Por Pedro José Franco López
"El Miano" (variante de la palabra "médano"), era una enorme duna que había frente mismo al Poblado de San Fernando, aislada totalmente del campo dunar, dónde el chiquillerío del pueblo se divertía y daba interminables volteretas desde la cima a la base. Era una gran diversión.
Si todo se hace con el rigor que marca la tradición, las cenizas que se imponen en la Santa Misa del miércoles siguiente al fin del Carnaval, son el producto de quemar los restos de las palmas bendecidas durante el Domingo de Ramos del año anterior.
Las ramas se
queman en un polvo fino y se
mezclan con agua bendita o aceite de crisma para crear una pasta ligera.
La norma es que el sacerdote haga, con las cenizas, la señal de la Cruz en la frente de los fieles, pero este año 2021, las reglas se han alterado adaptándose a las medidas de seguridad sanitarias establecidas en este tiempo de pandemia y, el sacerdote se dirigirá a los presentes diciendo una sola vez y, para todos los fieles, la fórmula: "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás".
Después, el sacerdote se limpiará las manos y se pondrá la mascarilla para proteger la nariz y la boca.
Posteriormente, impondrá la ceniza a cuantos se acercan a él o, si es oportuno, se acercará a los fieles que estén de pie, permaneciendo en su lugar: tomará la ceniza y la dejará caer sobre la cabeza de cada uno, sin decir nada".
APORTACIÓN HISTÓRICA DEL BOTÁNICO Y ORNITÓLOGO CARL BOLLE AL CARNAVAL DE MASPALOMAS
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Como quiera que, para ello, habría que remontarse al pasado y poner en valor la historia de sus inicios y devenir a lo largo del tiempo, nada mejor que recurrir a la mitad del s.XIX (entre 1852 y 1856), cuando el ornitólogo y botánico alemán Carl Andreas Julius Bolle, asiste a una recolección de huevos en la Charca de Maspalomas, hace por estos días nada más y nada menos que ciento sesenta y cuatro (164) años.
"No dejamos aquel lugar (La Charca de Maspalomas), hasta que nuestros cestos estuvieron llenos, lo cual sucedió al cabo de una hora… Cuando volvimos a casa y contamos los huevos, se encontraban más de 400, de los cuales nos comimos una parte esa misma noche, con buen apetito, y los restantes al día siguiente, en forma de distintos platos de Cuaresma, por ejemplo un tipo de pastel de huevos (tortillas). Las yemas eran sorprendentemente rojas y sabían a pescado” .
La casa, supuestamente debía ser la del Mayordomo del Conde, que era quién daba los permisos para el pase a La Charca y, no divagamos mucho al decir que, si estaban en Cuaresma, el pastel debía ser Tortillas de Carnaval. Bolle continúa abundando en que los huevos principalmente eran de una especie de "golondrina de mar", llamada "charran" y, al mencionarse que se trataba de huevos de gran variedad también los habría de patos, garzas, fochas y pollas de agua.
PEPE DÁMASO Y CÉSAR MANRIQUE
Pero poniendo en valor a nuestra gente, -como debe ser-, ahora rescatamos aquella foto de Pepe Dámaso, acompañado de César Manrique, en animada cháchara con "Fidel Castro" y "Ronald Reagan".
La foto se capta en las inmediaciones del Parque Tropical de Playa del Inglés-Maspalomas, momentos antes que se diera el pistoletazo de salida a la Cabalgata del Carnaval de Maspalomas/1986 y sirvió como entrada del apartado de "Disfraces" del Libro "Maspalomas: El Carnaval".
Precisamente fue el año 1986, el año de transición del Carnaval de Maspalomas en que se implantan una serie de actividades innovadoras, con el fin de diferenciarnos de todos los Carnavales de las islas y, convertirnos en atractivo mundial.
Algunos de ellos fueron: la Gala de Elección de Miss Traveskarnatival, que dio pié a las famosas Galas Drag, que tanto impacto ha tenido nacional e internacionalmente han tenido; el Rescate de la Sardina; el Carnaval sobre ruedas y otros.
Podemos afirmar que es una fiesta de “cuatro continentes”, pués que sepamos: Asia es la excepción.
Imaginémonos pues la cultura de ámbito universal que se adquiriría si se convirtiera en una ciencia de estudio, pués es incalculable la riqueza socio-cultural y etnográfica que contiene.
De todas las maneras, todo depende del contexto en que lo queramos estudiar…
ÉPOCA PAGANA.
El Carnaval en aquellos remotos tiempos se denominaba “Carrus Navalis” y es que en la primavera se celebraban las fiestas a los dioses de la Vegetación; la Agricultura, el Vino y la Sexualidad. La representación de los dioses llegaban a las ciudades montados en suntuosos Carros alegóricos, en forma de barcos o navíos, de ahí el nombre de “Carrus Navalis”. Y esta palabra acabó convirtiéndose en “Carnaval”.
En esta época se permitía a los esclavos divertirse a costa de los defectos de sus amos, es decir, burlarse de ellos sin ser castigados; además, podían utilizar las mejores ropas de aquellos y comer en su compañía en los banquetes que se ofrecían en honor de los dioses.
Quizá por eso ahora una de las características, por ejemplo, de las Murgas o chirigotas, son la crítica a la clase poderosa y política.
DIOS MOMO (REY).
La versión moderna del dios Momo, es el “Rey Momo”; sobretodo en Sudamérica, dónde la autoridad máxima del pueblo, o ciudad (su alcalde o alcaldesa), le entrega las llaves de la ciudad.
ÉPOCA CRISTIANA
Es decir que era una fiesta que se celebraba tres días antes de la Cuaresma durante la cual la iglesia católica concedía una licencia, toleraba o hacía la vista gorda al desenfreno, la juerga, la gula (o comilonas), etc.
Hay para eso una estrofa que dice:
CUARESMA
Por todo lo dicho, ya podemos afirmar categóricamente que el Carnaval es una festividad que está relacionada directamente con la religión católica, pues es ésta quien marca la fecha de su celebración.
Ustedes habrán visto que las fechas del Carnaval son variables. No es cómo la Navidad que siempre es el 25 de diciembre o Santiago, que siempre se celebra el 25 de julio. Y es que hay años en que el Carnaval se celebra casi inmediatamente después del día de Reyes y otros años hay que esperar hasta casi marzo para que empiecen.
ESTRATEGIA POPULAR
Se les atribuye a los campesinos que, estratégicamente, se sacaron esta fiesta de la manga, para que se consumieran rápidamente los alimentos guardados.
Y es que durante el invierno se consumían los alimentos almacenados y protegidos del frío. Al acercarse la primavera, comienza a subir la temperatura y puede iniciarse una pudrición de los alimentos sobrantes: (no existían neveras, ni congeladores, claro). Y había que dejar limpias las despensas. No es descabellada esta teoría si recurrimos al término también de la fiesta “Las Saturnales”, o sea, la fiesta en honor a Saturno, dios de la agricultura.
Para imponer esta sabia costumbre, se necesita contar un cuento comprensible a la gente, un mito, que asegure la obediencia. Y la Iglesia se hace cómplice, pues le convenía algo así en vísperas de la “CUARESMA”.
De todas las maneras, cada religión cuenta una historia diferente, pero el resultado final, viene a ser el mismo, con una característica común en todo el mundo: que es un período de permisividad y cierto descontrol.