las Naciones Unidas y, que también coincidía con la creación por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana del Departamento de Animación Socio-Cultural, pionero en toda Canarias y, muy posiblemente, también en todo el territorio nacional; en crear plazas de funcionarios con ésta denominación y es que, por aquellas fechas (1.985), el término: (L'animation socioculturelle), recién atravesaba los Pirineos  y, tímidamente se empezaba a hablar de él en España.


Hacía tan sólo tres años que se había inaugurado el Centro Comercial "Yumbo" por el alcalde Francisco-Santiago Araña del Toro, acompañado por el arquitecto que lo ideó y diseñó: Ángel Colomina y los locales estaban prácticamente desocupados, con sus bocas de acceso, tapiadas con tabiques de bloques enlucidos. Incluso se daba la circunstancia que la "voz populi" opinaba que estos locales jamás se ocuparían en su totalidad, pues más de doscientos locales, construidos en cuatro plantas, sobre un solar de 20.000 metros cuadrados, se consideraba una inmensidad de Centro Comercial, no en vano hoy en día está considerado como el espacio de comercio y ocio más grande de toda Canarias, a lo que habría que sumarle su prestigio y reconocimiento mundial.


Así surge el lugar ideal, los tabiques de los locales del Yumbo, cuya previsión era que estuvieran tapiados durante bastante tiempo. Puestos al habla con la Comunidad de Propietarios del "Yumbo-Centrum" (así se llamaba entonces), ésta se convierte en co-partícipe del proyecto y, se implica en el mismo; además, se involucra también, de lleno, el insigne empresario don Agustín Reina, propietario de la cadena de tiendas de pinturas que llevaban su apellido; por lo que, con sólo un documento que dijera que el portador era participante en el Certamen "Arte Invasión", ponían a su disposición toda la pintura que deseara; como condición, que en alguna parte de la obra artística figurara la mención: "con la colaboración de Pinturas Reina".

Los organizadores, en cierta manera, dábamos palos de ciego; no existían precedentes, el poco Graffiti que existía era muy furtivo y, los Certámenes de Pintura rápida estaban por venir; cómo tantas otras iniciativas, no habían puntos de referencia, o sea que, nos sentíamos innovando y creando.


De igual manera, los artistas participantes también se sentían construyendo historia; lo hacían con más ilusión que raciocinio y sin mirar ni valorar la compensación o el premio, aún a sabiendas que su obra iba a ser totalmente efímera (cómo que en cuanto el local se vendiera u ocupara, un martillo "marrón", echaría por tierra el tabique y la obra de arte consigo); todo estaba asumido y, es más, para definir esta corriente del arte contemporáneo ya existía desde los años 60 la expresión inglesa "Land Art".

El Concurso se convoca en julio de 1986, y las obras deberían ejecutarse antes del mes de septiembre; participaron unos 60 artistas y, según las bases, cada uno de ellos podía solicitar intervenir hasta en cinco muros o tabiques. Los tabiques solicitados, que fueron unos ciento trece, aproximadamente, estarían tratados debidamente con anterioridad y, los premios serían de cien mil, setenta y cinco mil, cincuenta mil y veinticinco mil pesetas, para el primero, segundo, tercero y cuarto clasificado. debido a la tanta participación y calidad de los trabajos, al final el Jurado hubo de crear cinco accésits de diez mil pesetas cada uno.

A la vista, hoy en día, de quienes fueron los participantes, constatamos que, entre ellos habían bastantes jóvenes (casi chiquillos, dicen algunos) ahora, después de treinta años, artistas consagrados y que gozan de auténtico prestigio y firma reconocida en el mundo de las artes plásticas.


Los trabajos (técnicas, estilos y materiales completamente libres), fueron de lo más variado; desde el costumbrismo, la mitología, el collage o el art decó; incluso uno que se llamaba "Hidro-Muro" y que consistía en una compleja serie de vasos comunicantes, también resaltamos la trilogía de José Mª Seijas López "Amanecer/Infancia", "Mediodía/Juventud" y "Ocaso/Vejez", pues nos muestra su entorno, o sea, los pasillos del  C.C.Yumbo.

Los ganadores, fueron los siguientes:

Primer premio, para la obra "Herencia", de Luis Santana Torres. Segundo Premio: "Peceras", de José L. Rosales Santana. Tercer Premio: "Furia desnuda", de Salvador Silva Falcón y cuarto Premio: "Siete Sueños", de Antonio Suárez Alemán.

Los cinco accésits que se otorgaron:

"Hay otros caminos" y "Proyección", los dos de Roberto Ranz Calvo. "Mercado", de Carlos Guillén Molina. "Hidro-Mural", de Oscar Francisco Prinis y, "Frente a la Ciudad-I", de Ramón Figueroa Hortelano.



Lo que hasta aquí hemos reseñado es asunto puntual y, sólo una anécdota, ante la intensa actividad que se generó en el Municipio de San Bartolomé de Tirajana en general y, en Maspalomas en particular, en aquella gloriosa década de los ochenta; siempre hemos mantenido y nos reiteramos que, en esta década, se marcó un antes y un después en el Municipio de San Bartolomé de Tirajana: en el devenir Social, Cultural, Deportivo, Educativo, por supuesto Turístico e incluso en el Político.

A todo esto añadir el inmenso cambio metamorfósico en lo sociológico y de desarrollo económico, que se produjo en el sur grancanario con el despegue definitivo de la zona turística Maspalomas Costa Canaria; ya existen bastantes tratados al respecto, hechos con bastante profesionalidad y rigor, pero nunca estarán de más los aportes anecdóticos y pequeñas y humanas historias, como la presente.